Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano

miércoles, 31 de julio de 2019

PAPEL Y TINTA de María Reig


Que Elisa Montero, la protagonista de este libro, quiera ser periodista no debería suponer ningún problema, ni debería parecer extraño hoy en día. Pero esta mujer nació a principios del siglo XX y entonces la situación de las mujeres era muy diferente a la actualidad.
La narradora en primera persona empieza a contar su relato desde niña, en 1908, cuando con 7 años por unas determinadas circunstancias la acoge su madrina, Manuela Montero, que pertenece a la alta burguesía madrileña, y reside en un palacete en Madrid. Y esta niña comienza una nueva y diferente vida lejos de su padre y hermanos, que se han quedado en un pueblo de Extremadura.
Su madrina es una mujer aparentemente a la vieja usanza, muy estricta, y todos los días le recuerda las normas de la casa, porque quiere convertirla en una mujer bien, destinada a casarse con un buen partido. Lo que le crea cierto trauma infantil. Pero Elisa intuye que su madrina esconde secretos y misterios, lo que le da cierta intriga al relato. En este ambiente va creciendo e intenta encontrar su propio espacio, cruzándose en su camino otra chica, Catalina Folch, que le aportará un gran apoyo y le abrirá los ojos ante la vida que podría tener si no acatase las normas preestablecidas. Por lo que parte importante de esta novela son las odiseas para encontrar su camino, para ser ella misma, para conseguir su sueño de ser periodista. Es una joven adelantada a su época que toma decisiones que traerán consecuencias, pues nadie la obligó. En una lucha contra viento y marea por aceptarse como es. Mientras que su actitud es una clara reivindicación del papel de la mujer y de intentar conseguir derechos que tenía negados, en una época en la que solo a los hombres se les tenía en cuenta sus opiniones. De ahí la importancia de que Catalina Folch y Elisa Montero logren crear una escuela de niñas, donde puedan aprender a valorarse, porque ellas serán las mujeres del futuro, y este colegio es el sendero hacia la autorrealización de esas niñas.
Y junto al crecimiento personal de la protagonista, ella y el resto de personajes, serán testigos directos de la situación política en España y en el mundo desde 1908 hasta 1931. En un repaso a la historia muy bien documentado, y que combina personajes ficticios con personajes reales. Haciendo muy creíble todo lo que va sucediendo. Con el complemento de una estupenda ambientación, que hace que visualices muy bien la época, con la descripción de los trajes, de los muebles, de las casas, la sociedad, los periódicos de aquellos años, y sobre todo los itinerarios por las calles, locales, cafés literarios y lugares emblemáticos de Madrid. Es una recreación muy certera. (Que me ha trasladado a cuando nacieron mis abuelos maternos, 1902 y 1906, en Madrid, y me ha traído recuerdos de historias que me contaban, me ha hecho feliz leer entre las páginas de este libro la calle Barquillo, la iglesia de San José, y las referencias a las modistas)
Me ha gustado mucho como escribe esta autora, su estilo, como ha desarrollado la trama, como ha combinado ficción y realidad histórica, y los temas que ha tratado: periodismo, feminismo, clases sociales, incluso tiene algo de intriga y un poco más de romance. Con unos personajes bien definidos dentro del papel que representa cada uno.
Destacar que María Reig también luchó por su sueño de ver publicada su novela y lo hizo con un proyecto de autoedición a través de crowdfunding.

Algunas frases del libro:

“No dejaba de fascinarme la libertad con la que todas aquellas mujeres podían estudiar sus carreras sin ser juzgadas.”

“Me sentía amordazada por un mundo, por una vida, que a duras penas me hacía sentir libre.”

“Es increíble lo rápido que funciona todo cuando tienes identidad masculina.”

“Considero que todo muta y evoluciona sin cesar. Aunque no logramos percibirlo a simple vista.”

“Estáis aquí para que, un día, cuando alguien os señale clamando que no sois capaces podáis repetir vuestro nombre en voz alta y afirmar: yo puedo conseguirlo.”

“Estáis aquí para comenzar la tarea más ardua de todas: valoraros a vosotras mismas. Porque la sociedad y aquellos cuya opinión tanto os importará, seguramente, no encuentren momento de hacerlo.”

“Qué arriesgados pueden ser nuestros sueños. Nos mueven a una dirección y nos llevan a finales imprevisibles.”

Contraportada o parte de la misma:
Madrid, primeras décadas del siglo pasado. Elisa Montero, aunque de origen humilde, es criada desde niña por su madrina, una adinerada y misteriosa mujer perteneciente a la alta burguesía madrileña. La sensación de no pertenecer ningún lugar y de cierta rebeldía ante los designios que otros han trazado para ella será algo que marcará su vida. Elisa no solo buscará liberarse de las limitaciones que le imponen su condición de mujer y su posición social para lograr convertirse en periodista, sino que intentará tomar las riendas de su destino y entregarse al verdadero amor. Como testigo, la rabiosa y convulsa actualidad de una España entre guerras que la acompañará en su lucha por conocerse a sí misma y sobreponerse a sus propios prejuicios.

Fotografías de la cubierta: Ildiko Neer / Arcangel y Antonio Passaporte.
Calle Alcalá. Banco de Bilbao. Instituto del Patrimonio Cultural de España, Ministerio de Cultura y Deporte.


sábado, 20 de julio de 2019

LOS MILLONES de Santiago Lorenzo


Partiendo de un argumento muy original, y que resulta sorprendente de principio a fin. Página tras página consigue mantener la tensión sobre como puede acabar esta rocambolesca historia. Y sin dejar cabos sueltos, pues la trama está perfectamente hilada, lleva a un final que me ha gustado por cómo resuelve la compleja situación.
Narrado con cierta ironía y con momentos un tanto surrealistas, consigue sacar algunas sonrisas, gracias al modo de decir las cosas que tiene el autor. Y aunque el protagonista sea miembro de una banda armada, la forma en que se va perfilando el personaje hasta llegar a cómo se metió en ello, contribuye a que lo veamos con otros ojos. Aparte de que el relato no va de eso. Sino mas bien de sus peripecias para subsistir. Pues Francisco, que en ese año 1986 tiene 27 años, por las circunstancias en las que pasa cada día, se ha convertido en un experto en como sobrevivir con lo mínimo, a base de inventar los mil y un truco de supervivencia, siendo sus andanzas asombrosas. Teniendo a su vez que evitar las relaciones sociales, ser invisible, pues debe priorizar estar de incógnito, lo que le lleva para conseguirlo a situaciones a veces absurdas. Pero a su vez este modo de vida le lleva a una forzada soledad, que lo único que le permite es seguir teniendo sus tres ilusiones: prensa, trenes y clases. Pero sobre todo la necesidad de que le hagan caso.
Alternando la presentación de este personaje, hará su aparición Primitiva, otra persona que sin estar sola siente la soledad. También la describe desde su pasado. Siendo al principio dos historias en paralelo, para en cierto momento confluir.
Tanto personajes como ambientación son fácilmente imaginables, sin necesidad de haber usado grandes descripciones, tan solo con los datos y referencias que aporta el autor. Por cierto es interesante sus explicaciones finales sobre los cafés y diversos lugares de Madrid, los que todavía existen y los que han dejado de existir.
Hace unos meses leí su reciente novela “Los asquerosos” (reseña aquí) y me gustó mucho su estilo, su vocabulario, su forma de contar la realidad, su punto de ironía, el trasfondo de crítica social. Y tenía claro que leería “Los millones”, libro que publicó hace unos años, y que he podido comprobar que ya reunía las características que han seguido definiendo a Santiago Lorenzo.

Algunas frases del libro:

“Hacía mucho tiempo que sabía que toda esta minuciosidad no tenía nada que ver con el control de sus recursos, sino, sobre todo, con la necesidad de balizar el mar de días en el que vivía, echando mano de magnitudes mensurables (número de pesetas, cantidad de horas, porcentaje de superávit, media, mediana y moda) que acotaran con su exactitud toda la maraña de naderías en la que pasaba su existencia.”

Contraportada o parte de la misma:
A uno del GRAPO le toca la Primitiva. No puede cobrar, porque no tiene DNI. En los 90 días de plazo para intentar recibir el dinero del premio, conocerá a una mujer con la que compartirá un alto déficit de cariño y una pasión casi infantil por los trenes.

Ilustración de la cubierta: Gorka Olmo




domingo, 7 de julio de 2019

LA MUJER ROTA de Simone de Beauvoir


El libro “La mujer rota” lo forman tres narraciones: La edad de la discreción. Monólogo. La mujer rota.
Cada uno independiente pero todos protagonizados y narrados en primera persona por mujeres. Los escribió Simone de Beauvoir en 1968, en una época donde empezaron a marcarse diferencias en pro de las libertades de las mujeres, avanzando hacia la libertad en las relaciones amorosas, en las actividades profesionales fuera del hogar y siendo activas políticamente. Pero también se especifica en el prólogo que hay que tener en cuenta que para la liberación de la mujer es necesaria la igualdad jurídica y social con el hombre. Y aunque en otros libros de la autora sí que trata el feminismo de la igualdad y el feminismo de la diferencia, sin embargo no lo hace en éste, pues aquí sus personajes expresan la realidad de las mujeres en aquellos años. Por lo que es una lectura recomendable para darnos cuenta de que desde entonces las mujeres tenemos más derechos y libertades pero que todavía queda mucho por hacer y conseguir.
En “La edad de la discreción” la narradora, que ama las palabras y las personas que saben servirse de ellas, que confiesa que no podría vivir sin escribir y que los libros le salvaron de la desesperación, habla de la relación con su marido, André, con su hijo, Philippe, y con su nuera, Irène. Y explica como su hijo ha cambiado, desviándose de la línea de educación de sus padres. Lo que influye en la relación del matrimonio, y particularmente a ella le hace sentir que la vida empieza a quitarle todo lo que le había ido dando, sintiéndose a su vez como si ya estuviera envejeciendo.
En “monólogo” es también la voz de una mujer la que emite un soliloquio desgarrador sobre la maternidad, los hijos y las parejas. Llegando al sentimiento desesperado de que necesita de un marido y de unos hijos para ser alguien.
En “La mujer rota” es Monique, de 44 años, quien escribe un diario, que empezó por soledad y lo siguió por malestar, por la actitud de su marido, Maurice, con quien tiene dos hijas, Colette y Lucienne, la primera ha seguido los pasos de su madre en el sentido de que se ha casado para formar una familia, mientras que la segunda prioriza su independencia por lo que se fue a vivir a New York.
El matrimonio se encuentra en ese momento de las parejas que llevan juntas mucho tiempo y la comunicación equivale a silencio. Además, Maurice está con otra. A lo que Monique parece que en un principio se adapta a esa infidelidad. Porque ella misma se pregunta ¿qué tiene que hacer? la actitud de Maurice la ha bloqueado. Al saber la relación de su marido con otra mujer, Monique, empezó siendo más comprensiva pero se fue exasperando, llegándose a sentir humillada. Por lo que su comportamiento deriva hacia una especie de obsesión por saber todos los detalles de la infidelidad. Mientras tanto, Maurice opta por un doble juego, manteniendo su matrimonio y su amante.
Durante los 6 meses que escribe el diario se ve el proceso que pasa ella, llegando a una dicotonomía: ¿él es el culpable o ella ha hecho algo mal? Lo que le hace dudar y no creer en sí misma, sintiéndose vacía. Y es que el amor de Maurice es lo que la mantiene viva.
Los tres relatos son un retrato de mujeres de clase media en el París de finales de los 60. Mostrando el comportamiento social desde el punto de vista femenino. Son testimonios en primera persona cargados de sufrimiento, desasosiego, ansiedad, depresión. Que les lleva en su existencia al sentimiento de culpa y vacío interior. Convirtiéndose en mujeres que no encuentran su lugar en el mundo.

Algunas frases del libro:

“Si uno quiere comunicarse, generalmente lo logra.”

“Es necesario dejar a la gente en libertad.”

“Curiosa cosa, un diario: lo que se calla es más importante que lo que anota.”

“Creía saber quién era yo, quién era él: y repentinamente ya no nos reconozco, ni a él ni a mí.”

Contraportada o parte de la misma:
“La mujer rota es la víctima estupefacta de la vida que ella misma eligió; una dependencia conyugal que la deja despojada de todo y de su mismo ser cuando el amor le es rehusado.” Simone de Beauvoir

Traducción del francés: Dolores Sierra y N. Sánchez





jueves, 20 de junio de 2019

PERMAFROST de Eva Baltasar


Esta novela, estructurada en capítulos cortos, reflexiona, en una sucesión de pensamientos narrados en primera persona por la protagonista, sobre la vida, la muerte y el sexo. Habla de la relación con su familia, de sus amantes, y de sus dos grandes aficiones, el arte y la literatura. De esta manera nos irá desvelando su interior capa a capa, ese interior dormido, protegido por una capa de hielo.
A pesar de que no siga una línea temporal continua, pero la combinación del presente y del pasado se complementan, ayudando a entender las dudas de su existencia. Esas que le llevan a impulsos suicidas, imaginando infinitas formas de morir. En cierta manera ha decidido vivir al límite porque la hace sentirse más viva. En un mundo en el que se ha encontrado con una madre que nunca la ha motivado ni apoyado. Un padre con papel secundario. Una hermana con pensamientos muy diferentes en cuanto a estilo de vida. Unas relaciones amorosas que vive con intensidad pero con miedo a atarse con nadie. Y sus dificultades para encontrar el camino en el mundo laboral.
En algunos momentos se nota que la autora viene de la poesía, porque se refleja en su prosa. Sin embargo lo que predomina es cierto humor negro, porque utiliza un tono mordaz y agudo. Pero, tal vez, lo mejor es que presenta los temas con mucha naturalidad, tal cual son, sin adornos ni florituras, hablando abiertamente sobre el suicidio, la familia, la maternidad, el sexo, el lesbianismo, la soledad. Desde la voz en primera persona de una mujer con la que es fácilmente identificarse en algunos puntos, por la forma que tiene en mostrar sus emociones, sus dudas, sus miedos.
Por otra parte parece ser que a este libro le seguirán otros dos, no estrictamente continuaciones, pero sí relatos protagonizados por mujeres. Y mi intención es seguirles la pista, como también me apetece leer los libros de poesía ya publicados por Eva Baltasar. Porque esta novela que termino de leer ha conseguido traspasar mi propio permafrost.

Algunas frases del libro:

“Tengo un buen recubrimiento, impermeable como el de los buques, pero no es mentira, no: la dureza del hielo preserva un mundo habitable, solo que dormido.”

“La inminencia no es sino la zanahoria con que el futuro se nos asegura.”

“Me he situado en un límite, vivo en ese límite, espero el momento de abandonar el límite, mi casa provisional.”

“La duda, la duda es la primera grieta en el propio permafrost.”

“La vida de dos hermanas es idéntica hasta que crece una de las dos, y entonces parece que la otra aproveche para hacer cosas a escondidas. Sobre todo llenar el vaso dejado por la hermana conociendo a otras personas.”

“Mi miedo tiene pensamientos, pensamientos posesivos que es necesario eliminar.”

“La obra de arte no era solo un resultado final, sino arte en el tiempo, arte en tiempo real, en acción. Impulsivo y sencillo como el dibujo de un niño, sí, pero en él subyace una preocupación refinada, ese interés por el proceso, esa magnitud de vida concentrada en el proceso.”

“El sexo me aleja de la muerte. Aun así, no me acerca a la vida. Entonces ¿qué? ¿Para qué? Tras pensarlo unos minutos he llegado a la conclusión de que el sexo me mantiene presente y a salvo en un espacio inconsistente, pero reconfortante.”

Contraportada o parte de la misma:
El permafrost es esa capa de la tierra permanentemente congelada y es también la membrana que cubre a la protagonista de esta novela. Escrita en primera persona, nos presenta a una mujer en etapa de formación que se protege del exterior, que percibe la superficialidad en todo cuanto la rodea y huye de un entorno que nada tiene que ver con su manera de entender la vida: una madre obsesionada con la salud, omnipresente y controladora, y una hermana que afronta su convencional existencia con medicación y un positivismo irritante. La protagonista, que siente pulsiones suicidas, no permite que nadie se le acerque demasiado, pero al mismo tiempo se entrega con intensidad al sexo con otras mujeres, a la literatura y al arte. El pulso entre el hedonismo, los placeres más carnales y la muerte es constante en esta novela, así como el tono mordaz de una protagonista que desde la primera página nos gana con su inteligencia y su humor negrísimo.

Traducción de Nicole d'Amonville Alegría

Fotografía de la cubierta: Thomas Rusch




viernes, 7 de junio de 2019

ANTES DE LOS AÑOS TERRIBLES de Víctor del Árbol


Las novelas ofrecen mucho, por un lado trasladar al lector a mundos de ficción que nos harán soñar, viajar y evadirnos, pero por otro también están las que hablan de mundos no tan ficticios, las que se basan en situaciones reales, y contribuyen a hacer al lector consciente de hechos históricos. Y así es la historia que cuenta Víctor del Árbol, que tiene mucho de verdad, una verdad que no es demasiado lejana en el tiempo, que incluso hoy en día aún sucede, y a la que se le ha dado la espalda y casi olvidado porque el continente africano se ve desde la distancia.
Este libro comienza con un prefacio que se desarrolla en el verano de 2017 en España, cuando Isaías Yoweri decide contarle su propia historia a Cécile, una periodista con la que le vincula un hecho que marcó sus vidas. A partir de ahí los capítulos alternan fechas del 2016 con un pasado más lejano, de 1992 a 1994. Para concluir con un posible epílogo que es un final que remata el final y que tiene su conexión con el prefacio.
Isaías empieza a contar el relato de su vida cuando alguien de su pasado, Emmanuel K., va a verlo en Barcelona, unos veinte años después de que se hubieran visto por última vez. Este personaje le propone regresar a Uganda para asistir a un congreso, pues el gobierno trabaja en la reconciliación del país, y su testimonio es fundamental para que el mundo conozca lo que les hicieron.
Isaías duda qué hacer, tiene 36 años, una pareja estable, Lucía, esperan un hijo, tiene un negocio de arreglo de bicicletas, en definitiva, una nueva vida. Y regresar sería enfrentarse a su pasado, a sus fantasmas, como la sensación de que fueron víctimas pero no inocentes. Odia todo lo que significa para él ese país. Aunque también tiene sus vivencias y recuerdos antes de los años terribles, con una primera infancia feliz, vivida y compartida con sus padres, su hermana mayor Rebeca, su hermano pequeño Joel, su abuela y su amiga Lawino.
Pero con el apoyo de su pareja opta por ir a Uganda, llevándose otro golpe porque no es bien recibido. A su vez él en España también ha tenido que soportar ser “otro inmigrante negro”. Así que siente que no es nada en ninguna parte. Es un superviviente que se refugia en su propio interior, en el niño que lleva dentro. El que dejó de ser a los 12 años, cuando el LRA llegó a su poblado. Y junto a él, su hermano Joel, de solo 8 años, defendió a su padre. Ahí cambió todo.
Y es que la historia de Uganda es complicada. Los ingleses llegaron, se impusieron y se largaron dejándolos en el caos interno, a pesar de ser un país rico. Pero también había disputas y odios entre tribus. Siendo el pasado siempre presente. Ellos mismos eran el infierno y el paraíso. Y la creación del LRA con líderes como Joseph Kony que reclutaban niños (no decían secuestrar) para la guerra, aún fue más terrorífico.
Ante un tema tan espeluznante como el que se trata, que pone los pelos de punta y lo peor es que está basado en una realidad, aún así, la forma en que lo ha expuesto el autor, alternando el presente y el pasado en cada capítulo, ha conseguido que se vaya completando el puzzle de manera pausada, que podamos ir asimilando la información, la secuencia de unos hechos terribles, y que nos metamos en la piel de este muchacho, Isaías Yoweri, que representa a los miles de niños soldados secuestrados por el LRA, bajo el mando de personas irracionales. Quienes masacraron el país con matanzas, secuestros y guerrillas. Dejando a su paso una huella que persiguió también a quienes huyeron y pudieron ponerse a salvo, dejándoles tremendas secuelas psicológicas. Porque ¿cómo superar algo así? No solo por lo que tuvieron que vivir y las atrocidades que tuvieron que soportar, sino también en aquellos momentos ¿qué decisiones podían tomar? ¿cómo tenían que actuar?
Víctor del Árbol no solo ha contado una historia muy verídica que sirve de ejemplo y abre los ojos ante lo que sucedió en Uganda, sino que remueve conciencias, porque hoy en día aún hay niños soldados en el mundo. Para esta crítica social no ha dejado ningún cabo suelto, desde la referencia al libro “El corazón de las tinieblas” de Conrad, y el significado de que se lo regale a Isaías el malvado mercenario Christian MF, hasta la referencia a la fabricación de armamento en España, tan solo son un par de párrafos, pero suficientes para poner en entredicho a esa industria y a quien la sustenta. Así como relata lo difícil y complicado que es salir de un país en guerra, el paso por los campos de refugiados y la situación extrema y desesperada en que viven en ellos. La labor y la humanidad de las ONG y la ayuda internacional. Y sin dar demasiados detalles, pero bien reflejada, cuenta la odisea de recorrer, en este caso, 8600 km hasta llegar a Europa, pasando y sufriendo lo indecible. Para por fin en su llegada sentirse a salvo y respirar. Aunque el peso traumático siga sobre su espalda.
“Antes de los años terribles” es uno de esos libros que era necesario escribir para que la sociedad no olvide.

Algunas frases del libro:

Yo solo trataba de olvidar y sobrevivir. No confiaba en que contar las cosas pudiera cambiar nada. No me quedaba rebeldía, ni orgullo, ni perdón que pedir o dar. No tenía nada que decir. Solo quería continuar con mi vida.”

Yo no alcanzaba a imaginar lo difícil y heroico que puede ser el amor en tiempos de odio. Me parecía que lo natural era que si dos personas querían estar juntas pudieran estarlo sin más.”

Cuando la gente está furiosa la verdad no importa. Solo necesitan un chivo expiatorio.”

¿Cuánto daño podemos soportar sin rompernos por dentro? ¿Y cuánto de ese daño somos capaces de infligir a otros sin inmutarnos?”

Tardé en darme cuenta de cómo funciona el juego de la crueldad y el afecto: aniquila cualquier posibilidad de resistencia. Nunca sabes a qué atenerte, nunca sabes qué esperar, qué sucederá. ¿Será el palo o la zanahoria esta vez? Al final te entregas sin esperar más que lo que quieran ofrecerte, y lo que llega, sean golpes o caricias, lo aceptas con naturalidad.”

¿Cuál es la decisión cuando quieres hacer el bien? ¿Cómo sabes que no te equivocas?”

Callar para proteger, callar porque ya no se puede cambiar lo que ha pasado.”

Contraportada o parte de la misma:
La vida de Isaías volvió a empezar el día que llegó a Barcelona siendo un muchacho y dejó atrás su mundo. Después de mucho tiempo ha construido una nueva vida junto a su pareja, mientras intenta abrirse camino con un negocio de restauración de bicicletas. Todo cambia el día que recibe la visita de Emmanuel, un antiguo conocido que lo convence para que regrese a Uganda y participe en un encuentro sobre la reconciliación histórica de su país. Aceptar esa propuesta hará resurgir un pasado que Isaías creía haber dejado atrás. Se verá forzado a enfrentarse al niño que fue, mirarlo a los ojos sin concesiones y perdonarse a sí mismo, si quiere seguir adelante con su vida y no perder a su mujer, que pronto, y de la peor manera, descubrirá una terrible verdad: no siempre lo conocemos todo de aquellos a quienes amamos.

Fotografía de la cubierta: Alexander Grabchilev - Stocksy

Gracias a Ediciones Destino por el envío de este libro



jueves, 23 de mayo de 2019

LEER, VIAJAR, ESTAR VIVOS de Pepa Calero


Este libro-viaje se inicia con una presentación de la propia autora, que la ha subdividido en 6 partes, en las que explica el cómo y el porqué de esta aventura individual. Que empezó motivada por la búsqueda de las huellas de sus autores favoritos y los lugares donde se desarrollan sus novelas, siguiendo los pasos que dieron los personajes.
Su ruta literaria la llevó a ocho ciudades europeas Viena, Trieste, Varsovia, Budapest, Praga, Salzburgo, Berlín y Lisboa. Pero además, la autora quiso añadir Tánger en recuerdo a Paul Bowles. Y como punto final describe su visita a una de las librerías más bellas del mundo, Lello & Irmao, en Oporto.
Y quienes le han llevado a recorrer esos lugares han sido escritores como: Stefan Zweig, Joseph Roth, Musil, Sándor Márai, Mazda Szabó, Claudio Magris, Rilke, Italo Svevo, Fernando Pessoa, Antonio Tabucchi, Jan Neruda, Isaac Bashevis Singer, Adam Zagajewski, Irmgard Keun, Bertolt Brecht, y alguno más, de los que no solo nombra o rememora sino que también intercala algunas de sus citas.
Pero ese primer motivo de viajar por curiosidad literaria, se convirtió también en un viaje interior que le hizo concienciarse del mundo y las gentes que nos rodean. Apenas hizo fotos, porque todo lo guardó en su corazón. Cada población le dejó poso y recuerdos que seguirán en su memoria. Tal vez por esto, al escribir posteriormente estos itinerarios, los narró con sensibilidad y cierto tono poético.
Hizo un recorrido no solo por sitios conocidos y turísticos, sino también por otros que no lo son y que podrían pasar desapercibidos para otras miradas. Su curiosidad le llevó a callejear sin rumbo fijo, a pasear, a sentarse en los cafés, a encontrar pequeños rincones, como los mercados, unos en edificios, otros al aire libre, sus gentes, sus productos. Describiendo cada lugar y los sentimientos que le produjeron, descubriendo olores, sonidos y sabores. Además, acompañada por una banda sonora que es la música que identifica a grandes compositores nacidos en algunas de esas poblaciones, y que en ocasiones sonaba en directo tocada por músicos en sus calles y plazas.
Este libro refleja una bonita experiencia personal, que ha sabido transmitir en su narración, así como la añoranza que sintió al abandonar cada lugar y sus deseos de regresar algún día. Aquellos fueron viajes otoñales, tal vez su deseo se cumpla y regrese en otras estaciones del año, o también puede suceder que seamos nosotros, lo lectores, los que después de haber viajado leyendo, nos decidamos a seguir sus huellas.

Algunas frases del libro:

La cultura europea con su carácter reflexivo, pausado, es inconcebible sin los cafés. Allí la vida se saborea, mientras el tiempo detiene el latido para entrar en estos lugares recogidos, íntimos, particulares.”

Los libros definen mi vida. Sin ellos hubiera sucumbido a todos los naufragios que viví y, con toda certeza, me salvarán de todos los que quedan por vivir. Me hicieron libre.”

Al calor de un libro, las estrellas parecen más cercanas.”

Contraportada o parte de la misma:
Conocía Trieste, su café San Marcos y su jardín por la voz de Claudio Magris. Respiré el atardecer en Buda, en el Bastión de los Pescadores, al lado de Kristóf, el protagonista de Divorcio en Buda... Ay, Budapest, horas y horas contemplando el Danubio como si tuviera el río en los labio. (…) Visité estas ciudades en otroño. Tiempo de vacaciones. Hubo días de lluvia, días de frío, de viento, de cierta nostalgia, de anhelos. No había gente en los parques, nadie paseaba, solo se iba a algún sitio. Pocos turistas. Detrás de los cristales de un café, esperaba, como si la vida fuera eso, mirar tras las ventanas manchadas de un elegante café...”.

Foto de cubierta: Delaram Bayat

Gracias a Ediciones Casiopea por el envío de este libro


jueves, 16 de mayo de 2019

MATAR A UN RUISEÑOR de Harper Lee


Premio Pulitzer 1961
Con este título, tal vez, es mas conocida la película de 1962, basada en este libro, dirigida por Robert Mulligan, que se llevó el óscar al mejor guión, Horton Foote y al mejor actor, Gregory Peck.
Ahora, refiriéndome a la novela, es importante para situarnos trasladarse a la época y el lugar en que se desarrolla la trama, que son los años 30 en el sur de Estados Unidos, concretamente en Alabama. Tiempos en que no había los mismos derechos para todas las personas, y el trato a los blancos y negros era muy diferente.
La historia que se cuenta en esta novela está narrada en primera persona por Jean Louise Finch, a quien todos llaman Scout, una niña que tiene muy claro sus intereses particulares y sus preferencias, es un ejemplo de reivindicación del papel de la mujer. En el momento que transcurren los hechos ella tiene 8 años. Y su hermano Jeremy, conocido como Jem, tiene 12. Viven con su padre, Atticus, que es abogado, quien tiene muy claro que la justicia es igual para todos. Su madre murió, y quien les ayuda en la casa es Calpurnia, una mujer negra que es parte esencial de la familia, y a quien tienen mucho respeto, y que tiene un papel entrañable en el relato.
La narración comienza recordando un tropiezo que tuvo Jem, y a partir de ese hecho va contando donde viven, el recorrido cuando van al colegio, lo que les pasa en el mismo (por cierto las ideas de la profesora son un tanto retrógradas), sus aventuras con otros críos, y con su propio hermano, como ve a los vecinos (y con su imaginación de niños los misterios que se montan), como es su padre, la relación con él, la forma en que les enseña y les educa. Para ir poco a poco al tema del trabajo de Atticus y la situación más concreta del caso que lleva, la defensa de un hombre negro acusado de violación a una mujer blanca.
Por tanto es una situación difícil y complicada la que se plantea, en un período convulso entre personas blancas y negras, con una realidad, la de entonces, que era que siempre ganaba el blanco. Y la autora expone la situación poniendo en entredicho a la justicia estadounidense.
La historia está narrada con un lenguaje sencillo y directo, y que sea la voz de una niña la narradora hace más suave la exposición de lo que sucede. A su vez está muy bien estructurada, pues esa parte inicial, desde el punto de vista infantil, con su naturalidad y sinceridad, que va relatando su día a día, sus pequeñas aventuras, la relación del padre con los hijos, haciéndonos ver como es él, como se comporta ante las situaciones que se muestran, dando a entender que es una persona íntegra, honesta y tolerante, y mostrando como se lo transmite en la educación a sus hijos. Todo ese principio es talmente una introducción para llegar al tema principal, el racismo, y este asunto está expuesto también desde esa mirada infantil que consigue abrirnos los ojos y hace que reaccionemos ante ciertas actitudes adultas. Tratando además otros temas como: tolerancia, injusticia, feminismo, ética profesional, prejuicios, convivencia, educación, desigualdad social.
Desde luego una novela muy recomendable, con unos personajes muy bien definidos, y que expone claramente una realidad, en un momento concreto, en un lugar concreto, pero que es totalmente atemporal y extrapolable incluso a hoy en día.
Además es bonito como resuelve la trama, como enlaza con el principio y, sobre todo, como convierte la expresión “matar a un ruiseñor” en una metáfora sobre la inocencia.

Algunas frases del libro:

Uno no comprende de veras a una persona hasta que considera las cosas desde su punto de vista.”

Para poder vivir con otras personas tengo que poder vivir conmigo mismo. La única cosa que no se rige por la regla de la mayoría es la conciencia de uno.”

Uno es valiente cuando, sabiendo que la batalla está perdida de antemano, lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final pase lo que pase.”

Contraportada o parte de la misma:
Jean Louise Finch evoca una época de su infancia en Alabama, cuando su padre, Atticus, decidió defender ante los tribunales a un hombre negro acusado de violar a una mujer blanca.

Traducción de Baldomero Porta

Fotografía de portada: Getty Images



lunes, 6 de mayo de 2019

TODO LO DEMÁS ERA SILENCIO de Manuel de Lorenzo


Al principio en una nota del autor hace referencia al poeta Félix Grande y recuerda uno de sus versos: “donde fuiste feliz alguna vez no debieras volver jamás”. Y expresa su propia opinión, diciendo que sí hay que volver “porque en ocasiones es la única forma de recuperar esa pequeña parte de uno mismo que se quedó para siempre en aquel lugar. Esa parte que nos falta”. Y este inciso antes de comenzar la novela cobra su sentido cuando la terminas. Porque la historia de Julián y de Lucía, sobre todo, de ella, tiene algo de búsqueda de uno mismo.
Para mi, aparte de que me trae a la memoria la canción “Peces de ciudad” cantada tanto por Joaquín Sabina como por Ana Belén. Me ha dado que pensar y me quedo en un término medio, pues a un lugar que ha sido especial en determinada ocasión, podría volver y seguiría siendo especial, pero las sensaciones no serían las mismas, podrían ser parecidas pero no iguales a esa vez tan feliz, porque cada momento es único e irrepetible.
Pero volviendo a los protagonistas de este relato, una pareja dichosa, que se quiere, de la que sabremos como se conocieron, como han compartido su vida, y como en un momento determinado el azar les juega una mala pasada. Mostrándonos a partir de ese hecho el cambio que se produce en su interior, como se enfrenta cada uno a esa circunstancia, y la forma en que lo interiorizan y lo exteriorizan.
Mientras Julian necesita trocitos de normalidad, y asimila lo que va sucediendo, intentando comprender a su pareja. Lucía busca reencontrarse con su pasado, e inicia un viaje que le llevará a Galicia. Por cierto, hace una escueta referencia a los incendios forestales, que tanto mal han hecho en esa tierra. Y se refugia en sus recuerdos y en la lectura y relectura de un libro de Josefina Vicens, “Los años falsos”. Que he leído que es una novela existencialista. A su vez hay referencias a otras escritoras mexicanas, Elena Garro e Inés Arredondo.
Y lo que les está ocurriendo a esta pareja da pie a la reflexión, a que pensemos en nosotros mismos, en momentos parecidos, en cómo afrontaríamos una situación así, o todavía más profundamente sopesemos si estamos en manos del destino, de la casualidad o del azar.
Por tanto el tema da para mucho, sin embargo no he conseguido empatizar con los personajes, porque no he sentido emociones, no me ha transmitido sentimientos. Tan solo alguna frase me ha conmovido y en concreto el mensaje que deja escrito Lucía a Julián, ese sí me ha llegado.
Además, tal vez porque también acabo de pasar por una situación de acompañante en un hospital, y el personal sanitario ha sido claro y no ha ido con rodeos, pues no me ha sido muy creíble el papel del médico en esta novela, poco comunicativo y dejando más bien un halo de misterio en sus apariciones. Así como me ha descolocado el salto que hay del capítulo 27 al 28, pues he tenido la sensación de que falta algo que transmita más emociones en un momento de tanta delicadeza como el que sucede.
Aún así la historia de Lucía y Julián lleva a la reflexión, porque podría ser la de cualquiera, la nuestra, la de alguien cercano, la de tantas y tantas personas que un día, en un determinado momento, su (mi, nuestra) vida gira inesperadamente y hace que te replantees todo.

Algunas frases del libro:

“Asombrosamente, la vida parecía seguir adelante a pesar de sus circunstancias.”

“Uno se da cuenta de que su amistad con otra persona ha dejado de ser frágil o indecisa cuando un día observa que esa relación se ha vuelto indiferente al silencio.”

“Me pregunto si es posible echar de menos algo que no se ha tenido. Si es posible echar de menos aquello que no se ha vivido.”

Contraportada o parte de la misma:
Lucía y Julián son una pareja como tantas otras, dos personas que saben aprovechar las pequeñas dosis de felicidad cotidiana que les regala la vida. Sin embargo, de un día para otro su realidad da un vuelco y se topan de frente con el dolor y el abismo.
Eso hará que los dos emprendan un viaje hacia los orígenes – un viaje físico y psicológico, conjunto e individual – en el que descubrirán el inmenso valor de los recuerdos.

Fotografía de la portada: Reilika Landen / Arcangel

Gracias a la editorial Suma de Letras, Penguin Random House Grupo Editorial y al proyecto Edición Anticipada por el envío de este ejemplar.





miércoles, 1 de mayo de 2019

SIETE CUENTOS MORALES de J.M. Coetze


Premio Nobel de Literatura 2003

Son 7 relatos independientes, que no siguen una cronología temporal, pues al final de cada uno indica cuando fueron escritos, y las fechas varían hacia delante y hacia atrás en el tiempo. Parecen inconexos pero tienen un fondo común, que es que el autor muestra su pensamiento y sus inquietudes sobre ciertos temas, como la vejez, la soledad, la relación de una madre y sus hijos, el maltrato animal, el sexo. Y en 5 de ellos lo hace a través de un mismo personaje, Elizabeth Costello, al que ya había recurrido en otros libros, incluso hay uno titulado así. Y es como su alter ego. Por lo que resulta interesante buscar y leer sobre la vida del autor, para entender mejor el porqué expresa y habla sobre estas materias.
Del primero al último de los cuentos consigue llevar a la reflexión, a que pensemos sobre la naturaleza humana, que nos pongamos en el lugar del personaje y opinemos sobre su comportamiento. Incluso en cada historia lanza preguntas, algunas sin la respuesta, haciendo que nuestra mente también se ponga en marcha con respecto a esos asuntos. Que no dejan para nada indiferente.
También hay referencias a Chejov, Robert Musil, Agustín, Thomas Hardy, Heidegger, Keats, que motivan a acercarse a sus textos.
Seguramente no es el mejor libro para conocer la narrativa de Coetze, al ser de relatos, porque siempre parece que saben a poco. Pero es el que tocaba en el club de lectura de la biblioteca. Y tras leerlo apetece buscar alguno de sus otros libros.

Algunas frases del libro:

¿Acaso es irracional desear algo muy intensamente y hacer lo que sea necesario para conseguirlo?”

La alianza es el único signo visible que distingue a una mujer casada de otra que solo es una mujer. Si hay algún otro signo, invisible, no sabe qué puede ser. Específicamente, cuando mira su corazón, lo único que ve es que ella es ella misma.”

De un ánimo sombrío no surgen pensamientos interesantes.”

Contraportada o parte de la misma:
Los seguidores de John M. Coetzee reconocerán a la feroz pensadora Elizabeth Costello, cuyas «ocho lecciones» nos llegaron a través del libro que lleva su nombre, de 2003. Se trata de una ficción didáctica, pero a su vez los relatos sorprenden por su capacidad de convocarnos a reflexionar sobre los desafíos que compartimos y que van más allá de lo individual.
Hay algo en este libro que recuerda la antigua, perenne ley del budismo: compasión hacia todo ser viviente. «Siempre abrigué la convicción de que tengo cierto grado de acceso -¿cómo decirlo?- a la interioridad de los animales -dice Costello-. [...] Por la facultad de la empatía que, en mi poco científica opinión, es innata en nosotros. Nacemos con esa facultad [...] y podemos optar por cultivarla o dejar que se marchite».
Cada uno de estos Siete cuentos morales del premio Nobel funciona como un rompecabezas, un objeto hipnotizante que parece llevarnos a otra parte pero termina por reubicarnos frente a nuestra propia realidad. Nos proponen nada menos que repensar cómo interpretamos las consecuencias de nuestras decisiones cotidianas.
Elizabeth Costello lucha por asegurar la cristalización de pensamientos que pocos se esforzarían por comunicar. Dudas acerca de la moral de nuestra relación con el mundo, de nuestra capacidad de comprender otras formas de vida y de llevar con responsabilidad la convivencia con ellas.

Traducción de Elena Marengo

Fotografía de la portada: Nico Hardy



lunes, 8 de abril de 2019

REINA ROJA de Juan Gómez-Jurado


Este escritor va superándose así mismo en cada nueva novela, convirtiéndose cada vez en más experto en thrillers.
En “Reina roja” consigue atrapar al lector desde el principio gracias a capítulos cortos y a una trama bien elaborada, que no deja intuir demasiado, sorprendiendo constantemente y con una buena dosis de acción.
Pero esta historia no es solo argumento, también tiene unos personajes que hacen más intenso todo.
Antonia Scott, un mujer peculiar, de la que a cuentagotas iremos conociendo su complejo perfil. Siendo clave la carga que continua llevando de su pasado. Y como dato interesante la buena relación con su abuela, su ayuda en la distancia, una mujer que esperaba que saliera más en el libro.
Jon, es inspector de policía, al que un hecho reciente le transforma su vida laboral, y que también lleva su lastre en el camino. Y del que sobre todo sabremos que no está gordo sino, como hubiera dicho mi abuela, es ancho de espaldas.
Ambos parecen muy diferentes, pero los dos tienen en común que necesitan salir a flote. Siendo la complicidad que surge entre ellos un punto de unión que les hará bien.
Y quien los junta para trabajar es Mentor, un hombre misterioso, que está detrás de un ambicioso proyecto de colaboración entre países europeos.
Por supuesto esta pareja de investigadores tendrán que encontrar al malo, un personaje que poco a poco irá definiéndose, o por lo menos eso creeremos.
Pero también hay otros personajes relevantes, algunos pueden ser fácilmente identificables con personas reales, aunque como suele decirse “todo parecido con la realidad es pura coincidencia”. A través de ellos hace una clara crítica social.
Y según avanza el relato van apareciendo otros con intervenciones más cortas pero que ayudan a completar el puzzle.
Entre medias encontramos algunas indirectas (muy directas) sobre la sociedad actual, así como frases claramente identificables de canciones de Joaquín Sabina. Lo mismo que algunos puntitos de ironía. Y curiosidades muy interesantes como los qanats en Madrid. Pero lo que prevalece todo el tiempo es intriga y tensión hasta la última página, porque no todo es lo que parece, o lo que nos hace ir creyendo el autor.

Algunas frases del libro:

Para encontrar cualquier solución hay que saber dónde estás respecto al problema.”

El mundo está manejado por los mediocres, los egoístas y los idiotas. Muy especialmente estos últimos.”

Las mejores réplicas se te ocurren siempre después.”

¿En qué momento dejamos de ser los cazadores para convertirnos en presas?”

Hacer lo correcto está al alcance de muy pocos.”

Contraportada o parte de la misma:
Antonia Scott es especial. Muy especial.
No es policía ni criminalista. Nunca ha empuñado un arma ni llevado una placa, y, sin embargo, ha resuelto decenas de crímenes.
Pero hace un tiempo que Antonia no sale de su ático de Lavapiés. Las cosas que ha perdido le importan mucho más que las que le esperan ahí fuera.
Tampoco recibe visitas. Por eso no le gusta nada, nada, cuando escucha unos pasos desconocidos subiendo las escaleras hasta el último piso.
Sea quien sea, Antonia está segura de que viene a buscarla.
Y eso le gusta aún menos.

Imagen de la portada: fotografía de Mariela Apollonio

Otros libros de este autor reseñados en este blog: “Cicatriz” (enlace aquí) y “El paciente” (enlace aquí)