Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano

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martes, 27 de diciembre de 2022

SI NOS ENSEÑARAN A PERDER GANARÍAMOS SIEMPRE de Albert Espinosa

Esta lectura, como otros libros que he leído de Albert Espinosa, tiene algo de autoayuda, mucho de palabras que sanan y una pizca de él mismo. Creo que precisamente eso es lo que define su propio estilo narrativo.
De los diecinueve relatos no voy a destacar ninguno, pues en todos he encontrado cosillas que dejan su poso, que te hacen parar un momento y reflexionar sobre la situación que está describiendo. Circunstancias que llegan a transmitir cierto dolor y, sobre todo, variedad de emociones. Pues trata temas que no dejan indiferente. Además, las historias sorprenden con finales inesperados.
Tanto en el prólogo como en el epílogo explica con detalle como ha llegado a escribir este libro, lo que hace que podamos conocerle un poco más.
El formato que ha elegido para introducir cada relato es original y está muy cuidado. Una entrada de cine y unas ilustraciones que son como fotogramas nos invitan a sumergirnos en cada historia como si se tratara de una película.
Precisamente con respecto a las imágenes de Vero Navarro, son tan realistas que parecen fotografías.
Otro punto destacable son la elección de frases de sus otros libros y de diferentes personas de ámbitos diversos, que son muy válidas para aplicarlas en nuestra vida, o como mínimo para al leerlas sentir algo especial.

Algunas frases del libro:
“Necesitamos tanto creer en imposibles cuando estamos desesperados.”

“Si tienes a tu madre a tu lado, ¿de qué te puedes quejar?”

“Él jamás intentaba convencer a nadie para que leyese, decía que cada uno encuentra los libros cuando necesita las palabras sabias de otros para sanarse.”

Contracubierta o parte de esta:
Si miras la vida de cerca, no tiene ningún sentido. ¡Aléjate y disfrútala!

Ilustraciones de Vero Navarro


sábado, 9 de abril de 2022

UN PAÍS CON MI NOMBRE de Alejandro Palomas


El estilo narrativo de este autor, para mí, es inconfundible y me encanta, es especialista en manejar emociones, en un carrusel que lleva de la alegría a la tristeza, y viceversa, en el mismo párrafo. Utilizando un lenguaje que reconforta, con palabras que te arropan. Tanto con lo que cuenta directamente como con lo que deja intuir. Y va más allá cuando no dice, pero lo imaginas. Y duele saber que va a ser así, y no quieres que sea eso, pero pieza a pieza terminará el rompecabezas que te hará estremecerte.
La novela está dividida en seis partes, con unos títulos que tienen mucho significado en cada una.
En todas se alternan los capítulos, narrados en primera persona por Edith y por Jon. Los dos protagonistas de esta historia, pero que no lo serían sin otros personajes: Violeta, Mer, Andrea, Suzume, sin olvidar a la elefanta Susi. Cada uno de ellos lleva su mochila a la espalda.
Otra característica que me gusta de Alejandro Palomas es lo bien que se le dan los personajes de niños, tiene algo especial con ellos, los hace muy creíbles, junto a la ternura que desprenden.
Además, sabe hablar de las relaciones personales, de las relaciones madre e hija y de la amistad. Y dentro de estas relaciones, y de la mirada interior de cada personaje, trata temas como: la ausencia; el vacío que deja huella; lo que fuimos, lo que somos, lo que seremos; el silencio sobre el pasado; los secretos; el dejar de ser; lo que dejas por el camino; la pena; los sueños. Creando un relato intimista que conmueve y deja su huella.

Algunas frases del libro:
“Las casas. Las casas y lo que dejamos bajo sus techos. El eco de las peleas, de los acuerdos, de las renuncias, las reconciliaciones, todas esas voces grabadas en las paredes, solapadas por las de los habitantes que llegan después. Las casas están construidas sobre frases, silencios y esperas, por eso los siglos no pueden con ellas. Están demasiado habitadas.”

“El enfado contra el mundo requiere tiempo y espera, a veces vidas enteras.”

“Ella no sabe que una madre sabe. A las madres no nos hace falta saber que sabemos. Esa conciencia se activa en el parto, en el momento en que sentimos la primera despedida y el plexo se rebela contra el mundo y se nos vuelve del revés, transformado de golpe en un pequeño radas que ya nunca dejará de serlo.”

Contracubierta o parte de esta:
Jon, cuidador de elefantes en el zoo, y Edith, viuda que vive con sus once gatos, son los únicos habitantes de una aldea abandonada. Vecinos solitarios primero y ahora buenos amigos, no imaginan que la noche en que la veleta del viejo campanario gira sobre sí misma, el ojo del tiempo se posa sobre la aldea y la vida de ambos está a punto de girar con ella.
La llegada de la primavera trae consigo una inesperada decisión por parte de la dirección del zoo, a la que se suma un perturbador anuncio: el Ayuntamiento al que pertenece la aldea restaurará la casona en ruinas del lago para convertirla en hotel rural. La doble noticia cambiará de golpe las vidas de Jon y Edith, empujándolos a dar un paso hasta entonces tímidamente contemplado.

Ilustración de la cubierta: Catrin Welz-Stein

Otros libros de este autor reseñados en este blog: “Una madre” (enlace aquí), “Un perro” (enlace aquí), “Un amor” (enlace aquí), “Un hijo” (enlace aquí) y “El tiempo que nos une” (enlace aquí)

Nota personal: 
el tiempo de ausencia que he tenido en el blog ha terminado con buen resultado. Aunque he echado de menos estar por aquí, compartir mis lecturas y pasar por otros blogs. Pero han sido meses que los momentos que me dejaba el trabajo (y eso que es entre libros) los he dedicado a estudiar el temario de una oposición. Ahora por fin he recuperado mis ratillos para leer por placer.

lunes, 13 de abril de 2020

BESOS de Txabi Arnal Gil y Julio Antonio Blasco


Este álbum ilustrado es una maravilla (como todos los álbumes ilustrados), porque imágenes y texto se complementan haciendo la lectura muy atractiva. Genial para compartir con los peques de la casa.
Los textos son de Txabi Arnal Gil y las ilustraciones de Julio Antonio Blasco.
La edición es original, pues la apertura del libro es diferente a la forma tradicional.
A su vez cada doble página tiene una ilustración completa, acompañada de un texto rimado, en el que los besos son los protagonistas. Siendo genial esa combinación de poesía y sentimientos.
Y es que hay muchos tipos de besos, tú ¿cuál prefieres?

Algunas frases del libro:
“Me gustan casi todos los besos,
¡hasta los de bruja!
Porque si da besos,
seguro que no es malvada
ni tampoco piruja.
(Lo que pasa es que tiene mala fama)”

Contracubierta o parte de la misma:
(continua la ilustración de la cubierta)



lunes, 9 de marzo de 2020

LA NOCHE ESTRELLADA de Jimmy Liao


Este libro está dedicado a los niños que no logran sintonizar con el mundo, y a través de una bonita historia deja un mensaje enriquecedor.
La protagonista es una niña / adolescente solitaria, que aunque tiene algunos amigos siente la soledad. Adora a sus abuelos paternos, con los que vivió en las montañas hasta los 6 años. Luego fue a la ciudad con sus padres, que siempre están ocupados, no tienen una buena relación ni entre ellos ni con ella, no se entienden. Por lo que vive rodeada de silencio.
Ella se refugia en su mundo. Se siente diferente.
Su nuevo compañero de colegio es como ella, a veces no le apetece hablar, es solitario. Su padre es marinero y siempre está viajando. Y su madre y él se han mudado tantas veces de casa que no sabe cual es su hogar.
Ser como son les ha llevado a ser incomprendidos por los demás e incluso a situaciones de bullying. Pero se tienen el uno al otro. Y vivirán un momento especial en sus vidas.
El título del libro es una referencia al cuadro “La noche estrellada” de Van Gogh, como alusión a que la niña protagonista en las montañas podía ver las estrellas, pero no en la ciudad.
Pero no es el único guiño al arte, porque en el salón de su casa hay un detalle del cuadro “El hijo del hombre” de Magritte, una obra que expresa lo que está escondido detrás de lo visible. Lo que tiene su sentido dentro de este relato.
Texto e imágenes se complementan dando como resultado una historia muy bella.

Algunas frases del libro:
“Poco a poco fui entendiendo por qué le gustaba que lo mojara la lluvia: porque te permite sentir la naturaleza y, al mismo tiempo, liberarte de tus ataduras.”


Contracubierta o parte de la misma:
En aquella época, el futuro era algo indefinido, no sabía qué nombre dar a mis vanas ilusiones. Solía estar sola, deambulaba por calles interminables, y cuando se levantaba el viento me sentía como la hojarasca. Contemplaba el cielo estrellado, deseando saber si habría alguien en algún lugar del mundo encaminándose hacia mí. Era como la luz, que va de una estrella a otra.
Luego apareciste tú. Y después nos separamos.
Esperábamos la juventud, pero nos equivocamos el uno con el otro.

Traducción del chino: Jordi Ainaud i Escudero
Título original: The starry night



viernes, 21 de diciembre de 2018

EL TIEMPO QUE NOS UNE de Alejandro Palomas


Los personajes, las conversaciones entre ellos, la montaña rusa de emociones que transmite la lectura de este libro es claramente marca de la casa, la señal inequívoca de que está escrito por Alejandro Palomas. Su estilo narrativo con cierto tono poético. La delicadeza con que dosifica sentimientos, de la alegría a la tristeza, para regresar entre llantos a la risa, dejando espacio para que el lector asuma tanto dolor, tanta alegría, y tanta intensidad de emociones. Es lo mejor de estas historias. Las que me encontré en “Una madre”, “Un perro” y “Un amor” con Amalia y su familia. O también con el inolvidable Guille de “Un hijo”. Por eso mismo, saber que “El tiempo que nos une” fue escrito anteriormente aún ha hecho más bonita la lectura, pues creo que el propio poso que le dejaron al autor los personajes de este libro ha generado los también maravillosos personajes posteriores.
En la edición que he leído, el propio escritor, explica en el prólogo cómo esta novela ha ido creciendo. Como las diferentes partes compusieron una única obra. La cual creo que podría continuar, y si fuera así, sería genial. Porque las mujeres protagonistas, que con sus voces en primera persona, cuentan de manera muy natural, con sinceridad, sin medias tintas, las pérdidas, las ausencias, las idas y los regresos. Lo que pasa en sus vidas y como lo que les sucede a cualquiera de ellas afecta a las demás. También ha llegado a mi corazón, y tanto cariño apetece seguir compartiéndolo.
Mencía, con sus más de 90 años y unos ojos que dicen mucho, ya no tiene vergüenza y suelta las cosas tal y como le vienen a la cabeza, le da igual como suenen “habla como siente”. Me ha parecido memorable la carta final que, para mi, compensa la balanza entre las emociones y ternura que desprende en esas frases y su comportamiento estrambótico.
Luego están sus hijas Lía y Flavia, la primera siempre es cariñosa y comprensiva, la segunda deja al principio la impresión de que es un poco borde (aunque os digo que en este caso la primera impresión no sirve).
Completando el quinteto de mujeres, las nietas, Bea, que es pura amabilidad, e Inés, quien dice las cosas a contra golpe, como su abuela.
Pero con ellas no queda cerrada esta familia, porque también tienen su parte esencial Helena, Tristán, Jorge e Irene.
Conformando todos ellos una familia a la que la vida les ha dado momentos buenos y malos, situaciones que dejan huella, que les han alejado o les han acercado, mientras una isla y un faro les guía.
Me gusta como escribe Alejandro Palomas. Por su manera de transmitir emociones. Porque las conversaciones recogen verdades sinceras. Porque dice tanto con pocas palabras y con frases finales que sientan sentencia (de la buena). Y además, porque sus personajes resultan muy creíbles, naturales, porque son como la vida misma.

Algunas frases del libro:
“Para ser vieja hay que haber aprendido a morderse la lengua con cariño. A cerrar la boca a tiempo. Y a rondar la locura para que las verdades sean excusables.”

“Sólo una madre de un hijo ausente lo sabe: la combinación trenzada de duelo, ausencia e imaginación crea monstruos.”

“Si encontrara a alguien que me hiciera reír como lo logra Mencía, recuperaría la fe en muchas cosas.”

“De repente me doy cuenta de que los ojos de la abuela encierran cosas que quiero saber, ocres y marrones de una vida parida desde atrás, también pena y cansancio. En sus ojos de invierno llora la mañana desde fuera, desde el cielo cubierto de negro, y llora también la mujer desde dentro, resistiendo todavía, anclándose en lo que sabe imaginar, invocar. Llora Mencía como una niña muda, en silencio, tragándose la pena contra la tormenta.
Pero en sus labios me tropiezo con una sonrisa. Todavía queda algo de luz en esos noventa y dos años.”

“Qué extraña es la vida a veces. Y qué hermosa.”

Contracubierta o parte de la misma:
La abuela Mencía convalece junto a su nieta, Bea, que no quiere contar lo que de verdad le duele. Éste es el inicio de “El tiempo que nos une”, una novela coral de voces femeninas, una saga de mujeres con corazones tan grandes que son capaces de albergar desde el amor más profundo hasta el mayor de los sufrimientos. Entre las cinco protagonistas de la historia, los lazos familiares se entretejen hasta formar una red que a veces atrapa, otras abraza y que, sobre todo, protege. Mencía, la matriarca sabia y deslenguada; Lía, que siempre se queda; Flavia, que vive en la ausencia; Inés, madre que sufre y amante que lamenta; y Bea, la más joven, son personajes inolvidables que callan secretos pero gritan verdades, y que sienten y ríen y lloran.

Ilustración de la cubierta: archivo personal del autor.

Otros libros de este autor reseñados en este blog: “Una madre” (enlace aquí), “Un perro” (enlace aquí), “Un amor” (enlace aquí) y “Un hijo” (enlace aquí)


miércoles, 30 de mayo de 2018

UN AMOR de Alejandro Palomas


Premio Nadal 2018
Este libro, junto con los dos anteriores “Una madre” (reseña aquí) y “Un perro” (reseña aquí), tiene unos personajes magníficos, desde la gran Amalia, pasando por sus tres hijos: Silvia, Emma y Fer, hasta la siempre añorada abuela Ester, y en esta ocasión también formarán parte de sus vidas: Magalí, la tía Inés y Oksana. Sin olvidar a la perrita Shirley y el perro Rulfo.
El narrador continua siendo Fer, y la estructura sigue la misma línea de ir contando el momento presente combinándolo con hechos pasados, que van complementando lo que está sucediendo a la vez que añade información sobre cada uno de los personajes. Por lo que esta novela se podría leer de forma independiente, pero de verdad que aconsejo leer antes las dos anteriores, sobre todo si Amalia conquista tu corazón.
Y es que el personaje de Amalia es especial en todos los sentidos, tiene su léxico particular, y habla y habla liándose, siendo mejor que ella sola salga del embrollo de palabras, del que a veces sale intentando confundir con una treta de niña, y otras veces soltando preguntas sin ton ni son, es como un torbellino, lo que provoca diversas reacciones en los demás. Pero precisamente sus meteduras de pata, sus torpezas y sus despistes, que tanto descolocan a los desconocidos, junto a su energía y su alegría, son parte esencial de como es ella cien por cien. Una mujer que cuando se divorció a los sesenta y pico años se descubrió totalmente, a partir de ese momento todo era aventura, ganas de vivir, de participar, de estar.
Junto a sus hijos más que una familia son vida, risas y llantos. Con miradas iluminadas que tanto expresan, que lo dicen todo. La relación madre e hijos, al igual que la que tienen los tres hermanos, desborda complicidad. Con situaciones inolvidables, tiernas y dolorosas, llenas de momentos especiales, con subidas y bajadas de ánimo, llevándote de la tristeza a la alegría y viceversa, con doble sentido, pero sobre todo como mucho amor.
Y entre tanto barullo de sentimientos me ha encantado todavía más cuando en la página 43 describe que hace un día espléndido, de primavera que huele a verano, y combina el sentido del olfato y de la vista para resucitar recuerdos.
También es tremendo el pasado, y no menos el presente, de Magalí, argentina de nacimiento, y como en pocas líneas hace referencia a algunas páginas de un pasado común. Temas que aunque aparezcan de manera breve son tan importantes como el resto de asuntos que trata en mayor o menor medida.
Así como cada uno de los personajes tienen momentos que también los hacen únicos y especiales.
Haciendo que esta novela (al igual que las anteriores) la haya leído poco a poco, porque deseaba saborear más tiempo cada párrafo, cada frase, cada palabra, pues está escrita con mucho corazón. Pues se suceden emociones de todo tipo que remueven nuestro interior.
Alejandro Palomas, ya te lo dije en la Feria del Libro de Valencia, gracias por haber creado estos personajes, por haber sabido transmitir de una forma tan bella esta vorágine de sentimientos. Y me apunté muy bien tu recomendación de que lea “El tiempo que nos une”, ya te contaré.

Algunas frases del libro:
“Desde que vive sola el silencio no la acompaña bien y le alarga demasiado los días.”

“Y mientras las distintas instantáneas de mamá desfilan como un Power Point sobre una pantalla, entiendo que todos, mamá incluida, somos muchas cosas a la vez: grandes y pequeñas verdades, grandes y pequeñas dudas, niveles solapados de bondad, supervivencia, imaginación, carencias y ganas de que los nuestros estén con nosotros, de que no dejen de sentirnos nunca parte importante de nuestra historia común, del laberinto compartido que habitamos.”

“Los ausentes, los que están sin estar y los que estuvieron pero ya no son.”

“Y de pronto, por primera vez en casi cuarenta años, entendí lo difícil que debía de ser esa maternidad suya, y sé que lo entendí porque lo sentí en el pecho, sentí el eco de la voz de mamá en el esternón, y sentí también que era eso, que ese eco de ella en mi plexo es lo que une a madres e hijos, que no es la sangre compartida sino esa reverberación aún más potente, como si nuestro esternón fuera también suyo y viviéramos compartidos.”

“Solo los supervivientes entendemos que la vida no es lo que es, sino lo que sentimos al recordarla.”

“La risa une mucho.”

Contracubierta o parte de la misma:
El único anhelo de Amalia, una entrañable mujer de setenta y largos años, albina, despistada y con un uso del lenguaje un tanto peculiar, es velar “a toda costa” por la felicidad de sus dos hijas, Silvia y Emma, y especialmente por la de fer, el menor de los tres hermanos. Al reducido universo familiar se suma tía Inés, ausente de la vida de su gran amiga Amalia desde que ésta decidió divorciarse y que, recién enviudada, ha vuelto para quedarse.
Por imperativos burocráticos, la boda de Emma coincide en el calendario con el cumpleaños de Amalia. Sin más opción, los cinco deciden celebrar la boda por la mañana y trasladarse después a una casa de turismo rural para pasar allí el fin de semana, pero la noche anterior una funesta coincidencia cae como una bomba sobre el mapa familiar, resquebrajándolo.

Ilustración de la cubierta: Randomagus

Otro libro de este autor reseñado en este blog: “Un hijo” (enlace aquí)


viernes, 13 de octubre de 2017

UN HIJO de Alejandro Palomas

Premio Joaquín Ruyra 2014
Premio Nacional de Literatura / Modalidad Literatura infantil y juvenil 2016

Emociones, sensaciones, sentimientos. Son las alteraciones, impresiones y estados afectivos del ánimo que genera la lectura de esta tierna y dura historia, contada en primera persona desde el punto de vista de varios personajes, niños y adultos. Con papeles muy claros, definidos y acertados, pareciendo reales. Estando esos cambios de narradores muy bien adaptados a cada edad.
Sonia es profesora en un colegio de primaria.
María es psicóloga, orientadora en ese colegio.
Guille es un niño de 9 años, precoz, hipersensible, con mucha imaginación.
Su padre es un superviviente.
Y Nazia es una niña pakistaní, cuya vida no deja indiferente.
Está muy bien conseguida la naturalidad de los niños, su espontaneidad, su sinceridad, la lógica en sus respuestas, sus conversaciones. Así como las reacciones y actitudes de los mayores ante ellos. Porque cuando un pequeño se refugia en la magia de Mary Poppins, y no porque quiera parecerse a ella sino porque quiere ser ella, entonces un adulto tiene que tener muy clara la diferencia entre querer ser como alguien o querer ser alguien.
La estructura del relato te hace preguntarte ¿qué es real? ¿qué es imaginario? ¿dónde está la madre de Guille? Activando la imaginación del lector mientras vas sintiendo cada vez más empatía con los personajes, notando esos golpes que da la vida y como intentamos sobrevivir como se pueda.
Una narración, complementada con algunas ilustraciones en blanco y negro, llena de momentos memorables, de pequeños detalles que los hacen grandes. Y es que cada personaje, en especial Guille, encierra dentro de sí mismo más de lo que vemos.
Te recomiendo a Alejandro Palomas porque es un autor con mucha sensibilidad y creador de unos personajes inolvidables, tanto en este libro de “Un hijo” como en otros libros suyos “Una madre” (reseña aquí) o “Un perro” (reseña aquí).

Algunas frases del libro:
“La mente humana es como la vida: un laberinto que a veces saca de quien se pierde en él cosas que jamás habría imaginado.”

“Creo que el Guille que vemos es la pieza de un rompecabezas, y que debajo de esa felicidad hay un … misterio. Un pozo del que quizás esté pidiendo que le saquemos.”

“Qué cierto es eso de que cuando llevamos mucho tiempo buscando la verdad, el día que por fin la descubrimos llega lo más difícil. ¿Qué hacer con ella?”

Contracubierta o parte de la misma:
“Mamá, papá me dice que te escriba
pero es que aquí no cabe nada. Solo
supercalifragilisticoespialidoso.
Te echo de menos ¿Cuando vuelves?
Guille”

Ilustraciones de Teo

Fotografía de la cubierta: “Free your mind” de Catrin Welz Stein


lunes, 20 de febrero de 2017

ABUELOS DE LA A A LA Z de Raquel Díaz Reguera

Yo sólo conocí a uno de mis dos abuelos, al materno, y estaría dentro de la tipología “En ninguna parte como en casa”, pues si cierro los ojos y miro en el archivo de mis recuerdos lo veo sentado en su sillón, en un rincón del salón, junto a la ventana, con sus crucigramas, su vaso de agua en la mesita y fumando en pipa.
Pero en este álbum ilustrado encontrarás 30 tipos de abuelos, pues de tantas maneras los ha clasificado la autora e ilustradora Raquel Díaz Reguera. Desde el “Asusta monstruos” hasta el “Viajes imaginarios”, pasando por el “Batallitas”, el “Friolero”, el Superhéroe”... entre otros.
Cada uno de ellos está descrito al detalle, con el complemento de las ilustraciones, resultando divertido y nostálgico, pues casi en cada frase hay algo que te hace sonreír porque te imaginas la situación, o que te emociona porque tu abuelo, o tu padre cuando lo fue, hacía exactamente lo mismo.
Además, este libro tiene páginas especiales donde explica algunos otros asuntos que se pueden aplicar a todos los abuelos en general: las diferentes zapatillas de ir por casa como complemento ideal del abuelo; los abuelos y la meteorología una característica común; la combinación de abuelos.
La verdad es que creo que no ha olvidado nada ni a nadie. Leyéndolo y fijándome en las ilustraciones he reconocido a todos los abuelos que conozco. A unos pocos los he visto reflejados en una sola de las tipologías, pero a los demás les he encontrado rasgos de varios. Porque un abuelo tiene capacidad de sobra para ser muchos abuelos a la vez, y sino piensa en los tuyos y lo verás.
Por supuesto recomiendo este álbum ilustrado, tanto para adultos como para niños, y mejor aún si es para compartir un rato de lectura con alguien, grande o pequeño.
Y tampoco os perdáis “Abuelas de la A a la Z” (reseña aquí) y “Madre solo hay una y aquí están todas” (reseña aquí)

Algunas frases del libro:
“Mi infancia fue un lugar completamente feliz, pero cada una de las letras de esa felicidad se escriben con la tinta de todos los recuerdos que tengo de mi abuelo. Recuerdos a los que no necesito acudir para que se me amontonen, nostalgias que a veces me hacen sonreír y otras tantas contarle la falta que me hace.”

“Lo importante, lo verdaderamente importante, es que consigue que, incluso en las amodorradas tardes de lluvia, sus nietos dejen descansar un rato los deditos cibernéticos, los escuchen embobados con los ojos llenos de chispas y vean su abuelo como el superhombre que es.”

“Estos abuelos tienen una pila de poderes pero el principal, el más poderoso y el que más valoran los nietos es que los hacen sentir como si fueran los mejores nietos del mundo. Y eso no hay ningún poder que lo iguale.”

“Un abuelo es a la niñez lo mismo que los días azules a la vida.”

Contracubierta o parte de la misma:
Hay abuelos que tienen los bolsillos llenos de besos, de caramelos, de historias y batallitas. Hay abuelos que navegan por los cuentos como a lomos de una ballena y otros abuelos madrugadores que se levantan antes de que suene el despertador para llevar a sus nietos al colegio a ritmo de cha-cha-chá.
Casi todos abuelos olvidaron durante unos años al niño que llevaban dentro para ejercer de padres responsables, pero les basta la llegada del primer nieto a su vida para volver a la infancia en un periquete.
Los niños que galopamos sobre sus rodillas o nos quedamos dormidos en sus regazos, los que volamos en un columpio empujado por un abuelo o aprendimos a montar en bicicleta alentados por su «claro que puedes», podemos cerrar los ojos y recordar que cuando nos apretaban entre sus brazos estábamos a salvo de cualquier miedo o tristeza, cuando nos arropaban en su abrazo ya estábamos en casa.


viernes, 26 de agosto de 2016

UN PERRO de Alejandro Palomas

Aunque son libros independientes y se pueden leer por separado, mi consejo es que se lea previamente “Una madre” (reseña aquí). Pues en esta nueva historia, Alejandro Palomas, retoma a los personajes de aquella entrañable historia, Amalia, sus hijos Fer, Silvia y Emma, la abuela Ester, y hace referencias a Ingrid, al tío Eduardo, a Max, y a los demás. Con el añadido de que tanto aquella novela como esta son de las imprescindibles.
Ha vuelto a parecerme sorprendente como consigue el autor llevar al lector de las escenas divertidas, casi hilarantes, protagonizadas por Amalia, con esa actitud de niña de casi 70 años, y su verborrea imparable, produciendo escenas que hacen saltar la risa, como la presentación en familia de John, el yerno, o la de la consuegra, Hermione, y sobre todo cuando Amalia se monta una rocambolesca historia tras ver una escena de una mujer (a la que llama Chus) y unos galgos.
Y de estos instantes que rozan el absurdo y la propia risa de Amalia se hace contagiosa y anima a acompañarla, siendo una risa que alivia. Giramos 180 grados para llegar a la profundidad de sus sentimientos, de su disposición hacia sus hijos, de mostrar como tiene dominada la situación aunque no lo aparente, y maravillarnos de esa forma tan particular de entender a sus hijos, el como está aunque parezca que no esté.
La historia está estructurada en cuatro capítulos, cuyos títulos tienen su propio significado:
Libro primero: Cuando cambia el viento y queda la luz.
Libro segundo: Esa gran balsa de pequeños naufragios.
Libro tercero: Ese pequeño hueco en el tiempo.
Libro cuarto: Un perro y una madre.
Está narrado en primera persona por Fer. Quien espera una llamada muy importante en un cafetería cuando aparece su madre. Y la conversación de ambos le lleva a recuperar recuerdos, mientras viven nuevas situaciones en el momento presente.
Y es que el comportamiento de esta mujer es tremendo, tiene reacciones casi ridículas, habla mezclando temas sin orden ni concierto, tiene salidas inexplicables, aunque sus preguntas y comentarios son lógicos y sencillos. Y es que esta madre en acción es una bomba de relojería, pero todo lo hace por el bien de sus hijos. Y a pesar de que ve poco, cuando ve, lo ve todo. Y si ella se hunde se va al garete la balsa en la que están todos. En los últimos años ha aprendido que la única manera de que las cosas no se nos pierdan es nombrándolas. Pero para poner nombre a lo que importa hay que ser valiente, y casi nunca lo somos.
Y para Fer es su amarre. Pues ha tenido baches en su vida, y desde que perdió a su perro Max sin poder despedirse de él, sin pasar el duelo, tiene miedo a querer y que no dure. Pues el cupo de ausencias es demasiado grande.
Mientras Silvia y Emma continúan atrapadas por el pasado, tomando decisiones en el presente que tal vez no sean las que necesitan.
Y aunque cada uno haya naufragado en ocasiones pero siempre ha podido salir otra vez a flote. Pues se rescatan entre ellos. A pesar de que les cuesta decirse las cosas y de que haya algún que otro secreto. Cada uno está presente en la vida de los otros. Y ese contacto y compañía va generando las piezas del rompecabezas familiar, del que también forma parte R, un cachorro que da título a este libro. Y en el que siempre está presente el recuerdo de la abuela Ester y de sus frases.

Algunas frases del libro:
“Los demás no son tú, porque casi nunca son ellos mismos.”

“Cuando más queremos, más cuesta perdonar, porque el miedo al dolor repetido es también mayor y porque cuando alguien muy querido nos falla, la vida se derrumba entera, el niño que hay dentro se queda desnudo y todo duele más.”

“Las respuestas a las heridas más profundas suelen llegar cuando lo que somos queda definitivamente atrás y las explicaciones ya no sirven para calmar el dolor, sino para integrarlo en lo que somos o fuimos.”

“A mamá hay que hablarle con el código Amalia, lo demás es jugársela.”

“Las familias giran alrededor de lo que se dice y lo que no se dice, de lo que se dijo a tiempo y evitó catástrofes que lamentar y de lo que se dijo cuando no procedía y causó males que cicatrizaron mal y que tardaron generaciones en sanar.”

“Nadie nace para morir tan joven estando vivo.”

Contracubierta o parte de la misma:
Sentados en una cafetería una tarde de principios de verano, Fer y su madre, Amalia, esperan una llamada que no llega. Durante las horas siguientes, Fer hará lo posible por ocultar lo que se esconde tras esa temida llamada que puede hacer añicos la calma que se ha instalado en la familia desde que, siendo apenas un cachorro, R llegó a su vida. Pero quizá esa calma sea más precaria de lo que parece. Cuando el teléfono por fin suena, la noche traerá consigo una inesperada compañía, y con ella llegarán un torrente de confesiones, verdades que quizá no lo eran tanto y las cinco letras de un nombre que, tirando del álbum familiar, Fer deberá atreverse a invocar para que la vida vuelva a mostrarle, a él y a los suyos, su mejor versión.

lunes, 13 de junio de 2016

VACÍO de Anna Llenas

El texto y las ilustraciones son de la autora, estas últimas están hechas en cartón y ha utilizado la técnica del collage. Lo que hace que sea un álbum ilustrado diferente.
La historia que cuenta es la de Julia, que era una niña feliz hasta que un día se desmoronó su mundo y sintió un gran vacío. Intentó llenarlo, pero no podía, hasta que...
Lo tendrás que averiguar leyéndolo, porque este libro es de los que merece la pena leer y releer, compartir con los peques y con los mayores, pues su contenido es perfecto para trabajar y entender las emociones, las situaciones de pérdidas y de encuentros, la sensación de conexión con otras personas, para descubrir en nosotros mismos la capacidad de adaptación a los momentos adversos y encontrarle un sentido. Porque a veces no hay que buscar fuera, sino dentro de uno mismo.
Y es que hasta la dedicatoria del libro dice mucho “Para ti, para que encuentres aquello que andas buscando.”

Algunas frases del libro:
“Eran mundos mágicos, que le devolvían una sensación de conexión.”

Contracubierta o parte de la misma:
Julia tiene un gran agujero y no le gusta nada. Por eso trata de llenarlo y taparlo de muchas maneras diferentes para hacerlo desaparecer. ¿Lo conseguirá?



lunes, 6 de junio de 2016

EL NADADOR EN EL MAR SECRETO de William Kotzwinkle

Una historia corta, profunda, intensa, triste y reflexiva. Contada por un hombre desde el momento en que su mujer se pone de parto. Empezando con la descripción del viaje en su vieja furgoneta a través de una carretera llena de nieve. La llegada al hospital. Los primeros momentos del parto, con el dolor de las contracciones. Su reflexión de que cuando un hijo está a punto de nacer es su gran momento, en el que todo el mundo está pendiente de él. Su espera, caminando de un lado a otro como corresponde a todo padre mientras llega el nacimiento. La complicidad con la madre, luchando juntos en el momento definitivo del parto, un instante en el que el bebé también lucha por salir.
En tan pocas páginas se engloban todas las emociones y el amor que siente este hombre, cómo vive el momento presente, y cómo afronta la realidad de los dos grandes temas de nuestra existencia: nacer y morir. Describiendo momentos intensos que muestran sus sentimientos a flor de piel.
El autor ha utilizado un lenguaje casi poético, con un estilo que me ha recordado al libro “Seda” de Alessandro Baricco (reseña aquí). Teniendo ambas historias mucha belleza, a pesar de la dureza que contiene “El nadador en el mar secreto”. No siendo una lectura para cualquier momento ni para personas que estén en la fase maravillosa de tener un hijo. Pero por otra parte es un libro ineludible como su colección.

Algunas frases del libro:
“El corazón de Laski se convirtió en un océano de amor mientras lo invadía nueve meses de recuerdos y el bebé se volvió real de nuevo, tan real como la noche en que Laski había notado unos piececillos que daban patadas por dentro de Diane. Nuestro bebé, nuestro amiguito, está naciendo.
Y ésta, pensó Laski, es la razón de nuestro esfuerzo, que pueda venir el amor al mundo.”

“El viento te hace libre. Los vientos y el sol te hacen grande.”

Contracubierta o parte de la misma:
en blanco

Traducción de Enrique de Hériz