Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano

viernes, 26 de agosto de 2016

UN PERRO de Alejandro Palomas

Aunque son libros independientes y se pueden leer por separado, mi consejo es que se lea previamente “Una madre” (reseña aquí). Pues en esta nueva historia, Alejandro Palomas, retoma a los personajes de aquella entrañable historia, Amalia, sus hijos Fer, Silvia y Emma, la abuela Ester, y hace referencias a Ingrid, al tío Eduardo, a Max, y a los demás. Con el añadido de que tanto aquella novela como esta son de las imprescindibles.
Ha vuelto a parecerme sorprendente como consigue el autor llevar al lector de las escenas divertidas, casi hilarantes, protagonizadas por Amalia, con esa actitud de niña de casi 70 años, y su verborrea imparable, produciendo escenas que hacen saltar la risa, como la presentación en familia de John, el yerno, o la de la consuegra, Hermione, y sobre todo cuando Amalia se monta una rocambolesca historia tras ver una escena de una mujer (a la que llama Chus) y unos galgos.
Y de estos instantes que rozan el absurdo y la propia risa de Amalia se hace contagiosa y anima a acompañarla, siendo una risa que alivia. Giramos 180 grados para llegar a la profundidad de sus sentimientos, de su disposición hacia sus hijos, de mostrar como tiene dominada la situación aunque no lo aparente, y maravillarnos de esa forma tan particular de entender a sus hijos, el como está aunque parezca que no esté.
La historia está estructurada en cuatro capítulos, cuyos títulos tienen su propio significado:
Libro primero: Cuando cambia el viento y queda la luz.
Libro segundo: Esa gran balsa de pequeños naufragios.
Libro tercero: Ese pequeño hueco en el tiempo.
Libro cuarto: Un perro y una madre.
Está narrado en primera persona por Fer. Quien espera una llamada muy importante en un cafetería cuando aparece su madre. Y la conversación de ambos le lleva a recuperar recuerdos, mientras viven nuevas situaciones en el momento presente.
Y es que el comportamiento de esta mujer es tremendo, tiene reacciones casi ridículas, habla mezclando temas sin orden ni concierto, tiene salidas inexplicables, aunque sus preguntas y comentarios son lógicos y sencillos. Y es que esta madre en acción es una bomba de relojería, pero todo lo hace por el bien de sus hijos. Y a pesar de que ve poco, cuando ve, lo ve todo. Y si ella se hunde se va al garete la balsa en la que están todos. En los últimos años ha aprendido que la única manera de que las cosas no se nos pierdan es nombrándolas. Pero para poner nombre a lo que importa hay que ser valiente, y casi nunca lo somos.
Y para Fer es su amarre. Pues ha tenido baches en su vida, y desde que perdió a su perro Max sin poder despedirse de él, sin pasar el duelo, tiene miedo a querer y que no dure. Pues el cupo de ausencias es demasiado grande.
Mientras Silvia y Emma continúan atrapadas por el pasado, tomando decisiones en el presente que tal vez no sean las que necesitan.
Y aunque cada uno haya naufragado en ocasiones pero siempre ha podido salir otra vez a flote. Pues se rescatan entre ellos. A pesar de que les cuesta decirse las cosas y de que haya algún que otro secreto. Cada uno está presente en la vida de los otros. Y ese contacto y compañía va generando las piezas del rompecabezas familiar, del que también forma parte R, un cachorro que da título a este libro. Y en el que siempre está presente el recuerdo de la abuela Ester y de sus frases.

Algunas frases del libro:

“Los demás no son tú, porque casi nunca son ellos mismos.”

“Cuando más queremos, más cuesta perdonar, porque el miedo al dolor repetido es también mayor y porque cuando alguien muy querido nos falla, la vida se derrumba entera, el niño que hay dentro se queda desnudo y todo duele más.”

“Las respuestas a las heridas más profundas suelen llegar cuando lo que somos queda definitivamente atrás y las explicaciones ya no sirven para calmar el dolor, sino para integrarlo en lo que somos o fuimos.”

“A mamá hay que hablarle con el código Amalia, lo demás es jugársela.”

“Las familias giran alrededor de lo que se dice y lo que no se dice, de lo que se dijo a tiempo y evitó catástrofes que lamentar y de lo que se dijo cuando no procedía y causó males que cicatrizaron mal y que tardaron generaciones en sanar.”

“Nadie nace para morir tan joven estando vivo.”

Contraportada o parte de la misma:

Sentados en una cafetería una tarde de principios de verano, Fer y su madre, Amalia, esperan una llamada que no llega. Durante las horas siguientes, Fer hará lo posible por ocultar lo que se esconde tras esa temida llamada que puede hacer añicos la calma que se ha instalado en la familia desde que, siendo apenas un cachorro, R llegó a su vida. Pero quizá esa calma sea más precaria de lo que parece. Cuando el teléfono por fin suena, la noche traerá consigo una inesperada compañía, y con ella llegarán un torrente de confesiones, verdades que quizá no lo eran tanto y las cinco letras de un nombre que, tirando del álbum familiar, Fer deberá atreverse a invocar para que la vida vuelva a mostrarle, a él y a los suyos, su mejor versión.




6 comentarios:

  1. Me gustó mucho Una madre y tengo este pendiente. Un beso ;)

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  2. A mí Palomas me encanta y fue todo un placer reencontrarme con esta familia tras Una madre y eso que, como le comenté a él en una charla que pudimos compartir, nunca salgo indemne de sus lecturas y tengo que pagar un peaje emocional con ellas.
    Besos.

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  3. Te paso por encima que quiero leerlo este fin de semana.
    Besos

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  4. Me encantó este libro y, sí, mucho mejor leer antes "Una madre"
    Besos

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  5. Leí "Una madre" hace unos meses y me gustó mucho así que en cualquier momento me animo con este. Y es que, como dices, el personaje de Amalia es cautivador.
    Abrazo!

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  6. La verdad es que reunirse de nuevo con esta familia es un placer, cada uno a su manera aporta y saber de qué es de sus vidas es casi como saber la de un amigo la que hace tiempo que no ves.
    Besos

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Pido disculpas si tardo en publicar comentarios y en contestarlos. Este blog es muy importante para mí pero no lo único que hay en mi vida.
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