Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano

jueves, 20 de junio de 2019

PERMAFROST de Eva Baltasar


Esta novela, estructurada en capítulos cortos, reflexiona, en una sucesión de pensamientos narrados en primera persona por la protagonista, sobre la vida, la muerte y el sexo. Habla de la relación con su familia, de sus amantes, y de sus dos grandes aficiones, el arte y la literatura. De esta manera nos irá desvelando su interior capa a capa, ese interior dormido, protegido por una capa de hielo.
A pesar de que no siga una línea temporal continua, pero la combinación del presente y del pasado se complementan, ayudando a entender las dudas de su existencia. Esas que le llevan a impulsos suicidas, imaginando infinitas formas de morir. En cierta manera ha decidido vivir al límite porque la hace sentirse más viva. En un mundo en el que se ha encontrado con una madre que nunca la ha motivado ni apoyado. Un padre con papel secundario. Una hermana con pensamientos muy diferentes en cuanto a estilo de vida. Unas relaciones amorosas que vive con intensidad pero con miedo a atarse con nadie. Y sus dificultades para encontrar el camino en el mundo laboral.
En algunos momentos se nota que la autora viene de la poesía, porque se refleja en su prosa. Sin embargo lo que predomina es cierto humor negro, porque utiliza un tono mordaz y agudo. Pero, tal vez, lo mejor es que presenta los temas con mucha naturalidad, tal cual son, sin adornos ni florituras, hablando abiertamente sobre el suicidio, la familia, la maternidad, el sexo, el lesbianismo, la soledad. Desde la voz en primera persona de una mujer con la que es fácilmente identificarse en algunos puntos, por la forma que tiene en mostrar sus emociones, sus dudas, sus miedos.
Por otra parte parece ser que a este libro le seguirán otros dos, no estrictamente continuaciones, pero sí relatos protagonizados por mujeres. Y mi intención es seguirles la pista, como también me apetece leer los libros de poesía ya publicados por Eva Baltasar. Porque esta novela que termino de leer ha conseguido traspasar mi propio permafrost.

Algunas frases del libro:

“Tengo un buen recubrimiento, impermeable como el de los buques, pero no es mentira, no: la dureza del hielo preserva un mundo habitable, solo que dormido.”

“La inminencia no es sino la zanahoria con que el futuro se nos asegura.”

“Me he situado en un límite, vivo en ese límite, espero el momento de abandonar el límite, mi casa provisional.”

“La duda, la duda es la primera grieta en el propio permafrost.”

“La vida de dos hermanas es idéntica hasta que crece una de las dos, y entonces parece que la otra aproveche para hacer cosas a escondidas. Sobre todo llenar el vaso dejado por la hermana conociendo a otras personas.”

“Mi miedo tiene pensamientos, pensamientos posesivos que es necesario eliminar.”

“La obra de arte no era solo un resultado final, sino arte en el tiempo, arte en tiempo real, en acción. Impulsivo y sencillo como el dibujo de un niño, sí, pero en él subyace una preocupación refinada, ese interés por el proceso, esa magnitud de vida concentrada en el proceso.”

“El sexo me aleja de la muerte. Aun así, no me acerca a la vida. Entonces ¿qué? ¿Para qué? Tras pensarlo unos minutos he llegado a la conclusión de que el sexo me mantiene presente y a salvo en un espacio inconsistente, pero reconfortante.”

Contraportada o parte de la misma:
El permafrost es esa capa de la tierra permanentemente congelada y es también la membrana que cubre a la protagonista de esta novela. Escrita en primera persona, nos presenta a una mujer en etapa de formación que se protege del exterior, que percibe la superficialidad en todo cuanto la rodea y huye de un entorno que nada tiene que ver con su manera de entender la vida: una madre obsesionada con la salud, omnipresente y controladora, y una hermana que afronta su convencional existencia con medicación y un positivismo irritante. La protagonista, que siente pulsiones suicidas, no permite que nadie se le acerque demasiado, pero al mismo tiempo se entrega con intensidad al sexo con otras mujeres, a la literatura y al arte. El pulso entre el hedonismo, los placeres más carnales y la muerte es constante en esta novela, así como el tono mordaz de una protagonista que desde la primera página nos gana con su inteligencia y su humor negrísimo.

Traducción de Nicole d'Amonville Alegría

Fotografía de la cubierta: Thomas Rusch




viernes, 7 de junio de 2019

ANTES DE LOS AÑOS TERRIBLES de Víctor del Árbol


Las novelas ofrecen mucho, por un lado trasladar al lector a mundos de ficción que nos harán soñar, viajar y evadirnos, pero por otro también están las que hablan de mundos no tan ficticios, las que se basan en situaciones reales, y contribuyen a hacer al lector consciente de hechos históricos. Y así es la historia que cuenta Víctor del Árbol, que tiene mucho de verdad, una verdad que no es demasiado lejana en el tiempo, que incluso hoy en día aún sucede, y a la que se le ha dado la espalda y casi olvidado porque el continente africano se ve desde la distancia.
Este libro comienza con un prefacio que se desarrolla en el verano de 2017 en España, cuando Isaías Yoweri decide contarle su propia historia a Cécile, una periodista con la que le vincula un hecho que marcó sus vidas. A partir de ahí los capítulos alternan fechas del 2016 con un pasado más lejano, de 1992 a 1994. Para concluir con un posible epílogo que es un final que remata el final y que tiene su conexión con el prefacio.
Isaías empieza a contar el relato de su vida cuando alguien de su pasado, Emmanuel K., va a verlo en Barcelona, unos veinte años después de que se hubieran visto por última vez. Este personaje le propone regresar a Uganda para asistir a un congreso, pues el gobierno trabaja en la reconciliación del país, y su testimonio es fundamental para que el mundo conozca lo que les hicieron.
Isaías duda qué hacer, tiene 36 años, una pareja estable, Lucía, esperan un hijo, tiene un negocio de arreglo de bicicletas, en definitiva, una nueva vida. Y regresar sería enfrentarse a su pasado, a sus fantasmas, como la sensación de que fueron víctimas pero no inocentes. Odia todo lo que significa para él ese país. Aunque también tiene sus vivencias y recuerdos antes de los años terribles, con una primera infancia feliz, vivida y compartida con sus padres, su hermana mayor Rebeca, su hermano pequeño Joel, su abuela y su amiga Lawino.
Pero con el apoyo de su pareja opta por ir a Uganda, llevándose otro golpe porque no es bien recibido. A su vez él en España también ha tenido que soportar ser “otro inmigrante negro”. Así que siente que no es nada en ninguna parte. Es un superviviente que se refugia en su propio interior, en el niño que lleva dentro. El que dejó de ser a los 12 años, cuando el LRA llegó a su poblado. Y junto a él, su hermano Joel, de solo 8 años, defendió a su padre. Ahí cambió todo.
Y es que la historia de Uganda es complicada. Los ingleses llegaron, se impusieron y se largaron dejándolos en el caos interno, a pesar de ser un país rico. Pero también había disputas y odios entre tribus. Siendo el pasado siempre presente. Ellos mismos eran el infierno y el paraíso. Y la creación del LRA con líderes como Joseph Kony que reclutaban niños (no decían secuestrar) para la guerra, aún fue más terrorífico.
Ante un tema tan espeluznante como el que se trata, que pone los pelos de punta y lo peor es que está basado en una realidad, aún así, la forma en que lo ha expuesto el autor, alternando el presente y el pasado en cada capítulo, ha conseguido que se vaya completando el puzzle de manera pausada, que podamos ir asimilando la información, la secuencia de unos hechos terribles, y que nos metamos en la piel de este muchacho, Isaías Yoweri, que representa a los miles de niños soldados secuestrados por el LRA, bajo el mando de personas irracionales. Quienes masacraron el país con matanzas, secuestros y guerrillas. Dejando a su paso una huella que persiguió también a quienes huyeron y pudieron ponerse a salvo, dejándoles tremendas secuelas psicológicas. Porque ¿cómo superar algo así? No solo por lo que tuvieron que vivir y las atrocidades que tuvieron que soportar, sino también en aquellos momentos ¿qué decisiones podían tomar? ¿cómo tenían que actuar?
Víctor del Árbol no solo ha contado una historia muy verídica que sirve de ejemplo y abre los ojos ante lo que sucedió en Uganda, sino que remueve conciencias, porque hoy en día aún hay niños soldados en el mundo. Para esta crítica social no ha dejado ningún cabo suelto, desde la referencia al libro “El corazón de las tinieblas” de Conrad, y el significado de que se lo regale a Isaías el malvado mercenario Christian MF, hasta la referencia a la fabricación de armamento en España, tan solo son un par de párrafos, pero suficientes para poner en entredicho a esa industria y a quien la sustenta. Así como relata lo difícil y complicado que es salir de un país en guerra, el paso por los campos de refugiados y la situación extrema y desesperada en que viven en ellos. La labor y la humanidad de las ONG y la ayuda internacional. Y sin dar demasiados detalles, pero bien reflejada, cuenta la odisea de recorrer, en este caso, 8600 km hasta llegar a Europa, pasando y sufriendo lo indecible. Para por fin en su llegada sentirse a salvo y respirar. Aunque el peso traumático siga sobre su espalda.
“Antes de los años terribles” es uno de esos libros que era necesario escribir para que la sociedad no olvide.

Algunas frases del libro:

Yo solo trataba de olvidar y sobrevivir. No confiaba en que contar las cosas pudiera cambiar nada. No me quedaba rebeldía, ni orgullo, ni perdón que pedir o dar. No tenía nada que decir. Solo quería continuar con mi vida.”

Yo no alcanzaba a imaginar lo difícil y heroico que puede ser el amor en tiempos de odio. Me parecía que lo natural era que si dos personas querían estar juntas pudieran estarlo sin más.”

Cuando la gente está furiosa la verdad no importa. Solo necesitan un chivo expiatorio.”

¿Cuánto daño podemos soportar sin rompernos por dentro? ¿Y cuánto de ese daño somos capaces de infligir a otros sin inmutarnos?”

Tardé en darme cuenta de cómo funciona el juego de la crueldad y el afecto: aniquila cualquier posibilidad de resistencia. Nunca sabes a qué atenerte, nunca sabes qué esperar, qué sucederá. ¿Será el palo o la zanahoria esta vez? Al final te entregas sin esperar más que lo que quieran ofrecerte, y lo que llega, sean golpes o caricias, lo aceptas con naturalidad.”

¿Cuál es la decisión cuando quieres hacer el bien? ¿Cómo sabes que no te equivocas?”

Callar para proteger, callar porque ya no se puede cambiar lo que ha pasado.”

Contraportada o parte de la misma:
La vida de Isaías volvió a empezar el día que llegó a Barcelona siendo un muchacho y dejó atrás su mundo. Después de mucho tiempo ha construido una nueva vida junto a su pareja, mientras intenta abrirse camino con un negocio de restauración de bicicletas. Todo cambia el día que recibe la visita de Emmanuel, un antiguo conocido que lo convence para que regrese a Uganda y participe en un encuentro sobre la reconciliación histórica de su país. Aceptar esa propuesta hará resurgir un pasado que Isaías creía haber dejado atrás. Se verá forzado a enfrentarse al niño que fue, mirarlo a los ojos sin concesiones y perdonarse a sí mismo, si quiere seguir adelante con su vida y no perder a su mujer, que pronto, y de la peor manera, descubrirá una terrible verdad: no siempre lo conocemos todo de aquellos a quienes amamos.

Fotografía de la cubierta: Alexander Grabchilev - Stocksy

Gracias a Ediciones Destino por el envío de este libro