Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano

jueves, 23 de mayo de 2019

LEER, VIAJAR, ESTAR VIVOS de Pepa Calero


Este libro-viaje se inicia con una presentación de la propia autora, que la ha subdividido en 6 partes, en las que explica el cómo y el porqué de esta aventura individual. Que empezó motivada por la búsqueda de las huellas de sus autores favoritos y los lugares donde se desarrollan sus novelas, siguiendo los pasos que dieron los personajes.
Su ruta literaria la llevó a ocho ciudades europeas Viena, Trieste, Varsovia, Budapest, Praga, Salzburgo, Berlín y Lisboa. Pero además, la autora quiso añadir Tánger en recuerdo a Paul Bowles. Y como punto final describe su visita a una de las librerías más bellas del mundo, Lello & Irmao, en Oporto.
Y quienes le han llevado a recorrer esos lugares han sido escritores como: Stefan Zweig, Joseph Roth, Musil, Sándor Márai, Mazda Szabó, Claudio Magris, Rilke, Italo Svevo, Fernando Pessoa, Antonio Tabucchi, Jan Neruda, Isaac Bashevis Singer, Adam Zagajewski, Irmgard Keun, Bertolt Brecht, y alguno más, de los que no solo nombra o rememora sino que también intercala algunas de sus citas.
Pero ese primer motivo de viajar por curiosidad literaria, se convirtió también en un viaje interior que le hizo concienciarse del mundo y las gentes que nos rodean. Apenas hizo fotos, porque todo lo guardó en su corazón. Cada población le dejó poso y recuerdos que seguirán en su memoria. Tal vez por esto, al escribir posteriormente estos itinerarios, los narró con sensibilidad y cierto tono poético.
Hizo un recorrido no solo por sitios conocidos y turísticos, sino también por otros que no lo son y que podrían pasar desapercibidos para otras miradas. Su curiosidad le llevó a callejear sin rumbo fijo, a pasear, a sentarse en los cafés, a encontrar pequeños rincones, como los mercados, unos en edificios, otros al aire libre, sus gentes, sus productos. Describiendo cada lugar y los sentimientos que le produjeron, descubriendo olores, sonidos y sabores. Además, acompañada por una banda sonora que es la música que identifica a grandes compositores nacidos en algunas de esas poblaciones, y que en ocasiones sonaba en directo tocada por músicos en sus calles y plazas.
Este libro refleja una bonita experiencia personal, que ha sabido transmitir en su narración, así como la añoranza que sintió al abandonar cada lugar y sus deseos de regresar algún día. Aquellos fueron viajes otoñales, tal vez su deseo se cumpla y regrese en otras estaciones del año, o también puede suceder que seamos nosotros, lo lectores, los que después de haber viajado leyendo, nos decidamos a seguir sus huellas.

Algunas frases del libro:

La cultura europea con su carácter reflexivo, pausado, es inconcebible sin los cafés. Allí la vida se saborea, mientras el tiempo detiene el latido para entrar en estos lugares recogidos, íntimos, particulares.”

Los libros definen mi vida. Sin ellos hubiera sucumbido a todos los naufragios que viví y, con toda certeza, me salvarán de todos los que quedan por vivir. Me hicieron libre.”

Al calor de un libro, las estrellas parecen más cercanas.”

Contraportada o parte de la misma:
Conocía Trieste, su café San Marcos y su jardín por la voz de Claudio Magris. Respiré el atardecer en Buda, en el Bastión de los Pescadores, al lado de Kristóf, el protagonista de Divorcio en Buda... Ay, Budapest, horas y horas contemplando el Danubio como si tuviera el río en los labio. (…) Visité estas ciudades en otroño. Tiempo de vacaciones. Hubo días de lluvia, días de frío, de viento, de cierta nostalgia, de anhelos. No había gente en los parques, nadie paseaba, solo se iba a algún sitio. Pocos turistas. Detrás de los cristales de un café, esperaba, como si la vida fuera eso, mirar tras las ventanas manchadas de un elegante café...”.

Foto de cubierta: Delaram Bayat

Gracias a Ediciones Casiopea por el envío de este libro


jueves, 16 de mayo de 2019

MATAR A UN RUISEÑOR de Harper Lee


Premio Pulitzer 1961
Con este título, tal vez, es mas conocida la película de 1962, basada en este libro, dirigida por Robert Mulligan, que se llevó el óscar al mejor guión, Horton Foote y al mejor actor, Gregory Peck.
Ahora, refiriéndome a la novela, es importante para situarnos trasladarse a la época y el lugar en que se desarrolla la trama, que son los años 30 en el sur de Estados Unidos, concretamente en Alabama. Tiempos en que no había los mismos derechos para todas las personas, y el trato a los blancos y negros era muy diferente.
La historia que se cuenta en esta novela está narrada en primera persona por Jean Louise Finch, a quien todos llaman Scout, una niña que tiene muy claro sus intereses particulares y sus preferencias, es un ejemplo de reivindicación del papel de la mujer. En el momento que transcurren los hechos ella tiene 8 años. Y su hermano Jeremy, conocido como Jem, tiene 12. Viven con su padre, Atticus, que es abogado, quien tiene muy claro que la justicia es igual para todos. Su madre murió, y quien les ayuda en la casa es Calpurnia, una mujer negra que es parte esencial de la familia, y a quien tienen mucho respeto, y que tiene un papel entrañable en el relato.
La narración comienza recordando un tropiezo que tuvo Jem, y a partir de ese hecho va contando donde viven, el recorrido cuando van al colegio, lo que les pasa en el mismo (por cierto las ideas de la profesora son un tanto retrógradas), sus aventuras con otros críos, y con su propio hermano, como ve a los vecinos (y con su imaginación de niños los misterios que se montan), como es su padre, la relación con él, la forma en que les enseña y les educa. Para ir poco a poco al tema del trabajo de Atticus y la situación más concreta del caso que lleva, la defensa de un hombre negro acusado de violación a una mujer blanca.
Por tanto es una situación difícil y complicada la que se plantea, en un período convulso entre personas blancas y negras, con una realidad, la de entonces, que era que siempre ganaba el blanco. Y la autora expone la situación poniendo en entredicho a la justicia estadounidense.
La historia está narrada con un lenguaje sencillo y directo, y que sea la voz de una niña la narradora hace más suave la exposición de lo que sucede. A su vez está muy bien estructurada, pues esa parte inicial, desde el punto de vista infantil, con su naturalidad y sinceridad, que va relatando su día a día, sus pequeñas aventuras, la relación del padre con los hijos, haciéndonos ver como es él, como se comporta ante las situaciones que se muestran, dando a entender que es una persona íntegra, honesta y tolerante, y mostrando como se lo transmite en la educación a sus hijos. Todo ese principio es talmente una introducción para llegar al tema principal, el racismo, y este asunto está expuesto también desde esa mirada infantil que consigue abrirnos los ojos y hace que reaccionemos ante ciertas actitudes adultas. Tratando además otros temas como: tolerancia, injusticia, feminismo, ética profesional, prejuicios, convivencia, educación, desigualdad social.
Desde luego una novela muy recomendable, con unos personajes muy bien definidos, y que expone claramente una realidad, en un momento concreto, en un lugar concreto, pero que es totalmente atemporal y extrapolable incluso a hoy en día.
Además es bonito como resuelve la trama, como enlaza con el principio y, sobre todo, como convierte la expresión “matar a un ruiseñor” en una metáfora sobre la inocencia.

Algunas frases del libro:

Uno no comprende de veras a una persona hasta que considera las cosas desde su punto de vista.”

Para poder vivir con otras personas tengo que poder vivir conmigo mismo. La única cosa que no se rige por la regla de la mayoría es la conciencia de uno.”

Uno es valiente cuando, sabiendo que la batalla está perdida de antemano, lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final pase lo que pase.”

Contraportada o parte de la misma:
Jean Louise Finch evoca una época de su infancia en Alabama, cuando su padre, Atticus, decidió defender ante los tribunales a un hombre negro acusado de violar a una mujer blanca.

Traducción de Baldomero Porta

Fotografía de portada: Getty Images



lunes, 6 de mayo de 2019

TODO LO DEMÁS ERA SILENCIO de Manuel de Lorenzo


Al principio en una nota del autor hace referencia al poeta Félix Grande y recuerda uno de sus versos: “donde fuiste feliz alguna vez no debieras volver jamás”. Y expresa su propia opinión, diciendo que sí hay que volver “porque en ocasiones es la única forma de recuperar esa pequeña parte de uno mismo que se quedó para siempre en aquel lugar. Esa parte que nos falta”. Y este inciso antes de comenzar la novela cobra su sentido cuando la terminas. Porque la historia de Julián y de Lucía, sobre todo, de ella, tiene algo de búsqueda de uno mismo.
Para mi, aparte de que me trae a la memoria la canción “Peces de ciudad” cantada tanto por Joaquín Sabina como por Ana Belén. Me ha dado que pensar y me quedo en un término medio, pues a un lugar que ha sido especial en determinada ocasión, podría volver y seguiría siendo especial, pero las sensaciones no serían las mismas, podrían ser parecidas pero no iguales a esa vez tan feliz, porque cada momento es único e irrepetible.
Pero volviendo a los protagonistas de este relato, una pareja dichosa, que se quiere, de la que sabremos como se conocieron, como han compartido su vida, y como en un momento determinado el azar les juega una mala pasada. Mostrándonos a partir de ese hecho el cambio que se produce en su interior, como se enfrenta cada uno a esa circunstancia, y la forma en que lo interiorizan y lo exteriorizan.
Mientras Julian necesita trocitos de normalidad, y asimila lo que va sucediendo, intentando comprender a su pareja. Lucía busca reencontrarse con su pasado, e inicia un viaje que le llevará a Galicia. Por cierto, hace una escueta referencia a los incendios forestales, que tanto mal han hecho en esa tierra. Y se refugia en sus recuerdos y en la lectura y relectura de un libro de Josefina Vicens, “Los años falsos”. Que he leído que es una novela existencialista. A su vez hay referencias a otras escritoras mexicanas, Elena Garro e Inés Arredondo.
Y lo que les está ocurriendo a esta pareja da pie a la reflexión, a que pensemos en nosotros mismos, en momentos parecidos, en cómo afrontaríamos una situación así, o todavía más profundamente sopesemos si estamos en manos del destino, de la casualidad o del azar.
Por tanto el tema da para mucho, sin embargo no he conseguido empatizar con los personajes, porque no he sentido emociones, no me ha transmitido sentimientos. Tan solo alguna frase me ha conmovido y en concreto el mensaje que deja escrito Lucía a Julián, ese sí me ha llegado.
Además, tal vez porque también acabo de pasar por una situación de acompañante en un hospital, y el personal sanitario ha sido claro y no ha ido con rodeos, pues no me ha sido muy creíble el papel del médico en esta novela, poco comunicativo y dejando más bien un halo de misterio en sus apariciones. Así como me ha descolocado el salto que hay del capítulo 27 al 28, pues he tenido la sensación de que falta algo que transmita más emociones en un momento de tanta delicadeza como el que sucede.
Aún así la historia de Lucía y Julián lleva a la reflexión, porque podría ser la de cualquiera, la nuestra, la de alguien cercano, la de tantas y tantas personas que un día, en un determinado momento, su (mi, nuestra) vida gira inesperadamente y hace que te replantees todo.

Algunas frases del libro:

“Asombrosamente, la vida parecía seguir adelante a pesar de sus circunstancias.”

“Uno se da cuenta de que su amistad con otra persona ha dejado de ser frágil o indecisa cuando un día observa que esa relación se ha vuelto indiferente al silencio.”

“Me pregunto si es posible echar de menos algo que no se ha tenido. Si es posible echar de menos aquello que no se ha vivido.”

Contraportada o parte de la misma:
Lucía y Julián son una pareja como tantas otras, dos personas que saben aprovechar las pequeñas dosis de felicidad cotidiana que les regala la vida. Sin embargo, de un día para otro su realidad da un vuelco y se topan de frente con el dolor y el abismo.
Eso hará que los dos emprendan un viaje hacia los orígenes – un viaje físico y psicológico, conjunto e individual – en el que descubrirán el inmenso valor de los recuerdos.

Fotografía de la portada: Reilika Landen / Arcangel

Gracias a la editorial Suma de Letras, Penguin Random House Grupo Editorial y al proyecto Edición Anticipada por el envío de este ejemplar.





miércoles, 1 de mayo de 2019

SIETE CUENTOS MORALES de J.M. Coetze


Premio Nobel de Literatura 2003

Son 7 relatos independientes, que no siguen una cronología temporal, pues al final de cada uno indica cuando fueron escritos, y las fechas varían hacia delante y hacia atrás en el tiempo. Parecen inconexos pero tienen un fondo común, que es que el autor muestra su pensamiento y sus inquietudes sobre ciertos temas, como la vejez, la soledad, la relación de una madre y sus hijos, el maltrato animal, el sexo. Y en 5 de ellos lo hace a través de un mismo personaje, Elizabeth Costello, al que ya había recurrido en otros libros, incluso hay uno titulado así. Y es como su alter ego. Por lo que resulta interesante buscar y leer sobre la vida del autor, para entender mejor el porqué expresa y habla sobre estas materias.
Del primero al último de los cuentos consigue llevar a la reflexión, a que pensemos sobre la naturaleza humana, que nos pongamos en el lugar del personaje y opinemos sobre su comportamiento. Incluso en cada historia lanza preguntas, algunas sin la respuesta, haciendo que nuestra mente también se ponga en marcha con respecto a esos asuntos. Que no dejan para nada indiferente.
También hay referencias a Chejov, Robert Musil, Agustín, Thomas Hardy, Heidegger, Keats, que motivan a acercarse a sus textos.
Seguramente no es el mejor libro para conocer la narrativa de Coetze, al ser de relatos, porque siempre parece que saben a poco. Pero es el que tocaba en el club de lectura de la biblioteca. Y tras leerlo apetece buscar alguno de sus otros libros.

Algunas frases del libro:

¿Acaso es irracional desear algo muy intensamente y hacer lo que sea necesario para conseguirlo?”

La alianza es el único signo visible que distingue a una mujer casada de otra que solo es una mujer. Si hay algún otro signo, invisible, no sabe qué puede ser. Específicamente, cuando mira su corazón, lo único que ve es que ella es ella misma.”

De un ánimo sombrío no surgen pensamientos interesantes.”

Contraportada o parte de la misma:
Los seguidores de John M. Coetzee reconocerán a la feroz pensadora Elizabeth Costello, cuyas «ocho lecciones» nos llegaron a través del libro que lleva su nombre, de 2003. Se trata de una ficción didáctica, pero a su vez los relatos sorprenden por su capacidad de convocarnos a reflexionar sobre los desafíos que compartimos y que van más allá de lo individual.
Hay algo en este libro que recuerda la antigua, perenne ley del budismo: compasión hacia todo ser viviente. «Siempre abrigué la convicción de que tengo cierto grado de acceso -¿cómo decirlo?- a la interioridad de los animales -dice Costello-. [...] Por la facultad de la empatía que, en mi poco científica opinión, es innata en nosotros. Nacemos con esa facultad [...] y podemos optar por cultivarla o dejar que se marchite».
Cada uno de estos Siete cuentos morales del premio Nobel funciona como un rompecabezas, un objeto hipnotizante que parece llevarnos a otra parte pero termina por reubicarnos frente a nuestra propia realidad. Nos proponen nada menos que repensar cómo interpretamos las consecuencias de nuestras decisiones cotidianas.
Elizabeth Costello lucha por asegurar la cristalización de pensamientos que pocos se esforzarían por comunicar. Dudas acerca de la moral de nuestra relación con el mundo, de nuestra capacidad de comprender otras formas de vida y de llevar con responsabilidad la convivencia con ellas.

Traducción de Elena Marengo

Fotografía de la portada: Nico Hardy