Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano

martes, 4 de diciembre de 2018

EL OLVIDO QUE SEREMOS de Héctor Abad Faciolince


La intención de Héctor Abad Faciolince al escribir este libro fue hacer un homenaje a la memoria de su padre, Héctor Abad Gómez, un médico y catedrático universitario, que también trabajó en la OMS, que dedicó su vida a los demás para que tuvieran una vida mejor. Y que fue asesinado en Medellín el 25 de agosto de 1987.
Tuvieron que pasar 20 años para que Héctor (hijo) tuviera fuerza para recuperar sus recuerdos y, como parte de su duelo, compartirlos en esta mezcla de novela, ensayo y biografía, en donde por un lado muestra el profundo amor hacia su padre, y por otro hace un acercamiento a la realidad colombiana, tanto social como política, de la segunda mitad del siglo XX.
A su vez intenta que tengamos empatía con algunos de sus sentimientos, para que así el olvido tarde más en llegar. Lo mismo que aquel fatídico día no se rompió la cadena familiar, los asesinos no pudieron exterminarlos, y recuerda algo que aprendió de su papá: “a poner en palabras la verdad para que ésta dure más que su mentira.”
Tanto el título como la portada tienen su significado especial. El primero porque es un verso de un soneto atribuido a Borges, y que su padre llevaba escrito en un papel en el bolsillo cuando lo mataron. Y la segunda porque la niña de la fotografía es su hermana Marta, y lo que le pasó marcó un antes y un después en la vida de esta familia.
Empieza contando que en su casa vivían diez mujeres, un niño y un señor. Las mujeres eran: Tatá, niñera de su abuela, de casi 100 años, dos muchachas de servicio, cinco hermanas, su mamá y una monja. Luego estaba él y su papá. Así que narra su experiencia de ser prácticamente el único varón, y así dice que “si ya tener una madre es difícil, ni les cuento lo que es tener 6.”
Es llamativo el contraste entre la familia de su madre, relacionada con la iglesia, y la de su padre, liberales. Pero es bonito ver como se complementaban. Él agnóstico, ella mística, él odiaba el dinero, ella odiaba la pobreza. Pero se quieren tal y como son, con virtudes y defectos.
Son muchas las historias y las anécdotas familiares que narra, y al ser algunas de cuando era niño producen ternura y sacan sonrisas. Otras reflejan tristeza. Y cuando son temas más serios utiliza un lenguaje que no produce dolor, aunque se note de fondo, pues la realidad del país era dura.
En todo el texto prevalece el amor hacia su padre, ese ser humano que siempre le daba buenos consejos y reflexiones, que lo educaba sin normas y con mucho sentido común. Y es que este hombre, Héctor Abad Gómez, era una persona excepcional, bondadosa, dadivosa, se preocupaba de los demás y se esforzaba por mejorar la calidad de vida de sus vecinos. Era médico pero no le gustaba ejercer como tal, sino dedicarse a la medicina preventiva y social, quería conseguir agua potable para todos, vacunación universal, y siempre defendía los derechos humanos. Tenía compromiso social y sueños de justicia. Él dijo: Una sociedad humana que aspira a ser justa tiene que suministrar las mismas oportunidades de ambiente físico, cultural y social a todos sus componentes. Si no lo hace, estará creando desigualdades artificiales. Son muy distintos los ambientes físicos, culturales y sociales en que nacen, por ejemplo, los niños de los ricos y los niños de los pobres en Colombia. Los primeros nacen en casas limpias, con buenos servicios, con biblioteca, con recreación y música. Los segundos nacen en tugurios, o en casas sin servicios higiénicos, en barrios sin juegos ni escuelas, ni servicios médicos. Los unos van a lujosos consultorios particulares, los otros a hacinados centros de salud. Los primeros a escuelas excelentes. Los segundos a escuelas miserables. ¿Se les está dando así, entonces, las mismas oportunidades? Todo lo contrario. Desde el momento de nacer se los está situando en condiciones desiguales e injustas”.
Así mismo se declaró “cristiano en religión, marxista en economía y liberal en política.” Sus denuncias y su lucha contra la desigualdad eran porque quería un mundo mejor.
A cambio recibió críticas y le clasificaron de marxista por parte de los sectores ricos y de la iglesia. Tuvo que marcharse por temporadas al extranjero. Pero siempre volvía para continuar con su trabajo. Todo esto sucedió en Colombia a mediados y en la segunda mitad del siglo XX. Vivió en directo la crisis de la universidad, y como con el cambio político el Estado se fue de un extremo a otro. Los años 80 con los paramilitares y la violencia contra opositores políticos de izquierdas y contra personas liberales, porque querían salvar al país del comunismo, con su plan de “anular cerebros”, un poco (como se recuerda en este libro) lo que dijo Millán Astray de “viva la muerte, abajo la inteligencia”. Convirtiéndose en los primeros años de 1990 en el país más violento del mundo, por el conflicto armado entre diferentes grupos políticos, mafiosos, narcos y delincuencia.
El propio doctor Abad decía que la violencia estaba provocada por la desigualdad. Ante la pobreza si ofrecían dinero por ser sicario, la respuesta de algunos era clara. Así fue como no fue el hambre, ni las enfermedades, sino que quien más muertes produjo fueron otros seres humanos.
Lo esencial de este libro, aparte del grandísimo amor de un hijo a un padre, es que es un testimonio real de lo que sucedió en la historia, no tan lejana, del mundo en que vivimos.
Como complemento del libro recomiendo el documental “Carta a una sombra” de Daniela Abad y Miguel Salazar (enlace aquí). Ella es hija de Héctor Abad Faciolince y nieta de Héctor Abad Gómez. Quien tenía un año cuando asesinaron a su abuelo. Y esta también ha sido su contribución para conservar su memoria.

Algunas frases del libro:
Es una de las paradojas más tristes de mi vida: casi todo lo que he escrito lo he escrito para alguien que no puede leerme, y este mismo libro no es otra cosa que la carta a una sombra.”

No es que uno nazca bueno, sino que si alguien tolera y dirige nuestra innata mezquindad, es posible conducirla por cauces que no sean dañinos, o incluso cambiarle el sentido.”

Lo peor en la vida es no ser lo que uno es.”

Creo que hay episodios de nuestra vida privada que son determinantes para las decisiones que tomamos en nuestra vida pública.”

El exceso de noticias deportivas era el nuevo opio del pueblo, lo que lo mantenía adormecido, sin nociones de lo que de verdad ocurría en la realidad.”

Contraportada o parte de la misma:
El médico Héctor Abad Gómez dedicó sus últimos años, hasta el mismo día en que cayó asesinado en pleno centro de Medellín, a la defensa de la igualdad social y los derechos humanos. “El olvido que seremos” es la reconstrucción amorosa y paciente de un personaje; está lleno de sonrisas y canta el placer de vivir, pero muestra también la tristeza y la rabia que provoca la muerte de un ser excepcional.

Ilustración de la portada: Marta Cecilia Abad. Archivo privado


sábado, 24 de noviembre de 2018

EL REY RECIBE de Eduardo Mendoza


Este libro es el primer volumen de lo que será la trilogía “Las tres leyes del movimiento”, que va a recorrer los principales acontecimientos de la segunda mitad del siglo XX, centrándose “El rey recibe” en finales de los 60 y principios de los 70.
Narrado en primera persona por el joven Rufo Batalla, de 22 años, licenciado en Lenguas Germánicas, y trabajador en un diario para tener un sueldo, aunque no le interesa el periodismo como profesión, pues quiere otra cosa. Pero se convierte en periodista cuando lo envían a Mallorca a cubrir una boda de altos vuelos, y así es como fue testigo directo de los entresijos de una monarquía sin reino.
Como quiere conocer las cosas por él mismo, hace un viaje por parte de Europa, por algunos países del telón de acero, abriéndole los ojos a lo que está sucediendo política y socialmente. Regresando a España y dirigiendo una revista de cotilleos.
Durante un tiempo invirtió esfuerzos y esperanzas en su país, pero no recibió nada a cambio, por esto, y por su necesidad de darle otro rumbo a su vida, se va a Nueva York, donde trabajará como funcionario.
El relato está dividido en dos partes, la primera transcurre en España, principalmente Barcelona, y la segunda sucede en Nueva York. Sin capítulos definidos a la manera tradicional, pero marcados con citas multilingües en cursiva, a modo de sentencia o complemento sobre lo que va a suceder a continuación.
La narración es una crónica de la situación política, social e ideológica, mostrando los cambios que se fueron produciendo. Hace un repaso a la historia desde la mirada del protagonista, quien tiene el papel de observador de esos cambios en el mundo, en relación con el feminismo, el movimiento gay, la igualdad racial, la primavera de Praga, la dictadura franquista, el arte-pop, así como nombra hechos históricos muy conocidos.
Los personajes son imaginarios pero también hay algunos reales. Están bien definidos y perfilados, y representan de manera bastante realista la sociedad de la época, tanto la española como la americana, junto al modo de vida de entonces.
Más en concreto, Rufo tiene el perfil semejante a otros personajes del universo Mendoza. Destacando su personalidad por estar insatisfecho y tener una existencia que no deja huella. Y aunque su trayectoria personal y profesional en la novela puede recordar a la del propio Eduardo Mendoza, sin embargo, según he leído en alguna entrevista, para nada es una autobiografía.
Prevalece el tono irónico, también característico del autor, sin restarle importancia a la seriedad de los temas. Por lo que si ya has leído otros de sus libros, entonces ya puedes imaginar que vas a encontrar en éste. El único “pero” que le pongo es el personaje del príncipe Tukuulo, que parecía al principio que sería muy importante, y se pierde por el camino, volviendo con el relato de la historia de Livonia, que resulta un tanto pesado.
También como curiosidad he leído que el título de la trilogía tiene que ver con las tres leyes del movimiento de Newton. La primera es la ley de la inercia: Todo cuerpo permanece en su estado de reposo o de movimiento rectilíneo uniforme a menos que otros cuerpos actúen sobre él.” ¿A que puede ser interesante establecer la relación con este primer libro? ¿te animas a averiguarlo?

Algunas frases del libro:

Periodismo es todo lo que será menos interesante mañana que hoy.”

Viajo con lo puesto y de mi reino llevo conmigo lo esencial: el servicio de inteligencia y el clero. Un estado de bolsillo. A estos dos elementos acabo de añadir un tercero: mi augusta y bella esposa.”

Pasaba el tiempo, las cosas que me rodeaban tocaban a su fin y, si yo no hacía algo pronto, también mi vida pasaría sin dejar de ser como había sido desde sus inicios: inmóvil, vacía, oscura y desesperada.”

A menudo los efectos producen causas.”

Nadie se hace cargo de los suyo.”

Contraportada o parte de la misma:
Barcelona, 1968. Rufo Batalla recibe su primer encargo como plumilla en un periódico: cubrir la boda de un príncipe en el exilio con una bella señorita de la alta sociedad. Coincidencias y malentendidos le llevan a trabar amistad con el príncipe, que le encomienda, entre otras cosas, escribir la crónica de su peculiar historia. El opresivo ambiente de la gris España franquista pronto se quedará pequeño para Rufo, que viajará a Nueva York con poco dinero, grandes esperanzas y el difuso objetivo de hacer algo emocionante con su vida.

Imagen de la cubierta: Robert Crumb

Otros libros de este autor reseñados en este blog: “El enredo de la bolsa y la vida” (enlace aquí), “Tres vidas de santos” (enlace aquí)


miércoles, 14 de noviembre de 2018

DÉCIMO ANIVERSARIO DEL BLOG


Hoy hace 10 años que publiqué la primera entrada en el blog. Desde entonces he compartido mis lecturas en este espacio, recibiendo a cambio muy buenos momentos. Nunca imaginé que este mundo bloguero me haría sentir tan feliz, GRACIAS a personas que, aunque no conozco personalmente, leen lo que escribo, comentan, me siguen, me enlazan, y me han llevado a conocer sus blogs y, por tanto, a enriquecer un poco más mi vida.
Me ha gustado seguir siempre la misma línea, leo un libro y publico una entrada con mi opinión personal. En un intento mas bien de que quien la lea se quede con el nombre del autor o de la autora y con el título, por si ese libro se cruza en su camino y le apetece leerlo, así podrá tener su propia opinión. Es mi manera personal de fomentar la lectura.
Además, como diez años dan para cambios en muchas cosas, desde hace un tiempo este blog también se ha convertido en mi memoria lectora, un rincón al que regreso cuando quiero recordar alguno de los libros que he leído, a sus escritores, traductores, ilustradores, editoriales, materias. Algo así como si fuese mi biblioteca de lecturas (y por supuesto la vuestra) ese refugio que nos acoge AL CALOR DE LOS LIBROS.





viernes, 9 de noviembre de 2018

LA LUZ QUE NO PUEDES VER de Anthony Doerr


Premio Pulitzer de ficción 2015

Leí hace un par de años otro libro de Doerr, “Sobre Grace” (reseña aquí), que no me convenció mucho, por tener demasiados altibajos en la trama, en los personajes y en los temas. Pero porque no me entusiasme un libro no dejo de leer a su autor, así que he leído “La luz que no puedes ver”, también influenciada por las buenas opiniones en general. Y casi puedo afirmar que me ha parecido como si leyera a otro escritor. Ambas novelas son totalmente diferentes, en casi todos los aspectos.
En esta el tema principal resulta muy interesante, la ocupación alemana de Francia durante la Segunda Guerra Mundial, y a pesar de ser una materia reiterativa en algunas novelas, le da un enfoque diferente por la forma en que lo ha expuesto y como entreteje las historias. Pues utiliza capítulos cortos que hacen ágil la lectura, alterna épocas diferentes que mantienen el interés por seguir conociendo lo que sucedió en el pasado y lo que sucede en el presente, y a su vez discurren por separado las tramas de sus dos personajes principales.
Estos protagonistas son una joven francesa y un joven alemán, a quienes conoceremos desde su infancia, pues, como he comentado, se combinan alternativamente varios espacios temporales desde 1934 hasta la actualidad. Con cada uno de estos personajes veremos como se vivió el conflicto en sus respectivos países y como fueron los años anteriores. Es importante su situación personal, pues contribuye a la formación de su carácter y a como se desenvuelven en la vida. Ya que Marie-Laure se queda ciega a los 6 años, mientras que Werner, con 8 años, es huérfano. Ella destaca por su valentía y tiene el apoyo y el amor de su padre. Y él destaca por su honestidad y tiene el apoyo y el amor de su hermana pequeña Jutta y el de frau Elena. Son dos supervivientes desde bien pequeños, y por la guerra se hacen adultos muy rápidamente. Apareciendo en sus vidas otros personajes que también les serán de gran ayuda, Madame Manec, Etienne o Frederick.
También realiza un muestreo de los acontecimientos históricos de aquellos años previos a la Segunda Guerra Mundial así como del propio asedio de Saint-Malo. Narrando como se vivía en París en los años 30, la huida masiva de personas con la llegada de los alemanes, las viejas damas de la resistencia, los bombardeos, la liberación. Y como en Alemania avanza Hitler y el adiestramiento de los jóvenes.
Por otro lado la ambientación está muy conseguida, tanto los exteriores, como Saint-Malo y París, o los interiores, como el Museo de Historia Natural y las casas donde viven. Creo que el que uno de los personajes sea ciego ha contribuido para que esas descripciones sean tan detalladas.
Es un relato que genera emociones, que provoca tensión, que tiene detalles que casi pasan desapercibidos pero que luego vuelven a tener un punto álgido en la novela, con personajes bien construidos. Lo único que me ha parecido extraño son los dos saltos en el tiempo, de 30 en 30 años, que quieren cerrar el círculo aunque no he acabado de entender que pretendía el autor. Sin embargo me ha parecido magnífico el protagonismo casi invisible de las ondas de radio que entrelazan las tramas, a Werner y Marie-Laure, y conectan el pasado con el presente.

Algunas frases del libro:

Tras cuatro años de ocupación, el rugido de los bombarderos que se aproximan es el sonido ¿de qué? ¿De la liberación? ¿De la extirpación?”

Y para Marie-Laure, con los bolsillos forrados de arena y la cara brillante por el viento, la ocupación parece suceder, por un instante, a miles de kilómetros de distancia. Echa de menos a su padre, París, al doctor Geffard, los jardines, sus libros, sus piñas: ahora son huecos en su vida. Pero durante estas últimas semanas su existencia se ha vuelto tolerable. Por lo menos fuera, en la playa, su carencia y su temor son aliviados por el viento,el color y la luz.”

De entre todas las cosas que he visto en mi la vida, creo que el mar es de mi favoritas.
A veces me descubro mirándolo y me olvido completamente de mis obligaciones. Es lo bastante grande como para contener en su interior todas las cosas que un hombre puede sentir a lo largo de toda una vida.”

Intenta olvidar el miedo, el hambre, las preguntas. Debe vivir como los caracoles, momento a momento, centímetro a centímetro.”

Contraportada o parte de la misma:
Marie-Laure es una joven ciega que vive con su padre en París, donde él trabaja como responsable de las mil cerraduras del Museo de Historia Natural. Cuando los nazis ocupan la capital, padre e hija deben huir a la ciudad amurallada de Saint-Malo, llevándose con ellos la que podría ser la más preciada y peligrosa joya del museo.
Werner es un muchacho huérfano criado en un pueblo minero de Alemania y fascinado por la fabricación y reparación de aparatos de radio, un talento que no ha pasado desapercibido a las Juventudes Hitlerianas.

Traducción de Carmen Cáceres y Andrés Barba

Cubierta Tal Goretsky, Getty Images, Manuel Clauzin


miércoles, 24 de octubre de 2018

PROHIBIDO NACER de Trevor Noah

Memorias de racismo, rabia y risa

Saber como es la vida actual de Trevor Noah, datos que aparecen al principio de este libro, hace más llevadero el relato autobiográfico de su infancia, adolescencia y juventud. Pues este repaso a su vida desde el momento en que nació en Sudáfrica, cuando el apartheid, fruto de la relación entre una mujer negra y un hombre blanco, ya deja vislumbrar que lo que leeremos en estas páginas puede ser doloroso pues no debió ser un camino fácil.
Pero su madre no se detuvo por nada, refugiándose en la religión, fue enfrentándose a los obstáculos de la vida. Fue una mujer decidida. Alguien que “jamás tuvo miedo. Ni siquiera cuando debería haberlo tenido.” Una mujer independiente en un mundo donde no podía serlo. Y a pesar de las dificultades que tuvo que pasar, no se fue a otro lugar, decía que Sudáfrica era su país. Entonces ¿por qué tendría que marcharse? Y se quedó, y tropiezo a tropiezo siguió adelante. Teniendo una relación muy especial con su hijo. Ella le mostró el mundo.
Y Trevor nos muestra su vida contada desde la primera fila, explica con una lógica aplastante la realidad que vivió. Utilizando un lenguaje, en ciertos momentos, irónico y ácido, frases con doble sentido, mientras hace una clara crítica social y política del país donde nació.
Parece que no deja nada por contar. Son muchas las situaciones y los momentos que recuerda, algunos impactantes, otros donde se ve la fortaleza de su madre, y la capacidad de ambos para sobrevivir, tanto fuera como dentro del seno de su familia. También hay curiosidades como cuando cuenta la importancia de saber idiomas, en concreto de los diferentes grupos étnicos del país, pues a Trevor le salvó el pellejo en diversas ocasiones (ver más adelante una frase de Nelson Mandela). O cuando comenta el barullo que se montó porque un amigo suyo se llama Hitler, y da una explicación muy clarita diciendo que Occidente recoge lo que siembra, pues la colonización de África hizo trabajar mucho a los negros pero no les dio educación, además los blancos no hablaban a los negros, por tanto éstos no se enteraban de noticias que pasasen en el resto del mundo, y por ejemplo muchos no sabían quien fue Hitler, ni lo que hizo, por lo que no era extraño que al tener la obligación de poner un nombre europeo a los hijos, eligiesen nombres que sencillamente habían oído.
Estos temas están expuestos casi como anécdotas, a pesar de lo serios que son, pero en todo el texto predomina el tono de su faceta profesional como monologuista. Y así con un toque de humor negro, y como si para él fuese la mejor forma de enfrentarse a su dramática experiencia vital, nos hace partícipes de lo que fue el apartheid, ser mestizo, la pobreza, la supervivencia, los malos tratos, pero sobre todo comparte el amor hacia su madre. a quien le da las gracias por haber hecho de él un hombre.
A mi esta lectura me ha hecho más consciente de los problemas sociales y políticos que nos rodean, porque aunque ya no exista el apartheid como tal, sí existe el racismo. Me parece terrible la deshumanización de la sociedad, oigan por si no se han enterado ¡estamos en el siglo XXI!. Y el relato sincero de Trevor Noah, que te lleva de la sonrisa a la tristeza, de la rabia a la esperanza, puede ayudar a que quien lo lea abra los ojos a esta realidad.

Algunas frases del libro:

Cuesta explicarlo, pero yo sabía lo que tenía que hacer. Era un instinto animal, propio de un mundo donde la violencia siempre estaba al acecho y a punto de estallar. En los municipios segregados, cuando la policía se te echaba encima con su equipamiento antidisturbios, sus coches blindados y sus helicópteros, yo sabía lo que había que hacer: Corre y ponte a cubierto. Corre y escóndete. Lo sabía desde los cinco años.”

Tuvieron que salir bien un millón de cosas para que nosotros saliéramos tan milagrosamente bien parados durante tanto tiempo.”

Aprende de tu pasado y haz que ese pasado te ayude a ser mejor persona.”

Si sumas todo lo que has leído en Internet en un año – tuits, posts de Facebook, listas – habrás leído el equivalente a una tonelada de libros, pero en realidad no habrás leído un solo libro en todo el año.”

Nelson Mandela dijo una vez: “Si hablas con un hombre en un idioma que él entienda, eso le va a la cabeza. Pero si hablas con él en su idioma, eso le va al corazón.” Y qué razón tenía. Cuando haces el esfuerzo de hablar el idioma de otra persona, por mucho que solo sean frases básicas sueltas, lo que les estás diciendo es: “Entiendo que tienes una cultura y una identidad que existen fuera de mí. Te veo como a un ser humano."

Contraportada o parte de la misma:
Mi madre me quería tanto, que tuvo que tirarme de un coche en marcha para que huyera.
Mi padre me quería tanto, que cuando paseaba conmigo lo hacía por la vereda de enfrente, sin mirarme.
Mi padre era suizo, muy blanco.
Mi madre era xhosa, muy negra.
Y, según las leyes del apartheid, por ser de razas distintas tenían prohibido hacer el amor.
Pero al parecer lo hicieron... porque nací yo.
Lo peor que podía haber hecho.

Traducción de Javier Calvo

Ilustración de la cubierta: David de las Heras



lunes, 22 de octubre de 2018

HAY UN MONSTRUO EN TU LIBRO de Tom Fletcher


Ilustraciones de Greg Abbott

Para mi los álbumes ilustrados siempre son especiales, algunos por la belleza de las imágenes, otros por lo que son capaces de contar con pocas palabras pero con unas ilustraciones que expresan mucho, y a veces todo junto convierte en auténticas joyas algunos libros.
Esta vez me he encontrado con una historia corta, sencilla, divertida e interactiva. Que hace partícipe al lector con actividades muy fáciles y entretenidas, como si fuera un juego.
El personaje del monstruo es muy gracioso, con lo que ayuda a que los peques no tengan miedo. Además, por un lado está motivando para que saques al monstruo del libro. Pero por otro sorprende con un giro inesperado que llena de ternura.
También llaman la atención los colores vivos y las diferentes tipografías utilizadas, lo que lo hace muy atractivo a la vista.
Como curiosidad sobre el autor es un músico y compositor británico del grupo McFly.

Contraportada o parte de la misma:



Traducción de Pilar Roda




jueves, 4 de octubre de 2018

LOS RITOS DEL AGUA de Eva García Sáenz de Urturi


Este libro es la segunda entrega de la trilogía de la Ciudad Blanca, la primera se titula “El silencio de la ciudad blanca” (reseña aquí), de la cuál están rodando la película, que se estrenará en el 2019. Y en estos días acaba de publicarse la tercera y última entrega de esta trilogía, con el título “Los señores del tiempo”.
En “Los ritos del agua” volvemos a encontrarnos con el inspector Unai López de Ayala, conocido como Kraken, quien a pesar de estar marcado por el caso anterior está deseando volver al trabajo. Y con la subcomisaria Alba Díaz de Salvatierra, quien también tendrá que lidiar con las consecuencias del último caso que le fue tan próximo. Además reaparecen otros personajes que ya salieron en la primera novela, como su compañera Estíbaliz que continua siendo esa gran policía y buena amiga. O el abuelo, con su carácter tan especial, que aunque sale poco pero da la sensación de que siempre está presente, lo mismo que sus buenos consejos. Y conoceremos a otros nuevos como la peculiar madre de Alba.
La trama se desarrolla en dos espacios temporales, el más antiguo, 1992, está narrado en tercera persona, y el más reciente, 2016, está narrado en primera persona por Unai. Siendo mucho más extensas las partes del momento actual, pero complementándose ambas.
Sigue ambientándose en Vitoria, otras zonas del País Vasco y en Cantabria, precisamente para situar mejor al lector hay mapas de estos lugares en las guardas del libro (de GRADUALMAP).
Ya desde la primera página hay tensión e intriga. Pues el escenario del primer crimen es muy elaborado, con una puesta en escena muy llamativa, lo que les lleva a investigar rituales, lugares sagrados del País Vasco y Cantabria y a estudiar la importancia del rito y de la muerte. Descubriendo otros casos parecidos sobre Ritos de Agua que la cuestión es si tendrán conexión o no.
Una vez más este suceso les toca de cerca (incluso demasiado) a los dos protagonistas, pues el pasado vuelve en forma de asesinato, y el presente por su relación personal hará que estén en primera línea de lo que acontece.
Esta segunda entrega de la trilogía mantiene el mismo nivel que la primera. Me ha parecido que la trama está muy bien construida, y conserva el interés desde el comienzo gracias a los giros en el relato que marcan un ritmo trepidante, lo mismo que los cambios inesperados en la implicación de los personajes, que hacen que el suspense no cese.

Algunas frases del libro:

Cómo habría de encontrar algo quien no quiere reparar en lo que tiene delante.”

La vida a veces podía ser un buen lugar en el que quedarse.”

Contraportada o parte de la misma:
Ana Belén Liaño, la primera novia de Kraken, aparece asesinada. La mujer estaba embarazada y fue ejecutada según un ritual de hace 2600 años: quemada, colgada y sumergida en un caldero de la Edad de Bronce.
1992. Unai y sus tres mejores amigos trabajan en la reconstrucción de un poblado cántabro. Allí conocen a una enigmática dibujante de cómics, a la que los cuatro consideran su primer amor.
2016. Kraken debe detener a un asesino que imita los Ritos del Agua en lugares sagrados del País Vasco y Cantabria cuyas víctimas son personas que esperan un hijo.
La subcomisaria Díaz de Salvatierra está embarazada, pero sobre la paternidad se cierne una duda de terribles consecuencias. Si Kraken es el padre, se convertirá en uno más en la lista de amenazados por los Ritos del Agua.

Fotografía de la cubierta: Joseba Herrero Díaz



viernes, 21 de septiembre de 2018

LA LIBRERÍA AMBULANTE de Christopher Morley


A veces te encuentras o te encuentran pequeñas historias que te dejan un mayor placer por la lectura, y este libro publicado por primera vez en 1917 es una de ellas.
Por cierto, Christopher Morley, dos años después, escribió la continuación “La librería encantada”.
Al comienzo de “La librería ambulante” el autor da a entender que este relato fue escrito por la propia protagonista, Helen.
Así que es ella quien narra en primera persona lo que sucedió y como lo resolvió, viviendo su propia aventura.
Y es que la apacible vida y felicidad de dos hermanos cuarentones y solteros, Andrew y Helen, en una granja en Nueva Inglaterra (EEUU) durante la segunda década del siglo XX, cambió de la noche al día al publicarle a Andrew un libro sobre técnicas agrícolas. Y será en este punto donde veremos las estratagemas de los editores para convencer a un autor.
Pero Helen, con su aburrida y rutinaria vida de sus labores en casa y en la granja, desde hace 15 años, no se queda de brazos cruzados y tomará una decisión que le producirá un grandísimo cambio que hará que lo cotidiano desaparezca. El causante será la llegada de Roger Mifflin y su Párnaso, un carromato que es una librería ambulante. Este personaje es un gran amante de los libros, de la lectura y de su fomento. Y desde hace tiempo lleva la lectura a la gente del campo. Abriéndoles mundos nuevos con historias como “La isla del tesoro” de Stevenson. En un intento de que los buenos libros circulen yendo de granja en granja.
Es un bonito relato escrito con un lenguaje sencillo y un tono agradable que habla de: aventuras, reivindicación del papel de la mujer, humor, amor, ternura y pasión por la lectura, con la defensa de una profesión: vendedor de libros.

Algunas frases del libro:

Cuando le vendes un libro a alguien no solamente le estás vendiendo doce onzas de papel, tinta y pegamento. Le estás vendiendo una vida totalmente nueva. Amor, amistad y humor y barcos que navegan en la noche. En un libro cabe todo, el cielo y la tierra, en un libro de verdad, quiero decir.”

Creo que leer un buen libro te hace modesto. Cuando uno logra ver con lucidez el interior de la naturaleza humana, cosa que te proporcionan los grandes libros, uno siente la necesidad de hacerse pequeño. Es como mirar la Osa Mayor en una noche clara o como ver el amanecer en invierno cuando uno va a recoger los huevos de la mañana. Y cualquier cosa que te haga sentir pequeño es maravillosamente buena.”

Contraportada o parte de la misma:
Prepárese para entrar en un mundo único y lleno de encanto, donde el tiempo se ha detenido: estamos en la segunda década del siglo XX, en unos Estados Unidos todavía rurales y de paisajes idílicos, donde conviven los viejos carromatos y los novísimos automóviles; Roger Mifflin, un librero ambulante que desea regresar a Brooklyn para redactar sus memorias, vende su singular librería sobre ruedas (junto a su yegua y su perro) a la ya madura señorita Helen McGill, quien decide, harta de la monotonía de su vida, lanzarse a la aventura y recorrer mundo. A partir de ese momento se sucederán los encuentros y los desencuentros, y las más divertidas peripecias se darán la mano con las grandes enseñanzas que proporcionan libros y librero.

Traducción de Juan Sebastián Cárdenas

Imagen de cubierta: Getty Images/Hulton archive


martes, 18 de septiembre de 2018

EL MUSEO DE LA RENDICIÓN INCONDICIONAL de Dubravka Ugrešić

Podría ser una autobiografía o no, como ella mismo dice, pero la realidad es que la autora tuvo que irse de la antigua Yugoslavia en 1993 por motivos políticos, instalándose en los Países Bajos. Y en las páginas de este libro ha escrito una narración en primera persona con pensamientos y reflexiones sobre momentos vividos, ha reconstruido una vida a retazos. Aparentemente sin orden cronológico, pero en conjunto tiene mucho sentido. Y lo ha hecho así seguramente por algo que ella misma incluye en este libro:
en la página 25 hace referencia a una cita de Viktor Shklovsky “No tengo ganas de ser ingenioso. No quiero construir una historia. Escribiré sobre cosas y pensamientos. Como una recopilación de citas”.
Y en la página 165 dice “que la historia de una vida sacudida solo se puede contar en partes o fragmentos”.
Y la vida de la autora y la de la mujer protagonista de este libro y de mucha otra gente se vio sacudida cuando en los Balcanes la situación se fue haciendo cada vez más crítica. Se quedó sin hogar cuando tuvo que exiliarse y marchó a un Berlín que recientemente había derribado el muro, mientras en su patria crecía otro.
Refugiada en Berlín siente nostalgia, pero sobre todo soledad, en una ciudad que tiene un Este y un Oeste (las referencias a esa ciudad son muy interesantes). Mientras que por toda Europa había bosnios, croatas, serbios, con historias diferentes, pero todas eran lo mismo.
Empieza relatando de manera sencilla, en breves capítulos, dónde y cómo está en ese momento, habla de la gente que le rodea, de sus vecinos, de los compatriotas que se encuentra. De la importancia de las fotografías porque muestran los hechos de la vida. En concreto en varias ocasiones se refiere a la fotografía de la portada, no sabe quienes son, pero está tomada cerca de donde nació. Y esa foto la tranquiliza como el agua.
Recuerda el cuaderno de su madre y sus vivencias de la Segunda Guerra Mundial, los años de la posguerra. Dedica un capítulo entero a su abuela. Añora a sus amigas de Zagreb. Por cierto es estremecedora la carta de su amiga Hana desde Sarajevo, donde relata como vive (sobrevive) casi como una refugiada en su propia ciudad.
Hay referencias al arte y artistas, como Gerz y su monumento invisible. O en un determinado momento habla de una visita al museo de la ciudad de Berlín, donde hay expuestos objetos cotidianos de diferentes épocas. Y comenta que ellos nunca lo podrán tener porque su país ha desaparecido, y eso hace que desaparezca la memoria colectiva, y los recuerdos de lo que se ha vivido. Sin embargo se da cuenta de que cada persona tiene sus propios recuerdos, con lo cual “todos somos piezas andantes de museo” (me ha parecido una frase preciosa). Que recuerda la importancia de preservar la memoria.
Es un libro que relata de una manera muy personal una situación difícil, el exilio porque tu país está en guerra, y como se vive desde otro lugar o lugares, porque vas a la deriva con tan solo una maleta, una foto y un pasaporte con sellos de diferentes países.

Algunas frases del libro:

Sobre el general Rakko Mladić, criminal de guerra, que durante meses aniquiló Sarajevo desde los montes cercanos, se cuenta que una vez tuvo su punto de mira la casa de un conocido suyo. La historia sigue con que entonces el general telefoneó a su conocido informándole de que le concedía cinco minutos para recoger sus álbumes, porque precisamente, dijo, tenía la intención de volarle la casa por los aires. Diciendo álbumes el general pensó en los álbumes de las fotografías familiares. El criminal, que durante meses estuvo destruyendo la ciudad, las bibliotecas, los monumentos, las iglesias, las calles y los puentes, sabía que estaba destruyendo la memoria. Por eso le regaló magnánimamente a su conocido una vida con derecho a la memoria. Una vida desnuda y algunas fotografías familiares.”

Los refugiados se dividen en dos clases: aquellos con fotografías y aquellos sin fotografías, dijo un refugiado bosnio.”

Lo único que hoy poseo es una maleta. No empleo la maleta como un sustituto metafórico de la palabra exilio. La maleta es, de hecho, mi única realidad. Ni siquiera los sellos, que se multiplican en las páginas de mi pasaporte, me convencen suficientemente de la realidad de mis viajes. Sí, la maleta es mi único punto firme. Todo lo demás lo sueño o todo lo demás me sueña a mí. Lo cual ya da igual. En la maleta hay algunas cositas totalmente absurdas. Entre ellas, una fotografía antigua y amarillenta y otra vacía y sobre expuesta”

Contraportada o parte de la misma:
En un Berlín que acoge refugiados de todas partes, y en el que los exiliados yugoslavos han sustituido la estrella de cinco puntos por la de la empresa Mercedes, una emigrante croata lucha por preservar su identidad y la memoria de un país que ya no existe.
Como fotos de un viejo álbum, la protagonista va ordenando las imágenes de su infancia en Zagreb, de su familia, de las amigas que dejó atrás, de su debilidad ante los encantos de un joven gigoló portugués. Poco a poco, se dibuja un mosaico en el que tienen cabida la historia y la añoranza del hogar, la fantasía y el arte.

Traducción de Mª Ángeles Alonso y Dragana Bajić

Cubierta: autor desconocido



lunes, 10 de septiembre de 2018

LAS OCHO MONTAÑAS de Paolo Cognetti

Es un relato sobre la búsqueda de identidad, algo intimista y que rebosa de melancolía.
La narración es en primera persona, por Pietro ya adulto, y empieza contando el amor especial de sus padres hacia las montañas, en concreto los Dolomitas, y que aunque por circunstancias emigraron a Milán, siempre los tuvieron en sus corazones. Describe la transformación de carácter de sus padres de la ciudad a la montaña, como pasaba de agrio a alegría. Y su continua nostalgia del Véneto campesino.
Ya con 6 o 7 años Pietro empezó a compartir la pasión por la montaña con ellos. Entonces su madre encontró una casita en Grana, una pequeña población en los Alpes italianos, que en 1984 tenía 14 habitantes, y allí hizo amistad con Bruno, un niño de su misma edad que verano tras verano le descubrió la naturaleza, la vida rural, la supervivencia y su relación especial con la montaña.
Es bonito cuando Pietro cuenta que el olor de las chimeneas, de la tierra húmeda, del heno, de establo, de la leche cuajada, para él es el olor de la montaña.
Con su madre tiene una buena relación, es una mujer que por su trabajo se implica mucho con los demás, y creo que su forma de actuar y de querer ayudar a otros es algo que transmite muy bien a su hijo.
Mientras, su padre utiliza la montaña como conexión y comunicación con su hijo. Tiene su propia filosofía sobre la huida de lo que te atormenta abajo y por eso se sube la montaña. Y un sueño sería no bajar nunca, quedarse en ese paraíso. También le enseñó el culto del esfuerzo, conquistar cumbres, pues tiene su forma personal de llegar a las cimas. Pero cuando Pietro va creciendo y se junta con gente joven aprende la escalada libre, que realizan por el hecho de experimentar y el placer de estar juntos. Su mundo se abre y busca nuevas sensaciones.
Es una historia que reconforta. Habla de la necesidad de encontrarse a sí mismo, lo que provoca un alejamiento de tu mundo y por tanto de las personas que tienes cercanas. Del tiempo perdido y que después es difícil recuperar. De la dureza de vivir en las montañas. De la soledad. Del amor. De la amistad que se pierde cuando los caminos se separan. De las etapas en la relación padres-hijos desde la infancia, la adolescencia, la juventud y el paso a la edad adulta, y como esa relación es como un vaivén que te acerca, te aleja, y te sorprende con el regreso a tus orígenes y la reconciliación.
Sobre la parte más técnica del senderismo y de la escalada, que algo hay descrito en el libro, me ha descubierto los “comprobantes de cumbre”, que son testimonios o mensajes escritos en un libro registro que se encuentra en la cima, resguardado en lo que llaman “buzones montañeros”. Me ha parecido una cuestión muy curiosa, que además en este relato tiene una parte muy emotiva.
Y es que la transmisión de sentimientos forma parte del lenguaje utilizado por el autor, de quien también parece que ha dejado algo de su alma entre las páginas de “Las ocho montañas”.

Algunas frases del libro:

Cuando se lo pregunté a mi padre, me respondió a su manera enigmática: siempre parecía que no podía darme la solución sino apenas un indicio, y que yo tenía que llegar a la verdad necesariamente solo.”

La belleza de aquel lugar. Una belleza oscura, áspera, que no infundía paz sino más bien fuerza y un poco de angustia. La belleza de los opuestos.”

Me parecía que me había perdido las cosas más importantes mientras estaba atareado en otras que ni siquiera recordaba.”

Uno encuentra su lugar en el mundo de la forma más imprevisible de lo que puede imaginarse.”

Contraportada o parte de la misma:
Pietro es un chico de ciudad, solitario y un poco hosco, que veranea en los Alpes italianos. Bruno es hijo de un albañil de la zona, alguien que solo conoce los montes y que pastorea las vacas de su tío. Tienen apenas once años y un mundo entero les separa. Pero, verano tras verano, forjan una profunda amistad mientras Bruno inicia a Pietro en los secretos de la montaña. Juntos exploran y descubren casas abandonadas, glaciares y escarpados senderos hasta que, con los años, sus caminos toman rumbos distintos.
Esa misma naturaleza salvaje es la pasión que mueve al padre de Pietro, un hombre envuelto en la melancolía de una Milán gris que solo puede abandonar durante los veranos. La montaña se convierte entonces en el mejor lenguaje para comunicarse con su hijo, un legado que solo el tiempo conseguirá poner en valor.

Traducción de César Palma

Fotografía de la cubierta: Nicola Magrin