Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano

lunes, 11 de febrero de 2019

TRES MIL NOCHES CON MARGA de Pedro Ramos


Tres espacios temporales: 1986, 1997 y 2006
Tres títulos distintos para cada uno: heroína, matrimonio y Navidad.
Tres denominaciones para la protagonista: Margarita, Marga y M.
Y tres mil noches de silencios y secretos.
Esta es la historia de una mujer, con su antes, su durante y su después, que van forjando su carácter. Alguien que actúa como debe actuar y que se mantiene en el camino que ha ido eligiendo gracias a su determinación. Destaca su temperamento poco familiar que ha sido alimentado en el propio seno de su familia, personas mayormente poco comunicativas y que no saben decir lo que sienten. Y lo que estas actitudes generan son tensiones y rencores en la convivencia, incluso los distancia. Y por ello, aunque Marga va consiguiendo sus metas profesionales, lo paga con la soledad y la falta de amor. A lo que tiene que sumar la postura de su padre, machista recalcitrante, quien desprecia la vida que ha ido seleccionando su hija.
Con un narrador observador que relata lo que ve, incluso opina, produciendo al lector un efecto como de cine. Así por ejemplo, la escena del tren, con la despedida padre e hija, y una foto, me ha parecido totalmente la secuencia de una película. Y un golpe de efecto tremendo para el desarrollo de la trama.
Pero en este revoltijo de presente y pasado, con recuerdos, momentos importantes, eventos, trabajos, situaciones que explican otras, padres, hijos, hermanos, primos, abuela, amigos, veranos inolvidables, y todo lo que conllevan las relaciones familiares y personales. También hay sitio para intercalar algunas noticias de la actualidad de cada época. Temas como la heroína en Galicia y la lucha de las madres contra la droga, o como ETA y en concreto el secuestro y asesinato de Miguel Angel Blanco, son parte del tejido de esta novela. Asimismo tienen su pequeño espacio algunas referencias musicales que hay entre las páginas, inclusive el propio título del libro, aunque éste también tiene otro significado muy importante.
Para mi la lectura ha tenido altibajos, pues hay momentos que me decían poco, aunque la combinación de espacios temporales me ha hecho mantener la curiosidad por saber más. Y el autor ha sido muy cauto y ha dejado para casi el final el meollo de todo, y me ha gustado como lo ha hecho, efecto sorpresa. Quedándome interrogantes que llevan a la reflexión, preguntas sobre si la verdad es mejor decirla u ocultarla, y sobre todo ¿qué precio se tiene que pagar según la decisión que se tome?

Algunas frases del libro:

No todo es causa y efecto, existe un umbral para la incertidumbre, un margen de error donde nosotros no podemos hacer nada.”

Por muy analítica que sea su mente, hay escenarios que los sentimientos pueden llegar a bloquear.”

La música tiene la capacidad de transportarnos en el espacio y en el tiempo.”

Somos lo que hacemos y lo que dejamos de hacer.”

Contraportada o parte de la misma:
Marga es una joven bióloga gallega, brillante en su profesión, que hace seis años que trabaja como investigadora en Alaska. Desde entonces nunca ha vuelto a Galicia para visitar a su familia, y el vínculo con sus orígenes se reduce a las pocas llamadas telefónicas con su madre.
Pero en su última conversación recibirá la noticia de la enfermedad de su padre y, a pesar del miedo a enfrentarse a los fantasmas de su pasado, decidirá regresar de inmediato. El reencuentro familiar abrirá inevitablemente heridas mal curadas, y Marga se debatirá entre contar aquello que la hizo alejarse de todos sin dar más explicaciones o mantenerlo en secreto, y seguir viviendo en un extraño equilibrio entre el sentimiento de culpa y la responsabilidad de amparar a los suyos.

Fotografía de la cubierta: Mohamad Itani – Millenium Images, UK


domingo, 27 de enero de 2019

TODOS LOS VERANOS DEL MUNDO de Mónica Gutiérrez

Leo el blog de Mónica Gutiérrez, Serendipia (enlace aquí), y siempre regreso porque me gusta como escribe. Además, en otros blogs sobre libros he leído reseñas sobre sus novelas, que me han animado a elegir una porque me apetecía ser partícipe de la buena sintonía que transmite en sus relatos, ya que son novelas feelgood. Y el resultado de la experiencia ha sido bueno, aunque no creo que ahora me haga adicta a este género literario, pero ha sido como cuando veo una película de comedia romántica y me hace más agradable la tarde del domingo. Que sienta muy bien de vez en cuando.
En “Todos los veranos del mundo” la narración es en primera persona, por Helena, quien ha regresado después de un tiempo a la casa familiar de verano en un pequeño pueblo de los Pirineos. Produciéndose el reencuentro con su madre y con sus hermanos, Xavier y Silvia, y por tanto la complicación de retomar la convivencia familiar, por el tiempo pasado y por la ausencia de su padre. El motivo de volver es su próxima boda, que en realidad es un paso más en su rutinaria vida en la que hace las cosas porque se supone que hay que hacerlas.
Pero su reencuentro será también con el pasado, con Marc, su mejor amigo de la infancia, compañero de aventuras, con los recuerdos de los veranos más felices, en aquel lugar que es otro mundo, otro tiempo, otras sensaciones. Y es el único sitio donde Helena es ella misma.
La trama me ha parecido sencilla y predecible, con el hilo principal protagonizado por Helena, con su llegada al pueblo y la amabilidad y buena disposición de los vecinos, la sensación de tranquilidad y de que todo es muy adorable. Así como la evolución de su vida convencional a reencontrarse con ella misma, recuperando las mejores cosas.
Pero también me he encontrado con momentos que me has resultado deliciosos:
  • En este rincón del mundo se encuentra una pequeña librería con un librero atípico que lo que desea es tener conversaciones.
  • La fábrica de galletas de su familia.
  • Los recuerdos sobre su padre.
  • Las conversaciones con su sobrina.
  • La complicidad con los hermanos (como el momento calcetines).
  • La figura del señor Serra símil de Eduardo Mendoza.
  • Las referencias a Wendy y su Peter Pan.
Y es que entre la narración hay pequeños detalles de esos que llenan y dan vida. Que producen nostalgia, porque hay instantes que te recuerdan a momentos vividos y añorados. Y otros que sacan sonrisas por el tono utilizado. Pero lo principal es que siempre está presente el optimismo. Y sí, hay mensaje, por lo menos yo me he quedado con que los sueños se pueden conseguir, que la vida da segundas oportunidades, y que lo mejor es sentirse bien con uno mismo y no tener miedo a los cambios.

Algunas frases del libro:

En aquellos días aprendimos a escuchar el lenguaje en el que hablaban nuestras respectivas conciencias. Y nos sorprendió que no fuera tal el abismo que distaba entre las dos cuando éramos capaces de emocionarnos con la misma música.”

Aprende a escuchar a tu corazón y déjate de convencionalismos o de deseos ajenos.”

Contraportada o parte de la misma:
Helena no sabe cómo sobreviven las familias cuando coinciden todos sus miembros adultos bajo el mismo techo, pero está a punto de averiguarlo. Decidida a casarse en Serralles, el pueblo de todos los veranos de su infancia, regresa a la casa de sus padres para preparar la boda y reencontrarse con sus hermanos y sobrinos. La pequeña localidad a pie de los Pirineos ha permanecido casi inmutable en el tiempo, con sus amables habitantes y sus gratos recuerdos. Un lugar sin sorpresas, hasta que Helena tropieza con Marc, un buen amigo al que había perdido de vista durante muchos años, y la vida deja de ser tranquila en el pueblo. Quizá sea el momento de refugiarse en la nueva librería con un té y galletas, o acostumbrarse a los excéntricos alumnos de su madre y a las terribles ausencias. Quizá sea tiempo de respuestas, de cambios y vendimia. Tiempo de dejar atrás todo lastre y aprender al fin a salir volando.

Ilustración de la cubierta: Shutterstock



viernes, 18 de enero de 2019

LOS ASQUEROSOS de Santiago Lorenzo


Hacía tiempo que la lectura de un libro no me absorbía tanto como la de éste. Dejando aparte los thrillers y novelas negras, que por su composición siempre me atrapan. Y es que en “Los asquerosos” lo importante no es la acción o el argumento, por otra parte bien tramado, sino lo que nos quiere decir el autor, quien con su personal y sutil estilo inyecta trocitos de verdades que ayudan a abrir los ojos y mirar a tu alrededor, ¿y qué ves? pues “mochufas”, un término de producción propia de Santiago Lorenzo, que más o menos significa: un tipo de personas caracterizadas por el consumismo, que les lleva a tales niveles que no pueden ni siquiera estar en el campo sencillamente disfrutando, sino que todos ese bienes consumibles se los llevan detrás. Entonces piensas ¿vivimos en una sociedad enferma? Y decides meterte en la piel del protagonista, Manuel, 25 años, quien hasta entonces había tenido una vida que le marcó su forma de ser, pero a raíz de un incidente con un antidisturbios, que es como la espoleta que le lanza a una aventura, y aunque aparentemente le quita, sin embargo es todo lo contrario, porque le da, sobre todo le proporciona tiempo, y empieza a saber el valor de tenerlo. Haciéndote vivir con él esta experiencia de vida ascética, donde adquieren todo su sentido las palabras: carencia, sobriedad, austeridad, pobreza en contraposición a exceso, abundancia, despilfarro, riqueza.
La historia está narrada en tercera persona por el tío del protagonista, quien no solo relata los hechos de lo que sucedió sino que también expone sus propias opiniones y reflexiones sobre todo lo acontecido. Manteniendo todo el relato un mismo nivel de serenidad, sin sobresaltos ni acciones que transmitan tensión, pero sí con algunos elementos sorpresa que reactivan el interés, llevándote a la pregunta de cómo puede acabar la situación tan peculiar que está viviendo Manuel. Quien además gracias a su forzada huida descubre que no echa de menos su vida anterior.
Es una crónica genial sobre la sociedad actual y el mundo que nos rodea. Que contiene un trasfondo de crítica social y política expuesta de manera muy sutil, y además la parte dramática queda superada por el punto de humor e ironía que prevalece en el texto.
Para mi ha sido todo un descubrimiento este escritor (gracias por escribir así de bien), y desde luego os animo a leer este libro, creo que puede marcar un antes y un después en vuestras lecturas.

Algunas frases del libro:

Ya no se veía llevando otra vida que la que llevaba allí, metido hasta las trancas en la empresa suprema de hacer a cada momento sólo lo que quisiera hacer. Dijo textualmente que en su puta vida se había sentido mejor.”

Un hombre se había construido una vida a medida.”

Contraportada o parte de la misma:
Manuel acuchilla a un policía antidisturbios que quería pegarle. Huye. Se esconde en una aldea abandonada. Sobrevive de libros Austral, vegetales de los alrededores, una pequeña compra en el Lidl que le envía su tío. Y se da cuenta de que cuanto menos tiene, menos necesita.

Ilustración de la cubierta: Guim Tió




viernes, 11 de enero de 2019

MANUAL PARA MUJERES DE LA LIMPIEZA de Lucia Berlin


Este libro recopila algunos de los relatos que Lucia Berlin escribió durante su vida. Lo cual comenzó haciéndolo de joven y de manera esporádica.
Pienso que es importante conocer su biografía para entender sus escritos. Así que aquí expongo un breve resumen:
Nació en 1936 y murió a los 68 años, Se casó varias veces, tuvo cuatro hijos. Y vivió desde pequeña en distintos lugares. Trabajó en diversos y dispares empleos. Padeció escoliosis, y fue alcohólica, lo mismo que su madre, su abuelo y su tío. Su padre estuvo ausente, posiblemente su madre se suicidó y su hermana tuvo cáncer. Todo lo que conformó su vida se convirtió en múltiples experiencias que le sirvieron como base para escribir.
También el prólogo de Lydia Davis y la introducción de Stephen Emerson son un buen análisis de esta autora, resultando un complemento esencial para conocer su estilo narrativo.
Los 43 relatos, de los cuales uno da el título al libro, son historias independientes, pero en algunos hay referencias (una frase, un párrafo, un personaje) sobre otro. Y aunque no llevan una cronología tienen nexos comunes que conforman un conjunto. Entre todos hay disparidad de sensaciones que llevan de la ternura a la desesperación, pasando por todo tipo de sentimientos.
Me ha gustado su capacidad para plasmar la realidad, en parte porque era observadora, de esta manera hizo descripciones detalladas de hechos concretos. Así habló de vidas cotidianas o de su vida de manera espontánea y natural. Mezclando realidad y ficción. Combinando alegrías y tristezas. Lo bueno y lo malo. Luces y sombras. Ella misma decía que no le importaba contar cosas terribles si conseguía hacerlas divertidas. Nunca mentía aunque exagerase.
Sus escritos son también una reflexión sobre su pasado, una mirada al interior, llegándose a plantear que cosas de la vida se perdió y que hubiera pasado si las cosas hubieran sido de otra manera. Y es que la realidad de su vida le hizo escribir estas historias, donde la veracidad y la ficción van de la mano.

Algunas frases del libro:

Las listas la tranquilizaban, hacían que todo volviera a recomponerse.”

Sabía que por libro se refería a los cientos de cuartillas esparcidas en las mesas. ¿Por qué le pedía justo ahora que lo leyera? Quizá porque no podía hablar. Ella a veces hacía lo mismo. Cuando le resultaba demasiado difícil contarle a alguien cómo se sentía, enseñaba un poema. Normalmente la gente no entendía lo que ella había pretendido insinuar.”

No hay ninguna guía para la muerte. Nadie para decirte qué hacer, qué es lo que te espera.”

Momentos de intensa felicidad tecnicolor y momentos sórdidos y espantosos.”

Contraportada o parte de la misma:
Con su inigualable toque de humor y melancolía, Berlin se hace eco de su vida, asombrosa y convulsa, para crear verdaderos milagros literarios con episodios del día a día. Las mujeres de sus relatos están desorientadas, pero al mismo tiempo son fuertes, inteligentes y, sobre todo, extraordinariamente reales. Ríen, lloran, aman, beben: sobreviven.

Traducción del inglés de Eugenia Vázquez Nacarino

Imagen de cubierta: Rodrigo Corral y Colleen Griffiths
Fotografía de cubierta: SpxChrome / Getty Images




jueves, 27 de diciembre de 2018

FAHRENHEIT 451 de Ray Bradbury

El tema de este libro pone los pelos de punta, pero no es una historia de terror, aunque si produce miedo que el autor lo escribiese en 1953 y que algunas de las situaciones que narra hayan sido casi como una profecía. Y es que en esta distopía la gente tiene pantallas enormes de televisión en las paredes de sus casas, llegando a estar absorbidos por lo que emiten. Los vehículos circulan a gran velocidad porque así ni pueden contemplar el paisaje ni centrarse en otra cosa que no sea conducir, y los multan si van despacio. Pero aún van a más en este mundo, construyendo las viviendas sin porches para que las personas no puedan sentarse a charlar. Los niños van a la escuela 9 de cada 10 días, y el que están en casa, los padres, los ponen a ver la tele. La comparación que se hace en el propio texto sobre los niños: “es como lavar ropa, que metes la colada y cierras la tapa”.
Pero el culmen de esta sociedad es que no se puede pensar, por eso se queman los libros. De ahí el título “Fahrenheit 451” que se refiere a la temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde. Siendo los bomberos los responsables de esa tarea, no apagan fuegos, los producen, porque ellos son como los guardianes de la felicidad. En un planeta donde los gobernantes no quieren que la gente piense, donde no tenía que haber intelectuales sino seres no pensantes porque, según ellos, esa es la felicidad.
El personaje principal es Montag, un bombero que hace mecánicamente su trabajo, pero parece que tiene inquietudes. Su encuentro con una joven de 17 años, Clarisse, con quien saltándose las normas entabla alguna conversación, y ella le deja en el aire algunas cuestiones, cómo si es feliz, abriéndole los ojos a este hombre, quien iniciará una lucha interior que le llevará a un gran cambio en su vida.
Del resto de personajes me quedo con los intelectuales huidos que viven por el campo y que tienen en su cabeza los libros leídos y los transmiten oralmente. Aunque los demás, la mujer de Montag, el profesor Faber, el jefe de bomberos Beatty, el sabueso mecánico, la mujer que defiende su propia biblioteca, todos tienen un papel bien definido y clave para entender lo que quiere transmitir el autor en su relato. Es su particular denuncia encubierta sobre temas que le preocupaban, recordemos que era la época del macartismo, y unos años antes había terminado la Segunda Guerra Mundial, la bomba atómica, la quema de libros por los nazis.
A pesar de la brevedad de la novela consiguió que los temas tuvieran la profundidad necesaria para llevar al lector a la reflexión. Por ejemplo explica desde dos puntos de vista diferentes de dos personajes opuestos, por un lado las razones de porqué se prohíben los libros y por otro porqué es positiva la lectura. Pero, sobre todo, te deja pensando que los años pasan y la humanidad no evoluciona en algunos aspectos.

Algunas frases del libro:

Nadie tiene tiempo para nadie.”

Un libro es un arma cargada.”

Tiene que haber algo en los libros, cosas que no podemos imaginar para hacer que una mujer permanezca en una casa que arde. Ahí tiene que haber algo. Uno no se sacrifica por nada.”

¿Cuántas veces puede hundirse un hombre y seguir vivo?.”

Contraportada o parte de la misma:
Ofrece la historia de un sombrío y horroroso futuro. Montag, el protagonista, pertenece a una extraña brigada de bomberos cuya misión, paradójicamente, no es la de sofocar incendios sino la de provocarlos para quemar libros. Porque en el país de Montag está terminantemente prohibido leer. Porque leer obliga a pensar, y en el país de Montag está prohibido pensar. Porque leer impide ser ingenuamente feliz, y en el país de Montag hay que ser feliz a la fuerza...

Traducción Alfredo Crespo

Fotografía de la portada: Cover


viernes, 21 de diciembre de 2018

EL TIEMPO QUE NOS UNE de Alejandro Palomas


Los personajes, las conversaciones entre ellos, la montaña rusa de emociones que transmite la lectura de este libro es claramente marca de la casa, la señal inequívoca de que está escrito por Alejandro Palomas. Su estilo narrativo con cierto tono poético. La delicadeza con que dosifica sentimientos, de la alegría a la tristeza, para regresar entre llantos a la risa, dejando espacio para que el lector asuma tanto dolor, tanta alegría, y tanta intensidad de emociones. Es lo mejor de estas historias. Las que me encontré en “Una madre”, “Un perro” y “Un amor” con Amalia y su familia. O también con el inolvidable Guille de “Un hijo”. Por eso mismo, saber que “El tiempo que nos une” fue escrito anteriormente aún ha hecho más bonita la lectura, pues creo que el propio poso que le dejaron al autor los personajes de este libro ha generado los también maravillosos personajes posteriores.
En la edición que he leído, el propio escritor, explica en el prólogo cómo esta novela ha ido creciendo. Como las diferentes partes compusieron una única obra. La cual creo que podría continuar, y si fuera así, sería genial. Porque las mujeres protagonistas, que con sus voces en primera persona, cuentan de manera muy natural, con sinceridad, sin medias tintas, las pérdidas, las ausencias, las idas y los regresos. Lo que pasa en sus vidas y como lo que les sucede a cualquiera de ellas afecta a las demás. También ha llegado a mi corazón, y tanto cariño apetece seguir compartiéndolo.
Mencía, con sus más de 90 años y unos ojos que dicen mucho, ya no tiene vergüenza y suelta las cosas tal y como le vienen a la cabeza, le da igual como suenen “habla como siente”. Me ha parecido memorable la carta final que, para mi, compensa la balanza entre las emociones y ternura que desprende en esas frases y su comportamiento estrambótico.
Luego están sus hijas Lía y Flavia, la primera siempre es cariñosa y comprensiva, la segunda deja al principio la impresión de que es un poco borde (aunque os digo que en este caso la primera impresión no sirve).
Completando el quinteto de mujeres, las nietas, Bea, que es pura amabilidad, e Inés, quien dice las cosas a contra golpe, como su abuela.
Pero con ellas no queda cerrada esta familia, porque también tienen su parte esencial Helena, Tristán, Jorge e Irene.
Conformando todos ellos una familia a la que la vida les ha dado momentos buenos y malos, situaciones que dejan huella, que les han alejado o les han acercado, mientras una isla y un faro les guía.
Me gusta como escribe Alejandro Palomas. Por su manera de transmitir emociones. Porque las conversaciones recogen verdades sinceras. Porque dice tanto con pocas palabras y con frases finales que sientan sentencia (de la buena). Y además, porque sus personajes resultan muy creíbles, naturales, porque son como la vida misma.

Algunas frases del libro:

Para ser vieja hay que haber aprendido a morderse la lengua con cariño. A cerrar la boca a tiempo. Y a rondar la locura para que las verdades sean excusables.”

Sólo una madre de un hijo ausente lo sabe: la combinación trenzada de duelo, ausencia e imaginación crea monstruos.”

Si encontrara a alguien que me hiciera reír como lo logra Mencía, recuperaría la fe en muchas cosas.”

De repente me doy cuenta de que los ojos de la abuela encierran cosas que quiero saber, ocres y marrones de una vida parida desde atrás, también pena y cansancio. En sus ojos de invierno llora la mañana desde fuera, desde el cielo cubierto de negro, y llora también la mujer desde dentro, resistiendo todavía, anclándose en lo que sabe imaginar, invocar. Llora Mencía como una niña muda, en silencio, tragándose la pena contra la tormenta.
Pero en sus labios me tropiezo con una sonrisa. Todavía queda algo de luz en esos noventa y dos años.”

Qué extraña es la vida a veces. Y qué hermosa.”

Contraportada o parte de la misma:
La abuela Mencía convalece junto a su nieta, Bea, que no quiere contar lo que de verdad le duele. Éste es el inicio de “El tiempo que nos une”, una novela coral de voces femeninas, una saga de mujeres con corazones tan grandes que son capaces de albergar desde el amor más profundo hasta el mayor de los sufrimientos. Entre las cinco protagonistas de la historia, los lazos familiares se entretejen hasta formar una red que a veces atrapa, otras abraza y que, sobre todo, protege. Mencía, la matriarca sabia y deslenguada; Lía, que siempre se queda; Flavia, que vive en la ausencia; Inés, madre que sufre y amante que lamenta; y Bea, la más joven, son personajes inolvidables que callan secretos pero gritan verdades, y que sienten y ríen y lloran.

Ilustración de la cubierta: archivo personal del autor.

Otros libros de este autor reseñados en este blog: “Una madre” (enlace aquí), “Un perro” (enlace aquí), “Un amor” (enlace aquí) y “Un hijo” (enlace aquí)


martes, 4 de diciembre de 2018

EL OLVIDO QUE SEREMOS de Héctor Abad Faciolince


La intención de Héctor Abad Faciolince al escribir este libro fue hacer un homenaje a la memoria de su padre, Héctor Abad Gómez, un médico y catedrático universitario, que también trabajó en la OMS, que dedicó su vida a los demás para que tuvieran una vida mejor. Y que fue asesinado en Medellín el 25 de agosto de 1987.
Tuvieron que pasar 20 años para que Héctor (hijo) tuviera fuerza para recuperar sus recuerdos y, como parte de su duelo, compartirlos en esta mezcla de novela, ensayo y biografía, en donde por un lado muestra el profundo amor hacia su padre, y por otro hace un acercamiento a la realidad colombiana, tanto social como política, de la segunda mitad del siglo XX.
A su vez intenta que tengamos empatía con algunos de sus sentimientos, para que así el olvido tarde más en llegar. Lo mismo que aquel fatídico día no se rompió la cadena familiar, los asesinos no pudieron exterminarlos, y recuerda algo que aprendió de su papá: “a poner en palabras la verdad para que ésta dure más que su mentira.”
Tanto el título como la portada tienen su significado especial. El primero porque es un verso de un soneto atribuido a Borges, y que su padre llevaba escrito en un papel en el bolsillo cuando lo mataron. Y la segunda porque la niña de la fotografía es su hermana Marta, y lo que le pasó marcó un antes y un después en la vida de esta familia.
Empieza contando que en su casa vivían diez mujeres, un niño y un señor. Las mujeres eran: Tatá, niñera de su abuela, de casi 100 años, dos muchachas de servicio, cinco hermanas, su mamá y una monja. Luego estaba él y su papá. Así que narra su experiencia de ser prácticamente el único varón, y así dice que “si ya tener una madre es difícil, ni les cuento lo que es tener 6.”
Es llamativo el contraste entre la familia de su madre, relacionada con la iglesia, y la de su padre, liberales. Pero es bonito ver como se complementaban. Él agnóstico, ella mística, él odiaba el dinero, ella odiaba la pobreza. Pero se quieren tal y como son, con virtudes y defectos.
Son muchas las historias y las anécdotas familiares que narra, y al ser algunas de cuando era niño producen ternura y sacan sonrisas. Otras reflejan tristeza. Y cuando son temas más serios utiliza un lenguaje que no produce dolor, aunque se note de fondo, pues la realidad del país era dura.
En todo el texto prevalece el amor hacia su padre, ese ser humano que siempre le daba buenos consejos y reflexiones, que lo educaba sin normas y con mucho sentido común. Y es que este hombre, Héctor Abad Gómez, era una persona excepcional, bondadosa, dadivosa, se preocupaba de los demás y se esforzaba por mejorar la calidad de vida de sus vecinos. Era médico pero no le gustaba ejercer como tal, sino dedicarse a la medicina preventiva y social, quería conseguir agua potable para todos, vacunación universal, y siempre defendía los derechos humanos. Tenía compromiso social y sueños de justicia. Él dijo: Una sociedad humana que aspira a ser justa tiene que suministrar las mismas oportunidades de ambiente físico, cultural y social a todos sus componentes. Si no lo hace, estará creando desigualdades artificiales. Son muy distintos los ambientes físicos, culturales y sociales en que nacen, por ejemplo, los niños de los ricos y los niños de los pobres en Colombia. Los primeros nacen en casas limpias, con buenos servicios, con biblioteca, con recreación y música. Los segundos nacen en tugurios, o en casas sin servicios higiénicos, en barrios sin juegos ni escuelas, ni servicios médicos. Los unos van a lujosos consultorios particulares, los otros a hacinados centros de salud. Los primeros a escuelas excelentes. Los segundos a escuelas miserables. ¿Se les está dando así, entonces, las mismas oportunidades? Todo lo contrario. Desde el momento de nacer se los está situando en condiciones desiguales e injustas”.
Así mismo se declaró “cristiano en religión, marxista en economía y liberal en política.” Sus denuncias y su lucha contra la desigualdad eran porque quería un mundo mejor.
A cambio recibió críticas y le clasificaron de marxista por parte de los sectores ricos y de la iglesia. Tuvo que marcharse por temporadas al extranjero. Pero siempre volvía para continuar con su trabajo. Todo esto sucedió en Colombia a mediados y en la segunda mitad del siglo XX. Vivió en directo la crisis de la universidad, y como con el cambio político el Estado se fue de un extremo a otro. Los años 80 con los paramilitares y la violencia contra opositores políticos de izquierdas y contra personas liberales, porque querían salvar al país del comunismo, con su plan de “anular cerebros”, un poco (como se recuerda en este libro) lo que dijo Millán Astray de “viva la muerte, abajo la inteligencia”. Convirtiéndose en los primeros años de 1990 en el país más violento del mundo, por el conflicto armado entre diferentes grupos políticos, mafiosos, narcos y delincuencia.
El propio doctor Abad decía que la violencia estaba provocada por la desigualdad. Ante la pobreza si ofrecían dinero por ser sicario, la respuesta de algunos era clara. Así fue como no fue el hambre, ni las enfermedades, sino que quien más muertes produjo fueron otros seres humanos.
Lo esencial de este libro, aparte del grandísimo amor de un hijo a un padre, es que es un testimonio real de lo que sucedió en la historia, no tan lejana, del mundo en que vivimos.
Como complemento del libro recomiendo el documental “Carta a una sombra” de Daniela Abad y Miguel Salazar (enlace aquí). Ella es hija de Héctor Abad Faciolince y nieta de Héctor Abad Gómez. Quien tenía un año cuando asesinaron a su abuelo. Y esta también ha sido su contribución para conservar su memoria.

Algunas frases del libro:
Es una de las paradojas más tristes de mi vida: casi todo lo que he escrito lo he escrito para alguien que no puede leerme, y este mismo libro no es otra cosa que la carta a una sombra.”

No es que uno nazca bueno, sino que si alguien tolera y dirige nuestra innata mezquindad, es posible conducirla por cauces que no sean dañinos, o incluso cambiarle el sentido.”

Lo peor en la vida es no ser lo que uno es.”

Creo que hay episodios de nuestra vida privada que son determinantes para las decisiones que tomamos en nuestra vida pública.”

El exceso de noticias deportivas era el nuevo opio del pueblo, lo que lo mantenía adormecido, sin nociones de lo que de verdad ocurría en la realidad.”

Contraportada o parte de la misma:
El médico Héctor Abad Gómez dedicó sus últimos años, hasta el mismo día en que cayó asesinado en pleno centro de Medellín, a la defensa de la igualdad social y los derechos humanos. “El olvido que seremos” es la reconstrucción amorosa y paciente de un personaje; está lleno de sonrisas y canta el placer de vivir, pero muestra también la tristeza y la rabia que provoca la muerte de un ser excepcional.

Ilustración de la portada: Marta Cecilia Abad. Archivo privado


sábado, 24 de noviembre de 2018

EL REY RECIBE de Eduardo Mendoza


Este libro es el primer volumen de lo que será la trilogía “Las tres leyes del movimiento”, que va a recorrer los principales acontecimientos de la segunda mitad del siglo XX, centrándose “El rey recibe” en finales de los 60 y principios de los 70.
Narrado en primera persona por el joven Rufo Batalla, de 22 años, licenciado en Lenguas Germánicas, y trabajador en un diario para tener un sueldo, aunque no le interesa el periodismo como profesión, pues quiere otra cosa. Pero se convierte en periodista cuando lo envían a Mallorca a cubrir una boda de altos vuelos, y así es como fue testigo directo de los entresijos de una monarquía sin reino.
Como quiere conocer las cosas por él mismo, hace un viaje por parte de Europa, por algunos países del telón de acero, abriéndole los ojos a lo que está sucediendo política y socialmente. Regresando a España y dirigiendo una revista de cotilleos.
Durante un tiempo invirtió esfuerzos y esperanzas en su país, pero no recibió nada a cambio, por esto, y por su necesidad de darle otro rumbo a su vida, se va a Nueva York, donde trabajará como funcionario.
El relato está dividido en dos partes, la primera transcurre en España, principalmente Barcelona, y la segunda sucede en Nueva York. Sin capítulos definidos a la manera tradicional, pero marcados con citas multilingües en cursiva, a modo de sentencia o complemento sobre lo que va a suceder a continuación.
La narración es una crónica de la situación política, social e ideológica, mostrando los cambios que se fueron produciendo. Hace un repaso a la historia desde la mirada del protagonista, quien tiene el papel de observador de esos cambios en el mundo, en relación con el feminismo, el movimiento gay, la igualdad racial, la primavera de Praga, la dictadura franquista, el arte-pop, así como nombra hechos históricos muy conocidos.
Los personajes son imaginarios pero también hay algunos reales. Están bien definidos y perfilados, y representan de manera bastante realista la sociedad de la época, tanto la española como la americana, junto al modo de vida de entonces.
Más en concreto, Rufo tiene el perfil semejante a otros personajes del universo Mendoza. Destacando su personalidad por estar insatisfecho y tener una existencia que no deja huella. Y aunque su trayectoria personal y profesional en la novela puede recordar a la del propio Eduardo Mendoza, sin embargo, según he leído en alguna entrevista, para nada es una autobiografía.
Prevalece el tono irónico, también característico del autor, sin restarle importancia a la seriedad de los temas. Por lo que si ya has leído otros de sus libros, entonces ya puedes imaginar que vas a encontrar en éste. El único “pero” que le pongo es el personaje del príncipe Tukuulo, que parecía al principio que sería muy importante, y se pierde por el camino, volviendo con el relato de la historia de Livonia, que resulta un tanto pesado.
También como curiosidad he leído que el título de la trilogía tiene que ver con las tres leyes del movimiento de Newton. La primera es la ley de la inercia: Todo cuerpo permanece en su estado de reposo o de movimiento rectilíneo uniforme a menos que otros cuerpos actúen sobre él.” ¿A que puede ser interesante establecer la relación con este primer libro? ¿te animas a averiguarlo?

Algunas frases del libro:

Periodismo es todo lo que será menos interesante mañana que hoy.”

Viajo con lo puesto y de mi reino llevo conmigo lo esencial: el servicio de inteligencia y el clero. Un estado de bolsillo. A estos dos elementos acabo de añadir un tercero: mi augusta y bella esposa.”

Pasaba el tiempo, las cosas que me rodeaban tocaban a su fin y, si yo no hacía algo pronto, también mi vida pasaría sin dejar de ser como había sido desde sus inicios: inmóvil, vacía, oscura y desesperada.”

A menudo los efectos producen causas.”

Nadie se hace cargo de los suyo.”

Contraportada o parte de la misma:
Barcelona, 1968. Rufo Batalla recibe su primer encargo como plumilla en un periódico: cubrir la boda de un príncipe en el exilio con una bella señorita de la alta sociedad. Coincidencias y malentendidos le llevan a trabar amistad con el príncipe, que le encomienda, entre otras cosas, escribir la crónica de su peculiar historia. El opresivo ambiente de la gris España franquista pronto se quedará pequeño para Rufo, que viajará a Nueva York con poco dinero, grandes esperanzas y el difuso objetivo de hacer algo emocionante con su vida.

Imagen de la cubierta: Robert Crumb

Otros libros de este autor reseñados en este blog: “El enredo de la bolsa y la vida” (enlace aquí), “Tres vidas de santos” (enlace aquí)


miércoles, 14 de noviembre de 2018

DÉCIMO ANIVERSARIO DEL BLOG


Hoy hace 10 años que publiqué la primera entrada en el blog. Desde entonces he compartido mis lecturas en este espacio, recibiendo a cambio muy buenos momentos. Nunca imaginé que este mundo bloguero me haría sentir tan feliz, GRACIAS a personas que, aunque no conozco personalmente, leen lo que escribo, comentan, me siguen, me enlazan, y me han llevado a conocer sus blogs y, por tanto, a enriquecer un poco más mi vida.
Me ha gustado seguir siempre la misma línea, leo un libro y publico una entrada con mi opinión personal. En un intento mas bien de que quien la lea se quede con el nombre del autor o de la autora y con el título, por si ese libro se cruza en su camino y le apetece leerlo, así podrá tener su propia opinión. Es mi manera personal de fomentar la lectura.
Además, como diez años dan para cambios en muchas cosas, desde hace un tiempo este blog también se ha convertido en mi memoria lectora, un rincón al que regreso cuando quiero recordar alguno de los libros que he leído, a sus escritores, traductores, ilustradores, editoriales, materias. Algo así como si fuese mi biblioteca de lecturas (y por supuesto la vuestra) ese refugio que nos acoge AL CALOR DE LOS LIBROS.





viernes, 9 de noviembre de 2018

LA LUZ QUE NO PUEDES VER de Anthony Doerr


Premio Pulitzer de ficción 2015

Leí hace un par de años otro libro de Doerr, “Sobre Grace” (reseña aquí), que no me convenció mucho, por tener demasiados altibajos en la trama, en los personajes y en los temas. Pero porque no me entusiasme un libro no dejo de leer a su autor, así que he leído “La luz que no puedes ver”, también influenciada por las buenas opiniones en general. Y casi puedo afirmar que me ha parecido como si leyera a otro escritor. Ambas novelas son totalmente diferentes, en casi todos los aspectos.
En esta el tema principal resulta muy interesante, la ocupación alemana de Francia durante la Segunda Guerra Mundial, y a pesar de ser una materia reiterativa en algunas novelas, le da un enfoque diferente por la forma en que lo ha expuesto y como entreteje las historias. Pues utiliza capítulos cortos que hacen ágil la lectura, alterna épocas diferentes que mantienen el interés por seguir conociendo lo que sucedió en el pasado y lo que sucede en el presente, y a su vez discurren por separado las tramas de sus dos personajes principales.
Estos protagonistas son una joven francesa y un joven alemán, a quienes conoceremos desde su infancia, pues, como he comentado, se combinan alternativamente varios espacios temporales desde 1934 hasta la actualidad. Con cada uno de estos personajes veremos como se vivió el conflicto en sus respectivos países y como fueron los años anteriores. Es importante su situación personal, pues contribuye a la formación de su carácter y a como se desenvuelven en la vida. Ya que Marie-Laure se queda ciega a los 6 años, mientras que Werner, con 8 años, es huérfano. Ella destaca por su valentía y tiene el apoyo y el amor de su padre. Y él destaca por su honestidad y tiene el apoyo y el amor de su hermana pequeña Jutta y el de frau Elena. Son dos supervivientes desde bien pequeños, y por la guerra se hacen adultos muy rápidamente. Apareciendo en sus vidas otros personajes que también les serán de gran ayuda, Madame Manec, Etienne o Frederick.
También realiza un muestreo de los acontecimientos históricos de aquellos años previos a la Segunda Guerra Mundial así como del propio asedio de Saint-Malo. Narrando como se vivía en París en los años 30, la huida masiva de personas con la llegada de los alemanes, las viejas damas de la resistencia, los bombardeos, la liberación. Y como en Alemania avanza Hitler y el adiestramiento de los jóvenes.
Por otro lado la ambientación está muy conseguida, tanto los exteriores, como Saint-Malo y París, o los interiores, como el Museo de Historia Natural y las casas donde viven. Creo que el que uno de los personajes sea ciego ha contribuido para que esas descripciones sean tan detalladas.
Es un relato que genera emociones, que provoca tensión, que tiene detalles que casi pasan desapercibidos pero que luego vuelven a tener un punto álgido en la novela, con personajes bien construidos. Lo único que me ha parecido extraño son los dos saltos en el tiempo, de 30 en 30 años, que quieren cerrar el círculo aunque no he acabado de entender que pretendía el autor. Sin embargo me ha parecido magnífico el protagonismo casi invisible de las ondas de radio que entrelazan las tramas, a Werner y Marie-Laure, y conectan el pasado con el presente.

Algunas frases del libro:

Tras cuatro años de ocupación, el rugido de los bombarderos que se aproximan es el sonido ¿de qué? ¿De la liberación? ¿De la extirpación?”

Y para Marie-Laure, con los bolsillos forrados de arena y la cara brillante por el viento, la ocupación parece suceder, por un instante, a miles de kilómetros de distancia. Echa de menos a su padre, París, al doctor Geffard, los jardines, sus libros, sus piñas: ahora son huecos en su vida. Pero durante estas últimas semanas su existencia se ha vuelto tolerable. Por lo menos fuera, en la playa, su carencia y su temor son aliviados por el viento,el color y la luz.”

De entre todas las cosas que he visto en mi la vida, creo que el mar es de mi favoritas.
A veces me descubro mirándolo y me olvido completamente de mis obligaciones. Es lo bastante grande como para contener en su interior todas las cosas que un hombre puede sentir a lo largo de toda una vida.”

Intenta olvidar el miedo, el hambre, las preguntas. Debe vivir como los caracoles, momento a momento, centímetro a centímetro.”

Contraportada o parte de la misma:
Marie-Laure es una joven ciega que vive con su padre en París, donde él trabaja como responsable de las mil cerraduras del Museo de Historia Natural. Cuando los nazis ocupan la capital, padre e hija deben huir a la ciudad amurallada de Saint-Malo, llevándose con ellos la que podría ser la más preciada y peligrosa joya del museo.
Werner es un muchacho huérfano criado en un pueblo minero de Alemania y fascinado por la fabricación y reparación de aparatos de radio, un talento que no ha pasado desapercibido a las Juventudes Hitlerianas.

Traducción de Carmen Cáceres y Andrés Barba

Cubierta Tal Goretsky, Getty Images, Manuel Clauzin