Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano

miércoles, 31 de agosto de 2016

IRÈNE de Pierre Lemaitre

Cuando leí “Vestido de novia” (reseña aquíme sorprendió el estilo de novela negra tan particular de este escritor. Así que tenía claro que leería más libros suyos.
“Irène” es el primero de una tetralogía protagonizada por el comandante Camille Verhoeven, al que le siguen “Alex”, “Rosy & John” y “Camille”, todos ya publicados en España, y que deseo ir leyendo.
Camille, cuya descripción física le condiciona, pues sólo mide 1'45 cm., es un policía de primera clase, que no explica los casos, sino que los resuelve, es un hombre impulsivo, de acción y de resultados. Bastante observador por lo que va dándose cuenta de detalles que no le cuadran, se fija en las zonas oscuras, empezando sus investigaciones por esos elementos.
En esta ocasión su trabajo se inicia con un caso de asesinato de dos mujeres. Pero la escena del crimen se convierte en un espectáculo sin nombre con la visión de los cuerpos de las víctimas. Dos chicas troceadas, con una puesta en escena salvajemente aterradora y macabra. Parece la obra de un psicópata.
Junto con la policía científica se enfrenta a la complicada reconstrucción del modus operandi. Surgiendo incógnitas desde el principio. Y llevando a Verhoeven a relacionarlo con otros crímenes. Pudiendo ser obra de un asesino en serie.
Me ha parecido sensacional la relación de los casos de asesinatos con novelas policíacas, todas reales, por lo que resulta interesante las referencias de escritores y sus obras.
La trama está bien hilada, aunque he deducido algunas cosas con un poco de anterioridad, pero aún así seguía manteniendo la esperanza de otro final. Con lo que tengo claro que este autor no se corta en escenas fuertes. Recomiendo tener bien el estómago antes de iniciar la lectura, pues para mi esta novela es un poco más que negra.

Algunas frases del libro:

“Camille necesitó varios minutos para recuperarse. Le sería imposible pensar mientras permaneciese en aquel escenario, porque todo lo que veía representaba un desafío al pensamiento.”

“Mientras salía de la tienda, se imaginó el número de muertos que debían de habitar en todos los libros de la librería de Lesage.”

Contraportada o parte de la misma:

El comandante Camille Verhoeven vive la vida perfecta: está casado con la maravillosa Irène, con la que espera su primer hijo. Pero su felicidad se resquebraja tras un asesinato inusualmente salvaje. Desde que la noticia se hace pública, la prensa lo acecha y cada uno de sus movimientos se convierte en noticia de portada.
Verhoeven descubre que el asesino ha matado antes. Cada uno de sus crímenes parece rendir homenaje a una novela negra clásica, por lo que los periodistas se apresuran a darle un sobre nombre: “El Novelista”. Quienes pueden ayudar a encontrarlo se suman a la lista de sospechosos: un librero y un profesor universitario expertos en novela negra. La investigación se convierte así en un duelo intelectual, y en una aterradora carrera contra el reloj.

Traducción de Juan Carlos Durán Romero


viernes, 26 de agosto de 2016

UN PERRO de Alejandro Palomas

Aunque son libros independientes y se pueden leer por separado, mi consejo es que se lea previamente “Una madre” (reseña aquí). Pues en esta nueva historia, Alejandro Palomas, retoma a los personajes de aquella entrañable historia, Amalia, sus hijos Fer, Silvia y Emma, la abuela Ester, y hace referencias a Ingrid, al tío Eduardo, a Max, y a los demás. Con el añadido de que tanto aquella novela como esta son de las imprescindibles.
Ha vuelto a parecerme sorprendente como consigue el autor llevar al lector de las escenas divertidas, casi hilarantes, protagonizadas por Amalia, con esa actitud de niña de casi 70 años, y su verborrea imparable, produciendo escenas que hacen saltar la risa, como la presentación en familia de John, el yerno, o la de la consuegra, Hermione, y sobre todo cuando Amalia se monta una rocambolesca historia tras ver una escena de una mujer (a la que llama Chus) y unos galgos.
Y de estos instantes que rozan el absurdo y la propia risa de Amalia se hace contagiosa y anima a acompañarla, siendo una risa que alivia. Giramos 180 grados para llegar a la profundidad de sus sentimientos, de su disposición hacia sus hijos, de mostrar como tiene dominada la situación aunque no lo aparente, y maravillarnos de esa forma tan particular de entender a sus hijos, el como está aunque parezca que no esté.
La historia está estructurada en cuatro capítulos, cuyos títulos tienen su propio significado:
Libro primero: Cuando cambia el viento y queda la luz.
Libro segundo: Esa gran balsa de pequeños naufragios.
Libro tercero: Ese pequeño hueco en el tiempo.
Libro cuarto: Un perro y una madre.
Está narrado en primera persona por Fer. Quien espera una llamada muy importante en un cafetería cuando aparece su madre. Y la conversación de ambos le lleva a recuperar recuerdos, mientras viven nuevas situaciones en el momento presente.
Y es que el comportamiento de esta mujer es tremendo, tiene reacciones casi ridículas, habla mezclando temas sin orden ni concierto, tiene salidas inexplicables, aunque sus preguntas y comentarios son lógicos y sencillos. Y es que esta madre en acción es una bomba de relojería, pero todo lo hace por el bien de sus hijos. Y a pesar de que ve poco, cuando ve, lo ve todo. Y si ella se hunde se va al garete la balsa en la que están todos. En los últimos años ha aprendido que la única manera de que las cosas no se nos pierdan es nombrándolas. Pero para poner nombre a lo que importa hay que ser valiente, y casi nunca lo somos.
Y para Fer es su amarre. Pues ha tenido baches en su vida, y desde que perdió a su perro Max sin poder despedirse de él, sin pasar el duelo, tiene miedo a querer y que no dure. Pues el cupo de ausencias es demasiado grande.
Mientras Silvia y Emma continúan atrapadas por el pasado, tomando decisiones en el presente que tal vez no sean las que necesitan.
Y aunque cada uno haya naufragado en ocasiones pero siempre ha podido salir otra vez a flote. Pues se rescatan entre ellos. A pesar de que les cuesta decirse las cosas y de que haya algún que otro secreto. Cada uno está presente en la vida de los otros. Y ese contacto y compañía va generando las piezas del rompecabezas familiar, del que también forma parte R, un cachorro que da título a este libro. Y en el que siempre está presente el recuerdo de la abuela Ester y de sus frases.

Algunas frases del libro:

“Los demás no son tú, porque casi nunca son ellos mismos.”

“Cuando más queremos, más cuesta perdonar, porque el miedo al dolor repetido es también mayor y porque cuando alguien muy querido nos falla, la vida se derrumba entera, el niño que hay dentro se queda desnudo y todo duele más.”

“Las respuestas a las heridas más profundas suelen llegar cuando lo que somos queda definitivamente atrás y las explicaciones ya no sirven para calmar el dolor, sino para integrarlo en lo que somos o fuimos.”

“A mamá hay que hablarle con el código Amalia, lo demás es jugársela.”

“Las familias giran alrededor de lo que se dice y lo que no se dice, de lo que se dijo a tiempo y evitó catástrofes que lamentar y de lo que se dijo cuando no procedía y causó males que cicatrizaron mal y que tardaron generaciones en sanar.”

“Nadie nace para morir tan joven estando vivo.”

Contraportada o parte de la misma:

Sentados en una cafetería una tarde de principios de verano, Fer y su madre, Amalia, esperan una llamada que no llega. Durante las horas siguientes, Fer hará lo posible por ocultar lo que se esconde tras esa temida llamada que puede hacer añicos la calma que se ha instalado en la familia desde que, siendo apenas un cachorro, R llegó a su vida. Pero quizá esa calma sea más precaria de lo que parece. Cuando el teléfono por fin suena, la noche traerá consigo una inesperada compañía, y con ella llegarán un torrente de confesiones, verdades que quizá no lo eran tanto y las cinco letras de un nombre que, tirando del álbum familiar, Fer deberá atreverse a invocar para que la vida vuelva a mostrarle, a él y a los suyos, su mejor versión.




martes, 23 de agosto de 2016

LA HABITACIÓN DE INVITADOS de Helen Garner

Esta corta novela plantea muchas reflexiones sobre los límites de la generosidad, la paciencia, los sacrificios que exige la amistad. Creando a su vez preguntas en relación a cómo actuaríamos en una situación así, tanto desde el punto de vista de Helen, que prepara con todo el cariño del mundo la habitación de invitados para su amiga Nicola. Como desde el sentir de ésta y cómo lleva su enfermedad.
Helen duda de la medicina alternativa, pero está al lado de su amiga. Aunque llega un momento en que se ve desbordada, necesita ayuda, pues ella sola no puede cuidar a Nicola.
Mientras, Nicola, que está muy enferma no quiere saber nada de los cuidados paliativos porque piensa que es lo último antes de la muerte. Y creer que se puede curar es su salvación, si no es como abandonarse y rendirse. Así se agarra a un clavo ardiendo por no aceptar que está muy enferma y que tiene la muerte cerca.
Dentro de la dureza de la historia, en momentos puntuales, aparece un personaje, la nieta de Helen, que es como un pequeño soplo de aire fresco, pues tiene la gracia y la naturalidad infantil. Y dentro de esa espontaneidad protagoniza una escena en la que charlando con su abuela reflexiona sobre la muerte. Momento que no me ha dejado indiferente.

Algunas frases del libro:

“La miré allí tendida en el sofá azul lavanda, luchando por disimular el terror, y el corazón se me encogió de pena, amor y rabia.”

Contraportada o parte de la misma:

Helen prepara con esmero el cuarto de invitados a la espera de la llegada de su vieja amiga Nicola, tan bohemia e independiente como ella. Nicola va a quedarse tres semanas para someterse a un tratamiento de medicina alternativa, aunque muy pronto se hace evidente que se encuentra más enferma de lo que ella misma está dispuesta a aceptar. Por su parte, Helen, convertida en enfermera, ángel de la guarda y juez, apenas puede disimular su disgusto por la extravagante cura en la que su amiga confía ciegamente. El desacuerdo entre ambas no sólo genera una inesperada brecha en su amistad, sino que las mueve a reflexionar hasta qué punto están dispuestas a sacrificar los intereses propios por ayudar a otra persona, poniendo en peligro un estilo de vida al que no desean renunciar.

Traducción del inglés de Isabel Ferrer Marrades




viernes, 19 de agosto de 2016

CICATRIZ de Juan Gómez-Jurado

Es de esas historias que te absorben desde la primera página, pues la estructura de los capítulos no te permite un descanso en la lectura, deseas continuar e ir descubriendo como se va desencadenando todo, y saber el por qué de esos errores que cometió el protagonista.
Por un lado está la historia de Simón Sax, quien a nivel profesional es un experto informático que está trabajando en un gran proyecto junto a su socio y amigo Tom. Mientras que a nivel personal es un solitario, un friki con fobia social. Que en un momento determinado decide buscar pareja por internet.
Por otro lado se desarrolla la historia de Irina, en dos espacios temporales, el actual, en Chicago, donde para Simón es la chica de los ojos tristes con una cicatriz. Y el tiempo pasado, desde 1999 en Ucrania, cuando era una niña pequeña y de golpe tuvo que hacerse mayor.
Hay más personajes: Arthur, el hermano de Simón, que tiene síndrome de Down; los policías Freeman y Ramírez; un hombre conocido como el Afgano que tiempo atrás salvó al padre de Irina; Boris que está implicado en la mafia rusa; y algún que otro personaje más. Y todos ellos tienen diferentes grados de implicación en el desarrollo de la trama, unas veces de manera clara y directa y otras en un segundo plano, ayudando a encajar las piezas de este thriller donde hay sitio para la maldad, los asesinos, la venganza, el miedo a todo esto, pero también el miedo a la soledad, y la necesidad del amor.

Algunas frases del libro:

“Aparecía la tentación de no luchar, de dejarse caer a través de los salones inexistentes, de las vidas como la suya que no habían llegado a fraguar, a completarse, por la maldad de otros.”

“La muerte no viene cuando te viene bien, Simón. La muerte viene cuando viene.”

Contraportada o parte de la misma:

Una historia de amor. Algunas mentiras. Una enigmática cicatriz en la mejilla. ¿Conoces de verdad a la persona con la que duermes?



martes, 16 de agosto de 2016

ALGUIEN DICE TU NOMBRE de Luis García Montero

A simple vista esta novela cuenta las aventuras y desventuras de un futuro escritor durante el verano del 63 en Granada. Las de un joven, León Egea, de 20 años, estudiante de filosofía y letras, que no quiere regresar a su pueblo en las vacaciones estivales porque prefiere quedarse en la ciudad, donde empieza a trabajar en la editorial Universo vendiendo enciclopedias.
Frecuentemente nombra a su profesor de literatura, Ignacio Rubio, haciendo referencia a sus consejos. Por lo que dentro de la narración menciona cualidades para ser un buen escritor, así como también curiosidades de algunos escritores, como Valle-Inclán que utilizaba siempre tres adjetivos seguidos, o de Juan Ramón Jiménez que todas las palabras con g las escribía con j, como su “Antolojía”. De esta manera León ya tiene sus propias manías, como es no poner en mayúscula las palabras relacionadas con la iglesia. Y destaca una de las recomendaciones de su profesor: “mirar, observar, escribir.”
También hay partes dedicadas al mundo de la venta de enciclopedias, donde su compañero Vicente es un gran experto y se convierte en su mentor, explicándole y mostrándole su estrategia de venta. Curiosa e instructiva sin duda.
Y por supuesto hay relaciones amorosas para el joven protagonista.
Pero hay mucho más debajo de esta sencilla historia camuflada bajo los calores estivales, de repente un giro inesperado la convierte en un complejo entramado, que hará que León recuerde siempre la geografía de ese verano.

Algunas frases del libro:

“Uno vive cada día de acuerdo con la actualidad de su meta.”

“El saber afecta a los grandes asuntos filosóficos, tanto como a las cosas modestas de la vida cotidiana.”

Contraportada o parte de la misma:

En el verano de 1963 España se muestra triste, espesa y encogida. El tiempo parece haberse detenido en el calendario y a todos les duelen los pies al caminar por la vida, como si les hicieran daño los zapatos. Pero en cualquier momento la suerte puede cambiar: por las grietas del presente gotea un poco de esperanza.
Este verano seco, caluroso y desatinado es el del despertar de León Egea. Alejado del ambiente claustrofóbico de su pueblo y herido por la literatura, comienza a trabajar en la editorial Universos y vive su primer amor. En los momentos difíciles es importante apostar por el futuro en cómodos o incómodos plazos. Porque el futuro no será de los indiferentes.



viernes, 29 de julio de 2016

UN MILLÓN DE GOTAS de Víctor del Árbol

Una novela de las recomendables, de las que empiezas a leer y no puedes dejar de hacerlo, pues los hechos que van sucediendo te absorben. Situaciones ficticias junto a otras históricas, acontecimientos que no dejan indiferente, que ponen al límite la condición humana, que nos recuerdan momentos terribles de la primera mitad del siglo XX en Europa. Unido a un relato que mantiene la tensión y la intriga, que va dosificando la información de los personajes, haciendo que la lectura te enganche.
La historia transcurre entre dos espacios temporales, empieza con un prólogo en el año 2001, continua con tres partes: El lobo flaco, Cartas amarillas y Silencio. Donde intercala los años 2001 y 2002 con otro relato que empieza en 1933. Para terminar con un epílogo que abarca del 2010 al 2014. Pero no son tramas diferentes, sino que se complementan. El pasado es lo que marca el presente, y dejará huella en el futuro.
Empieza con virulencia, con el secuestro y muerte de un menor que traerá malas consecuencias para su madre, Laura, una policía que parece tomar la justicia por su mano. Y que con su suicidio regresará a la vida de su hermano Gonzalo. Pues años atrás se distanciaron porque a su madre, Esperanza pero antes se llamó Catherina, no le gustó un artículo que Laura escribió sobre su padre, desmitificando al héroe Elías Gil.
Precisamente la narración que se inicia en 1933 es para ponernos en antecedentes de este personaje, quien fue a Rusia como ingeniero, pero por un chivatazo es enviado a los campos de Siberia. En este punto es tremenda la descripción de la barbarie que vivieron los miles de deportados desde el momento que subieron en el tren que les llevó desde Moscú a Tomsk, donde Elías perderá un ojo a manos de Igor Stern, por no querer dar su abrigo, y conocerá a Irina y a su pequeña hija Anna, personajes que marcarán su destino y el de sus descendientes, y una batalla personal que parece no tener fin.
Hasta la llegada y estancia en la isla de Názino, un infierno inimaginable pero terroríficamente real. Que seguramente hizo que Elías perdiera la brújula de si mismo, o también pudo ser en la guerra civil española, o en los campos para exiliados republicanos en Argelès (Francia), o en las batallas contra los alemanes en la segunda Guerra Mundial. Situaciones muy difíciles, en ocasiones trágicas que despertaron al monstruo para herir aquello que más amaba.
Un pasado con el que Gonzalo, un abogado de mediana edad, casado y con dos hijos, se irá topando según vaya tirando de los hilos que le ha dejado su hermana Laura. Demostrando ambos que tienen el carácter combativo de su padre.
En esa búsqueda de identidad se va a encontrar con rencores, odios, secretos, traiciones, supervivencia a costa de otros, cobardías, decisiones desesperadas, maldad, abusos, mentiras, promesas no cumplidas, vidas construidas con engaños. Un pasado que todos se empeñaban en silenciar. Junto con un complejo entramado de negocios sucios capitaneado por la mafia rusa, la Matrioshka.
Es una trama complicada que tiene sitio para personajes que pasan algo desapercibidos pero que van jugando papeles decisivos, como Luis (ex-marido de Laura), Agustín González (suegro de Gonzalo), Siaka (un confidente), Atxaga (un caso del bufete de Gonzalo). Y otros con algo más de protagonismo que unen el pasado y el presente como Ramón Alcázar y su hijo Alberto, Vassilii Velichko, Tania. Diferentes tramas unidas bajo el hilo conductor de Elías Gil, desaparecido en 1967, pero cuya memoria le pesaba a Laura. Sola no podía luchar contra toda la maldad del mundo, y sus esfuerzos solo son una gota en el océano, pero “¿Qué es el océano, sino un millón de gotas?”

Algunas frases del libro:

“Miró a su hijo con un brillo de nostalgia que solo llega al final de una vida vivida.”

“Todo se pone en marcha con un simple gesto. La primera gota que cae es la que empieza a quebrar la piedra, ¿no es cierto?”

“Era curiosa la memoria; se olvidan acontecimientos primordiales y se recuerdan detalles insignificantes.”

“Uno no deja de ser lo que es aunque se disfrace de otra cosa.”

“A veces podemos perder lo importante por defender lo que para otros es insignificante.”

“La memoria es algo prodigioso. Inventa como quiere el relato de una vida, utiliza lo que le conviene y desecha lo que le estorba, y es como si nada hubiese existido...”

“La verdad se moriría cuando los últimos que la vivieron ya no existieran.”

“Así avanzaba el mundo, despacio, con pequeños gestos heroicos y estériles. De generación en generación.”

Contraportada o parte de la misma:

Gonzalo Gil es un abogado metido en una vida que le resulta ajena, en una carrera malograda que trata de esquivar la constante manipulación de su omnipresente suegro, un personaje todopoderoso de sombra muy alargada. Pero algo va a sacudir esa monotonía.
Tras años sin saber de ella, Gonzalo recibe la noticia de que su hermana Laura se ha suicidado en dramáticas circunstancias. Su muerte obliga a Gonzalo a tensar hasta límites insospechados el frágil hilo que sostiene el equilibrio de su vida como padre y esposo. Al involucrarse decididamente en la investigación de los pasos que han llevado a sus hermana al suicidio, descubrirá que Laura es la sospechosa de haber torturado y asesinado a un mafioso ruso que tiempo atrás secuestró y mató a sus hijo pequeño.
Pero lo que parece una venganza es solo el principio de un tortuoso camino que va a arrastrar a Gonzalo a espacios inéditos de su propio pasado y del de su familia que tal vez hubiera preferido no afrontar.
Tendrá que adentrarse de lleno en la fascinante historia de su padre, Elías Gil, el gran héroe de la resistencia contra el fascismo, el joven ingeniero asturiano que viajó a la URSS comprometido con los ideales de la revolución, que fue delatado, detenido y confinado en la pavorosa isla de Názino, y que se convirtió en personaje clave, admirado y temido, de los años más oscuros de nuestro país.



lunes, 25 de julio de 2016

LA CHICA DEL TREN de Paula Hawkins

Es una historia adictiva, que al combinar los hechos que les van sucediendo a tres de los personajes, Rachel, Megan y Anna, narrados en primera persona, consigue que la intriga sea mayor. Además la autora ha sabido crear varios posibles sospechosos de la desaparición de una de ellas. Sorprendiendo con algunos giros inesperados, por lo que sólo bastante al final me ha quedado claro quién era culpable.
En el año 2013 Rachel va dos veces al día en tren, mira por la ventanilla, ve pasar las casas como si fuera el travelling de una película. En esos momentos observa otras vidas, y siente algo reconfortante en el hecho de ver a desconocidos en la seguridad de sus casas. Ella es alcohólica, por lo que tiene lagunas mentales y, además, después de sus borracheras piensa que las cosas han sucedido de una forma, cuando en realidad puede que hayan sido de otra. Hasta que un día todo cambió en su vida, en el momento que vio a través de la ventanilla del tren a un hombre y una mujer besándose.
Aparte, su marido, Tom, se ha ido con otra mujer, Anna, y tienen una hija. Produciéndose situaciones casi de acoso por parte de Rachel hacia ellos, lo que le crea muchas inquietudes a Anna.
Por otra lado está Megan, casada con Scott. Ella no ha superado la muerte traumática de su hermano. Una de las consecuencias es que sufre insomnio. Por lo que empieza a ir a un psicólogo, Kamal. Saliendo a la luz otras circunstancias de su vida que la han marcado.
Uno de los puntos fuertes de la novela son los personajes femeninos, que tienen en común el ser mujeres aisladas, solitarias y débiles. Y otro la construcción de la historia, como se van atando cabos. Un thriller para acompañar los largos días de verano.

Algunas frases del libro:

“No hay nada más doloroso y corrosivo que la desconfianza.”

Contraportada o parte de la misma:

¿Estabas en el tren de las 8.04?
¿Viste algo sospechoso?
Rachel, sí.


Traducción de Aleix Montoto



martes, 12 de julio de 2016

LA LEY DEL MENOR de Ian McEwan

Es la primera vez que leo a Ian McEwan y no será la última. Pues en este libro plantea temas de auténtico debate, cuestiones que no dejan indiferente, que te hacen pensar y te crean un dilema. Y lecturas así resultan imprescindibles.
Fiona Maye, magistrada del Tribunal Superior de Justicia en Londres, se encuentra con dos disyuntivas, una en su vida personal y otra en su vida profesional. En la segunda circunstancia ella tiene el poder de decidir la tutela de un menor, pero en la primera ¿quién la protege a ella?
Su marido, Jack, de 59 años, en crisis por la edad, quiere una aventura sexual con otra mujer, pero quiere el consentimiento de Fiona, y es que no quiere separarse, tan sólo tener esa relación y continuar con su matrimonio. Esta situación le lleva a Fiona a tener una inestabilidad personal.
Este tema, que no deja impasible, está tratado en un segundo plano. Siendo la parte central de la novela el trabajo que realiza esta juez de menores. Sus mañanas en el juzgado gestionando: peticiones, alegatos, argumentos, sentencias, órdenes. Los casos la absorben, sabe que pertenece a la ley, pues su trabajo es prioritario. Nos habla de alguno de ellos, como el de los siameses, como ejemplo de hasta dónde tienen que llegar sus decisiones, dejando encima de la mesa el dilema ético y la responsabilidad moral. Para llevarnos al caso del joven, menor de edad por unos meses, que necesita una transfusión para seguir luchando contra la leucemia, y que al ser testigo de Jehová, sus padres no dan el permiso. Por lo que desde el hospital solicitan una orden específica del Tribunal de Familia para hacerle una transfusión. Y entramos de nuevo en un debate ético ¿Debe Adam afrontar la muerte a causa de sus creencias o las de sus padres? Mientras, Fiona tiene que decidir lo que es razonable y legal. Porque la libertad de elegir un tratamiento médico es un derecho humano fundamental de los adultos, pero en esta ocasión es un menor y por tanto se ha convertido en un caso jurídico y moral, no médico.
Se comenta en el libro que en el antiguo sistema judicial se conservaba el lado humano. Pero que ahora la vida de los menores está registrada en los ordenadores, por lo que hay más papeleo pero menos amabilidad. Aunque siempre debería priorizar el bienestar del menor.
Por otra parte hago un inciso porque me he encontrado entre las páginas de esta novela una breve referencia a la anorexia, en la que el joven Adam da su opinión: comparándola con la religión, desde el punto de vista de querer sufrir, amar el dolor y el sacrificio, pensar que todo el mundo se preocupa, y que el universo entero se ocupa de ti, de lo que pesas. Y personalmente como el tema me es muy cercano y estoy muy sensibilizada ante el mismo. Concluyo que esta cortísima alusión dentro de la narración es excluyente.
Volviendo al libro, es una lectura de las que no dejan indiferente, que lleva a la reflexión de nuestra propia condición humana. Una historia que no hay que perderse como tampoco “La cena” y “Casa con piscina” de Herman Koch (reseña aquí y aquí), y “El lector” de Bernard Schlink (reseña aquí). Lecturas que te llevan a un debate ético.

Algunas frases del libro:

“Son juicios de valor sobre los cuales pueden discrepar personas razonables. Puesto que los jueces son también personas, esto significa que es inevitable cierto grado de diversidad en su aplicación de los valores.”

“A mi juicio, su vida es más preciosa que su dignidad.”

Contraportada o parte de la misma:

Acostumbrada a evaluar las vidas de los demás en sus encrucijadas más complejas, Fiona Maye se encuentra de golpe con que su propia existencia no arroja el saldo que desearía: su irreprochable trayectoria como jueza del Tribunal Superior especializada en derecho de familia ha ido arrinconando la idea de formar una propia, y su marido, Jack, acaba de pedirle educadamente que le permita tener, al borde de la sesentena, una primera y última aventura: una de nombre Melanie. Y al mismo tiempo que Jack se va de casa, incapaz de obtener la imposible aprobación que demandaba, a Fiona le encargan el caso de Adam Henry. Que es anormalmente maduro, y encendidamente sensible, y exhibe una belleza a juego con su mente, tan afilada como ingenua, tan preclara como romántica; pero que está, también, enfermo de leucemia. Y que, asumiendo las consecuencias últimas de la fe en que sus padres, testigos de Jehová, lo han criado, ha resuelto rechazar la transfusión que le salvaría la vida. Pero Adam aún no ha cumplido los dieciocho, y su futuro no está en sus manos, sino en las del tribunal que Fiona preside. Y Fiona lo visita en el hospital, y habla con él de poesía, y canta mientras el violín de Adam suena; luego vuelve al juzgado y decide, de acuerdo con la Lay del Menor.

Traducción de Jaime Zulaika


jueves, 7 de julio de 2016

CORAZÓN DE MARIPOSA de Andrea Tomé

Premio “La Caixa”/Plataforma

En los agradecimientos la autora especifica que esta historia no es la suya, por lo que no es autobiográfica. Aunque al haber tenido anorexia las partes en las que trata la enfermedad son muy reales. Ella sabe que es una enfermedad mental con consecuencias físicas, y en esta novela ha intentado desmitificar clichés. Y es consciente de que los trastornos alimenticios no tienen una salida fácil, y que lo mismo ella no se llega a curar, aunque pueda llegar a cierto control. Ahora, Andrea Tomé, se encuentra en tierra de nadie, lo que llaman EDNOS: Eating Disorder Not Otherwise Specified = trastorno alimentario no especificado. Que es cuando continua existiendo un trastorno, pero no corresponde al cien por cien a la anorexia o a la bulimia.
Hace como año y medio hablé en mi blog del libro, “Días sin hambre” de Delphine de Vigan (reseña aquí). Ahí me sinceré contando que una de mis hijas tiene anorexia, entonces me supuso un reto enfrentarme a una lectura que sabía me iba a resultar dura, y lo fue, porque entre aquellas páginas la veía reflejada. Ahora al encontrarme con este libro en la biblioteca tenía interés en conocer como su autora contaba su experiencia, tal vez porque a veces necesito ver que la conducta de mi hija no es única, ni rara, ni nada por el estilo, sino que es consecuencia de su enfermedad. Una enfermedad en la que paso a paso va avanzando venciendo sus miedos y sus obsesiones.
La novela está dividida en tres partes cuyos títulos tienen un significado bastante descriptivo en cuanto a los estados que sienten las personas con esta enfermedad: invierno, deshielo y despertar.
El personaje principal es Victoria, una joven enferma de anorexia, que ha sido ingresada varias veces y está en tratamiento con una psicóloga y con una psiquiatra. Sabe que no está bien, y aunque recibe palabras de ánimo no son las respuestas que necesita, por lo que se siente incomprendida. En esta primera parte, “Invierno”, habla mucho de las calorías, llegándome a agobiar por momentos, pues imaginaba la mente de mi hija haciendo continuos cálculos.
Por otro lado ha habido una situación que me ha parecido complicada, y que a la vez puede ser real, aunque creo que no ayuda en la superación de la enfermedad, y es el hecho de que su madre viva y trabaje en otra población y su padre en Canadá. Por lo que vive con su hermana Blanca, quién asume el peso de la situación, ¡uf! demasiada responsabilidad. Blanca confía en su hermana pero no en su enfermedad, y le recuerda continuamente que “no vuelva a eso”. Frase que mi otra hija también le dice muchas veces a su hermana.
Victoria llega a un momento en que no sabe si quiere curarse, y se enfrenta a las voces de su cabeza, está en una continua batalla. Aquí es cuando otro personaje, Kenji, que se ha convertido en alguien importante en su vida, cree que la anorexia forma parte de Victoria, de su historia. Y donde la gente ve debilidad, él ve fuerza, porque ella ha estado luchando contra la enfermedad mucho tiempo.
Pero en un momento determinado se desmorona de nuevo al saber que a una de sus compañeras de hospital le ha vencido la enfermedad,y además teme perder a Kenji. Ya son 6 años de enfermedad, ahora tiene 19 años y, aunque sus miedos continúan, sabe que dando pasos adelante va rozando la felicidad.
Me ha parecido una historia bastante cercana a la realidad, aunque hay situaciones que en mi familia no las hemos vivido, pero las obsesiones y los miedos con los que convive Victoria día a día son muy reales. Lo mismo que los altibajos en su estado de ánimo, junto con los pequeños avances, y el intento por llegar a una normalidad. Creo que puede ser una buena lectura para la gente más joven, porque les puede ayudar a ver los trastornos alimenticios desde una perspectiva más real.

Algunas frases del libro:

“Nadie respeta nuestro ritmo.”

“Ojalá tuviese la facultad de cerrar mis oídos a mis propios pensamientos.”

“Yo soy la dueña de mi destino y me niego a vivir en un cuerpo que no me pertenece.”

“Adiós al invierno y bienvenido el calor de la primavera.”

Contraportada o parte de la misma:

Victoria y Kenji comparten un secreto: las cicatrices que recorren sus muñecas. Para ella, los días transcurren contando calorías e intentando que su hermana no la obligue a comer más de lo que ella considera suficiente. Él vive escondiendo las marcas de su pasado bajo tatuajes y trabajando de sol a sol en un bar para amantes del rock.
Ambos están solos, aislados del mundo...
Hasta que Kenji descubre a Victoria en los baños del bar donde trabaja rodeada de un charco de sangre. Todos creen que ha intentado suicidarse, porque sufre anorexia, porque su novio acaba de dejarla, porque en definitiva parecía inevitable. Pero nadie la entiende realmente... hasta entonces.




martes, 21 de junio de 2016

14 de Jean Echenoz

A pesar de que es un relato breve (no llega a 100 páginas), lo mismo que pensaban que duraría el conflicto (creían que sería poco tiempo). Echenoz ha sido capaz de reflejar la intensidad de esos largos cuatro años que duró la Primera Guerra Mundial, de 1914 a 1918. Centrándose en lo que vivieron unos jóvenes de Vendée (Francia), desde el momento en que Anthime salió a pasear con su bicicleta para aprovechar el buen tiempo de agosto, cuando de repente escuchó como las campanas repicaban el toque de rebato. Y una semana después era el nº 4221 del ejército, y ya no estaba en su casa en Vendée sino en Ardenas (Bélgica).
Los chicos enviados al ejército pensaban que sería un asunto de pocos días. Pero la situación no fue como creían. Llegó el frío y los días cortos. Las incomodidades: por el peso de la mochila; para dormir; la fatiga; el hambre; la sed; el cansancio; los heridos y los muertos.
Entretanto las ciudades estaban más vacías, pues no había jóvenes varones. Pero la vida continuaba para el resto de la población paseando por las calles desiertas, mientras esperaban que terminase todo y regresasen a casa. Así a través del personaje de Blanche, vemos como las circunstancias le hacen tomar decisiones que encaminarán su vida de una manera distinta a si hubieran sido tiempos de paz.
El autor describe detalladamente algunos hechos y datos que ayudan a imaginarnos el panorama, como es la descripción de los primeros aviones en una guerra, o el contenido exhaustivo de la mochila de un soldado. Así como momentos concretos que muestran el horror en la batalla. Teniendo también algunos pequeños apuntes irónicos (aunque ironizar de estos temas yo no lo cabo de entender): así explica que un herido tras perder su brazo derecho y por tanto no poder pelar un plátano, pues lo resuelve tomando otras frutas de piel comestible, y como además no era muy aficionado a esa fruta, pues resuelto el problema.
También tiene espacio para hablar de como se adaptaron las fábricas a las nuevas circunstancias, no siempre con buenas intenciones, en concreto se centra en una empresa de zapatos.
Al ser una historia corta no se extiende relatando las situaciones, sin embargo consigue abarcar muchos aspectos de aquellos años de guerra.
Hay otro libro sobre la Primera Guerra Mundial “El miedo” de Gabriel Chevallier (reseña aquí) que es un relato en primera persona de aquellos terribles días. Una historia muy recomendable que puede servir de complemento a “14” de Jean Echenoz.

Algunas frases del libro:

“A partir de entonces tuvieron que enfrentarse a los hechos: allí comprendieron realmente que tenían que entrar en combate, montar una operación por primera vez, pero, hasta el primer proyectil que impactó cerca de él, Anthime no se lo creyó de verdad.”

Contraportada o parte de la misma:

¿Cómo escribir sobre la Gran Guerra, la primera, la que todos creían que iba a durar apenas dos semanas y se alargó más de cuatro años, la primera guerra tecnológica del siglo XX, y la puerta, también, a medio siglo de barbarie sin precedentes?
La hábil y certera pluma del escritor francés avanza junto a los soldados en sus largas jornadas de marcha por los países en guerra, y acompaña también a cuatro jóvenes de la Vendée, Anthime, y sus amigos Padioleau, Bossis y Arcenel, en medio de una masa indiscernible de carne y metal, de proyectiles y muertos, donde nadie ve nada, ni es nadie, sólo uno más del pelotón. El escritor nos descubre también el vacío, la ausencia, el tenso silencio que dejan detrás los hombres cuando parten al frente, la huella de los exiliados, las plazas desiertas llenas de objetos sin dueño, después de la huida o de la ocupación. Pero también nos cuenta la vida que continúa, lejos de las trincheras, a través de personajes como Blanche y su familia, los propietarios de la fábrica Borne-Sèze. Y todo ello sin renunciar a esa sutil ironía que caracteriza la escritura de Echenoz.

Traducción de Javier Albiñana