Es
una novela ambientada en la Inglaterra de los años 50, en la pequeña
población de Harrington, donde a las afueras, cerca del bosque de
Sap Green, está Hart House, la vivienda de la señora Hart y su hijo
Clement. Un paisaje que si cierras los ojos es fácilmente imaginable
pues es la típica casa de campo donde se toma el té.
Está
dividida en cinco partes, y me ha dejado la sensación de estar
leyendo una obra de teatro. Creo que ha sido por como se desarrollan
las diferentes escenas, por las descripciones de los lugares e
incluso por el diálogo de los personajes.
El
argumento no dice mucho, aunque trata temas como: soledad,
relaciones, amor, pequeñas dosis de intriga, traición. Sin embargo
son cada uno de los personajes, de manera individual, los que aportan
emociones a la historia.
Así
los principales, Coral y Clement, son muestra de la soledad de las
personas. Ella está perdida y es infeliz, y él se limita a soportar
la vida. Su sorprendente unión y un acontecimiento inesperado
produce un cambio en sus vidas, y aunque Coral no encuentra
exactamente la felicidad, pero como había tenido tantos problemas
durante tanto tiempo, empieza a sentir cierta alegría al verse
liberada. Mientras Clement se deja llevar.
La
curiosa pareja que hacen Robin y Dolly, a quienes a lo largo de la
novela iremos primero intuyendo y después descubriendo cómo son.
La
señora Prende, que me ha hecho imaginarla como la típica ama de
llaves inglesa, es también un personaje solitario, que sorprenderá
hacia el final.
E
igualmente tienen su importancia los personajes secundarios, incluso
aunque su papel sea mínimo, como el chico de la floristería, la
dueña de la tienda de ropa, la casera de Londres, el inspector de
policía y la señora Hart.
Como
conclusión es un melodrama que aporta más si lo analizas en
detalle, que su conjunto, pues detrás de la fachada de la Inglaterra
tradicional hay mucho más.
Algunas
frases del libro:
“¿Cómo
era posible saber quién o qué era la gente en realidad?”
"Que las cosas te parezcan raras no significa que lo sean. Para todo suele haber buenas razones."
"Quizá es mejor perder algo del todo que aferrarse a pedacitos aquí y allá."
Contracubierta o parte de la misma:
En
1950, una joven llamada Coral Glynn acepta un trabajo en una casa de
campo inglesa. Deberá cuidar a una anciana enferma, la señora Hart,
con la que vive también su hijo Clement, un militar todavía
convaleciente de las heridas sufridas durante la segunda guerra
mundial.
En
el frío ambiente de la casa, se produce el acercamiento entre Coral
y Clement: dos seres solitarios que se reconocerán mutuamente en el
dolor íntimo que uno y otro esconden.
Circunstancias
aparentemente fortuitas –el encuentro con unos niños, la
desaparición de un anillo o una carta extraviada– condicionarán
desde el principio su relación.Traducción de Patricia Antón
