Primer
libro de la trilogía de Helsinki
Suelo
leer las contracubiertas porque me ayudan a decidirme por un libro u
otro. Pero en esta ocasión me ha llevado a que esta novela haya sido
un chasco, pues hace referencia a “misteriosos crímenes”. Luego
en la cubierta compara a la autora con la nueva Ágatha Christie. Y,
además, el título me ayudó a creer que iba a encontrar una
historia de intriga. Y nada más lejos de la historia que contiene,
la cuál no ha estado mal, pero no me apetece leer los dos libros
siguientes.
En
este primer libro la trama va de las aventuras y desventuras de tres
nonagenarias que viven en una residencia de ancianos en Helsinki.
Abordando temas sobre la vejez, el funcionamiento de las residencias
y de los hospitales, en concreto en Finlandia. Temas muy serios pero
tratados en conversaciones locuaces y distendidas, que le dan un
ritmo alegre, cercano al humor negro.
Y
es que para este grupo de ancianos, las tres protagonistas más otros
compañeros de la residencia, el haber llegado a tan avanzada edad
les ha supuesto haber perdido a familiares y amigos antes, lo que les
lleva a la soledad y a disponer de mucho tiempo libre. Tienen asumido
que la vida tiene un final, y viven sin preocupaciones de salud ni
alimentarias, no les importa comer o beber esto o aquello. Así que
van a su aire, viviendo cada momento. Y a raíz de observar cosas
raras en la residencia, donde el personal deja mucho que desear,
empiezan a ocupar su tiempo buscando soluciones, con tan sólo la
ayuda de un joven, que tiene su propio pasado.
La
espontaneidad, tal vez por las pérdidas de memoria, convierte a
estas abuelas en viajeras intrépidas a bordo de tranvías,
recorriéndose Helsinki de punta a punta, sin ningún impedimento ni
por la edad, ni por los bastones ni andadores.
Por
detrás del humor hay una reflexión y una crítica a la situación
de los mayores, su indefensión incluso ante personas que se supone
están para ayudarlas a que su vida sea mejor.
Algunas
frases del libro:
“A
los viejos no les dejan decidir nada por ellos mismos.”
“El
mundo giraba demasiado alrededor del trabajo y luego, cuando este ya
no existía, nadie era libre, sino prisionero de su edad, y lo
rodeaban infinitos días vacíos.”
“¿Qué
clase de cosas, en su opinión, hacen que la vida de una persona
mayor tenga calidad?”
“La
vida te ofrece sorpresas hasta el final, incluso a nosotras, con más
de noventa.”
Contracubierta
o parte de la misma:
Siiri,
Irma y Anna-Liisa son tres ancianas viudas residentes en El Bosque
del Crepúsculo, un centro privado de apartamentos para la tercera
edad de Helsinki. Más que un nidito acogedor para las personas
mayores, la residencia resulta un lugar siniestro en el que los
ancianos se ven privados de su identidad, rodeados todos los días
por enfermeros vagos e inexpertos, y obligados a hacer gimnasia, a
asistir a conferencias y a tomar una gran cantidad de medicamentos
prescritos por médicos a los que apenas han visto.
Parece
que para las tres amigas los días ya solo traerán partidas de
cartas, viajes en tranvía y asistencia a funerales. Pero en la
residencia se empiezan a producir unos misteriosos crímenes... y
quizá nadie había contado con la curiosidad y el tiempo libre de
unas inocentes ancianitas.
Traducción
de Luisa Gutiérrez
