Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano

Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano
Mostrando entradas con la etiqueta Estados bálticos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Estados bálticos. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de septiembre de 2012

ENTRE TONOS DE GRIS de Ruta Sepetys


No es un libro para cualquiera, por el bajo estado de ánimo que deja, en esta novela sí he llorado. Pero sí es una historia que todos deberíamos conocer, porque nos presenta la realidad que vivieron muchos lituanos que fueron deportados a Siberia cuando Stalin gobernaba en la Unión Soviética, en aquellos años cuarenta del siglo XX cuando entre él y Hitler se repartieron Europa. Y los Estados bálticos desaparecieron de los mapas atrapados entre el imperio nazi y el imperio soviético, olvidados por el resto del mundo, y con ellos 40 millones de personas. Duro y sobrecogedor.
La autora a través de las vivencias de su padre y de otros lituanos, investigando y documentándose muy bien, ha escrito una novela muy conmovedora, con escenas duras y crueles, que hacen sentir el dolor y la desesperación de la gente. Narrada por una adolescente que no entiende por qué los sacaron de sus casas y por qué estaban en una lista, que intentará emular a su madre manteniendo la esperanza gracias a que cada vez que parecía que iban a caer en el abismo de la desesperación ocurría algo mínimamente bueno que les salvaba de la caída. “Optimismo” que tiene su contrapartida con el personaje del señor Stalas quién representa la angustia, la desesperación, el fracaso y la derrota.
Páginas tras página nos encontramos con personajes de todas las edades que se alimentan de basura y podredumbre, que sólo por el hecho de estar vivos piensan que están a salvo en el infierno. Mientras la muerte había empezado a extenderse entre ellos.
Según iba leyendo una vorágine de imágenes acudían a mi mente, empezando por una de las primeras escenas, cuando paran con el furgón delante de un hospital y piensan que van a atender a un herido, pero están esperando a que una mujer dé a luz para llevársela junto al bebé al camión. No quiero  entrar en más detalles porque no quiero descubrir mucho del contenido, pero es uno de los momentos que me han parecido más crueles, duros y tristes. Aunque vendrán otros similares después. Pero entre tanto dolor y desgracia nos encontramos con momentos de paz, o por lo menos con momentos para descansar la mente, la autora intercala pequeñas historias que son recuerdos de Lina, que suavizan la dureza del relato, y por unos segundos te dejan respirar profundamente y pensar qué más les puede suceder ahora. ¿Cuándo acabará todo?
Ellos esperan que los salve el resto del mundo cuando se enteren de lo que está pasando, pero el mundo no tenía ni idea de lo que estaban haciendo los soviéticos. No saben si cuando Hitler entre en Lituania será mejor, peor o igual que Stalin. Y sólo lo sabrán los que consigan sobrevivir a este horror.
Me ha impresionado leer este libro, porque me ha acercado a una realidad sobre la que apenas había leído nada, no como sobre el Nazismo, del que hay, o por lo menos he leído, muchos más libros, y visto más películas. Me ha impactado la cifra de 40 millones de personas. Me ha sobrecogido el que esperaban que les salvase el resto del mundo, y se quedaron esperando, algo que no ha cambiado a lo largo de los años en otros países donde han vivido o viven situaciones parecidas. Es terrible que el ser humano cometa atrocidades contra otros seres humanos. Es necesario que se cuente lo que pasó y lo que está pasando. Para que en algún momento todo esto sólo sea un recuerdo.
Me ha gustado como la autora ha utilizado el dibujo y la pintura como medio de expresión para reflejar los sentimientos de dolor, esperanza y nostalgia. Tremenda e impactante esa comparación con el cuadro de “El grito” de Munch cuando Lina ve en su mente que el rostro del cuadro era el suyo, no necesita palabras para sentir el horror que estaba viviendo.
Una novela que recomiendo, que también la deberían leer los jóvenes, a partir de 15 o 16, como “El diario de Ana Frank”.
Una historia que conmueve y entristece porque te hace sentir junto a Lina, Jonas, Andrius y otros personajes los días grises y la negrura de las noches.

Algunas frases del libro:
“Observé a todos los presentes. Tenían el futuro pintado en la cara. Vi valor, rabia, miedo y confusión. Otros rostros solo mostraban desesperación.”

“Volveremos a casa. No dejes de pensar en tu padre y en nuestra casa. Tenemos que mantener vivo ese pensamiento en nuestros corazones. Si lo hacemos, volveremos.”

“El sentido del humor es algo que no nos pueden quitar.”

“Mi profesor de arte nos había contado que si respirabas hondo y te imaginabas algún lugar, podías estar allí. Podías verlo y sentirlo. Durante nuestras protestas silenciosas ante el NKVD aprendía a hacerlo. Me aferraba a mis herrumbrosos sueños durante esos momentos de silencio. A punta de pistola, me abandonaba a la esperanza, me permitía a mí misma confiar y ser optimista. Komorov pensaba que nos estaba torturando, pero lo que hacíamos era concentrarnos en la quietud que se formaba dentro de nosotros mismos. Allí encontrábamos las fuerzas para continuar.”

“El gris se nos había colado por debajo de la piel, formando franjas oscuras bajo nuestros ojos.”

“Ya sea bajo Hitler o bajo Stalin, la guerra terminará con todos nosotros. Lituania está atrapada entre los dos.”

“Aunque estaba oscuro, la blanca nieve iluminaba el paisaje como si fuera de carbón. Pero eso era todo lo que podíamos ver, distintos tonos de gris por todas partes.”

“¿Qué era más difícil, morir o ser el que sobrevive? Tenía dieciséis años, era huérfana, estaba en Siberia, pero lo sabía. Era lo único sobre lo que no tenía dudas, nunca: quería vivir. Quería ver crecer a mi hermano. Quería volver a ver mi patria. Quería ver a Joana. Quería volver a sentir el aroma de las lilas que la brisa traía hasta mi ventana. Quería pintar en los campos. Quería ver a Andrius con mis dibujos. En Siberia solo había dos escenarios posibles: el éxito significaba sobrevivir; el fracaso significaba morir. Yo quería la vida. Quería sobrevivir.”

Contracubierta o parte de la misma:
La novela comienza cuando Lina y su familia son arrancadas a la fuerza de lo que había sido su plácida existencia hasta ese momento, y los acontecimientos se precipitan por una terrible espiral. Desde las primeras líneas, la poderosa voz de Lina, su joven y valiente protagonista, nos arrastra. Su fuerza y su voluntad de mirar siempre hacia delante nos impresionan. Pero, sin duda, su dignidad y su determinación de ser ella misma a pesar de las circunstancias son lo que nos conquista para siempre.

Solapa:
Junio de 1941, Kaunas, Lituania. Lina tiene quince años y todo un verano por delante antes de matricularse en una escuela de arte. Pero, de repente, una noche, la policía secreta soviética irrumpe en su casa y se la lleva en camisón junto con su madre y su hermano. Su padre, profesor universitario, ha desaparecido ese mismo día. Lina relata el largo viaje que emprenden, junto cpn otros deportados lituanos, hasta los campos de trabajo de Siberia. Su única vía de escape es un cuaderno de dibujo en el que plasma su experiencia, con la esperanza de hacer llegar a su padre noticias para que sepa que siguen vivos.

Traducción de Isabel González-Gallarza