Poco puedo decir de esta novela
puesto que no he conseguido entrar en el relato ni conectar con los personajes.
Creo que el tema y la época podrían haber sido una gran historia, pero la forma
en que está narrada y como están descritos los hechos no me han convencido.
Tal vez tenía muchas expectativas
al haber leído que recordaba al estilo de Ken Follett, que la historia se
centraba en la rivalidad entre médicos de la facultad y cirujanos ambulantes.
Pero ni en ningún momento me ha recordado a Follett, ni tampoco he visto esa
rivalidad entre gremios, tan sólo alguna alusión. Como cuando explica que los
cirujanos ven al ser humano tal como es, que intentan entender los mecanismos
que lo forman, cómo fluye en él la vida. Mientras que el clero desconfía de
ellos para proteger a su Dios y los médicos para proteger su institución. Y los
quieren controlar porque temen que puedan descubrir los últimos secretos del
hombre.
O cuando hace referencia a que
los médicos aprenden latín en sus estudios, pero no los cirujanos, y al estar
los libros en latín tienen dificultades para entenderlos.
Tampoco me han atrapado las
intrigas cortesanas, ni la pasión ni el amor, y las escenas de la guerra se me
han hecho lentas.
Aunque tengo que destacar que el
autor, Éric Marchal, se ha documentado bastante bien para escribir esta novela,
como se refleja al final de la misma con varias páginas de referencias
bibliográficas. Y nos ha acercado una época, finales del siglo XVII, y una
región, Lorena en Francia, poco manifiesta en las novelas.
También es bonito el por qué del
título del libro, explicado como una metáfora entre sus páginas.
Y como siempre, a pesar de que
una lectura no me haya gustado mucho, intento sacarle algo, y esta vez me quedo
con el sentir del personaje principal, Nicolas Déruet, de que trata de salvar
vidas. Y con la referencia a que en una guerra en la que participan varios
países la única lengua común son los gemidos y los gritos.
Algunas frases del libro:
“Aquí, sin embargo, el mejor
cirujano no es necesariamente el técnico más brillante. Se trata de ser el más
rápido en el momento de operar en una urgencia. Sin temblar ni acobardarse.”
“Porque no somos Dios, solo cirujanos. Solo hombres.”
“Sólo alguien que hubiera vivido una cosa semejante hubiera sido capaz de comprenderla, pues los demás no podían ni aproximarse a lo inimaginable.”
“¿Adiós? Es una de esas palabras que creemos indelebles y en cambio desaparece con las primeras lluvias.”
Contracubierta o parte de la misma:
Un apasionante retrato histórico
de la Europa de finales del siglo XVII en el que la sociedad se enfrenta a los
avances y las controversias de la ciencia médica de la época. La epopeya de un
carismático cirujano ambulante que, guiado por la ambición de revolucionar la
medicina, se ve abocado a una trepidante aventura en la que no faltan el amor,
la pasión, la guerra y las intrigas cortesanas.
Traducción de Joan Riambau
