Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano

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martes, 21 de mayo de 2013

MENDEL EL DE LOS LIBROS de Stefan Zweig


Me ha parecido extraordinario como en tan solamente 57 páginas Stefan Zweig expresa de manera tan sutil un alegato a favor de la cultura y en contra de la exclusión social.
Debemos situarnos a principios del siglo XX, en los años previos, durante y posteriores a la Primera Guerra Mundial, en el Café Gluck de Viena donde durante 36 años una mesa, siempre con libros, fue el hogar de Jakob Mendel, un inmigrante judío ruso. Conoceremos su historia por el narrador, de quién no sabremos mucho más, y de los recuerdos de la Señora Sporschil, un personaje especial.
Mendel es un hombre muy particular, librero de viejo, con un impresionante saber sobre los libros, conocedor de todos los detalles de cualquier publicación, una auténtica enciclopedia, como un gran catálogo universal, entendido de cada materia, incapaz de olvidar un título, con una memoria incomparable. Vive por, para y con los libros, casi de forma obsesiva, ensimismado en sus quehaceres diarios, en su rutina metódica, y muy concentrado entre sus páginas. Tanto que ignora que sucede a su alrededor, ya no sólo en el Café, también en el mundo, porque fuera de sus libros para él no hay nada más. Por ese motivo, por ese despiste, por vivir sin preocupaciones sobre otros aspectos de la vida y de la sociedad que le rodea, se ve envuelto en un suceso de lo más absurdo e inverosímil, pero que le perjudica muchísimo. Fue en ese momento en que Europa había perdido la razón, cuando Mendel ya nunca más fue el mismo.
Esta corta novela escrita en 1929 recoge una crítica social y política de la época en que suceden los hechos, escrita como una parábola, tiene algo de estudio psicológico del género humano, recurso común en otras obras de Zweig.
Como siempre que he leído a este autor destaco su narración, el perfil de sus personajes, y la capacidad de profundizar en un tema con tan pocas páginas. No necesita extenderse para hablarnos de la cuestión que quiere transmitir. Desarrolla una historia yendo a lo concreto, sin descripciones innecesarias.
Es un placer leer a Stefan Zweig y, en esta ocasión, aún ha sido más satisfactorio haber conocido a un personaje legendario y admirable, que gracias a su memoria ejercitada por la concentración, representa el símbolo del conocimiento. Él es: Mendel el de los libros.

Algunas frases del libro:
“El vasto misterio de la concentración absoluta, que hace tanto al artista como al erudito, al verdadero sabio como al loco de remate, esa trágica felicidad y desgracia de la obsesión completa.”

“Él lo sabe todo y lo consigue todo. Él trae el libro más singular del más olvidado de los anticuarios alemanes. Es el hombre más capaz en toda Viena y además auténtico, un ejemplar de una raza en extinción, un saurio antediluviano de los libros.”

“Mendel ya no era Mendel, como el mundo no era ya el mundo.”

“El recuerdo siempre une.”

Contracubierta o parte de la misma:
Escrito en 1929, “Mendel el de los libros” narra la trágica historia de un excéntrico librero de viejo que pasa sus días sentado siempre a la misma mesa en uno de los muchos cafés de la ciudad de Viena. Con su memoria enciclopédica, el inmigrante judío ruso no sólo es tolerado, sino querido y admirado por el duelo del café Gluck y por la culta clientela que requiere sus servicios. Sin embargo, en 1915 Jakob Mendel es enviado a un campo de concentración, acusado injustamente de colaborar con los enemigos del Imperio austrohúngaro. Un breve y brillante relato sobre la exclusión en la Europa de la primera mitad del siglo XX.


Traducción del alemán de Berta Vias Mahou

En la cubierta, fragmento de La bibliothèque  (1921), de Félix Vallotton

Otros libros de este autor reseñados en este blog: "Veinticuatro horas en la vida de una mujer" (enlace aquí); "Novela de ajedrez" (enlace aquí); "Carta a una desconocida" y "Leporella" (enlace aquí)


lunes, 4 de febrero de 2013

VEINTICUATRO HORAS EN LA VIDA DE UNA MUJER de Stefan Zweig


En la época de entreguerras mundiales se hospedan en una pensión en la Riviera francesa un matrimonio alemán aficionado a las excursiones y las fotos, un danés a quien le gusta la pesca, un matrimonio italiano que realiza escapadas a Montecarlo, una inglesa apasionada de los libros, y el narrador que pasa su tiempo entre un sillón del jardín y su trabajo. Forman un grupo reposado, que apenas sólo se ve en las comidas, y que con la llegada de un joven francés y la posterior desaparición de una mujer, ven alteradas esas charlas insustanciales dando pie a un acalorado debate sobre las buenas costumbres, llevándolos a juzgar la psicología femenina en el juicio moral que se plantean. Pero el narrador opinará de forma diferente, sintiendo respeto por esa mujer porque ha tenido valor para obrar según su voluntad, y sin juzgarla ni condenarla. En esta situación es cuando la dama inglesa, Mrs. C., de 67 años se sincera al narrador, de nombre desconocido, en un intento de absolverse a sí misma mientras habla con él. Es la confesión de un secreto que pesa sobre su alma. Necesita hablar para sentirse liberada de algo que le oprimía.
Su relato expresa angustia, desesperación, excitación y sufrimiento.
Mrs. C. años atrás tuvo un impulso cuando vio a un joven que expresaba la desesperación, el absoluto abandono de sí mismo, la apariencia de la muerte y una total indiferencia hacia la propia vida. Ella sintió curiosidad porque vio en él a un ser humano. Se obsesionó con que debía salvarle la vida, sin pensar en las consecuencias de sus actos.
Una vez más, por los libros que llevo leídos, Stefan Zweig nombra a su personaje principal con tan sólo la inicial de su nombre. Y es que da igual como se llame, lo importante es su personalidad, la condición humana, en este caso una mujer que situándonos a principios del siglo XX reacciona de una manera atípica para la época, fuera de las normas establecidas de comportamiento de una dama.
En esta novela realiza un profundo análisis de la naturaleza humana centrándose en una situación de desesperación, consiguiendo transmitir la inquietud y el desasosiego de una mujer ante otro ser humano que se encuentra al borde del abismo.
Un libro donde la narración es magnífica, y desde el principio el autor dirige al lector hacia las veinticuatro horas de una mujer.

Algunas frases del libro:
“Luego, ocurrió algo tan terrible que apenas  puede describirse, pues la naturaleza humana, en momentos de violenta tensión, presta a menudo a los individuos actitudes de una expresión tan sumamente trágica, que ni la imagen ni la palabra sabrían reproducirlas con suficiente intensidad.”

“No hay cosa más insoportable que pasar toda una vida obsesionada por un solo punto, por un solo día de existencia.”

“Ningún escultor, ningún pintor, ni Miguel Ángel, ni Dante, me habían hecho sentir nunca tan angustiosamente el gesto de la extrema desesperación, de la extrema miseria de este mundo, como aquel hombre, vivo aún, que se dejaba azotar por los elementos, demasiado abatido, demasiado destrozado para intentar un solo movimiento y guarecerse de ellos.”

“El tiempo, sin embargo, posee una fuerza profunda y la vejez un poder singular para quitar intensidad a los sentimientos.”

Contracubierta o parte de la misma:
“--¿Usted no encuentra, pues, odioso, despreciable, que una mujer abandone a su marido y a sus hijas para seguir a un hombre cualquiera, del que nada sabe, ni siquiera si es digno de su amor? ¿Puede usted realmente excusar una conducta tan atolondrada y liviana en una mujer que, además, no es ya una jovencita y que ni siquiera por amor a sus hijas hubiese debido preocuparse de su propia dignidad?”.


Traducción de María Daniela Landa

Otros libros de este autor reseñados en este blog: "Novela de ajedrez" (enlace aquí); "Carta a una desconocida" y "Leporella" (enlace aquí)



jueves, 7 de abril de 2011

NOVELA DE AJEDREZ de Stefan Zweig


Cuando terminas esta cortísima novela, tan sólo tiene 94 páginas, entiendes lo acertado del título.
Bajo la temática del ajedrez se esconde una clara denuncia a los métodos que utilizó la Gestapo durante el Nazismo para presionar a los ciudadanos y sacarles información.
Me ha gustado la forma en que está estructurada esta novela porque te va introduciendo poco a poco en la verdadera trama. Primero te presenta a unos personajes que te hacen creer que son los protagonistas, pero su papel es encaminar al lector hacia el señor B.. Quién una vez más Stefan Zweig llama con la inicial del nombre, recurso que usa, por lo menos, en las otras novelas que he leído de este autor.
El señor B. es un exponente de como puede reaccionar la mente humana en situaciones límite. Él mismo nos describe una vivencia que le llevó prácticamente a la desesperación y a la locura.Ya metidos de lleno en la historia no puedes dejar de leer porque es casi imposible imaginar el final.
Me ha parecido un libro con una narrativa magnífica, en el cual juega un papel muy importante la psicología humana mientras que el ajedrez se convierte en algo más que un juego.
Creo importante resaltar que este libro lo escribió Stefan Zweig en 1941. Y añadir una breve nota sobre su biografía: nació en Viena en 1881. Novelista, poeta y dramaturgo. Enemigo del nacionalsocialismo, se exilió a Brasil donde, junto a su esposa, se suicidó en 1942 ante el avance de Hitler sobre Europa.

Algunas frases del libro:
“Nada en el mundo puede oprimir tanto el corazón del hombre como la nada.”

“Sólo entonces adquirí conciencia de la diabólica eficacia de aquel sistema para aniquilar el espíritu. En un campo de concentración tal vez habría tenido que acarrear piedras hasta que me sangrasen las manos y los pies se me helasen en los zapatos, me habría visto hacinado con una veintena más de prisioneros sufriendo de frío y pestilencia. Pero habría visto otras caras, habría podido mirar un campo, un carro, un árbol, una estrella, cualquier cosa... Aquí no. Aquí siempre había lo mismo, repitiéndose con horrible monotonía. Aquí no había nada que pudiera distraerme de mis pensamientos, de mis alucinaciones, de mis recapitulaciones enfermizas. Y eso era justamente lo que pretendían, que me intoxicara cada vez más con mis propios pensamientos.”

“Había interiorizado la imagen del tablero y de las piezas y me bastaba con mirar las fórmulas del libro para plasmar en mi mente la posición correspondiente, del mismo modo, quizás, que un músico experto puede oír el acorde de unas voces con una simple ojeada a la partitura.”

“El ajedrez posee la maravillosa cualidad de no fatigar la mente.”

Contracubierta o parte de la misma:
Sin capacidad para cualquier otra actividad intelectual, Mirko Czentovicz se reveló, ya desde niño, como un genio del ajedrez, del que ha llegado a ser campeón del mundo. Pero, en un viaje en barco de Nueva York a Buenos Aires, se le presenta un enigmático contrincante: el señor B., noble vienés que huye de los nazis. Uno de los pasajeros del vapor se acerca a los dos personajes acompañando al lector a la confrontación entre los dos jugadores. Si “Novela de ajedrez” nos presenta el choque de dos naturalezas antagónicas, nos muestra también, y en buena medida, la capacidad de resistencia del ser humano sometido a una presión extraordinaria. Y todo ello con unas grandes dosis de intriga y maestría.

Traducción del alemán de Manuel Lobo

viernes, 4 de junio de 2010

CARTA A UNA DESCONOCIDA y LEPORELLA de Stefan Zweig


Después de leer muy buenas cítricas sobre este autor en varios blog y leer los comentarios sobre el coste elevado de sus libros en relación al número de páginas, acudí a la biblioteca de mi barrio a ver que tenían, y salí con “Carta a una desconocida”, pero en una edición de El País Clásicos del Siglo XX que también incluye “Leporella”, así que he leído dos novelas.

En
“CARTA A UNA DESCONOCIDA” Stefan Zweig comienza describiendo brevemente la escena en la que un novelista, al que llama R, el día de su 41 cumpleaños recibe una extensa carta, que más bien parece un manuscrito y que por el tipo de letra es de una mujer, pero no lleva firma, ni remitente, ni ninguna nota aclaratoria.
Empezando así: “a ti, que nunca me has conocido”.
Esta carta es una confesión de todos los sentimientos que ha sentido esta mujer hacia el novelista durante trece años. Un amor no correspondido que surgió cuando ella tenía 13 años y el 28. La razón de que ahora se lo cuente es porque acaba de morir su hijo, un niño que es de él pero que hasta ahora no había sabido de su existencia. Ella está sufriendo y necesita contarle todos esos años de amor. Como el detalle del ramo de flores que cada día de su cumpleaños le envía, y que él recibe sin saber de quien es.
Es triste que él no la recuerde, a pesar de haber llegado a tener relaciones íntimas en dos ocasiones. Pero él es así, un mujeriego que simplemente vive la vida sin preocuparse por nadie, sólo por si mismo. Mientras que ella es una apasionada que se enamora y sufre de amor, sin poder evitar sus sentimientos.Cuando el novelista acaba de leer la carta intenta recordar, pero la sensación es que todo le parece un sueño, hasta que se da cuenta del jarrón sin flores, y siente algo muy especial en su interior.

Algunas frases del libro:


“Para mi lo eras todo, toda mi vida. Todo existía sólo si tenía relación contigo, toda mi vida sólo tenía sentido si se vinculaba a ti. Transformaste toda mi existencia”

“Aún así, con una sola mirada fui capaz de absorber toda aquella atmósfera y tuve alimento para soñarte siempre, despierta y dormida”.

“No hay nada más terrible que estar sola cuando estás rodeada de gente”.

“No me reconociste, ni entonces ni en ningún otro momento, nunca me has reconocido”.

“En aquel único segundo quizá él se acercó más a la verdad que tú en toda tu vida”.

Contracubierta o parte de la misma:
Un afamado y mujeriego escritor no reconoce la caligrafía de la carta que recibe una mañana. Para su sorpresa, la remitente es una mujer desesperada dispuesta a declararle antes de morir su amor secreto, y casi obsesivo, escondido durante muchos años.

“LEPORELLA”
Relato muy corto donde la protagonista vuelve a ser una mujer.
En las primeras 6 páginas nos hace una descripción pormenorizada de Crescenz, a quien continuamente compara con animales, tratándola de tosca, ignorante, huraña, callada, sin feminidad, pero muy trabajadora. Dándonos una imagen horrorosa de esta mujer.

“Así era aquella extraña criatura humana (tal como se la podría llamar, aunque lo humano sólo se manifestaba en su conducta de modo muy mortecino y desperdigado)”.
Del pueblo tirolés donde había nacido y vivido se traslada a servir a la ciudad, a casa del barón F.
Otra vez el autor identifica al protagonista con una inicial.
Ella no se relaciona con nadie. Vive de manera aislada a pesar de convivir en una casa con mas gente.

“Impasible, iba siempre atareada de la cocina al mercado y del mercado a la cocina, sin importarle en absoluto lo que ocurría al otro lado de ese círculo cercado por un muro”.
Hasta que un día a raíz de una pequeña conversación con el barón, sintió por primera vez despertarse dentro de ella unos sentimientos dormidos. Lo que hace que poco a poco su actitud hacia los demás vaya cambiando, siendo, sobre todo, atenta y cordial con él. Pero son unos sentimientos de admiración, que no tienen nada que ver con el amor.
Como consecuencia de la mala relación entre el barón y la baronesa, esta última se va dos meses a un balneario. Durante ese tiempo Crescenz vivió los mejores momentos de su vida, porque la admiración que siente por él la lleva a convertirse en cómplice de sus escarceos amorosos, siendo esa complicidad la que le da vida a esta mujer.
El nombre de Leporella se lo pone una de las amantes del barón que es cantante de ópera, y corresponde al personaje de un criado en “Don Giovanni” de Mozart.
Pero este trato especial por parte del barón termina cuando regresa su esposa. Ya no la llama cariñosamente Leporella y ella ya no es cómplice de nada, porque él regresa a su vida de marido.
Volviendo otra vez Crescenz a encerrarse en si misma, a ser huraña, antipática, incluso las personas que la rodean sienten temor y miedo de ella.
Ya no tiene sentido su vida.

“Ese cofrecito tosco y pesado era todo su secreto, lo que daba sentido a su vida”.


Contracubierta o parte de la misma:
Una mujer poco agraciada descubre una oculta fascinación por el hombre al que sirve.

Stefan Sweig nació en Viena en 1881. Novelista, poeta y dramaturgo. Enemigo del nacionalsocialismo, se exilió a Brasil donde, junto a su esposa, se suicidó en 1942 ante el avance de Hitler sobre Europa.


Traducción de Berta Conill