Aunque estaba super
avisada de que el protagonista es un oso de peluche, en la foto podéis ver lo
bien acompañado que venía el libro, también en la contracubierta te pregunta si
no te molesta que lo sea, pero aún así me he sentido desconcertada en las
primeras páginas, me ha costado meterme en la piel de este personaje, me ha
pasado como cuando leí “Firmin” de Sam Savage, no asumía que el protagonista no
fuera un ser humano, y algunas actitudes me ha sido complicado entenderlas.
Después sin remedio le coges cariño, porque transmite ternura y calidez, y es
que Henry escucha y consuela, mientras él es un testigo silencioso y nadie le
consuela nunca, además un osito de peluche llora para sus adentros, y esa
soledad interior te conmueve. Es curioso, observador, ávido de conocimientos,
mira por la ventana o desde una vitrina o desde donde lo hayan colocado y
contempla la vida, aprende a vivir con la gente, aunque sólo percibe fragmentos
de la vida, lo que sus ojos pueden ver y lo que escucha, lo demás lo tiene que
intuir. Sus comentarios parecen la conciencia del resto de personajes, a veces
son reflexiones incisivas sobre situaciones políticas, para las que utiliza un
lenguaje sencillo casi infantil, que transmiten esa inocencia y sinceridad que
sólo los niños (y los peluches) son capaces de utilizar para mostrarnos una
visión clara de la realidad.
La vida de Henry es
larga, desde 1921 hasta la actualidad, ha tenido muchos dueños: Alice, Lili,
Leo, Robert, Friedrich, Marlene, Charlotte, Franziska, Melanie, Julchen,
Isabelle, Giulia, Laura, Nina. De edades y países diferentes. Con ellos ha
compartido algunos de los momentos más importantes de la historia del siglo XX,
y ha vivido muchas vidas, unas mejores que otras, incluidos los años sin hogar,
pero de cada una ha aprendido, le ha aportado algo y ha contribuido a su
enriquecimiento interior. Siente que no querría prescindir de ninguna de esas
vidas, porque de todas ha reunido imágenes, pensamientos y vivencias. Henry
está satisfecho de lo que ha sido capaz de dar a sus distintos dueños, y el
secreto lo tiene guardado dentro.
Para mi esta novela tiene
altibajos, porque cada historia que recuerda con cada uno de sus dueños tiene
diferente intensidad, unas son más largas que otras con lo que hay personajes
que llegas a conocer más y otros apenas, de la mayoría no sabes que será de
ellos, no he conseguido empatizar con ninguno, tan sólo unos me han caído más
simpáticos que otros. He echado de menos un poco más de profundidad. También según la época que narra produce más o menos
interés por los acontecimientos que suceden. Aunque consiguen mantenerte en
vilo las escenas del momento presente que figuran al final de cada capítulo.
Un libro diferente porque
su protagonista también lo es.
Algunas frases del libro:
“El amor es un lenguaje
en el que todo puede decirse sin palabras”
“Nadie vive sin dejar huella.”
“Quien siempre está solo con sus pensamientos aprende a explicarse historias a sí mismo.”
“Soy un observador, un nómada a través de países y épocas, de la guerra y la paz.”
“Mi naturaleza no prevé guerras. No estoy hecho para odiar.
Qué lleva a la gente a
dispararse mutuamente es algo incomprensible para el corazón de un osito. Yo no
soy amigo de los niños, ni amigo de las mujeres o de los hombres, ni amigo de los
soldados ni amigo de los que oponen
resistencia: yo soy amigo de los seres humanos, esa es mi disposición
natural. En mi pecho hay amor, nada más.”
“Nadie puede decidir sobre los demás. Ya seas una persona o un oso de peluche, sólo tú mandas sobre tus ideas.”
“Se fueron y yo me quedé despierto en la quietud de la noche, preguntándome qué clase de personas permitían que una niña sufriera por cuestiones políticas.”
Contracubierta o parte de la misma:
Soy ciudadano del mundo,
pero nací en Bath el 16 de julio de 1921, cuando Alice me cosió mi segundo ojo.
Me llamo Henry N. Brown y soy un osito de oeluche. Pero no soy un osito
cualquiera, pues Alice introdujo en mí un secreto que ella llamaba “amor” y que
me hace diferente.
Ahora que ya tengo
ochenta años y no soy el juguete preferido de los niños, me he dejado convencer
para contaros mi historia. Mi historia que es también la de todos aquellos a
quienes he amado a lo largo de los años en Inglaterra, Francia, Alemania,
Noruega, Italia, Hungría... y ¡hasta en Nueva York!
Os hablaré de la guerra
que asoló Europa y entristeció muchos corazones, pero también de la felicidad
de compartir, de aportar consuelo y alegría, de formar parte de una familia, de
haber conquistado a adultos y niños. Tengo tantas cosas que contar... Esta es
mi historia.
Y que sea un osito de
peluche no os molesta, ¿verdad?
Traducción de Lidia Álvarez Grifoll
Fotografía de la cubierta: ALE + ALE
Traducción de Lidia Álvarez Grifoll
Fotografía de la cubierta: ALE + ALE