Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano

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lunes, 25 de septiembre de 2017

DESEO DE CHOCOLATE de Care Santos

Premio Ramón Llull 2014

El hilo conductor de esta novela es una chocolatera de porcelana blanca, con capacidad para tres tazas (3 jícaras), seguramente fabricada en Sèvres, Y que tiene debajo una inscripción que pone: “Je suis à Madame Adélaïde de France”. Conocer quién era Madame Adélaïde y el cómo esta antigüedad ha llegado a la Barcelona actual lo sabremos con tres relatos que transcurren del presente hacia el pasado, hasta llegar al momento de su fabricación tres siglos atrás.
Son historias independientes, pero entrelazadas de alguna manera por las diferentes manos por las que va pasando la chocolatera. Me ha parecido original esta estructura de novelas cortas y su cronología al revés, pues por una parte me ha hecho disfrutar de tres interesantes y documentados relatos, y por otra irme fijando en cada ocasión a quien pertenecía la chocolatera en ese viaje en el tiempo.
Aparte como curiosidades he encontrado un guiño a Amadeo Lax, personaje de su libro “Habitaciones cerradas” (reseña aquí). Y hacia el final un capítulo con formato de obra de teatro.
También está muy bien ambientada cada parte según la época en que transcurre, tanto por el entorno y la vida en la ciudad, como por el comportamiento de los personajes, acorde a las costumbres de cada momento. Que por cierto unos son ficticios y otros son reales, tal y como indica la autora en un índice al final. Haciéndonos testigos de la evolución a lo largo de los años de la sociedad, las clases sociales, más la propia fabricación del chocolate.

Algunas frases del libro:
“Enseñar a quien quiere aprender es un privilegio.”

“Es curioso cómo las cosas forman parte de nuestra vida igual que si fueran seres vivos.”

“Los recuerdos no cuestan dinero, pero son nuestro tesoro más preciado.”

“¿De quién son las cosas perdidas? ¿De quién son los objetos que alguien amó, cuando esa persona se va para siempre?”

“Los libros son la mejor compañía, ¿no creéis? Las palabras sabias y hermosas que recolectamos en ellos nos convierten en mejores personas.”

Contracubierta o parte de la misma:
Tres mujeres, tres siglos y la misma chocolatera de exquisita porcelana blanca:
Sara: propietaria de un apellido que en Barcelona es sinónimo de chocolate, se enorgullece de dar continuidad a la tradición heredada de sus padres.
Aurora: hija de una sirvienta de una familia burguesa del siglo XIX, para quien el chocolate es un producto prohibido.
Mariana: esposa del fabricante de chocolate más famoso del siglo XVIII, abastecedor de la corte francesa e inventor de una máquina prodigiosa.

Otros libros de esta autora reseñados en este blog: “La ruta del huracán” (enlace aquí), “Habitaciones cerradas” (enlace aquí)



viernes, 2 de agosto de 2013

HABITACIONES CERRADAS de Care Santos

Es una novela contada en dos tiempos, el actual, en concreto el año 2010, centrándose en la vida de Violeta Lax, especialista en arte, sobre todo, en el pintor Amadeo Lax, su abuelo. Y remontándose a sus bisabuelos, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, en aquella Barcelona modernista, con los almacenes El Siglo, la Exposición Universal de 1929, la Semana Trágica, el estallido de la Guerra Civil.
El narrador alterna las dos épocas, reconstruyendo el pasado para que podamos entender el presente. Pero no se sigue un orden cronológico, adelanta acontecimientos y otras veces vuelve hacia atrás, constituyendo un puzzle a veces difícil de componer. Sin embargo el momento actual si está ordenado. Tal vez, por este motivo, me ha enganchado más el presente, he seguido con más interés y me ha mantenido más en vilo los pasos en la vida de Violeta Lax y los personajes que la rodean que los de sus antepasados, aunque cada uno tiene sus puntos de intriga. Ambas épocas se complementan dando como resultado una buena novela.
También es destacable la forma de presentarnos el relato al combinar narración con e-mails, artículos de prensa y fichas de obras pictóricas. Aportando cada uno datos relevantes para reconstruir el pasado familiar de Violeta. Lo mismo que es una estupenda guía el árbol genealógico y el índice de personajes del final del libro. En este último los nombres subrayados corresponden a personas reales. Y es que la autora ha realizado una documentada ambientación histórica, pero como ella misma especifica es una historia de ficción.
Me ha llamado la atención que en algún momento el narrador muestra la escena como si fuese el siguiente acto de una obra de teatro, y en una ocasión el mismo se refiere a los lectores como “seres fuera del tiempo” y dice que sabemos todo sobre los personajes. Cuestiones que los propios protagonistas en ocasiones desconocen.
Sobre el tema del arte, tratado continuamente en la novela, puesto que para algunos de los personajes es su profesión, se hace una crítica a las instituciones públicas, a veces, incapaces de cumplir sus promesas. Y son muy detalladas las fichas descriptivas de los cuadros, por cierto, cada una en el momento más adecuado dentro del curso de la novela.
“Habitaciones cerradas” es una historia familiar donde los fantasmas del pasado están presentes, y la cuestión es qué pasaría si se supiera toda la verdad sobre ellos. Violeta lleva ese peso sobre su espalda, y en un momento de su vida donde está huyendo para avanzar, sin saber que su bisabuelo, su abuelo y su padre también lo hicieron, tendrá que tomar importantes decisiones para hacer las paces con el pasado y recuperar el presente.

Algunas frases del libro:
“El arte siempre es la prueba de algo. Del dominio de los muertos sobre los vivos, al menos. Ésa es su finalidad. Nos permite retener lo que el tiempo destruye.”

“La memoria inédita que esconden las hemerotecas del mundo.”

“El tiempo avanza más deprisa que el olvido.”

“Amores imposibles los hay en los rincones polvorientos de todas las vidas humanas.”

“Cada uno de nosotros somos muchas personas. Y a cada cual mostramos una sola de esas múltiples caras.”

Contracubierta o parte de la misma:
En la convulsa y fascinante Barcelona del modernismo, la matriarca de una de las sagas más prestigiosas de la ciudad prepara el traslado a su nuevo hogar, un precioso palacete vecino del por entonces incipiente Paseo de Gracia. Las paredes de esa casa serán el celoso guardián de unas vidas repletas de ambición, secretos inconfesables y pasiones ocultas. Ésa es la herencia que el tiempo confiará a Violeta, última de la estirpe: el pasado, visto desde el presente, siempre es un rompecabezas al que le faltan piezas...

Otro libro de esta autora reseñado en este blog: "La ruta del huracán" (enlace aquí)


jueves, 31 de mayo de 2012

LA RUTA DEL HURACÁN de Care Santos


En la web de la autora refiriéndose a este libro dice: “Conozco una estupenda forma de viajar: a través de los amigos, de nuestra gente especial. Muchas veces aprendemos a amar algunos lugares en función al cariño que tenemos a quienes los habitan. Algo parecido a eso me pasó a mí con América Central, donde tengo algunos amigos inolvidables: Alejandra Castro, Rafael Francisco Góchez, Roberto Cortés, Javier Alas... de su mano, en más de una ocasión, he recorrido las tierras de ese istmo que es Centroamérica, y de su mano espero volver muchas otras veces. He escrito mucho sobre esas porciones de tierra que son los países que lo firman: Guatemala, Honduras, Costa Rica, El Salvador, Nicaragua, Panamá... Y espero seguir haciéndolo.”
Pues en mi caso tengo un cariño especial por El Salvador, porque el hijo de una buena amiga se fue para allá hace varios años y por ellos he conocido este pequeño país de Centroamérica, y un tiempo después una salvadoreña se vino para acá, y también ha contribuido a que se convierta en un lugar cercano para mi. Así que cuando vi este libro en la biblioteca del colegio y leí la contracubierta sentí que debía leerlo.
Es una lectura juvenil, a partir de 12 años, pero que podemos leer los adultos porque nos acerca a un desastre natural que conmovió al mundo durante el otoño de 1998, el huracán Mitch. Desde entonces ha habido otras catástrofes impactantes en otros lugares y, tal vez, las imágenes las pueda confundir, pero desde luego el nombre del huracán y los países que lo sufrieron no los he olvidado.
Es un relato contado en forma de diario por una niña española de 13 años que por circunstancias se va a vivir a El Salvador.
Así que entremezclados hay dos temas, por un lado el cambio de vida al que se enfrenta Aida: nueva ciudad, país, continente, amistades, colegio, cultura, costumbres, vocabulario, gastronomía, paisajes. En fin, todo un mundo nuevo después de haber dejado atrás el suyo. Unido a la adolescencia y todo lo que conlleva.
Y por otro lado, las primeras noticias de una tormenta tropical que acabó convirtiéndose en el huracán Mitch, y que junto a Aida seremos testigos de ese avance y de los efectos que causó, mientras ella viaja desde El Salvador hasta Costa Rica, pasando por Honduras y Nicaragua, en busca de su padre.
Esta aventura la enriquecerá interiormente después de ver y palpar la pobreza, el hambre, la sed, las desigualdades sociales y descubrir que cada persona tiene una historia que contar.
Me han llamado la atención dos pequeñas partes del libro: la historia de Guillermo, por qué y cómo va a Guatemala y cuando decide romper con todo e instalarse en Centroamérica.; y la mención a los poetas Federico García Lorca y Roque Dalton.
También me han gustado los dos anexos finales, un vocabulario básico para viajar con Aida, donde encontraremos la definición de muchas palabras lugareñas que están en el texto, y unos datos de interés para conocer El Salvador: localización, clima, orografía, superficie, demografía, economía, flora y fauna, y tipo de gobierno. Vamos toda una lección de lingüística y geografía.
Un libro basado en una realidad que la autora conoce muy bien.

Algunas frases del libro:
“Aquí todo está relativamente cerca, éste es un país pequeño, tan pequeño que a veces la gente se olvida de él.”

“Nunca quiere llevar la cámara a ninguna parte. Dice que los paisajes se miran con el corazón, no con los ojos, y tiene la teoría de que es imposible mirar con el corazón un pedazo de papel.”

“Me ha envuelto en uno de esos abrazos que salen del corazón.”

“Las palabras son mágicas: no es lo mismo comerse un insípido trozo de banana que una riquísima tajadita, ¿lo habíais pensado alguna vez?”

“Qué fantásticas pueden ser las cosas más sencillas de la vida.”

Contracubierta o parte de la misma:
Aida, una chica de 13 años, viaja con su padre a El Salvador. Allí vive un gran choque cultural y conoce un sinfín de cosas nuevas, desde los sabores de las comidas a los volcanes en erupción. Se trata de un mundo por descubrir donde la naturaleza parece dictar sus propias normas. Tanto es así que, sin previo aviso, estalla la peor catástrofe meteorológica que ha vivido Centroamérica en los últimos años: el huracán Mitch.
Aunque las dimensiones del huracán son tremendas, Aida, sin pensarlo demasiado, se lanza, en compañía de su amigo Roque, desde El Salvador pasando por Honduras, hasta llegar a Costa Rica en busca de su padre. La protagonista se verá inmersa en una verdadera aventura, cruzando tierras anegadas, luchando contra el hambre y la sed e incluso ejerciendo de improvisada comadrona. Cada uno de los personajes que Aida se encuentra transmite una lección vital a una niña que, sin darse cuenta, va dejando de serlo.