En mi primer contacto con el escritor sueco Henning Mankell y con su personaje el inspector Kurt Wallander, puedo decir que el resultado ha sido positivo. He disfrutado de volver a leer novela negra.Es una historia de intriga que comienza con un brutal asesinato que, sin embargo, no se recrea en describirlo, lo cual para mi gusto es de agradecer. En general no utiliza las descripciones, más bien proliferan las frases cortas, lo que le da ritmo a la lectura. Esto junto a como nos va introduciendo en el misterio de ¿quiénes serán los asesinos? Contribuye a devorar la novela casi de un tirón.
Me ha gustado de este autor como ha conseguido tenerme en suspense y, la verdad, me ha sorprendido el desenlace, para nada lo imaginaba. También me ha parecido muy acertado como trata la xenofobia, porque ha sabido abordar un tema importante en la sociedad.
Y que decir del inspector Kurt Wallander, no me ha llegado tanto como Montalbano (el comisario de las novelas de Andrea Camilleri porque es un personaje muy singular), pero me han gustado sus reflexiones, que le guste la ópera y su tenacidad para resolver este caso. De este personaje me quedo con esta frase donde se dice su reacción cuando inspecciona una vivienda: “Cada vez que Kurt Wallander entraba en un piso desconocido, pensaba que estaba mirando las tapas de un libro que le acababan de dar. El piso, los muebles, los cuadros, los olores, eran el título. Entonces empezaría a leer.”
Yo acabo de empezar a leer a este escritor y me quedan muchos de sus libros por delante, en concreto de este personaje hay 10 más publicados. Así que tranquilamente iré conociendo un poco más a Wallander.
Algunas frases del libro:
“Era peor de lo que imaginaba. Mucho peor. Más tarde diría que era lo peor que jamás había visto. Y había visto mucho.”
“En circunstancias normales, la ansiedad estimulaba su energía y determinación, condiciones imprescindibles en cualquier trabajo policial; y él pensaba que era un buen policía. Pero en ese momento se sentía inseguro y cansado.”
“De pronto estaba de nuevo en marcha. Volvía a ser policía. La angustia que sentía por su hija y su esposa tendría que esperar. En aquel momento empezaba la laboriosa tarea de cazar al asesino.”
“Una vez, hace mucho tiempo, éramos amigos. Compartíamos un sueño imposible. Cuando el sueño reventó como un globo, ya no quedaba nada. Posiblemente era verdad que los dos amábamos la ópera. Pero ¿no serán también imaginaciones nuestras?”
“Tengo que hablar con Mona –pensó-. Tengo que hablar con ella sobre todo lo que ha pasado. Y tengo que hablar con mi hija. Tengo que visitar a mi padre para ver lo que puedo hacer con él. En medio de todo esto también debería atrapar a un asesino...”
“Durante un segundo vertiginoso un solo deseo ocupó toda su conciencia. Romper con todo. Huir. Empezar una nueva vida.”
“Pensó que aquella semana era la más intensa que había vivido en todos sus años como policía. Al ver su cara en el espejo retrovisor pensó que cada rasguño, cada chichón, cada matiz entre morado y negro le recordaban aquella semana.”
“Como policía, seguía viviendo en un mundo antiguo. ¿Cómo iba a aprender a vivir en esta nueva era? ¿Cómo se maneja la enorme inseguridad que se siente ante los grandes cambios, que además ocurren demasiado deprisa?”
Contracubierta o parte de la misma:
Abandonado por su mujer, con una hija que no le habla y un padre dispuesto a martirizarle con sus reproches, el inspector Kurt Wallander no se encuentra, precisamente, en el mejor de sus momentos. Además, el crimen de dos ancianos salvajemente torturados ha gatillado la alerta pública: posiblemente, se trata de asesinos extranjeros. Y sobre Wallander pende, como una bomba de relojería, una posible explosión xenófoba.
Traducción de Dea M. Mansten y Amanda Manjonell
Contracubierta o parte de la misma:
Abandonado por su mujer, con una hija que no le habla y un padre dispuesto a martirizarle con sus reproches, el inspector Kurt Wallander no se encuentra, precisamente, en el mejor de sus momentos. Además, el crimen de dos ancianos salvajemente torturados ha gatillado la alerta pública: posiblemente, se trata de asesinos extranjeros. Y sobre Wallander pende, como una bomba de relojería, una posible explosión xenófoba.
Traducción de Dea M. Mansten y Amanda Manjonell