Tres partes componen esta novela, en cada una un personaje
narra a modo de monólogo, casi como una confesión porque necesitan contárselo a
alguien, su propia experiencia amorosa. Es una relación que involucra a los
tres. Así que iremos conociendo tres versiones de unos mismos hechos.
Marika hace un repaso sobre como fue su matrimonio y como
Péter en algunos aspectos le era desconocido. Habla sobre el amor y los
sentimientos. Dándose cuenta de que estaba tan concentrada en un hombre que no
tenía tiempo para ocuparse del mundo. Tras el divorcio su vida empieza a tener
sentido.
Péter recuerda su vida y el ambiente burgués donde se ha
criado. Se siente un artista que por desgracia nunca consiguió encontrar su
forma de arte. Busca una mujer que disuelva la soledad de su alma.
Judit sabe más de la pobreza, del mundo y de la convivencia
humana que todos los tratados de sociología. Piensa que la familia es una
necesidad, mientras que para los burgueses es una obligación.
Tres puntos de vista sobre sus relaciones, la vida, el amor,
el desamor, la pasión, el destino, la soledad, la amistad, las clases sociales,
que nos llevarán a explorar el fondo de sus almas en medio de crisis
existenciales, ese deseo de amar y ser amado mezclado con la cobardía del miedo
al fracaso, esa búsqueda de la persona perfecta que nos colme de felicidad. Nos
conducirá a intentar comprender el verdadero significado de las acciones y las
relaciones humanas y a conocer los límites de la naturaleza humana. Porque
veremos que el ser humano es muy extraño y
a veces en medio de la soledad perfecta busca a la mujer perfecta
(justa) y al hombre perfecto (justo).
Pero esta novela que se desarrolla en Budapest en los años
40 también nos acercará a la sociedad de la época, a la burguesía, la
aristocracia y las clases bajas, y como vivieron y experimentaron el asedio de
su ciudad, la llegada de los nazis, las cruces flechadas, los rusos, los
comunistas, la guerra y los bombardeos. Como vieron Budapest destrozada, la
sensación que les produjo ver su ciudad sin puentes, sus casas sin libros, sus
vidas sin esperanza.
Sándor Márai consigue página tras página llenarnos el alma con una narración estupenda, que no se hace nada pesada, ni se llegan a echar de menos los diálogos, porque su prosa es perfecta, lo mismo que sucede con su libro "El último encuentro". Además es magnífico como profundiza en temas importantes y reflexivos sobre la vida y la naturaleza humana.
Sándor Márai consigue página tras página llenarnos el alma con una narración estupenda, que no se hace nada pesada, ni se llegan a echar de menos los diálogos, porque su prosa es perfecta, lo mismo que sucede con su libro "El último encuentro". Además es magnífico como profundiza en temas importantes y reflexivos sobre la vida y la naturaleza humana.
Algunas frases del libro:
“A veces pienso que uno decide hacer algo no porque sea una
cosa buena o sensata sino simplemente porque puede hacerlo.”
“¡Cuántos pequeños detalles forman a una persona!”
“Hay instantes en la vida en que lo ves todo claro, con absoluta lucidez: vuelves a descubrir energías y posibilidades escondidas, y comprendes por qué has sido tan cobarde o tan débil. Esos momentos constituyen puntos de inflexión en la vida. Llegan sin avisar, como la muerte o la conversión.”
“No callamos o hablamos sólo con la boca, sino también con el alma.”
“No hay nada de lo que avergonzarse en la vida excepto de la cobardía, que hace que uno no sea capaz de dar sentimientos o no se atreva a aceptarlos.”
“Comprendí
que los grandes acontecimientos ocurren en absoluto silencio, por la fuerza de
la inercia, y que detrás de los acontecimientos visibles y perceptibles hay
otra cosa, un monstruo adormecido en algún lugar del mundo, detrás de los
montes y de los mares, ese monstruo perezoso y torpe que se esconde en el
corazón de todos nosotros y que rara vez se despereza e intenta agarrar algo.”
“Pero para el delirio no hay explicación. Tarde o temprano
irrumpe en todas las vidas... y quizá sea muy pobre la existencia que no se ha
visto arrastrada al menos una vez por la tormenta del delirio, la vida que no
ha sufrido las sacudidas de un terremoto hasta en sus cimientos o la fuerza de
un tornado, que arranca las tejas con un rugido y que resuelve en un momento
todo lo que la razón y el carácter han mantenido en orden hasta entonces.”“El amor, como la muerte, tiene un tiempo que no se puede medir con el reloj ni con el calendario.”
“En la vida ocurre todo lo que tiene que ocurrir y, al final, todo encuentra su lugar.”
“Yo, amigo mío, esperaba un milagro. ¿Qué milagro? Sencillamente, que el amor fuese eterno, que rompiera la soledad con su fuerza sobrehumana y misteriosa, que disolviera la distancia entre dos seres humanos y derribase todas las barreras artificiales que habían levantado la sociedad, la educación, el patrimonio, el pasado y los recuerdos.”
“Las cruces flechadas habían estado robando durante semanas. Era como una epidemia... Se lo habían robado todo a los judíos... los pisos, las tierras, los comercios, las fábricas, las farmacias... luego los echaron de las oficinas y, por último, de la vida.”
“¿Quería descubrir por qué hay ricos y pobres? Todo lo que escriben y dicen sobre este tema los intelectuales calvos con gafas de hueso, los curas que siempre andan pontificando con sus discursos para tontos, los revolucionarios barbudos que berrean en los mítines, todo es puro cuento... La única, la espantosa realidad.... es que no hay justicia en el mundo.”
Contracubierta o parte de la misma:
Una tarde en una elegante cafetería de Budapest, una mujer relata a su amiga cómo un día, a raíz de un banal incidente, descubrió que su marido estaba entregado en cuerpo y alma a un amor secreto que lo consumía, y luego su vano intento por reconquistarlo. En la misma ciudad, una noche, el hombre que fue su marido confiesa a un amigo cómo dejó a su esposa por la mujer que deseaba años atrás, para después de casarse con ella perderla para siempre. Al alba, en una pequeña pensión romana, una mujer cuenta a su amante cómo ella, de origen humilde, se había casado con un hombre rico, pero el matrimonio había sucumbido al resentimiento y la venganza. Cual marionetas sin derecho a ejercer su voluntad, Marika, Péter y Judit narran su fallida relación con el crudo realismo de quien considera la felicidad un estado elusivo e inalcanzable.
Traducción de Agnes Csomos
