Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano

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miércoles, 3 de enero de 2018

EL UMBRAL DE LA ETERNIDAD de Ken Follett

Bueno, pues pasados unos años desde que leí “La caída de los gigantes” (reseña aquí) y “El invierno del mundo” (reseña aquí), al fin he leído el tercer y último libro de la trilogía The Century. Y me ha parecido un gran cierre para esta voluminosa historia del siglo XX.
A pesar del tiempo transcurrido desde que leí los anteriores no me ha costado recordar los personajes, formados principalmente por cinco familias de diversos orígenes (galés, inglés, ruso, alemán y estadounidense), ya en su tercera generación, volviendo a ser de gran ayuda la guía inicial con una relación de personajes ficticios y reales. Aparte de que a lo largo del libro hay algunos datos recordatorios de lo sucedido anteriormente. De todas formas son relatos que podrían leerse perfectamente de forma independiente, aunque yo siempre recomiendo seguir el orden de los libros, pues recoges más información del conjunto.
En “El umbral de la eternidad” hace un recorrido por la historia del siglo XX desde los años 60 hasta los 90, siendo el punto de inicio la construcción del muro de Berlín y finalizando en su caída. Aunque hay un epílogo que nos traslada veinte años después resaltando uno de los grandes cambios políticos del mundo en que vivimos.
Pero para conseguir esas mejoras se tardó tiempo, fueron años de lucha paso a paso, con personas que corrieron riesgos para conquistar la libertad, con algunas muertes incluidas, pero con el resultado al cabo del tiempo de la conquista de logros que hacen creer en la libertad y la justicia.
Ken Follett nos habla de aquellos años (no tan lejanos) donde la represión en Alemania oriental y la URSS, el racismo en EEUU o las injusticias sociales en Inglaterra, marcaron la vida de muchas personas, que sentían impotencia e incomprensión cuando querían hacer entender lo que es justo. Que tuvieron que darlo todo defendiendo los derechos civiles, trabajando duro por la democracia y la libertad, intentando tener un gobierno diferente y mejor, con la esperanza de ver crecer a sus hijos en un mundo distinto, en un lugar mejor, donde pudiesen ser libres de leer, pensar y expresar lo que quisieran.
Es la época de la Guerra Fría, de la guerra de Vietnam, la crisis de los misiles en Cuba, de Kennedy, de Martin Luther King, del muro de Berlín. Por lo que entre las páginas de este libro encontramos momentos históricos relevantes, con personajes reales muy conocidos, haciendo un retrato bastante amplio y certero de la sociedad de entonces (incluido el sexo, drogas y rock and roll) mostrando lo mejor y lo peor de la humanidad y, por supuesto, la transformación política y social de los países a lo largo de los años.
De esta trilogía el volumen que más me ha gustado es el primero, pues ahí la historia de cada personaje me mantuvo atenta en todo momento. En el segundo me parecieron más lejanos, aunque los hechos que recoge son un buen recordatorio de la historia del siglo pasado. Y en este tercer y último libro he revivido más intensamente los acontecimientos históricos relatados, porque son hechos más próximos en el tiempo. Aparte en los tres libros ha creado una interrelación entre los personajes de las diferentes familias, estableciendo encuentros y conexiones en los lugares y momentos más inesperados, como solo la magia de la literatura puede hacer.

Algunas frases del libro:
“--Las máquinas de escribir son caras.
--No solo es por el dinero. Es una voz disidente, una visión del mundo alternativa, un modo de pensar distinto. Una máquina de escribir es libertad de expresión.”

“Los uniformes obsoletos son una clara señal de la necesidad de reformas que tiene una institución.”

“Los conflictos políticos estaban más estrechamente interrelacionados de lo que habría imaginado.”

“La gente libre debería poder ir a donde quisiera.”

“Los hombres eran capaces de los mayores actos de barbarie independientemente de la nación a la que pertenecieran, sobre todo cuando tenían miedo.”

“Las puertas del otro lado también estaban abiertas, así que las traspasaron, y el Este se encontró con el Oeste.”

Contracubierta o parte de la misma:
Después de “La caída de los gigantes” y “El invierno del mundo” llega el final de la gran historia de las cinco familias cuyas vidas se han entrelazado a través del siglo XX. La familia estadounidense, la alemana, la rusa, la inglesa y la galesa participan en los acontecimientos sociales y políticos que marcaron las agitadas décadas de los sesenta a los noventa, y son testigos de ellos.
Desde el sur de Estados Unidos hasta la remota Siberia, desde la isla de Cuba hasta el vibrante Londres de los años sesenta, “El umbral de la eternidad” es la historia de aquellas personas que lucharon por la libertad individual en medio del conflicto titánico entre los dos países más poderosos jamás conocidos.

Traducción de ANUVELA


martes, 17 de mayo de 2011

¡INDIGNAOS! de Stéphane Hessel


Un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica.

Con el prólogo de José Luis Sampedro.


Hoy, 17 de mayo de 2011, hace exactamente dos años que Stéphane Hessel dio un discurso improvisado en la explanada de las Glières, en ocasión de la reunión anual Palabras de Resistencia, convocada a iniciativa de la asociación Ciudadanos Resistentes de Ayer y de Hoy. Recordando que el motivo de la Resistencia había sido la indignación. Hessel pronunció: “¡Encontrad vuestros propios motivos de indignación, uníos a esta gran corriente de la historia!”. Recogida por el cineasta Gilles Peret en la película “Walter, retour en résistance”, esta intervención es el punto de partida del texto publicado en este libro.

Desde la experiencia que dan 93 años de vida Hessel nos invita (sobre todo invita a los jóvenes) a reaccionar de forma pacífica, a despertar del largo letargo que sufren, que sufrimos. Porque después de todos los logros conseguidos tras la II Guerra Mundial, a nivel de libertades, derechos humanos, una sociedad justa, y que ahora se están perdiendo. Hay que movilizarse como se hizo entonces. Porque estamos viviendo una época de indiferencia, apatía y resignación. (No sé decir cual de los tres términos es peor)
Necesitamos una sociedad de la que podamos sentirnos orgullosos. Donde no haya injusticia social.
En apenas 60 páginas habla sobre todo refiriéndose a Francia, pero su argumento es extensible a todos los países.
El prólogo es de José Luis Sampedro y empieza así:

“Yo también nací en 1917. Yo también estoy indignado. También viví una guerra. También soporté una dictadura. Al igual que a Stéphane Hessel, me escandaliza e indigna la situación de Palestina y la bárbara invasión de Irak. Podría aportar más detalles, pero la edad y la época bastan para mostrar que nuestras vivencias han sucedido en el mismo mundo.”
Casi me ha gustado más el prólogo que el libro. Está claro que Stéphane Hessel podía haber profundizado mucho más sobre algunos de los temas, pero eso no quita que haya conseguido movilizar a los jóvenes (y no tan jóvenes), quienes a través de las redes sociales y los blogs están creando un movimiento social.
Aún así es un libro que no deja indiferente, que nos hace pensar sobre la situación actual de la sociedad en que vivimos. Un motivo para reflexionar, para buscar nuestro motivo de indignación y compartirlo con los demás, para de forma pacífica mejorar el mundo que nos rodea.


Algunas frases del libro:

“Os deseo a todos, a cada uno de vosotros, que tengáis vuestro motivo de indignación. Es un valor precioso. Cuando algo te indigna como a mí me indignó el nazismo, te conviertes en alguien militante, fuerte y comprometido. Pasas a formar parte de esa corriente de la historia, y la gran corriente debe seguir gracias a cada uno.”

“La peor actitud es la indiferencia, decir: paso de todo, ya me las apaño. Si os comportáis así, perdéis uno de los componentes esenciales que forman al hombre. Uno de los componentes indispensables: la facultad de indignación y el compromiso que la sigue.”


“El porvenir pertenece a la no violencia, a la conciliación de las diferentes culturas. Es por esta vía que la humanidad deberá superar la próxima etapa.”


Contracubierta o parte de la misma:

Cuando alguien como Stéphane Hessel llama a la insurrección pacífica, a desperezarse, a rebelarse, hay que escucharlo. Porque Hessel, a sus 93 años, sabe de lo que habla: miembro de la Resistencia francesa, militante a favor de la independencia argelina y defensor de la causa palestina, este eterno luchador es, además, el único redactor vivo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.
Por eso, cuando reclama un motivo de indignación para todos hay que hacerle caso. Porque las razones para indignarse pueden parecer hoy menos nítidas o el mundo demasiado complejo, pero siguen ahí, en la dictadura de los mercados, en el trato a los inmigrantes, a las minorías étnicas. Buscad y encontraréis, nos dice, coged el relevo, ¡indignaos!, porque la peor actitud es la indiferencia. Si os comportáis así, perdéis uno de los componentes esenciales que forman al hombre: la facultad de indignación y el compromiso que la sigue.


Traducción de Telmo Moreno Lanaspa

Fotografía de la cubierta: fotosearch

Nota personal:
¿Tú sueñas?
¿Tú respiras?
¿Tú sombra y la mía son del mismo color?
No somos tan diferentes.
Somos personas.
Somos ciudadanos del mundo.