Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano

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jueves, 7 de julio de 2016

CORAZÓN DE MARIPOSA de Andrea Tomé

Premio “La Caixa”/Plataforma

En los agradecimientos la autora especifica que esta historia no es la suya, por lo que no es autobiográfica. Aunque al haber tenido anorexia las partes en las que trata la enfermedad son muy reales. Ella sabe que es una enfermedad mental con consecuencias físicas, y en esta novela ha intentado desmitificar clichés. Y es consciente de que los trastornos alimenticios no tienen una salida fácil, y que lo mismo ella no se llega a curar, aunque pueda llegar a cierto control. Ahora, Andrea Tomé, se encuentra en tierra de nadie, lo que llaman EDNOS: Eating Disorder Not Otherwise Specified = trastorno alimentario no especificado. Que es cuando continua existiendo un trastorno, pero no corresponde al cien por cien a la anorexia o a la bulimia.
Hace como año y medio hablé en mi blog del libro, “Días sin hambre” de Delphine de Vigan (reseña aquí). Ahí me sinceré contando que una de mis hijas tiene anorexia, entonces me supuso un reto enfrentarme a una lectura que sabía me iba a resultar dura, y lo fue, porque entre aquellas páginas la veía reflejada. Ahora al encontrarme con este libro en la biblioteca tenía interés en conocer como su autora contaba su experiencia, tal vez porque a veces necesito ver que la conducta de mi hija no es única, ni rara, ni nada por el estilo, sino que es consecuencia de su enfermedad. Una enfermedad en la que paso a paso va avanzando venciendo sus miedos y sus obsesiones.
La novela está dividida en tres partes cuyos títulos tienen un significado bastante descriptivo en cuanto a los estados que sienten las personas con esta enfermedad: invierno, deshielo y despertar.
El personaje principal es Victoria, una joven enferma de anorexia, que ha sido ingresada varias veces y está en tratamiento con una psicóloga y con una psiquiatra. Sabe que no está bien, y aunque recibe palabras de ánimo no son las respuestas que necesita, por lo que se siente incomprendida. En esta primera parte, “Invierno”, habla mucho de las calorías, llegándome a agobiar por momentos, pues imaginaba la mente de mi hija haciendo continuos cálculos.
Por otro lado ha habido una situación que me ha parecido complicada, y que a la vez puede ser real, aunque creo que no ayuda en la superación de la enfermedad, y es el hecho de que su madre viva y trabaje en otra población y su padre en Canadá. Por lo que vive con su hermana Blanca, quién asume el peso de la situación, ¡uf! demasiada responsabilidad. Blanca confía en su hermana pero no en su enfermedad, y le recuerda continuamente que “no vuelva a eso”. Frase que mi otra hija también le dice muchas veces a su hermana.
Victoria llega a un momento en que no sabe si quiere curarse, y se enfrenta a las voces de su cabeza, está en una continua batalla. Aquí es cuando otro personaje, Kenji, que se ha convertido en alguien importante en su vida, cree que la anorexia forma parte de Victoria, de su historia. Y donde la gente ve debilidad, él ve fuerza, porque ella ha estado luchando contra la enfermedad mucho tiempo.
Pero en un momento determinado se desmorona de nuevo al saber que a una de sus compañeras de hospital le ha vencido la enfermedad,y además teme perder a Kenji. Ya son 6 años de enfermedad, ahora tiene 19 años y, aunque sus miedos continúan, sabe que dando pasos adelante va rozando la felicidad.
Me ha parecido una historia bastante cercana a la realidad, aunque hay situaciones que en mi familia no las hemos vivido, pero las obsesiones y los miedos con los que convive Victoria día a día son muy reales. Lo mismo que los altibajos en su estado de ánimo, junto con los pequeños avances, y el intento por llegar a una normalidad. Creo que puede ser una buena lectura para la gente más joven, porque les puede ayudar a ver los trastornos alimenticios desde una perspectiva más real.

Algunas frases del libro:
“Nadie respeta nuestro ritmo.”

“Ojalá tuviese la facultad de cerrar mis oídos a mis propios pensamientos.”

“Yo soy la dueña de mi destino y me niego a vivir en un cuerpo que no me pertenece.”

“Adiós al invierno y bienvenido el calor de la primavera.”

Contracubierta o parte de la misma:
Victoria y Kenji comparten un secreto: las cicatrices que recorren sus muñecas. Para ella, los días transcurren contando calorías e intentando que su hermana no la obligue a comer más de lo que ella considera suficiente. Él vive escondiendo las marcas de su pasado bajo tatuajes y trabajando de sol a sol en un bar para amantes del rock.
Ambos están solos, aislados del mundo...
Hasta que Kenji descubre a Victoria en los baños del bar donde trabaja rodeada de un charco de sangre. Todos creen que ha intentado suicidarse, porque sufre anorexia, porque su novio acaba de dejarla, porque en definitiva parecía inevitable. Pero nadie la entiende realmente... hasta entonces.



lunes, 9 de febrero de 2015

DÍAS SIN HAMBRE de Delphine de Vigan

Leer este libro ha supuesto un auténtico reto para mi por el tema que trata, la anorexia. Pues una de mis hijas tiene esta enfermedad desde hace tres años. Después de este tiempo, continuo intentando como madre entender todo lo que conlleva esta enfermedad, así como vencer el miedo y la ansiedad que me produce todo lo relacionado con los trastornos de la conducta alimentaria (TCA). Ahora mismo, en este largo camino, mi hija está venciendo, poco a poco, sus miedos, por eso creo que era el momento de enfrentarme a conocer la experiencia de esta mujer. Y ha ido bien, a pesar de todo lo que me ha hecho revivir, he comprendido lo que quería transmitir. Porque si hace tres años yo ignoraba qué es la anorexia, y la relacionaba con los típicos clichés, ahora gracias a la información y ayuda recibida por psicólogos y psiquiatras, sé lo que es. Y en esta novela está reflejado.
En “Días sin hambre” su autora, Delphine de Vigan, narra su propia experiencia al haber tenido anorexia de joven. En concreto cuando a los 19 años, al límite de sus fuerzas, ingresa en un hospital. Lo cual debió de ser por 1985, por eso algunas circunstancias de esa estancia hospitalaria me han resultado muy diferentes a hoy en día. Pero lo que no ha cambiado son los comportamientos y conductas, pues según leía frases como:
días enteros sin sentarse. El cuerpo, que vuela desvalido por encima de las aceras. Caídas. El insomnio que acompaña al hambre. El frío. Subir escaleras como otros se pinchan las venas. No quiere perder el control. Necesidad de controlarlo todo. Rabia. Gritos. Ira, que descarga hacia su tía, hacia quien quiere, porque sabe que no cambiarán sus sentimientos. Harta de todo y de todos. La angustia que le invade cada vez que come. La angustia de la comida como una angustia de muerte. No puede más. Abdominales. Hablar por teléfono de pie, salir, bailar, ya no aguanta quieta. Su recuerdo de cuando comía patatas fritas con queso, la despreocupación, y entonces, sin saberlo, era libre. Los síntomas de la desnutrición. En ayunas se  sentía más fuerte, inaccesible. Cada vez se hundía más en la soledad. No sabía hacer otra cosa más que quemar su cuerpo por dentro. Quería morirse. Recetas. Cocinar para otros. Busca todos los medios de gastar lo que absorbe, de frenar un aumento de peso que ya no controla. Le da miedo curarse. Se aferra a esa enfermedad como si fuese el único modo de existir.

Y no sólo lo anterior, pues la autora aún dice mucho más. Sino todo el libro hacía que de vez en cuando se me saltasen las lágrimas porque el personaje de este relato, Laure, no sólo era la propia autora, sino también mi hija, a quién veía en esas actitudes.
Es una historia dura, y así la puede sentir cualquier lector, pero si conoces la enfermedad, aún entiendes más cada palabra, haciendo el dolor que transmite más intenso.
El personaje de Laure (Delphine de Vigan) lucha consigo misma para vencer la anorexia. Elige entre vivir o morir. Sabe que la vida puede reanudarse. Pero le da miedo salir de eso y no salir. Ha aceptado la hospitalización para mitigar el sufrimiento, para ganar lo justo de peso y sobrevivir, pero no para curarse. Encuentra el apoyo del Dr. Brunel, a quien necesita como refugio. Él le otorgó confianza. Ella está en el camino que la devuelve a la vida. En el hospital se siente protegida del mundo. Todos los días las mismas ocupaciones, las mismas rutinas. Es lo que necesitaba para acabar con la angustia y la soledad. El peligro es encadenarse a la enfermedad. Quedarse ahí protegida de la angustia que corroe el alma. Hasta que se da cuenta de que ya no es cuestión de sobrevivir sino de curarse. Quiere gritar hasta quedarse sin aliento el terror que le da haber llegado hasta ese punto. Quiere curarse.
Un aspecto que me ha hecho sufrir todavía un poco más ha sido la relación con su familia, cuando cuenta que ha crecido marcada por suicidios familiares, su propia madre quería morirse. La mala relación con el padre y la madrastra. El que quería hacer daño a sus padres. Que con su madre llevaba años sin apenas hablar. Me han parecido situaciones muy duras y traumáticas.
En conclusión, es una historia impactante, que habla de una enfermedad de la que son más conocidos algunos tópicos que la realidad. Pero hay que saber que la anorexia es un trastorno de la conducta alimentaria, es un trastorno mental, que tiene un montón de causas, tiene factores predisponentes, precipitantes y mantenedores. Por lo que no hay que confundir con una moda o un capricho de adolescentes. Por tanto, recomiendo este libro porque hace una descripción del proceso de la enfermedad muy cercana a la realidad.

Algunas frases del libro:
“Hay que luchar consigo mismo para entender algún día que se está luchando por uno mismo.”

“Va echando grasa, poco a poco. No obstante, resulta aterrador. No se opone, pero el proceso ha de ser lento. Si el cuerpo va más aprisa que la cabeza, la cabeza se niega, se defiende, ordena al cuerpo que pare. Le ordena que se amotine. Durante unos días el peso se estanca.”

“Se siente atrapada en un cuerpo que la engaña y la domina.”

“Si no piensas, todo va bien.”

Contracubierta o parte de la misma:
La primera novela de Delphine de Vigan, publicada en el año 2001 con el pseudónimo de Lou Delvig por razones familiares, cuenta, en una intensa e inquietante primera persona, la historia de una joven anoréxica de diecinueve años. El relato que Laure hace en su diario de un cuerpo al borde de la muerte, un cuerpo vaciado que se hiela de frío durante sus primeros días en el hospital, con sus treinta y seis kilos de peso y su metro setenta y cinco, es verosímil y perturbador.
Desde las primeras líneas de la novela el lector se sumerge en la historia sobrecogedora de una verdadera metamorfosis. Acompaña a la joven a través de su recuperación y de su aprendizaje: volver a comer es aprender a ingerir los alimentos pero, ante todo, a sentirse poseedora de un cuerpo susceptible de despertar el deseo de otro.
En el hospital, Laure establece una intensa relación de transferencia con el doctor Brunel que será determinante para su recuperación. Él inventa historias sólo para ella; y la joven va desgranando detalles de su biografía que acercan al personaje a la propia Delphine de Vigan, y a “Nada se opone a la noche”, su fascinante biografía novelada. Y aun pudiendo ser leída como parte de aquélla turbadora, apasionante saga familiar, esta novela de trama mínima es también una poderosa bildungsroman, un despertar a la vida y al amor, donde el viaje de su protagonista es interior y se desarrolla entre las cuatro paredes de un hospital.

Nota personal: pongo el enlace a una página donde otra madre con una hija que también tiene anorexia está recogiendo firmas para que prohíban las páginas pro-anorexia y pro-bulimia en internet  (pinchar aquí)

Traducción de Javier Albiñana


jueves, 18 de junio de 2009

LA SOLEDAD DE LOS NÚMEROS PRIMOS de Paolo Giordano

Acabo de leer este libro y volvería a empezarlo. Me ha encantado, dejándome una agradable sensación de plenitud.
Alice y Mattia sufren por separado un suceso traumático en su infancia que marcará el resto de sus vidas. Desde ese momento viven de una manera especial su adolescencia y la relación con sus compañeros y padres, hasta que se encuentran, a partir de ahí su relación será próxima pero a la vez lejana. Cada uno necesita su propio espacio y su soledad. Aquí es donde cualquiera de nosotros nos podemos ver reflejados: la búsqueda de uno mismo, de la felicidad.
Esta novela también trata, aunque en segundo plano, dos temas muy importantes en la adolescencia: la anorexia y las autolesiones.
Es la primera novela de este autor, espero que continúe escribiendo así de bien.


Contracubierta o parte de la misma:
Existen entre los números primos algunos aún más especiales. Son aquellos que los matemáticos llaman primos gemelos, pues entre ellos se interpone siempre un número par. Así, números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43, permanecen próximos, pero sin llegar a tocarse nunca. Esta verdad matemática es la hermosa metáfora que el autor ha escogido para narrar la conmovedora historia de Alice y Mattia, dos seres cuyas vidas han quedado condicionadas por las consecuencias irreversibles de sendos episodios ocurridos en su niñez. Desde la adolescencia hasta bien entrada la edad adulta, y pese a la fuerte atracción que indudablemente los une, la vida erigirá entre ellos barreras invisibles que pondrán a prueba la solidez de su relación. La sutileza de los rasgos psicológicos de los personajes, así como la hondura y complejidad de una historia que suscita en los lectores las reacciones más variadas, resaltan la admirable madurez literaria de este joven autor a la hora de asomarse, nada más y nada menos, a la esencia de la soledad.

Traducción de Juan Manuel Salmerón Arjona