Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano

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miércoles, 4 de diciembre de 2013

LOS RECUERDOS de David Foenkinos

Novela con 68 capítulos cortos de los que la mitad, los números pares, son recuerdos. Siempre de alguien que ha salido en el capítulo anterior, algunos de ellos son personajes reales del mundo de la cultura: escritores, cineastas, músicos, pintores, arquitectos, filósofos. Que nos descubren su alma.
La otra mitad de los capítulos, los impares, son los recuerdos que ha intentado reunir el joven narrador, quien trabaja de noche en un hotel de París para así disponer de tiempo para escribir, o por lo menos ese es su deseo.
Y esos recuerdos nos hablan de la relación con su abuela, de como es la vida en una residencia de ancianos, vista desde la perspectiva de un joven que piensa que un día esos ancianos tuvieron su edad, y algún día él llegará a la suya. Por tanto recorrer los pasillos de la residencia le sirve para saber en quién se convertirá. Ve ancianos que se dejan morir porque no desean sufrir más, y que más que el miedo a la muerte tienen el miedo a que la muerte no llegue nunca. Hace una crítica a como la sociedad en general tratamos a los ancianos.
El tema de la muerte también es tratado desde la reflexión de que sabemos que llegará pero sigue sorprendiéndonos. En este caso para hacer más llevadera esta cuestión habla de las situaciones absurdas y administrativas que a veces conlleva la muerte de una persona.
También trata el tema de la huida como el hecho de querer alejarse de la realidad, por la necesidad de volver al lugar donde se ha sido feliz, refugiándose en un recuerdo. Y hace la comparación de que el olvido es como una huida.
A grandes rasgos habla de la vida, del amor, de la belleza del inicio de una relación, de la pareja, de la relación con los hijos y con los padres, por extensión con los abuelos.
En conjunto es un libro reflexivo, con momentos emotivos y con frases muy bonitas, sobre todo, al terminar algunos capítulos. Incluso intercalada en sus páginas hay una historia dentro de la historia, es un relato de los antepasados del protagonista, sobre aquel París ocupado de los años 40.
Pienso que ha entrelazado muy bien la relación de sus padres y la suya con su pareja. Haciendo coincidir momentos claves. Así como la relación con su abuelo cuando era niño y su relación con su hijo, reviviendo la misma experiencia, cerrando el círculo.
Me ha mantenido en tensión porque repite muchas veces “no podía imaginar lo que iba a ocurrir”, por lo que pasaba las páginas esperando que pasase algo importante, ¿Pasará?
El autor utiliza pequeñas notas a pie de página que son pensamientos del propio narrador, puntualizaciones sobre algo, y algunas tienen un punto de ironía. Dejándome la sensación de querer relajar al lector cuando los temas se hacen delicados, como lo que he comentado unas líneas antes sobre la muerte, o la situación absurda de la policía ante la desaparición de la abuela. Que por cierto a nivel personal me ha hecho recordar una vivencia de hace un par de años, cuando desapareció el padre de una amiga y es cierto que fueron “unos días de horas infinitas por su búsqueda”. Aunque mejor recordar algo más entretenido como la desaparición de otro anciano “El abuelo que saltó por la ventana y se largó” (reseña aquí) de Jonas Jonasson quien no quería renunciar al placer de vivir.
Bueno, que recordando me he ido por las ramas, y como dijo David Foenkinos de su libro “La delicadeza” (reseña aquí) que si no te ha gustado siempre puedes quedarte con la receta del risotto de espárragos, pues en esta novela siempre puedes acabar pensando en las canciones ligadas a un instante que despiertan recuerdos.

Algunas frases del libro:
“Muchas veces en mi vida me he quedado como desfasado con respecto a las palabras que me hubiera gustado decir.”

“Nunca se llega a conocer del todo la vida de un hombre.”

“La cuestión de la ancianidad. ¿Qué quieren los viejos? Se van aislando despacio en ese camino que los conduce a la blancura. Todo aquello que constituye la materia de las conversaciones desaparece. Y los demás estamos ahí, velando su tristeza.”

“Hay momentos en que lo que vemos todos los días se nos aparece de pronto bajo una luz diferente.”

“Me encanta la capacidad que tienen los niños de protegerse de la desgracia a través de la fantasía.”

“Hay que transitar despacio por el camino que lleva a algunos recuerdos.”

“Cuán frágiles son los instantes de felicidad.”

“Evolucionamos bajo la mirada del niño que hemos sido.”

Concubierta o parte de la misma:
Cuando su abuelo muere, el joven narrador se da cuenta de la cantidad de cosas que no ha compartido con él. Decide entonces aprovechar al máximo el tiempo junto a su abuela. La visita a menudo y consigue espantar su soledad y hacerla reír. Pero un día, como si de una adolescente se tratara, la abuela se fuga de la residencia en la que vive.

Traducción del francés por Isabel González-Gallarza

Imagen de la cubierta: Walter Martin & Paloma Muñoz

lunes, 10 de septiembre de 2012

ENTRE TONOS DE GRIS de Ruta Sepetys


No es un libro para cualquiera, por el bajo estado de ánimo que deja, en esta novela sí he llorado. Pero sí es una historia que todos deberíamos conocer, porque nos presenta la realidad que vivieron muchos lituanos que fueron deportados a Siberia cuando Stalin gobernaba en la Unión Soviética, en aquellos años cuarenta del siglo XX cuando entre él y Hitler se repartieron Europa. Y los Estados bálticos desaparecieron de los mapas atrapados entre el imperio nazi y el imperio soviético, olvidados por el resto del mundo, y con ellos 40 millones de personas. Duro y sobrecogedor.
La autora a través de las vivencias de su padre y de otros lituanos, investigando y documentándose muy bien, ha escrito una novela muy conmovedora, con escenas duras y crueles, que hacen sentir el dolor y la desesperación de la gente. Narrada por una adolescente que no entiende por qué los sacaron de sus casas y por qué estaban en una lista, que intentará emular a su madre manteniendo la esperanza gracias a que cada vez que parecía que iban a caer en el abismo de la desesperación ocurría algo mínimamente bueno que les salvaba de la caída. “Optimismo” que tiene su contrapartida con el personaje del señor Stalas quién representa la angustia, la desesperación, el fracaso y la derrota.
Páginas tras página nos encontramos con personajes de todas las edades que se alimentan de basura y podredumbre, que sólo por el hecho de estar vivos piensan que están a salvo en el infierno. Mientras la muerte había empezado a extenderse entre ellos.
Según iba leyendo una vorágine de imágenes acudían a mi mente, empezando por una de las primeras escenas, cuando paran con el furgón delante de un hospital y piensan que van a atender a un herido, pero están esperando a que una mujer dé a luz para llevársela junto al bebé al camión. No quiero  entrar en más detalles porque no quiero descubrir mucho del contenido, pero es uno de los momentos que me han parecido más crueles, duros y tristes. Aunque vendrán otros similares después. Pero entre tanto dolor y desgracia nos encontramos con momentos de paz, o por lo menos con momentos para descansar la mente, la autora intercala pequeñas historias que son recuerdos de Lina, que suavizan la dureza del relato, y por unos segundos te dejan respirar profundamente y pensar qué más les puede suceder ahora. ¿Cuándo acabará todo?
Ellos esperan que los salve el resto del mundo cuando se enteren de lo que está pasando, pero el mundo no tenía ni idea de lo que estaban haciendo los soviéticos. No saben si cuando Hitler entre en Lituania será mejor, peor o igual que Stalin. Y sólo lo sabrán los que consigan sobrevivir a este horror.
Me ha impresionado leer este libro, porque me ha acercado a una realidad sobre la que apenas había leído nada, no como sobre el Nazismo, del que hay, o por lo menos he leído, muchos más libros, y visto más películas. Me ha impactado la cifra de 40 millones de personas. Me ha sobrecogido el que esperaban que les salvase el resto del mundo, y se quedaron esperando, algo que no ha cambiado a lo largo de los años en otros países donde han vivido o viven situaciones parecidas. Es terrible que el ser humano cometa atrocidades contra otros seres humanos. Es necesario que se cuente lo que pasó y lo que está pasando. Para que en algún momento todo esto sólo sea un recuerdo.
Me ha gustado como la autora ha utilizado el dibujo y la pintura como medio de expresión para reflejar los sentimientos de dolor, esperanza y nostalgia. Tremenda e impactante esa comparación con el cuadro de “El grito” de Munch cuando Lina ve en su mente que el rostro del cuadro era el suyo, no necesita palabras para sentir el horror que estaba viviendo.
Una novela que recomiendo, que también la deberían leer los jóvenes, a partir de 15 o 16, como “El diario de Ana Frank”.
Una historia que conmueve y entristece porque te hace sentir junto a Lina, Jonas, Andrius y otros personajes los días grises y la negrura de las noches.

Algunas frases del libro:
“Observé a todos los presentes. Tenían el futuro pintado en la cara. Vi valor, rabia, miedo y confusión. Otros rostros solo mostraban desesperación.”

“Volveremos a casa. No dejes de pensar en tu padre y en nuestra casa. Tenemos que mantener vivo ese pensamiento en nuestros corazones. Si lo hacemos, volveremos.”

“El sentido del humor es algo que no nos pueden quitar.”

“Mi profesor de arte nos había contado que si respirabas hondo y te imaginabas algún lugar, podías estar allí. Podías verlo y sentirlo. Durante nuestras protestas silenciosas ante el NKVD aprendía a hacerlo. Me aferraba a mis herrumbrosos sueños durante esos momentos de silencio. A punta de pistola, me abandonaba a la esperanza, me permitía a mí misma confiar y ser optimista. Komorov pensaba que nos estaba torturando, pero lo que hacíamos era concentrarnos en la quietud que se formaba dentro de nosotros mismos. Allí encontrábamos las fuerzas para continuar.”

“El gris se nos había colado por debajo de la piel, formando franjas oscuras bajo nuestros ojos.”

“Ya sea bajo Hitler o bajo Stalin, la guerra terminará con todos nosotros. Lituania está atrapada entre los dos.”

“Aunque estaba oscuro, la blanca nieve iluminaba el paisaje como si fuera de carbón. Pero eso era todo lo que podíamos ver, distintos tonos de gris por todas partes.”

“¿Qué era más difícil, morir o ser el que sobrevive? Tenía dieciséis años, era huérfana, estaba en Siberia, pero lo sabía. Era lo único sobre lo que no tenía dudas, nunca: quería vivir. Quería ver crecer a mi hermano. Quería volver a ver mi patria. Quería ver a Joana. Quería volver a sentir el aroma de las lilas que la brisa traía hasta mi ventana. Quería pintar en los campos. Quería ver a Andrius con mis dibujos. En Siberia solo había dos escenarios posibles: el éxito significaba sobrevivir; el fracaso significaba morir. Yo quería la vida. Quería sobrevivir.”

Contracubierta o parte de la misma:
La novela comienza cuando Lina y su familia son arrancadas a la fuerza de lo que había sido su plácida existencia hasta ese momento, y los acontecimientos se precipitan por una terrible espiral. Desde las primeras líneas, la poderosa voz de Lina, su joven y valiente protagonista, nos arrastra. Su fuerza y su voluntad de mirar siempre hacia delante nos impresionan. Pero, sin duda, su dignidad y su determinación de ser ella misma a pesar de las circunstancias son lo que nos conquista para siempre.

Solapa:
Junio de 1941, Kaunas, Lituania. Lina tiene quince años y todo un verano por delante antes de matricularse en una escuela de arte. Pero, de repente, una noche, la policía secreta soviética irrumpe en su casa y se la lleva en camisón junto con su madre y su hermano. Su padre, profesor universitario, ha desaparecido ese mismo día. Lina relata el largo viaje que emprenden, junto cpn otros deportados lituanos, hasta los campos de trabajo de Siberia. Su única vía de escape es un cuaderno de dibujo en el que plasma su experiencia, con la esperanza de hacer llegar a su padre noticias para que sepa que siguen vivos.

Traducción de Isabel González-Gallarza

lunes, 30 de julio de 2012

LA SAL DE LA VIDA de Anna Gavalda


Es el tercer libro que leo de este escritora francesa y en cada uno he encontrado algo, aunque haya sido una mínima parte, como me ha sucedido en éste o en “La amaba” (reseña aquí), que me ha llenado, porque si me gusta el estilo de esta mujer es precisamente por la forma que tiene de hacernos llegar diversos sentimientos.
En esta novela Anna Gavalda nos lleva a recordar nuestra niñez y el tiempo pasado con nuestros hermanos, dejándonos la agradable sensación de que aquellos años los podemos recuperar en cualquier momento.
Simon, Lola, Vincent y Garance son los protagonistas de esta novela, contada en primera persona por la última. Son cuatro hermanos bastante unidos desde siempre, como una piña, tienen mucha complicidad y compenetración, y entre sí se necesitan. Juntos son intocables. Pero cuando se han hecho adultos sus vidas han tomado caminos distintos. Ahora con motivo de un acontecimiento familiar el clan se reúne de nuevo. Por un momento vuelven a estar los cuatro reunidos, sintiendo que la vida se recompone.
Parte de la historia aborda la relación con una cuñada, a quien chinchan y les encanta tomar el pelo. Para continuar con una escapada que protagonizan los hermanos, durante un par de días compartirán muchos recuerdos que les harán vibrar, emocionarse y rozar la felicidad, se sentirán ricos interiormente. Gracias o por culpa de sus padres se acercaron a los libros y a la música, les hablaron de otras cosas y les enseñaron a verlo todo de otra manera, con sensatez, sabiendo tomar las cosas con un poco de distancia. Sin embargo, no aprendieron a confiar en ellos mismos.
Este encuentro especial lleno de buenos momentos, risas y alegría, es un último rescoldo de la niñez, de aquellos maravillosos años cuando sólo era ellos cuatro, sin responsabilidades, ni compromisos, aquellos tiempos de libertad y de inocencia, donde todavía tenían grandes sueños. Tan distintos a sus vidas actuales. Un encuentro que marcará un antes y un después en sus vidas, donde el regreso a su infancia dará paso a la madurez.

Es una novela corta y sencilla, sin demasiadas pretensiones, continua pareciéndome muchísimo mejor “Juntos, nada más” (reseña aquí). Pero que deja un buen sabor con los sentimientos que transmite: nostalgia, ternura, felicidad, a través de unos personajes que resultan cercanos. Y donde la música jugará un papel muy significativo, haciendo salir todas las emociones, las suyas y las nuestras.

Algunas frases del libro:
“¿Dónde termina la buena educación y dónde empieza la cobardía? “

“Y las dos sentimos que somos la mitad de todo y que la una sin la otra no estaría más que a medias.”

“¿Y cuándo terminaría la vida por separarnos? Porque así son las cosas. Porque el tiempo separa a los que se quieren, y nada perdura.”

“Y después hablamos también de nuestros padres. Como siempre. De Mamá y de Pop. De sus nuevas vidas. De sus amores y de nuestro futuro. En dos palabras, de esas cosillas y esas personas que llenaban nuestras vidas.
No eran muchas cosas ni mucha gente, y sin embargo...era infinito.”

Contracubierta o parte de la misma:
Simon, Garance y Lola, tres hermanos que ya se han hecho mayores como sus obligaciones, huyen de una tediosa boda familiar para ir a reunirse en un pueblecito campestre con Vincent, su hermano pequeño. Olvidándose de hijos, divorcios y preocupaciones, vivirán un último día de infancia robado a su mundo de adultos.


Traducción de Isabel González-Gallarza

jueves, 22 de diciembre de 2011

LA AMABA de Anna Gavalda

Empecé el año leyendo “Juntos, nada más” de esta autora, y me entusiasmó, fue una novela que me transmitió muchas emociones. Ahora, prácticamente acabado el 2011 vuelvo a leer a Anna Gavalda en su libro “La amaba”.
Un relato donde al principio toma fuerza la belleza de las palabras y según va avanzando nos lleva a una reflexión sobre las vidas de los protagonistas, sobre nuestras vidas.
Dos son los personajes principales, Chloé y Pierre, nuera y suegro, quienes en un momento crucial de sus vidas, a ella la ha abandonado su marido, se van a la casa familiar, un lugar apartado en el campo, y establecen un diálogo que les hace sincerarse por primera vez.
Él tiene un carácter fuerte, distante, nadie le lleva la contraria, su tono siempre es de suficiencia, pero siente nostalgia, y habla a su nuera porque es su hijo quién la hace sufrir, y no le gusta verla triste, y aunque ella no lo sepa siempre la ha apreciado.
Ella está dolida, se siente desgraciada e infeliz. Piensa de su suegro que es huraño e inaccesible, que es una especie de marciano perdido en la familia. Y ahora está atónita porque nunca le había oído decir más de dos frases seguidas, nunca le había oído expresar sus estados de ánimo. Y de repente le está contando su vida, una historia que le sorprende.
Pierre no quiere que su nuera se vaya, por primera vez es capaz de hablar de su propia vida, este momento que se supone era para ayudarle a ella, se ha convertido en una confesión de su pasado, sus dudas, sus renuncias, sus esperanzas, su ternura, que salen a la luz en estas conversaciones.
Chloé intenta sobreponerse a su nueva situación, tiene dos hijas, y por ellas debe volver a empezar. A sí misma se dice que tiene que conseguirlo, pero el desánimo la puede. La nueva faceta de su suegro la pone nerviosa, piensa que él y todos le hacen daño. Pero cuando Pierre empieza a sincerarse descubre a una persona diferente, y la vivencia de su suegro le ayudará.
Al comienzo de la novela parece que la historia se va a centrar en Chloé y sus hijas, pero cambia el protagonismo hacia Pierre, y con él conoceremos lo que puede llegar a significar amar.
Resulta extraño que entre dos personas que nunca han hablado, mas que lo estrictamente necesario como familia, de repente ella acepte la propuesta de él de irse juntos con las niñas a la casa de campo familiar. Pero cuando ves la necesidad que tiene cada uno de desahogarse, de abrir su interior, en un diálogo intenso y a la vez fluido, entiendes que no es raro, y que un momento así es lo que puede ayudarles a sentirse bien.
Una novela que nos habla de la vida, del amor, de la tristeza, y de lo complicado que es tomar decisiones.
No me ha llegado tanto como “Juntos, nada más”, porque los personajes no se me han hecho tan cercanos, pero me ha gustado como ha tratado el tema del amor, de las relaciones, y las dudas y esperanzas que nos transmite. Anna Gavalda sabe hablar de sentimientos.
Un libro corto para poder leer junto al fuego una tarde de invierno, el mismo escenario donde se desarrolla la novela.

Algunas frases del libro:
“-Velo por usted.
Me sonríe. Es apenas una sonrisa.
-No... el que vela soy yo.
Y volvemos a nuestros pensamientos.
Y yo lloro detrás de mis manos.”

“Prefiero verte sufrir mucho hoy, mejor que un poco toda la vida.”

“Todo termina por arreglarse cuando se es feliz.”

Contracubierta o parte de la misma:
Pierre, un rico industrial de sesenta y cinco años, invita a Chloé, su joven nuera, a pasar un fin de semana en la casa de campo familiar. Ella acepta, llevada por la necesidad de cambiar de aires ante el reciente abandono de su marido.

Traducción de Isabel González-Gallarza


domingo, 11 de septiembre de 2011

LA DELICADEZA de David Foenkinos

Este libro lo conocí por el blog A tientas y me llamó la atención el párrafo que destacó Saramaga.... "Cuando por fin se quedó sola, se sintió aliviada. Otros no habrían soportado la soledad en ese momento. Nathalie soñaba con estar sola. Y, sin embargo, la situación lo hacía todo más insostenible. Recorría el salón, y todo estaba ahí. Exactamente igual que antes. No se había movido nada. La manta seguía sobre el sofá. También la tetera, sobre la mesa baja, con el libro que estaba leyendo. Le impresionó especialmente ver el señalador. El libro quedaba así dividido en dos; la primera parte la había leído mientras aún vivía François. Y en la página 321, François había muerto. ¿Qué hay que hacer en estos casos? ¿Puede alguien proseguir la lectura de un libro interrumpido por la muerte de su marido?"

Y lo apunté en la lista de lecturas pendientes. Y esas cosas raras que tiene la vida, las casualidades, las coincidencias, hicieron que lo encontrase sobre el mostrador de la biblioteca, o que me encontrase el libro a mi.
Es una historia que nos lleva de la felicidad al dolor para volver a saborear la vida, y lo hace como su título indica de manera delicada, suave, transmitiendo esperanza entre sus páginas.
Los primeros capítulos me han parecido demasiado “pastelosos”, una pareja tan perfecta, Nathalie y François, con una vida que rebosa felicidad, parece un sueño maravilloso que produce envidia, y a la vez miedo, la propia protagonista piensa: “esa felicidad le daba miedo, temía que pudiera llevar intrínseca la amenaza de la desgracia”. Ésta es una sensación que creo que todos hemos tenido alguna vez, cuando todo está saliendo tan maravillosamente bien piensas que algo turbará esa paz. Y en esta novela sucede así, de repente muere François (lo cuento porque en la contracubierta también lo adelanta). A partir de esta tragedia cambia la sensación de felicidad por el proceso de duelo, Nathalie, a quien hasta ese momento le gustaba reír y leer, sufre mientras la vida continua y se refugia en el trabajo.
Pero no es un libro triste, al contrario, está lleno de optimismo. Es una tragicomedia. Los sentimientos y emociones que transmite Nathalie, el como reconstruye su vida poco a poco, como se suceden los hechos, con total delicadeza y suavidad, son una bocanada de oxígeno en medio de tanto dolor. “En el momento más crudo del dolor piensas que la herida siempre estará abierta. Y de pronto una mañana te extrañas de no sentir ya ese peso terrible.”
Del resto de personajes destacaría a Madeleine, su abuela, apenas aparece en la novela, prácticamente al final, pero me ha parecido un personaje entrañable, y las escenas que se desarrollan en su casa están narradas con una grandísima ternura.
Sobre Charles, su jefe, que representa al “malo”, es el típico estereotipo de hombre ligón que se cree superior, que en momentos resulta asqueante y otras veces ridículo.
En general, las escenas que suceden en la empresa están muy bien caracterizadas como la compañera, Chloé, que pretende ser su amiga y confidente, la envidia laboral, los cotilleos y rumores, hasta la máquina de café.
El otro personaje principal es Markus, que representa al “bueno”, un hombre normal, que pasa desapercibido en la empresa, y que su sencillez, naturalidad y humor lo convierten en alguien especial. Que demuestra que la belleza reside en el interior.
Un libro de fácil lectura, que deja una sensación agradable, donde la esperanza, la risa y el optimismo son más fuertes que la desgracia, la tristeza y el dolor. Porque queramos o no la vida continua y depende de nosotros mismos hundirnos o seguir hacia delante.
Como curiosidad el autor intercala de forma aleatoria capítulos muy cortos que son pequeñas explicaciones literarias, culinarias, cinematográficas, musicales, artísticas, deportivas, etc., referidas a situaciones concretas o detalles que suceden en la novela. Estos inpass hacen que este libro no se quede solamente en una historia de pareja rota y chica que rehace su vida, sino que le dan una perspectiva diferente. Como dice el propio David Foenkinos: “si no te ha gustado la novela por lo menos puedes aprovechar la receta del risotto de espárragos”.

Algunas frases del libro:
“Le costaba entender que se pudiera tener fe después de haber vivido una tragedia.”

“Le habían sugerido a menudo que se separara de los recuerdos. Tal vez fuera ésa la mejor manera de dejar de vivir en el pasado. Nathalie le daba vueltas a esa expresión: separarse de los recuerdos. ¿Cómo se abandona un recuerdo?.”

"Sus debilidades, las de su dolor, aparecían paradójicamente junto con sus sonrisas.”

“Le sonrió, y Nathalie contestó a su sonrisa con otra sonrisa. Habían vuelto las sonrisas. Es curioso cómo a veces uno decide algo muy en serio, se dice que todo será así a partir de ahora, y basta un ínfimo gesto de los labios para quebrar la seguridad de una certeza que parecía casi eterna.”

“Pero así son las cosas: siempre vamos con cinco minutos de retraso con respecto a nuestras conversaciones sentimentales.”

“Se abrazaron, la mejor manera del mundo de crear silencio.”

Contracubierta o parte de la misma:
Nathalie es una mujer afortunada. Felizmente casada con François, pasa los días rodeada de risas y libros. Un día la pena llama a su puerta: François muere inesperadamente. Natalie languidece entonces entre las paredes de su casa y se vuelca en la oficina. Pero justo cuando ha dejado de creer en la magia de la vida, ésta vuelve a sorprenderla y revelarse en su forma más maravillosa.

Traducción de Isabel González-Gallarza

domingo, 2 de enero de 2011

JUNTOS, NADA MÁS de Anna Gavalda


Cuatro personajes diferentes, cuatro seres con un pasado que les ha marcado, cuatro personas que un día el destino hace que se encuentren y que sus vidas se unan. “Juntos, nada más” es una novela donde lo importante son las relaciones humanas, donde vemos que ser diferente no impide la amistad y la convivencia. Donde conseguir dejar atrás la soledad y sentirse tranquilos, felices, sencillamente vivos, es posible.
Camille, hada frágil. Tiene 26 años. Siendo pequeña murió su padre, y la relación con su madre es bastante mala. Dibuja muy bien. Pero se ha abandonado totalmente, malvive en un cuartucho, limpia oficinas y está en los huesos.
Philibert, chuán desarmado. Un joven de origen aristocrático. Apasionado de la historia de Francia. Licenciado. Trabaja vendiendo postales en un museo. Vive en un piso enorme, en el mismo edificio que Camille, hasta que se resuelva un asunto de herencias. Es un caballero del pasado que vive en un París de finales del siglo XX.
Franck, chaval agotado. No conoció a su padre, y su madre lo abandonó. Se ha criado con sus abuelos. Trabaja de cocinero seis días a la semana. El único día libre se lo dedica a su abuela. Es chulo, ligón y vulgar. Su pasión son las motos. Comparte vivienda con Philibert.
Paulette, anciana llena de cardenales. Es la abuela de Franck. Tiene 83 años. Cada vez pierde más facultades y después de varios “accidentes” caseros no queda más remedio que llevarla a un asilo. Para ella lo más importante es su nieto y su casa.
Desde la primera página la autora nos va presentando a los personajes, poco a poco vamos conociéndolos, sabiendo quienes son y como son. Aunque necesitamos todo el libro para saber mucho más de ellos y, sobre todo, para ver su evolución y el cambio positivo que se va produciendo en sus vidas, siempre motivado por el apoyo y la complicidad que surge entre los cuatro.
En un momento casual Philibert y Camille, que son vecinos, empiezan a hablarse, y surje una relación de amistad que en un principio es extraña para dos personas que están acostumbradas a la soledad, porque ellos mismos han decidido alejarse de todo y de todos. Philibert como buen caballero rescata a la dama, Camille, que habiendo perdido todas sus fuerzas se ha abandonado en el cuartucho que vive, y la lleva a su apartamento. Aquí Camille conoce a Frank, quien al principio siente que una mujer se ha entrometido en sus vidas, siente invadido su espacio, pero nos demuestra que es humano y que tiene buen corazón cuando también, a su modo, ayuda a esta mujer.
De esta manera empiezan a convivir tres personas que son diferentes en muchos aspectos, que proceden de mundos distintos, pero que tienen en común que nunca han sido felices ni han tenido una familia de verdad. Todos han tocado fondo. La amistad es cada vez mas intensa, y sin darse apenas cuenta se están ayudando unos a otros. Así es como conocen a Paulette, la abuela de Frank, una mujer que también empieza a formar parte de sus vidas. Y con el tiempo van sacando los mejor de cada uno. No tenían a nadie más en el mundo y ahora se tienen ellos cuatro. 

He disfrutado mucho con la lectura de este libro. El cual escogí para leer gracias a las estupendas opiniones que había leído sobre éste y su autora en diversos blogs, como
Cuéntate la vida, Bibliobulimica’s blog, Devoradora de libros, Bitácora de mis lecturas, De todo un poco, y muchos otros blogs (imposible nombrarlos a todos) que sino han leído este libro si otros de esta autora francesa.
“Juntos, nada más” es una hermosa historia que me ha transmitido muchas emociones, en muchos momentos he sentido tristeza y en otros he sonreído. Me ha encantado la conversación que mantiene Frank con su abuela, que es toda una confesión de sentimientos. Y la relación entre los personajes, sus diálogos y la forma en que se van conociendo y profundizando la amistad.
Un libro que recomiendo porque quien lo lea va a disfrutarlo. Le van a gustar los personajes, tan especiales y peculiares y que transmiten mucho encanto. La forma de narrar de la autora que nos lleva por la vida de estas cuatro personas desde la desesperanza hasta la felicidad. Haciéndonos cortas las 543 páginas, porque al final suspiras pensando que historia mas bonita.
Ahora tengo ganas de ver la película, porque me apetece volver a disfrutar de estos personajes, no será igual, porque nunca es lo mismo el cine que un libro, pero podré volver a saborear esta maravillosa historia.
También me apetece continuar leyendo a esta autora, así que más lecturas pendientes.
Y todo un año nuevecito para hacerlo.

Feliz 2011 a tod@s.

Algunas frases del libro:
“No hablaban mucho. Habían perdido la costumbre de compartir una comida. El protocolo no se llevó pues a rajatabla, y a ambos les resultó difícil sacudirse de encima la soledad.”

“Mientras uno se está hundiendo, no puede hacer nada, hay que esperar a tocar fondo para darse su pequeño impulso tan sano con el talón, el único que permite volver a salir a la superficie.”

“En el piso también, cada uno empezaba a encontrar su lugar. Los movimientos incómodos del principios, ese ballet incierto y todos esos gestos torpes se fueron transformando poco a poco en una coreografía discreta y rutinaria.”

“¿De qué sirven las emociones si no se pueden compartir?”

“No hay pena que un libro no pueda consolar.”

“Los tres formamos una buena panda de lisiados.”

“Lo que impide que la gente conviva no es la diferencia, sino la estupidez.”

“Pero déjame que te diga que si ser intelectual significa a uno le guste aprender, ser curioso, atento, admirar, emocionarse, tratar de comprender cómo funcionan las cosas e intentar irse a la cama un poco menos tonto que la víspera, entonces sí, reivindico mi condición totalmente: no sólo soy una intelectual, sino que además estoy orgullosa de serlo.”

“La vida es más divertida cuando hay un poco de desorden.”

“Es una hipótesis. La historia no llegará lo suficientemente lejos como para confirmarla. Y además nuestras certezas nunca son inamovibles. Un día uno quisiera morirse, y al día siguiente, se da cuenta de que bastaba con bajar un par de escalones para encontrar el interruptor y ver las cosas un poco más claras... Sin embargo, esos cuatro estaban a punto de vivir los que tal vez serían los días más hermosos de sus vidas.”

“Nosotros cuatro, aquí, ahora, en este Clío destartalado, liberados, juntos, y que venga lo que tenga que venir.”

“Me gusta que la gente saque lo que lleva dentro. Porque es como un autorretrato con palabras.”


Contracubierta o parte de la misma:
Camille tiene 26 años, dibuja de maravilla, pero no tiene fuerza para hacerlo. Frágil y desorientada, malvive en una buhardilla y se esmera en desaparecer: apenas come, limpia oficinas de noche, y su relación con el mundo es agonizante. Philibert, su vecino, vive en un apartamento enorme del que podría ser desalojado; es tartamudo, un caballero a la antigua que vende postales en un museo, y el casero de Franck. Cocinero de un gran restaurante, Franck es mujeriego y vulgar, lo cual irrita a la única persona que le ha querido, su abuela Paulette, que a sus 83 años se deja morir en un asilo añorando su hogar y las visitas de su nieto.
Cuatro supervivientes magullados por la vida, cuyo encuentro va a salvarlos de un naufragio anunciado. La relación que se establece entre estos perdedores de corazón puro es de una riqueza inaudita, tendrán que aprender a conocerse para lograr el milagro de la convivencia. “Juntos, nada más” es una historia viva, con un ritmo suspendido en el aire, llena de esos minúsculos dramas personales que seducen por su sencillez, su sinceridad y su inconmensurable humanidad.

Traducción de Isabel González-Gallarza

lunes, 16 de febrero de 2009

LA ELEGANCIA DEL ERIZO de Muriel Barbery

Cuando empecé a leer este libro me aconsejaron que aunque al principio no me gustara que no abandonara y siguiera leyendo, que habría un momento en la lectura que cambiaría de opinión.
Así ha sucedido, los primeros capítulos no acababa de entenderlos, sobre todo los de Renée, sin embargo sentía curiosidad por el relato de Paloma. Aunque mi interés por llegar al final surgió cuando aparece en escena el sr. Ozu, a partir de este instante la historia de estos tres personajes toma sentido, incluído el final que para nada esperaba.

Un libro cargado de pensamientos y reflexiones: 

"Pero, al menos, habré acariciado la idea de que sí valía la pena vivir";

"Entonces os pregunto: ¿por qué permanecer en este mundo?"; 


"He leído tantos libros... Sin embargo, como todos los autodidactas, nunca estoy segura de lo que he comprendido de mis lecturas."; 


"Vivir, morir: no son más que consecuencias de lo que se ha construido."; 


"¿Cree usted que la vida tiene sentido?"; 


"Quizá estar vivo sea esto: perseguir instantes que mueren."; 


"Pues, por usted, partir de ahora buscaré los siempres en los jamases."

Contracubierta o parte de la misma:
En el número 7 de la calle Grenelle, un inmueble burgués de París, nada es lo que parece. Dos de sus habitantes esconden un secreto. Renée, la portera, lleva mucho tiempo fingiendo ser una mujer común. Paloma tiene doce años y oculta una inteligencia extraordinaria. Ambas llevan una vida solitaria, mientras se esfuerzan por sobrevivir y vencer la desesperanza. La llegada de un hombre misterioso al edificio propiciará el encuentro de estas dos almas gemelas.

Traducción del francés de Isabel González-Gallarza

Ilustración de la cubierta: Nicki Pardo, Glowimages; Getty Images