Esta
corta historia está protagonizada por un monstruo minúsculo que
consigue sacarnos más de una sonrisa, y a los niños les va a quitar
algunos de sus miedos.
Es
un canto al amor, a la necesidad de sentirnos abrazados, al calor de
unos brazos que consiguen llenar el vacío interior que a veces
sentimos.
El
relato (de Joyce Dunbar) es muy bonito, con frases cortas que le van
dando sentido a lo que quiere transmitir la autora.
Las
ilustraciones (de Jimmy Liao) son parte de esa historia, tienen
detalles que no hay que perderse, y unos colores muy vivos que hacen
muy atractiva la edición.
Aunque
es un álbum ilustrado dirigido a los más pequeños, con la
finalidad de que pierdan el miedo a la oscuridad, lo recomiendo para
todos porque, en concreto, los libros de Jimmy Liao son geniales. En
otras ocasiones he hablado de algunos de sus libros “La piedra
azul” (reseña aquí), “Desencuentros” (reseña aquí) y
“Secretos en el bosque” (reseña aquí).
Algunas frases del libro:
“El
monstruo estaba en un planeta solitario, le entristecía pensar que
se había comido toda la oscuridad.”
Contracubierta:
(continua
la ilustración de la cubierta)
