Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano

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lunes, 5 de septiembre de 2016

DORA BRUDER de Patrick Modiano

Premio Nobel de Literatura 2014

Sólo había leído un libro de Patrick Modiano, “En el café de la juventud perdida” (reseña aquí), al que llegué por recomendación de otro blog, y aunque me resultó algo desconcertante, su conjunto me animó a querer leer alguna de sus otras obras, pues tiene un estilo propio. También posteriormente le concedieron el Premio Nobel de Literatura 2014 y es un incentivo más para acercarse a sus escritos.
“Dora Bruder” es un libro necesario. Pues simboliza a todos los judíos deportados en los años de la ocupación alemana de París. Esta familia es una de las muchas que fueron casi anónimas, que apenas dejaron huella tras de sí, y que sus vidas han acabado siendo ignoradas, por lo que en este caso se recupera la memoria de aquellas familias que murieron al completo, ya que ningún descendiente podrá hacerlo.
La historia surge de un hecho real, pues el propio Modiano se encontró en los años 90 con un anuncio publicado en 1941 en el periódico Paris-Soir. Por tanto el autor se convierte en narrador. Y empieza a indagar lo que le sucedió a Dora Bruder, una adolescente de 15 años que desapareció entonces, y sus padres publicaron un anuncio en la prensa. Muestra la paciencia del investigador, buscando datos, atando cabos, reconstruyendo la vida de esta persona y de sus padres, Ernest y Cécile, averiguando datos de su pasado y de aquel presente.
Además, parte de su interés está en que él vivió en ese barrio de París en los años 60, y las calles, los lugares, por dónde Dora pasó, también han sido escenario de su vida, lo que le proporciona un acercamiento con ella. Y es que las casualidades y las coincidencias se le van cruzando en su camino de reconstrucción de lo que le sucedió a Dora. Así es como relaciona una brevísima historia personal de cuando estuvo buscando a su padre en un hospital, un suceso que me ha dejado con la boca abierta. También recuerda la parte de la novela de Víctor Hugo “Los miserables” donde habla del convento de las calle Picpus. Y en esa relación de recuerdos. rememora a algunos escritores que murieron en aquellos años de guerra: Friedo Lampe, Felix Hartlaub, Roger Gilbert-Lecomte. Así como recopila datos e informaciones de otras personas que también fueron detenidas, deportadas y enviadas a campos.
Y es que en los años 1939, 1940... muchas personas fueron convocadas, internadas, clasificadas en grupos, tratadas como sospechosas o no sospechosas, nombradas como prestatarios extranjeros, llevadas al velódromo de invierno y posteriormente trasladadas en convoy a campos, como Dracy o Tourelles.
Vivían sujetos a una amenaza que se cernía. Conviviendo en un clima opresivo. Tenían el mundo en contra y no sabían por qué. Todo era hostil. Pero así fue la ocupación alemana de París. Con unos funcionarios de la policía que firmaban por simple rutina los documentos, donde se designaba el lugar donde enviaban a la gente como “Albergue. Residencia vigilada”. Y desde entonces se corrió un velo, y ahora la zona que rodea el cuartel de Tourelles es una zona de vacío y de olvido. Nadie se acuerda. Cómo pasa con el velódromo de invierno (ver aquí reseña de “La llave de Sarah”). Por lo que esta historia sobre Dora Bruder escrita por Patrick Modiano es especialmente importante para la memoria histórica.

Algunas frases del libro:
“Lleva tiempo conseguir que salga a la luz lo que ha sido borrado.”

“Dicen que los lugares conservan por lo menos cierta huella de las personas que los han habitado.”

“Algunas noches la ciudad de ayer se me aparece con reflejos furtivos detrás de la de hoy.”

“Existen casualidades, encuentros y coincidencias que se ignorarán siempre...”

Contracubierta o parte de la misma:
El 31 de diciembre de 1941, en el periódico Paris-Soir, apareció un anuncio dramático: unos padres buscaban a su hija, de 15 años, que se había fugado de un colegio de monjas. Nueve meses más tarde, el nombre de la muchacha aparece en una lista de deportados al campo de exterminio de Auschwitz. Al filo de estas dos desapariciones sucesivas conocemos el destino de todo un pueblo, de toda Francia y de toda Europa, en un momento de dolor y violencia, en el que la pureza resalta sobre un fondo de destrucción. Pero el tema del libro no es sólo la vida de Dora Bruder, sino la búsqueda del propio autor que trata de reconstruir aquella biografía borrada.

Traducción del francés por Marina Pino

lunes, 9 de enero de 2012

EN EL CAFÉ DE LA JUVENTUD PERDIDA de Patrick Modiano


Una novela que gira entorno a un personaje, una mujer, renombrada como Louki, a quien conoceremos a través de la visión que tienen de ella otros personajes que en algún momento se cruzaron en su vida y en quienes dejó huella. Estos hombres, a modo de narradores, relatan como la conocieron y como piensan que era, por tanto muchos de los datos que sabremos serán suposiciones, pero nos servirán para profundizar en la compleja personalidad de esta misteriosa joven.
La historia se desarrolla en el París de los años 60. El café Le Condé representa un lugar de encuentro para gentes que vivían a la sombra de la literatura y de las artes, un refugio contra todo lo que preveían que traería la grisura de la vida, donde algunos dejarían una parte de sí mismos, seguramente la mejor. Aquí es donde Louki, una joven sin raíces en la vida, sola en el mundo, se refugia como si quisiera huir de algo o escapar de un peligro. Ha roto con toda una parte de su vida, siente la necesidad de respirar aire libre y quiere poner fin a su soledad. Se siente sorprendida cuando descubre que era algo permitido eso de confiarse, de hablar de uno mismo. Cuando se da cuenta que alguien, enfrente de ti, se interesa por lo que haces y dices. Estaba tan poco acostumbrada a una situación así que no encontraba palabras para contestar.
Su infancia y adolescencia son claves para conocer su personalidad, que denota tristeza, y en parte la sabremos a través de su propia narración, porque ella también es narradora de uno de los capítulos. Este hecho me ha sorprendido bastante porque el libro dividido en capítulos, sin número ni título, comienza con un primer narrador, un estudiante que es quién primero nos habla de ella, en el segundo capítulo el siguiente narrador es un hombre que se hace pasar por editor, pero en el tercer capítulo es ella misma la narradora, y se rompe esa estructura de ser otros personajes quienes son el hilo conductor de la narración. Para volver en el cuarto capítulo a ser otro personaje, Roland, el narrador. Pero si nos olvidamos de la forma, lo importante es el conjunto y como cada uno de los personajes que van apareciendo son parte esencial para meternos en la piel de Louki y compartir con ella su búsqueda de identidad. Incluso los que apenas aparecen, como un librero que forma parte de una etapa de su vida y que siempre le decía: “¿Qué? ¿Encuentra algo que la haga feliz?”
Aunque, como le sucede al estudiante, muchas preguntas se me han quedado sin respuesta.
Me ha gustado esta novela por el estilo narrativo de Modiano, callejear por las calles de ese París bohemio de los años 60, y la sensación de nostalgia y melancolía que transmite, así como ese haz de misterio que me ha mantenido en vilo hasta el final.
Un autor y un libro que he conocido gracias a otros blogs, como el de Carol, y al que espero continuar leyendo.

Algunas frases del libro:
“Según iba cayendo el día, se convertía en el punto de cita de eso que un filósofo sentimental llamaba la juventud perdida.”

“Siempre he creído que hay lugares que son imanes y te atraen si pasas por las inmediaciones. Y eso de forma imperceptible, sin que te lo malicies siquiera. Basta con una calle en cuesta, con una acera al sol, o con una acera a la sombra. O con un chaparrón. Y te llevan a ese lugar, al punto preciso en el que debías encallar.”

“Creo que no leíamos esas obras de la misma forma. Ella tenía la esperanza de descubrirle un sentido a la vida en ellas, mientras que a mí lo que me cautivaba era la sonoridad de las palabras y la música de las frases.”

“Cuando de verdad queremos a una persona, hay que aceptar la parte de misterio que hay en ella... Porque por eso es por lo que la queremos.”

“A veces se te oprime el corazón cuando piensas en las cosas que habrían podido ser y que no fueron.”

“A veces, nos acordamos de algunos episodios de nuestra vida y necesitamos pruebas para tener la completa seguridad de que no lo hemos soñado.”

Contracubierta o parte de la misma:
París, años 60. En el café Condé se reúnen poetas malditos, futuros situacionistas, y estudiantes fascinados por la bohemia parisina. Y aunque la nostalgia de aquellos años perdidos parecería ser el tema central de la novela, Modiano le da un giro sorprendente. Porque “En el café de la juventud perdida” es también una novela de misterio. Todos los personajes, todas las historias, confluyen en la enigmática Louki. Cuatro hombres nos cuentan sus encuentros y desencuentros con la hija de una trabajadora del Moulin-Rouge. Algunos la buscan, otros la aman, y para casi todos ellos la chica encarna el inalcanzable objeto del deseo.

Traducción de María Teresa Gallego Urrutia