Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano

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jueves, 2 de noviembre de 2017

VAMOS A CALENTAR EL SOL de José Mauro de Vasconcelos

Hace unos años leí de este autor el libro “Mi planta de naranja lima” (reseña aquí), una historia dura, a la vez que llena de ternura, que me transmitió muchas emociones, e hizo que su protagonista, Zezé, un niño de 5 años, se quedase en mi corazón para siempre. Ahora una muy buena amiga me ha regalado la continuación a ese relato de la vida de Zezé, quien ya tiene 11 años y se acerca a la adolescencia.
Por tanto ha perdido la inocencia y naturalidad que tenía de tan pequeño, pero continua refugiándose en su imaginación para sobrevivir a todas sus inquietudes, encontrando esta vez cobijo en un sapo cururú, en el actor Maurice Chevalier y en el personaje de Tarzán. A la vez que tiene el apoyo real del hermano Fayolle, quien le escucha y le entiende porque sabe que no tiene maldad en el corazón.
La tristeza, el sufrimiento interior e infravalorarse son cuestiones que marcan su existencia, potenciadas porque le siguen considerando revoltoso y tiene fama de ser compañero del diablo. De ahí ese amparo que busca y encuentra en sus sueños de infancia mientras madura su corazón de niño.
El como José Mauro de Vasconcelos, basándose en su propia experiencia, transmite y enseña al mundo la vida de un niño en Brasil a mediados del siglo XX, mostrándonos sus sentimientos, sus nostalgias, sus formas de transformar la realidad, para con sus sueños ser feliz, mientras comparte momentos tan bellos como cuando Zezé reconoce que “un sol de alegría aparece siempre en mí.” Es parte de la maravilla de esta historia, en la que además seremos testigos de como crece y va pasando de esa edad, en la que todos los sueños son una realidad, a avanzar y descubrir la vida él solo.

Algunas frases del libro:
“El amor es lo más hermoso que existe en la vida.”

“Aprovecha la vida. Mientras tengas sueños en el corazón, procura conservarlos.”

Contracubierta o parte de la misma:
Zezé, el protagonista de “Vamos a calentar el sol”, es un niño brasileño que de pequeño quería ser poeta y llevar corbata de lazo. Ha pasado algún tiempo desde que lo conocimos en “Mi planta de naranja lima”, se ha ido a estudiar a Natal, donde una familia lo ha acogido, y ahora sólo piensa en aplicarse en el colegio para algún día poder ayudar a sus padres y hermanos.
Aunque él crea que es un niño muy serio, en el fondo sigue siendo un travieso con un corazón de oro y una imaginación desbordante. Sus confidentes son el sapo Adán y sus dos héroes de celuloide: Maurice Chevalier y Tarzán. En ellos, y en un bondadoso profesor del colegio Santo Antônio, encontrará la fuerza que le falta para sobreponerse a la nostalgia y salir airoso –si es posible– de tanta travesura.

Traducción de Carlos Manzano

Fotografía de la cubierta: Elisa Mariela Rodriguez Morales

viernes, 8 de junio de 2012

MI PLANTA DE NARANJA LIMA de José Mauro de Vasconcelos


La primera página del libro junto a este título tan bonito tiene un subtítulo: “Historia de un niño que un día descubrió el dolor...”, estas diez palabras lo dicen todo. A partir de este punto nos sumergimos en un relato donde su autor nos acerca sus recuerdos en el barrio carioca de Bangú, unos hechos bastante autobiográficos que todavía harán más creíble, conmovedor y cercano este libro.
Zezé tan sólo tiene 5 años, aunque a veces llegas a olvidar su edad por cómo entiende y sufre con los problemas de los mayores. Tiene mucha sensibilidad, lógica y salidas para todo, es precoz, curioso e inteligente. Por su corta edad es a la vez travieso y dulce, su familia opina lo primero y su maestra, entre otras personas, lo segundo. Él está convencido de que es el diablo, o por lo menos así se lo han hecho creer. Se siente culpable de muchos hechos y sufre, mira la vida con tristeza, y en su interior se mezclan el odio y la rabia con la ternura y un corazón de oro. No entiende tanta maldad sin motivo lo que le hace no creer en la bondad de las personas, y se ve como un animalito golpeado sin piedad. Experimenta un dolor mucho mayor que hambre alguna. Y de esto último sabe, por la pobreza tan inmensa que hay en su casa. Un hogar donde los niños a muy corta edad tienen responsabilidades, cada uno de los hermanos mayores cría a uno menor, así Zezé se ocupa de Luis, por quien siente adoración, y hace todo lo que puede para que sea feliz. Por encima de él está Totoca, de quién también es difícil entender su edad por lo adulto que parece, pero sólo tiene 9 años. Y las hermanas mayores, de las cuales Glória es su protectora. Su padre está en el paro, su madre trabaja en una fábrica, y Zezé se busca la vida para ganar algo de dinero, sobre todo, de limpiabotas.
Contrapuesta a esta imagen tan triste y desoladora, contada por el propio niño en primera persona, está la ilusión, la alegría, la imaginación y la inocencia de un pequeño de 5 años que se muestra natural y curioso con todo lo que le rodea, empieza a ir a la escuela y descubre un mundo nuevo. Compartiendo estas inquietudes con diversos adultos que resultan ser de gran apoyo como su tío Edmundo y Ariovaldo, pero sobre todo con el Portugués, a quien considera su mejor amigo, que se convierte en la persona que más quiere del mundo y por quien siente "un sol de felicidad dentro de su corazón". A cambio para ellos Zezé les llena de alegría sus corazones y sienten orgullo de él.
Estas dos visiones de su vida tan distintas las comparte con Minguinho, también llamado cariñosamente Xururuca, un arbolito de naranja lima que hay en su casa, es su refugio, donde acude continuamente a contemplar la vida y a contarle sus penas y sus alegrías, mientras desde lo alto de sus ramas se siente mayor que el mundo.
Es un libro imprescindible que transmite muchos sentimientos y emociones, que consigue sacar lágrimas y sonrisas, que encoge el corazón pero también lo llena de ternura, que nos muestra una realidad social claramente y sin tapujos, que nos aproxima a la pobreza en el barrio carioca de Bangú en la primera mitad del siglo XX, y que sin embargo me ha dejado la sensación de ser una vivencia atemporal, que todavía me ha llegado más profundamente cuando he sabido que José Mauro de Vasconcelos se basó en su propia infancia y que él y Zezé o Zezé y él crecieron de golpe a los 5 años y sobrevivieron gracias a la ternura.

Algunas frases del libro:
“El sueño hace que todo se olvide.”

“El pensamiento crece, crece y se hace cargo de toda nuestra cabeza y nuestro corazón. Vive en nuestros ojos y en todo lo que forma parte de nuestra vida.”

“Mi mamá me ha enseñado que debemos compartir nuestra pobreza con quien es aún más pobre.”

“El corazón de las personas debe ser muy grande para que quepan todos aquellos a los que quiere.”

“Ahora que había descubierto lo que era la ternura, la ponía en todo lo que me gustaba.”

Contracubierta o parte de la misma:
De mayor Zezé quiere ser poeta y llevar corbata de lazo, pero de momento es un niño brasileño de cinco años que se abre a la vida. En su casa es un trasto que va de travesura en travesura y no recibe más que reprimendas y tundas; en el colegio es un ángel con el corazón de oro y una imaginación desbordante que tiene encandilada a su maestra. Pero para un niño como él, inteligente y sensible, crecer en una familia pobre no siempre es fácil; cuando está triste, Zezé se refugia en su amigo Minguinho, un arbolito de naranja lima, con quien comparte todos sus secretos, y en el Portugués, dueño del coche más bonito del barrio.

Traducción de Carlos Manzano

Fotografía de la cubierta: Michelle Quance / Getty Images