Me gustan los libros que tratan temas históricos de forma novelada, porque de una manera amena me aportan datos de la historia que no conocía y me hacen recordar otros que desde la época de estudiante se habían quedado olvidados o aparcados en mi memoria.
Hace poco tiempo disfruté muchísimo de una novela de este estilo “Dime quién soy” de Julia Navarro y ahora también he disfrutado con “El tiempo entre costuras” de María Dueñas.
No voy a comparar estas lecturas, aunque de las dos puedo decir que me han parecido magníficas, y que me ha gustado la coincidencia de que la protagonista en ambas sea una mujer luchadora, valiente, emprendedora y adelantada a su tiempo. Este hecho para mí ha significado la reivindicación del papel de la mujer en la historia y, por tanto, un homenaje a todas las Amelia Garayoa y Sira Quiroga que lucharon y dedicaron su vida a conseguir un mundo mejor.
María Dueñas ha escrito una novela con una trama interesante, muy bien ambientada, ha reflejado historias de personas que vivieron en el Protectorado español en Marruecos. Transportándonos a aquella época y a aquel escenario, mezclando personajes ficticios con personajes reales. El pasado, el presente y el futuro de una mujer es el hilo conductor de esta historia donde la costura y las puntadas pueden salvar muchas vidas. Haciéndonos viajar por Madrid, Tánger, Tetuán y Lisboa. Recordándonos las situaciones políticas e históricas de estas ciudades, así como de los años de la República española, la Guerra Civil, la posguerra y la llegada de la Segunda Guerra Mundial. Mostrándonos como era la sociedad de principios del siglo XX. Para ello no sólo ha utilizado y demostrado una gran creatividad sino que también ha realizado un buen trabajo de investigación y documentación, que queda reflejado en el contenido del libro, y relacionado en la amplia bibliografía que aparece al final del mismo. Sin olvidarnos de un epílogo que culmina este trabajo.
“El tiempo entre costuras” cuenta en primera persona una época de la vida de Sira Quiroga.
Nació en 1911, hija de una humilde madre soltera y criada en un barrio castizo de Madrid.
A los 12 años empieza a trabajar como aprendiz de costurera en el taller de Doña Manuela Godina, donde trabaja su madre.
A los 20 años llega la República y cierran el taller. Aparece en su vida su padre, Gonzalo Alvarado. Por la situación política de España, él teme por su vida y por eso deja arreglada para su hija la herencia: dinero y joyas. Sira está conmocionada por la extraña sensación que le provoca el saber que tiene un padre con nombre, apellidos, fortuna y sentimientos.
En marzo de 1936 se van Sira y su novio a Tánger. Su vida continuó como siempre agitada, divertida, enamorada, y cargada hasta los bordes de insensata ingenuidad. En su nueva vida, a la vez que se produce el alzamiento nacional, monta en Tetuán un taller de costura, Chez Sirah.
Conoce a diferentes personas y entabla amistad con algunas de ellas; Candelaria, dueña de una pensión y que se convierte en un gran apoyo; Félix, del que obtuvo educación, compañía, amistad e ideas para el negocio; Rosalinda Fox, una inglesa extravagante e imprevisible, pero también eficaz, rápida y resolutiva, amante de Juan Luis Beigbeder, Alto Comisario de España en Marruecos; Marcus Logan, periodista inglés, con quién no quiere dar un paso más porque él se irá pronto y a ella le duele la herida de Ramiro.
Vuelve a producirse otro cambio en su vida cuando es reclamada en Madrid, una vez finalizada la Guerra Civil, para colaborar en determinados asuntos.Va a cumplir 30 años y en esta nueva etapa en Madrid su vida da un cambio total, empieza a vivir vidas paralelas. Convirtiéndose en una mujer independiente que pertenece a una estirpe de mujeres luchadoras y valientes, decide que ya es hora de agarrar las riendas de su existencia, elegir su propio camino y decidir cómo y con quién transitarlo. Ser propietaria del rumbo de su vida.
Un libro que recomiendo leer porque puede gustar a gente muy variada ya que tiene rasgos de novela histórica, novela de intriga, novela romántica y novela de aventuras. Además, por una parte recupera del olvido una época y la vida de algunas personas que vivieron en el Protectorado español en Marruecos, unos años bastante olvidados en la literatura. Por otra parte es una novela muy bien escrita, con una trama interesante, donde la historia de la vida de Sira nos conduce por la trayectoria de unos acontecimientos importantísimos en la historia de España. Una vida que transcurre entre telas y patrones, llena de desasosiego, que intercala épocas sosegadas con otras llenas de ganas de vivir. Encuentros y desencuentros. Amores y desamores. Honestidades y traiciones. Pobreza y fortuna. Donde el paso del tiempo va cambiando a Sira y al resto de personajes, ninguno es ya quien un día fue, igual que cambian las modas.
Algunas frases del libro:
“A ritmo de himnos no se cambia un país.”
“En cualquier momento y sin causa aparente, todo aquello que creemos estable puede desajustarse, desviarse, torcer su rumbo y empezar a cambiar.”
“Resultaba difícil creer que de aquel ambiente hubiera surgido apenas unas semanas atrás lo que se intuía como una guerra civil.”
“Los escasos diez o quince minutos que duró el trayecto me fueron suficientes para absorber las formas, descubrir los olores y aprender los nombres de algunas de las presencias con las que a diario habría de convivir en aquella nueva etapa de mi vida.”
“Nunca habría podido imaginar que la sensación de volver a tener una aguja entre los dedos llegara a resultar tan gratificante.”
“En el humilde territorio de mis preocupaciones sólo tenían cabida un puñado de miserias cercanas que casi podían contarse con los dedos de una mano: un amor traicionado, una deuda por pagar y un gerente de hotel poco comprensivo, el diario faenar para levantar un negocio, una patria llena de sangre a la que no podía volver y la añoranza de una madre ausente.”
“Pues la verdad es que creo que su vida no corre riesgo, pero yo soy lo único que mi madre tiene en el mundo y ella lo único que tengo yo. Siempre hemos vivido solas, peleando juntas para salir adelante. Sólo somos dos mujeres trabajadoras. Hubo, sin embargo, un día en que yo me equivoqué y le fallé. Y ahora lo único que quiero es recuperarla.”
“Calcule usted mismo si reunir a una madre sin recursos con su única hija es o no es una razón humanitaria; yo no lo sé.”
“Con un cóctel en una mano y un cigarrillo en la otra, cómodos, relajados, hospitalarios y cariñosos. Como si nada pasara; como si en España no siguieran matándose entre hermanos y Europa no anduviera ya calentando motores para la peor de sus pesadillas.”
“Tenemos que ayudar. Tú, yo, todos, cada uno en la medida de sus posibilidades. Tenemos que aportar nuestro grano de arena para que esta locura no siga avanzando.”
“Tú no sabes lo que es vivir en guerra, Sira. Tú no te has despertado un día y otro con el ruido de las ametralladoras y el estallido de los morteros. Tú no has comido lentejas con gusanos mes tras mes, no has vivido en invierno sin pan, ni carbón, ni cristales en las ventanas. No has convivido con familias rotas y niños hambrientos. No has visto ojos llenos de odio, de miedo, o de las dos cosas a la vez. España entera está arrasada, nadie tiene fuerzas para soportar de nuevo la misma pesadilla. Lo único que este país puede hacer ahora es llorar a sus muertos y tirar hacia delante con lo poco que le queda.”
“Nadie es quien solía ser después de una guerra como la nuestra.”
“La normalidad no estaba en los días que quedaron atrás: tan sólo se encontraba en aquellos que la suerte nos ponía delante cada mañana.”
“La normalidad no era más que lo que mi propia voluntad, mi compromiso y mi palabra aceptaran que fuera y, por eso, siempre estaría conmigo. Buscarla en otro sitio o quererla recuperar del ayer no tenía el menos sentido.”
“Cada ola trajo consigo un recuerdo, una estampa del pasado: memorias de la joven que un día fui, de mis logros y temores, de los amigos que dejé atrás en algún lugar del tiempo; escenas de otras tierras, de otras voces. Y sobre todo, el mar me trajo aquella mañana sensaciones olvidadas entre los pliegues de la memoria: la caricia de una mano querida, la firmeza de un brazo amigo, la alegría de los compartido y el anhelo de lo deseado.”
Solapa:
La joven modista Sira Quiroga abandona Madrid en los meses previos al alzamiento, arrastrada por el amor desbocado hacia un hombre a quien apenas conoce. Juntos se instalan en Tánger, una ciudad mundana, exótica y vibrante donde todo lo impensable puede hacerse realidad. Incluso, la traición y el abandono.
Sola y acuciada por deudas ajenas, Sira se traslada a Tetuán, la capital del Protectorado español en Marruecos. Con argucias inconfesables y ayudada por amistades de reputación dudosa, forja una nueva identidad y logra poner en marcha un selecto atelier en el que atiende a clientas de orígenes remotos y presentes insospechados.A partir de entonces, con la contienda española recién terminada y la europea a punto de comenzar, el destino de la protagonista queda ligado a un puñado de personajes históricos entre los que destacan Juan Luis Beigbeder – el enigmático y escasamente conocido ministro de Asuntos exteriores del primer franquismo -, su amante, la excéntrica Rosalinda Fox, y el agregado naval Alan Hillgarth, jefe de la inteligencia británica en España durante la segunda guerra mundial. Entre todos ellos la empujarán hacia un arriesgado compromiso en el que las telas, las puntadas y los patrones de su oficio se convertirán en la fachada visible de algo mucho más turbio y peligroso.