Chris Stewart fue batería
del primer álbum del grupo Génesis, posteriormente trabajó en variopintas cosas
y diferentes lugares. Hasta que se afincó en Las Alpujarras (Granada – España),
convirtiéndose en el Cristóbal de este libro. Un relato basado en su propia
experiencia, la de un inglés que busca, y encuentra, su lugar para vivir, su
hogar, en un rincón de la España profunda.
Es una historia optimista
y curiosa, donde hace un retrato de la zona y de su gente y, en parte, con
anécdotas divertidas, por el contraste de costumbres, idioma y tradiciones
entre un extranjero y los alpujarreños. Aunque a mi no me ha provocado
carcajadas pero si alguna sonrisa, porque no he conectado con su humor, aunque
si lo ha hecho mi marido, que ha devorado este libro y las continuaciones, “El
loro en el limonero” y “Los almendros en flor”.
Para Chris (Cristóbal)
comprar el cortijo es un reto, y espera que lo que quiera que resulte de la
decisión de vivir allí sea mejor que la rutina de la ciudad. Y compartiendo con
él esta necesidad de cambio está su mujer, Ana. Lo hacen todo ellos, intentando
lograr la autosuficiencia, pero siempre tienen ayuda de algún vecino. No
quieren volver a ser esclavos de todas las cosas de las que habían ido a
escapar a ese lugar perdido, y a pesar de los inconvenientes siempre ven algo
bello en todo lo que hacen. La sencillez de vida les compensa porque les da
felicidad.
Me ha resultado una
lectura ligera y agradable, que me ha trasladado con la imaginación que
proporciona un libro a Las Alpujarras, como ya viajé del mismo modo a Andalucía
con “Viento del Sur” de Ian Gibson (reseña aquí). No ha estado mal compartir
esta aventura y tener cierta envidia por alguien que ha sido capaz de dejar
todo atrás para emprender una etapa nueva, complicada y a la que le ha sabido
sacar todo lo positivo. Pues ya lo dice el propio subtítulo “Historia de un
optimista”.
Algunas frases del libro:
“Nos habíamos deshecho de
todo lo que había de cómodo y previsible en nuestras vidas y nos habíamos
lanzado al vacío.”
“¿Qué debe hacer uno el primer día de una nueva vida?”
“El tener una hija granadina nativa que hablaba perfectamente español contribuyó a que al fin tuviéramos la sensación de que habíamos echado raíces.”
Contracubierta o parte de la misma:
“Entre limones” es una de
esas cosas raras y maravillosas: un libro divertido e intuitivo que encanta
desde la primera página a la última... y es que alguien que, sin tener ni idea
y sin pensárselo dos veces, se mete a reconstruir y llevar un cortijo en un
rincón perdido de una sierra de España, claramente no puede estar haciendo nada
malo.
Chris nos transporta a
Las Alpujarras, una excéntrica región del sur de Granada (España), y nos mete
en una serie de contratiempos con una combinación simpática de granjeros y
pastores campesinos, viajeros New Age y expatriados. El verdadero héroe del
asunto, sin embargo, es el cortijo que él y Ana Compraron: El Valero, un
auténtico parche de montaña lleno de aceitunas, almendros y limones, asentado
en el lado equivocado de un río, con ninguna vía de acceso, ni abastecimiento
de agua ni electricidad. ¿Podría ofrecer la vida algo mejor?.
Traducción de Alicia de
Benito Harland





