Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano

jueves, 31 de marzo de 2016

EL MONSTRUO QUE SE COMIÓ LA OSCURIDAD de Joyce Dunbar y Jimmy Liao

Esta corta historia está protagonizada por un monstruo minúsculo que consigue sacarnos más de una sonrisa, y a los niños les va a quitar algunos de sus miedos.
Es un canto al amor, a la necesidad de sentirnos abrazados, al calor de unos brazos que consiguen llenar el vacío interior que a veces sentimos.
El relato (de Joyce Dunbar) es muy bonito, con frases cortas que le van dando sentido a lo que quiere transmitir la autora.
Las ilustraciones (de Jimmy Liao) son parte de esa historia, tienen detalles que no hay que perderse, y unos colores muy vivos que hacen muy atractiva la edición.
Aunque es un álbum ilustrado dirigido a los más pequeños, con la finalidad de que pierdan el miedo a la oscuridad, lo recomiendo para todos porque, en concreto, los libros de Jimmy Liao son geniales. En otras ocasiones he hablado de algunos de sus libros “La piedra azul” (reseña aquí), “Desencuentros” (reseña aquí) y “Secretos en el bosque” (reseña aquí).

Algunas frases del libro:

“El monstruo estaba en un planeta solitario, le entristecía pensar que se había comido toda la oscuridad.”

Contraportada:
(continua la ilustración de la portada)

Traducción de Carles Andreu y Albert Vitó



martes, 22 de marzo de 2016

CORAL GLYNN de Peter Cameron

Es una novela ambientada en la Inglaterra de los años 50, en la pequeña población de Harrington, donde a las afueras, cerca del bosque de Sap Green, está Hart House, la vivienda de la señora Hart y su hijo Clement. Un paisaje que si cierras los ojos es fácilmente imaginable pues es la típica casa de campo donde se toma el té.
Está dividida en cinco partes, y me ha dejado la sensación de estar leyendo una obra de teatro. Creo que ha sido por como se desarrollan las diferentes escenas, por las descripciones de los lugares e incluso por el diálogo de los personajes.
El argumento no dice mucho, aunque trata temas como: soledad, relaciones, amor, pequeñas dosis de intriga, traición. Sin embargo son cada uno de los personajes, de manera individual, los que aportan emociones a la historia.
Así los principales, Coral y Clement, son muestra de la soledad de las personas. Ella está perdida y es infeliz, y él se limita a soportar la vida. Su sorprendente unión y un acontecimiento inesperado produce un cambio en sus vidas, y aunque Coral no encuentra exactamente la felicidad, pero como había tenido tantos problemas durante tanto tiempo, empieza a sentir cierta alegría al verse liberada. Mientras Clement se deja llevar.
La curiosa pareja que hacen Robin y Dolly, a quienes a lo largo de la novela iremos primero intuyendo y después descubriendo cómo son.
La señora Prende, que me ha hecho imaginarla como la típica ama de llaves inglesa, es también un personaje solitario, que sorprenderá hacia el final.
E igualmente tienen su importancia los personajes secundarios, incluso aunque su papel sea mínimo, como el chico de la floristería, la dueña de la tienda de ropa, la casera de Londres, el inspector de policía y la señora Hart.
Como conclusión es un melodrama que aporta más si lo analizas en detalle, que su conjunto, pues detrás de la fachada de la Inglaterra tradicional hay mucho más.

Algunas frases del libro:

“¿Cómo era posible saber quién o qué era la gente en realidad?”

"Que las cosas te parezcan raras no significa que lo sean. Para todo suele haber buenas razones."

"Quizá es mejor perder algo del todo que aferrarse a pedacitos aquí y allá."

Contraportada:

En 1950, una joven llamada Coral Glynn acepta un trabajo en una casa de campo inglesa. Deberá cuidar a una anciana enferma, la señora Hart, con la que vive también su hijo Clement, un militar todavía convaleciente de las heridas sufridas durante la segunda guerra mundial.
En el frío ambiente de la casa, se produce el acercamiento entre Coral y Clement: dos seres solitarios que se reconocerán mutuamente en el dolor íntimo que uno y otro esconden.

Circunstancias aparentemente fortuitas –el encuentro con unos niños, la desaparición de un anillo o una carta extraviada– condicionarán desde el principio su relación.

Traducción de Patricia Antón



lunes, 7 de marzo de 2016

EL SILENCIO DEL PANTANO de Juanjo Braulio

La verdad es que no sabía mucho de este libro, exceptuando que se desarrolla en Valencia. Así que me ha ido sorprendiendo según iba leyendo sus páginas.
Por una parte, me ha gustado el encontrar una novela dentro de la propia novela, una técnica literaria que no debe resultar fácil, sobre todo, si el autor no quiere liar al lector con los personajes. Y en este caso me han resultado claras las partes. Teniendo a su vez ciertas conexiones ambas, con una trama que engancha. Y unos personajes que no pasan desapercibidos, como: la mente desquiciada de Q, el personaje del escritor, por su actitud un tanto “diábolica”, ya que recrea las escenas de sus novelas antes de escribirlas, para que sean super realistas (mejor no dar detalles para que sea más soprendente la lectura), pues cree que un escritor es en realidad todos sus personajes. Y también está su alter ego, en los libros que escribe, en la figura del personaje de Mentor. Luego está la brillantez de David Grau, un brigada algo atípico por su condición sexual. Y como contrapartida la candidez (rozando el absurdo) del subteniente Víctor Manceñido, y su inolvidable frase de: “me cago en mi puta calavera negra”.
Por otra parte, está la crítica a la situación política de Valencia de los últimos años y a uno de sus problemas que ha sido el despilfarro. Y este tema de la corrupción política (tan de actualidad) aparece varias veces integrado dentro de la narración, utilizando metáforas, como la de los algarrobos y los olivos, donde critica a los políticos, a los de siempre, a los mandamases, a los de toda la vida. Y junto a esto está la ambientación en esta ciudad, que al ser la mía, ha hecho que me resulten familiares los lugares y las descripciones que hace de los mismos, tanto calles, como locales, como monumentos, como paisajes. Resultándome fácil imaginar lo escenarios. Por cierto es impresionante la descripción minuciosa que hace el autor de una mascletá y su entorno.
Aparte me han parecido llamativas las referencias en un par de ocasiones a los autores de blogs, diciendo: “a quien se le ocurriría el invento que ha provocado que cualquier imbécil se crea escritor, periodista, opinador o todo a la vez.” Y el comentario sobre que: “si el sueño de la razón produce monstruos, internet, además, te los mete en casa.”
Y volviendo a esa otra parte metaliteraria, en el contexto se habla de los libros ya publicados por Q, así podremos leer el relato del primer caso de David Grau “El huerto del inglés”, una historia que no deja indiferente.
Y es que esta novela negra, que comienza con una escena bastante impresionante, contiene mucho más que lo que a simple vista parece.

Algunas frases del libro:

“Todo el proceso de escritura es una continua corrección.”

“Era demasiado periodista para ser escritor. Solo podía contar y recrear aquello que podía ver, comprobar o sentir.”

“El futuro solo es lo que tiene que venir, queramos o no.”

“Lo más extraño de hacer algo aparentemente terrible es que, al cabo de un tiempo, lo olvidas por completo y sigues viviendo como si nada hubiera pasado.”

“Un creador de historias es un prisma de miles de caras y cada vez que una de sus criaturas dice algo, el que habla en realidad es el propio escribidor.”

Contraportada:

La trama arranca con el hallazgo de un cadáver en un recodo del río Turia. El asesino parece recrear un antiguo ritual romano reservado a los reos culpables de parricidio. El crimen salpica a los poderosos de la sociedad valenciana, que pronto dejarán al descubierto el pantano silencioso, símbolo de la decadencia y la corrupción, sobre el que se alza la ciudad. La investigación se verá envuelta en este fango escondido y peligroso, desvelando oscuros episodios de nuestro pasado.