Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano

jueves, 18 de febrero de 2016

LA CASA de Paco Roca

Este nuevo libro del dibujante Paco Roca tiene parte de autobiográfico. A raíz de la muerte de su padre, y de ser padre él mismo, escribe e ilustra esta historia llena de recuerdos y sentimientos. Donde tres hermanos, un año después del fallecimiento de su padre, regresan a la casa familiar, que él construyó domingo a domingo. Teniendo situaciones en las que nos podemos ver reflejados. Porque, a veces, ¿no has sentido la necesidad de refugiarte en un momento feliz de tu pasado?, y en ese caso ¿sabes en cuál lo harías?
También es un retrato de la sociedad actual, y un recuerdo a la clase media de las últimas décadas del siglo XX, cuando bastantes familias se fueron haciendo una segunda vivienda en aquel terrenito comprado con esfuerzo y mucha ilusión.
Pero, sobre todo, es un homenaje a su padre (por extensión a todos los padres), cómo ya hizo con su cómic “Arrugas” (reseña aquí), en ése compartía la vejez, y en éste comparte la muerte de su padre. Me gusta de sus libros el que tienen algo personal y que a su vez me hace identificarme en algunas situaciones.
Es el tercer libro que leo de este autor, además del recién nombrado también podéis ver la reseña de “Los surcos del azar” (aquí). Y en todos dice mucho con las imágenes, dejando el texto sólo como un complemento. Cada una de sus viñetas contiene detalles que hacen mucho más completa la historia que nos quiere transmitir.
Y si son recomendables sus cómics y novelas gráficas, tampoco os perdáis, en esta ocasión, el epílogo del escritor Fernando Marías.

Algunas frases del libro:

“Supongo que todos tenemos un momento feliz que recordamos siempre.”


Contraportada:

A lo largo de los años el dueño llena de recuerdos su casa, testigo mudo de su vida. Y aquél es también la fiel imagen de ella. Como las parejas que han convivido siempre juntas. Así, cuando su ocupante desaparece para siempre, el contenido de la casa se paraliza por el polvo esperando que alguna vez su dueño regrese. Los tres hermanos protagonistas de esta historia volverán un año después de la muerte de su padre a la casa familiar donde crecieron. Su intención es venderla, pero con cada trasto que tiran se enfrentan a los recuerdos. Temen estar deshaciéndose del pasado, del recuerdo de su padre, pero también del suyo propio.

lunes, 8 de febrero de 2016

UN FILO DE LUZ de Andrea Camilleri

En esta nueva entrega protagonizada por el comisario Salvo Montalbano, he visto como su carácter ha cambiado por la edad, ahora nota mucho más la soledad, ya no sólo de pareja, sino también la falta de amigos íntimos, esos a quienes les cuentas tus pensamientos. Así que se siente melancólico, con la sensación de haber hecho mal las cosas en la vida. Además, su relación con Livia no pasa un buen momento. Pero siente pena, ternura y comprensión hacia ella. Identificándose porque está sufriendo la misma soledad que había sufrido él hasta la llegada de Marian. Y, ahora, ese lío amoroso con Marian le plantea ¿qué hacer con Livia?
Le acompañan personajes ya conocidos para quienes hemos leído más libros de esta serie, que inició Camilleri con la novela “La forma del agua” (reseña aquí). Así continúan: su compañero Catarella (Catarè) dando su toque de humor, que casi raya el absurdo, con sus contestaciones y su forma de actuar. La asistenta, Adelina, con sus estupendos menús y sus decisiones para llevar la casa, que dejan perplejo a Montalbano. Y otro de sus compañeros, Fazio que siempre acaba sacándole de quicio con su respuesta de “ya está hecho”.
La ambientación conserva el aire mediterráneo de Sicilia, con sus paisajes, su gastronomía, su dialecto. Teniendo también, como no, referencias a la mafia.
Pero atención, “Un filo de luz” esconde más de lo que parece. Se juntan varios casos, que pueden tener o no relación. La labor del comisario y su equipo es ir reconstruyendo los hechos basados en la lógica, incluso cuando aún no tienen pruebas. Y cuando todo parece resolverse el pasado regresa, aunque en realidad nunca se había ido. Y es que a veces sueño y realidad andan separados por una fina línea casi invisible.

Algunas frases del libro:

“Si tuviera tanta imaginación, escribiría novelas.”

“Y eso a pesar de que miles de embusteros y delincuentes que no son conocidos por la justicia pueden decir los embustes que quieran sin que nadie dude de ellos, simplemente porque son abogados, políticos, economistas, banqueros y cosas por el estilo.”

“Es un infeliz solitario que no hace daño a nadie.”

Contraportada:

Como en anteriores ocasiones, una pesadilla provoca en el comisario Montalbano un malestar profundo, una aciaga sensación que lo deja receloso y aprensivo. Por desgracia, una vez más, los acontecimientos parecen darle la razón. Primero entra en escena Marian De Rosa, milanesa, propietaria de una galería de arte, mujer elegante y con experiencia, una auténtica femme fatale ante la que Montalbalno cae rendido de inmediato. En su fuero interno, Salvo sabe que su atracción por Marian no es una aventura cualquiera; se trata de algo distinto, como una fuerza invisible que los trastorna y amenaza con trastocar su lucidez. Livia pasa a ser sólo una voz al otro lado del teléfono y Salvo es incapaz de sincerarse con ella, recurriendo a tácticas y subterfugios para postergar una decisión. Y mientras se debate en el torbellino de sus sentimientos, tres casos importantes requieren su atención: por un lado, la jovencísima esposa de Salvatore di Marta, dueño de un supermercado, es víctima de un atraco; por otro, dos tunecinos que trabajan en una finca agrícola desaparecen en lo que aparenta ser un asunto de tráfico de armas; y por último, una operación delictiva de altos vuelos aterriza en Vigàta.

Nota personal: la contraportada es más extensa, pero mejor no desvelar más.



Traducción del italiano de Teresa Clavel Lledó

Otro libro de este autor reseñado en este blog: "Un mes con Montalbano" (enlace aquí)


lunes, 1 de febrero de 2016

PUERTO ESCONDIDO de María Oruña

Esta novela se desarrolla en dos espacios temporales, uno el actual, y el otro comienza en 1936, justo el día en que estalla la Guerra Civil Española. Alternándose en los capítulos ambos períodos, diferenciándose el más antiguo por estar redactado en forma de diario. El cual se ha empezado a escribir en el momento que se descubre el cadáver de un bebé emparedado en una pared. Planteando dos de las muchas intrigas que son: ¿quién lo hizo? y ¿quién lo escribe? Aparte, este diario relata hechos concretos de la Guerra Civil Española, de los años de la Posguerra y también nombra la Segunda Guerra Mundial. Haciendo un tratamiento de estos temas sin reiterarse en la crueldad y el horror, pero sí reflejando con claridad las terribles consecuencias de la guerra: la muerte, la pobreza y la miseria.
Según he ido avanzando en la lectura sabía que las dos historias debían tener una conexión, mientras tanto el relato me iba manteniendo en ascuas. Así como los diferentes sucesos que se van sucediendo desde la aparición del cadáver de un bebé en Villa Marina, casa situada en Suances (Cantabria). Vivienda que sabemos es propiedad de Oliver Gordon, pero que anteriormente fue de la Sra. Ongayo. Y aquí ya empiezan los misterios y los secretos familiares. Junto a más muertes violentas, que llevarán a la Teniente de la Guardia Civil Valentina Redondo a iniciar una investigación, que irá montando un rompecabezas que implicará a más personas de las que imaginamos. Y es que a veces la realidad supera a la ficción, y en su trabajo, los investigadores son testigos de las mayores audacias, de cosas increíbles.
Es una novela de las que engancha su argumento, pues el relato de ambos períodos temporales mantiene la intriga. Además, cada personaje tiene su papel dentro de la trama y algunos secretos, que hacen más interesante lo que va ocurriendo. La narración, en general, destaca por sus metáforas. Y como curiosidad me han sorprendido un par de detalles, que no sé si es una forma de escribir de la autora o un fallo en la corrección: en una escena para que sepamos que llaman por teléfono, antes del correspondiente diálogo, pone la palabra “teléfono” (pg 352). Y en otra termina un párrafo poniendo “Fin de la conversación” (pg 142). También me ha resultado llamativo que el apellido de la teniente coincide con el de la autora de la trilogía del Baztán, y si María Oruña lo ha hecho por eso, me parece un bonito detalle.

Algunas frases del libro:

“Las mujeres guardan secretos casi siempre.”

“¿Sabes donde reside el verdadero peligro? En lo imprevisible.”

“Ya te dije una vez que la realidad superaba lo más bárbaro que pudiésemos imaginar en muchas, muchísimas ocasiones, y más en este trabajo.”

“Pero no todos tenemos la suerte de nacer en épocas doradas.”

Contraportada:

Oliver, un joven londinense con una peculiar situación familiar y una triste pérdida a sus espaldas, hereda una casona colonial, Villa Marina, a pie de playa en el pueblecito de Suances, en Cantabria. Durante las obras de remodelación se descubre, en el sótano, el cadáver emparedado de un bebé, al que acompaña un objeto que resulta completamente anacrónico. Tras este descubrimiento comienzan a sucederse, de forma vertiginosa, diversos asesinatos en distintas ciudades de Cantabria, que, unidos a los insólitos resultados forenses de las víctimas, ponen en jaque a la Sección de Investigación de la Guardia Civil y al propio Oliver, que iniciará un denso viaje personal y una carrera contrarreloj para descubrir al asesino.