Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano

martes, 28 de enero de 2014

YO FUI A EGB de Javier Ikaz y Jorge Díaz

Yo fui a EGB en los años setenta y, sin nostalgias pero devolviéndome muchos recuerdos, este libro me ha hecho revivir una época que según he comprobado casi el 80% de su contenido formó parte de mi existencia. Lo cual me ha dejado sorprendida y me ha hecho pensar sobre toda mi generación y la cantidad de cosas que creía haber sido la única que había vivido, y he comprobado que no era así. Los propios autores nos dicen el por qué quizá éramos todos tan iguales: “no había tantos estímulos como pueden haber ahora; solo teníamos dos canales de televisión, la oferta musical era menor, como la ropa, los juguetes y la manera de pasar el tiempo.”
Es un recopilatorio bastante amplio de las costumbres, tópicos, manías, momentos, cosas y guiños de aquella época, acompañados de bastantes imágenes. En el prólogo ya nos dicen que muchas se han quedado en el tintero, pero continúan publicando donde empezaron esta aventura: en su blog, facebook y twitter.
Hablar de este libro es hablar de mi pasado y, tal vez, conocerme un poquito más. Repasando los diez capítulos en que se divide, con títulos bastante evocadores, y que creo que los autores no han olvidado ningún tema, como: "¿Qué queréis merendar?", "Enamorado de la moda juvenil", "Al recreo", "Aparta, que no veo la tele", "Carnet de videoclub", "A clase", "En el auto de papá", "Tópicos, (¿a que tú también hacías…?)", "Si pasas por el quiosco, tráeme…" y "De doble pletina". Pues entre muchas de las cosas que comentan yo era de: helado de corte (mejor el triple); sugus (tampoco he visto nunca una piña azul); pan con chocolate; leotardos debajo de los vaqueros Lee y suéter de cuello cisne; un Casio en la Comunión; zapatillas Paredes; churro va (sobre este juego que en el libro lo califica como netamente masculino, debo decir que en mi cole, al que sólo íbamos chicas (cosas de la época), nos encantaba jugar, pero lo hacíamos a escondidas en algún rincón del patio, hasta que nos pillaba alguna monja y nuestra frase de “Churro, mediamanga, mangotero. Adivinas lo que tengo en el puchero?” quedaba eclipsada por : “no es un juego de señoritas”); Nancy; Heidi; Los payasos de la tele; La familia Telerín; Un, dos, tres ; Grease (aún recuerdo la inmensa cola para comprar las entradas el día del estreno); cartillas Rubio; colección Olé (en los tebeos he echado de menos “Pumby”, ese gato feliz, y sus amigos Blanquita y el profesor Chivete. Mis acompañantes nocturnos en casa de mis abuelos maternos. Pero al ser de un autor valenciano y publicado por una editorial de aquí lo mismo no llegó a todas partes); las aventuras de Los cinco; Superpop; Leif Garrett (que fue mi primer concierto en directo); cuadros de hilos; plinto y potro (y yo que hasta ahora creía que sólo en mi cole nos preparaban para las olimpiadas); grabar cassettes de la radio... y creo que podría seguir nombrando, porque como he dicho al principio la mayoría de estos recuerdos son también míos.
Este libro lo pidieron mis hijas a los Reyes Magos (yo no conocí en mi niñez a Papá Noel) para mi y su padre, que somos de esta generación EGB tan distinta, en algunos aspectos, a la de ellas, pero ahora podemos compartir esa parte de nuestras vidas sentándonos en el sofá, leyendo y viendo el contenido de este libro. Por cierto, muy bien editado, con muchos detalles que contribuyen a trasladarnos a aquella época, pero sin nostalgias.

Algunas frases del libro:

“No somos nostálgicos, más que nada porque no hay nostalgias como las de antes” 

“Por mi y por todos mis compañeros y por mi primero.”

“Boli de cuatro colores: El rojo, el negro y el azul vale, pero ¿el verde?, ¿para qué podíamos necesitar un boli verde? Ah, vale, para intentar bajar las cuatro minas a la vez apretando sus cuatro botones, esa era la gracia.”

“¿Cómo están ustedes?”

Contraportada:

Si te aprendiste los ríos y las cordilleras mientras mordisqueabas una goma Milán, si comiste empanadillas en Móstoles, si estabas entre dos tierras y no encontrabas el sitio de tu recreo, si para ti el tiempo era oro y jugabas al Precio justo, seguro que fuiste a EGB. Si llevabas hombreras o te echabas laca Nelly, si lo primero que leíste fue El libro gordo de Petete, si tu primera lágrima fue porque Marco no encontraba a su madre, si el primer polo que te comiste fue un Frigodedo, no hay duda de que tú también fuiste a EGB. Los pitufos, Naranjito, Parchís, ET, las chapas, el Seiscientos, Orzowei, los minerales, los gusanos de seda, los Rotring, la Teleindiscreta, la abeja Maya, los lagartos de V, la Botilde, The Final Countdown...
Todos los que fuimos a EGB sabemos que hay mil historias que contar, y estamos deseando retroceder en el tiempo para recordarlas todas en un libro totalmente ilustrado y escrito por los autores del exitoso blog Yo fui a EGB.

lunes, 20 de enero de 2014

DOS VELAS PARA EL DIABLO de Laura Gallego

Como ya me había ocurrido en otras ocasiones parece que un libro llama a otro, y si en el anterior que leí ya aparecía un personaje “sobrenatural”, en esta novela me he metido de lleno en la literatura fantástica. Ángeles y demonios protagonizan esta historia, que está enfocada hacia el público juvenil, y que yo, lejos de esa edad, comparto gustosamente con mis hijas.
La autora utiliza un lenguaje cercano a los jóvenes lectores, a través de una protagonista adolescente, una chica normal con la que se pueden identificar. Cat tiene 16 años es hija de un ángel y quiere vengar su muerte a pesar de que sabe que su vida corre riesgo. Primero encuentra apoyo en JP, un joven párroco de Valencia, que se conocieron en la biblioteca cuando ella tenía 10 años. Aquí Laura Gallego hace un guiño a su ciudad y a la Biblioteca Pública, escena que he visualizado perfectamente pues también es mi tierra. Después será Angelo (tiene ironía el nombre), un joven demonio quien ayude a Cat, aunque ella desconfía, pero él le dice que no es su enemiga, y que descubrir quien mató a su padre es un misterio que le entretiene. Y a partir de este momento empezará una gran aventura por varias ciudades del mundo con conspiraciones, planes secretos y predicciones. Donde la lucha entre dos fuerzas esencialmente diferentes (ángeles y demonios): guardianes y destructores; el orden y el caos; la estabilidad y el cambio; la luz y la oscuridad. Nos llevarán a un debate sobre la bondad y la maldad del ser humano.
Incluye teorías sobre el origen de la humanidad y planes para su extinción, y una conversación bastante atractiva sobre lo humano y lo divino. Y por esta historia fantástica camina Cat, por las sombras de un mundo que nunca fue recomendable para los seres humanos.
Aventura, venganza, amistad, misterio, amor, fantasía... en una batalla eterna entre ángeles y demonios. En una novela para transportarte a otro mundo o, tal vez, es este mundo, porque describe a los ángeles y a los demonios como cualquiera de nosotros, con lo que pasan desapercibidos entre los humanos, parecen tipos normales, pudiendo ser uno de ellos tu vecino o el dependiente de la tienda de la esquina. ¿Te has fijado detenidamente en las personas que te rodean?

Algunas frases del libro:

“Todo ángel debe combatir a los demonios.”

“Los humanos no necesitamos a los demonios para ser destructivos, porque nos las arreglamos muy bien sin ayuda.”

“Puedes cambiar tu futuro, porque muchas de tus acciones solo dependen de ti. Pero no podrás modificar el destino de toda la humanidad. Para eso es necesaria una acción grandiosa... extraordinaria... una acción cuyas consecuencias realmente supongan un giro en la historia del mundo.”

Contraportada:

Hoy día,
ya nadie cree en los ángeles.
Sin embargo,
hay gente que sí cree en los demonios.
Pero los ángeles existen
y han existido siempre.
¿Qué cómo lo sé?
Porque mi padre era uno de ellos.
El problema es que,
cuando los ángeles te dan la espalda,
¿en quién puedes confiar?

Otro libro de esta autora reseñado en este blog: "Finis Mundi" (enlace aquí)

lunes, 13 de enero de 2014

EL MAESTRO DEL PRADO Y LAS PINTURAS PROFÉTICAS de Javier Sierra

Nos encontramos ante una novela que tiene algo de ensayo y de autobiografía, pero que su autor explica que debe tomarse como novela. Se basa en la pintura y se desarrolla en el Museo del Prado, y Javier Sierra también nos indica que no hace falta ser experto en arte para leer este libro. Pues bien, estoy de acuerdo aunque no sé si todo el que lo lea opinará igual. Porque yo lo he leído a través de mis conocimientos de licenciada en historia del arte y en algún momento he tenido una segunda mirada para cada cuadro y cada referencia artística. He paseado por las salas del Museo junto al protagonista de esta historia, el propio Javier Sierra, recordando los cuadros que previamente ya había visto en las ocasiones que estuve en el Prado. Aunque tras esta lectura tengo ganas de regresar y pararme ante estas pinturas para mirarlas desde el alma y no sólo con los ojos. Pues uno de los propósitos del artista era inducir una experiencia espiritual en el espectador. Convirtiendo el arte como nexo con el más allá. Como guardián de secretos de la Historia Sagrada. Los cuadros de los que se habla en esta novela están llenos de símbolos, de misterios, de claves de lectura ocultas en las obras pictóricas pero ¿por qué? Para saberlo debemos mirar desde otro ángulo las pinturas. Como si los personajes de las pinturas fuesen entes vivos. Son pinturas proféticas, con mensajes, que nos transportan a la Europa renacentista de los grandes pensadores y visionarios, pues los profetas eran verdaderos intelectuales.
El propio Javier Sierra, un maestro (el doctor Fovel) salido de quién sabe dónde, un inspector de Patrimonio todavía más misterioso y un bibliotecario agustino, junto a los personajes de cada cuadro y del mensaje que quería dar el pintor, desarrollan una serie de historias de intriga, misterios y profecías, que nos dirigen a pensar que nada de lo que está ocurriendo es fruto del azar ¿o sí? Pues el maestro relaciona todo con todo, pero es la forma de mirar la historia la que establece esos vínculos. Y será ¿fantasma u hombre dispuesto a conversar sobre arte?  Estas situaciones hacen que a Javier le pueda la curiosidad, que sueñe con comprender lo inefable, que se pregunte por el origen de lo que ve, ya que lo que ocurría era algo ajeno a toda lógica.
Ficción y realidad, personajes inventados y reales, pinturas que podemos contemplar en Museos y en las láminas intercaladas en la novela (muy acertadamente), referencias al “Apocalipsis Nova” de Amadeu da Silva, un libro del siglo XV que influyó en artistas españoles e italianos y que se conserva en la biblioteca de El Escorial. Unido a un completo índice alfabético de pintores, cuadros, etc., y notas con abundante bibliografía. Todo junto componen una obra sobre lo que podría ser el verdadero significado del arte y su influencia en la sociedad.
A mi también me ha servido como recordatorio de algunos de los grandes pintores como Rafael, Tiziano, el Bosco, Juan de Juanes, Botticelli, Brueghel o el Greco. De la profundización en el estudio de alguna de sus obras. De la bibliografía sobre el tema, que por cierto algunos pasaron por mis manos en la facultad, y en concreto el de  “Estudios sobre iconología” de Panofsky sobre la Academia Platónica de Florencia lo tengo en casa, así como el de Charles de Tolnay.
En definitiva es una novela que acerca la pintura a todo aquel que tenga interés en descubrir los enigmas de la historia. Después de leerla observarás e interpretarás de otra manera los cuadros.

Algunas frases del libro:

“Ten cuidado con lo que parece vulgar o común en el arte. A menudo los maestros utilizaron imágenes de aspecto inocuo para transmitir sus mayores secretos.”

“El arte es una experiencia subjetiva. No todos se asombran ante las mismas cosas.”

“Abre los ojos. Mira al mundo sin prejuicios. Acude siempre a las fuentes y decide después por ti mismo dónde está la verdad. Ésa es la grandeza del camino que te propongo.”

“Cuando leemos un libro que nos conmueve entramos en un estado mental diferente. Es como entrar en otro mundo. Cuando admiramos una pintura o escuchamos una melodía que toca algo en nuestro ser más íntimo sucede lo mismo. Es como si lográramos elevarnos por encima de lo material y, por un instante, fuéramos capaces de participar en algo sublime."

Contraportada:

Esta aventura se inicia en 1990, cuando Javier Sierra tropieza en las galerías del Museo del Prado con un misterioso personaje que se ofrece a explicarle las claves ocultas de algunas obras maestras.
Visiones místicas, anuncios proféticos, conspiraciones, herejías y hasta mensajes que parecen llegados del otro lado inspiraron a maestros como Rafael, Tiziano, el Bosco, Juan de Juanes, Botticelli, Brueghel o el Greco. Y según ese inesperado maestro, lo que todos ellos dejaron escrito en sus pinturas es tan sobrecogedor como revolucionario.