Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano

lunes, 27 de mayo de 2013

TÚ, MÍO de Erri De Luca

Es una novela que descubrí gracias a Carol del blog 10.15 Saturday night.
Un adolescente de 16 años pasa los veranos en una isla frente a la costa de Nápoles, son meses de libertad, donde un chico de ciudad se asilvestraba, mientras que a su vez a cada uno se le iba manifestando y afirmando su carácter. Y así seguramente aquellos chiquillos cuando crezcan serán fruto de una isla más que de la tierra firme.
Son mediados de los 50, años de posguerra, tiempos difíciles como consecuencia del pasado tan cercano. Este joven siente necesidad de saber más sobre la guerra, recuerda que cuando era pequeño se hablaba en casa de este tema, pero cuando ha tenido la edad de preguntar y necesidad de saber, sus padres le han remitido a los libros. La Segunda Guerra Mundial fue una experiencia tremenda, su madre se encontró con que tenía que salvar a la familia, y su padre optó por sobrevivir. Ahora él tiene interés en conocer aquello porque es la historia de su familia, y quisiera aprenderla de viva voz. Además, siente curiosidad porque todavía había testigos de lo sucedido, por un lado víctimas que han sobrevivido y por otro verdugos que han salido inmunes. Se pregunta ¿quién es quién? Porque allí mismo en la isla cualquier turista podría ser uno u otro, pasean y disfrutan de las terrazas italianos, alemanes y personas de otras nacionalidades.
Será Nicola, un amigo de su tío, quien le cuente historias de su juventud, de cuando el ejército le envió a Yugoslavia, de todo aquel tiempo que estuvo expuesto a un cielo de bombas. No sabe de política pero si de los sentimientos que tuvo. Y se lo contará mientras navegan y faenan, porque también le enseñará todo sobre el mar y la pesca.
Y en medio de este aprendizaje conocerá a Caia, de la que al principio sabrá muy poco, tan sólo que es huérfana y que nació en Rumanía. Ella ha padecido tanto que se lo guarda todo para sí misma, lleva consigo mucho dolor y un gran secreto. Pero les abrirá los ojos y la mente a unos chicos que están de vacaciones y no saben nada de judíos y alemanes.
Es una novela corta, 123 páginas, pero suficientes para abarcar varios temas, uno es la adolescencia: con el descubrimiento del primer amor, la libertad que se siente en vacaciones sin horarios, los días de pesca, las noches en la playa, la sensación de un verano increíble. Otro es la posguerra: la necesidad de olvidar junto a la de recordar, el intento de corregir el pasado aunque no solucione nada, la cercanía de un bando y de otro sin saberlo ocultos tras la imagen de turistas. Este último tema, con todos los pensamientos que exponen los distintos personajes, lleva a la reflexión.
Y no hay que olvidar que todo transcurre en una hermosa isla donde la pesca ocupa buena parte del día y, a veces, de la noche. Mientras que Tú, mío veremos que es el reflejo de un pasado.
Un autor al que tras esta lectura me apetece mucho seguir descubriendo.

Algunas frases del libro:

“Se obtiene del mar lo que nos ofrece, no lo que queremos.”

“Historias sobre las vidas que se habían salvado en la ciudad, sobre noches rotas, sobre niños que ni siquiera lloraban, sobre la buena suerte de algunos soldados y, alrededor, las órdenes alemanas escritas en los carteles: antiguas historias que acompañaban la infancia.”

“Los niños se hacían mayores a fuerza de escuchar.”

“Uno se enamora así, buscando en la persona amada el lugar no revelado a nadie, que es concedido como un presente sólo a quien escruta, escucha con amor.”

“¿Sabemos reconocer los peces en el mar, las estrellas en el cielo y debemos ignorar a las personas en la tierra?”

Contraportada:

En las playas de una isla de la costa napolitana, allá por los cincuenta, un joven de dieciséis años pasa los días navegando con Nicola, un curtido pescador que le habla sobre la guerra y le descubre la complicidad de su país con el nazismo, al tiempo que le enseña a amar las olas y la sal con pasión y respeto.
Bajo el sol de verano, durante las largas vacaciones, también conocerá a Caia, una figura angelical que le despertará sentimientos desconocidos y que compartirá sólo con él el secreto sobre su pasado y su identidad.

Traducción de Juan Carlos Gentile Vitale

martes, 21 de mayo de 2013

MENDEL EL DE LOS LIBROS de Stefan Zweig


Me ha parecido extraordinario como en tan solamente 57 páginas Stefan Zweig expresa de manera tan sutil un alegato a favor de la cultura y en contra de la exclusión social.
Debemos situarnos a principios del siglo XX, en los años previos, durante y posteriores a la Primera Guerra Mundial, en el Café Gluck de Viena donde durante 36 años una mesa, siempre con libros, fue el hogar de Jakob Mendel, un inmigrante judío ruso. Conoceremos su historia por el narrador, de quién no sabremos mucho más, y de los recuerdos de la Señora Sporschil, un personaje especial.
Mendel es un hombre muy particular, librero de viejo, con un impresionante saber sobre los libros, conocedor de todos los detalles de cualquier publicación, una auténtica enciclopedia, como un gran catálogo universal, entendido de cada materia, incapaz de olvidar un título, con una memoria incomparable. Vive por, para y con los libros, casi de forma obsesiva, ensimismado en sus quehaceres diarios, en su rutina metódica, y muy concentrado entre sus páginas. Tanto que ignora que sucede a su alrededor, ya no sólo en el Café, también en el mundo, porque fuera de sus libros para él no hay nada más. Por ese motivo, por ese despiste, por vivir sin preocupaciones sobre otros aspectos de la vida y de la sociedad que le rodea, se ve envuelto en un suceso de lo más absurdo e inverosímil, pero que le perjudica muchísimo. Fue en ese momento en que Europa había perdido la razón, cuando Mendel ya nunca más fue el mismo.
Esta corta novela escrita en 1929 recoge una crítica social y política de la época en que suceden los hechos, escrita como una parábola, tiene algo de estudio psicológico del género humano, recurso común en otras obras de Zweig.
Como siempre que he leído a este autor destaco su narración, el perfil de sus personajes, y la capacidad de profundizar en un tema con tan pocas páginas. No necesita extenderse para hablarnos de la cuestión que quiere transmitir. Desarrolla una historia yendo a lo concreto, sin descripciones innecesarias.
Es un placer leer a Stefan Zweig y, en esta ocasión, aún ha sido más satisfactorio haber conocido a un personaje legendario y admirable, que gracias a su memoria ejercitada por la concentración, representa el símbolo del conocimiento. Él es: Mendel el de los libros.

Algunas frases del libro:

“El vasto misterio de la concentración absoluta, que hace tanto al artista como al erudito, al verdadero sabio como al loco de remate, esa trágica felicidad y desgracia de la obsesión completa.”

“Él lo sabe todo y lo consigue todo. Él trae el libro más singular del más olvidado de los anticuarios alemanes. Es el hombre más capaz en toda Viena y además auténtico, un ejemplar de una raza en extinción, un saurio antediluviano de los libros.”

“Mendel ya no era Mendel, como el mundo no era ya el mundo.”

“El recuerdo siempre une.”

Contraportada:

Escrito en 1929, “Mendel el de los libros” narra la trágica historia de un excéntrico librero de viejo que pasa sus días sentado siempre a la misma mesa en uno de los muchos cafés de la ciudad de Viena. Con su memoria enciclopédica, el inmigrante judío ruso no sólo es tolerado, sino querido y admirado por el duelo del café Gluck y por la culta clientela que requiere sus servicios. Sin embargo, en 1915 Jakob Mendel es enviado a un campo de concentración, acusado injustamente de colaborar con los enemigos del Imperio austrohúngaro. Un breve y brillante relato sobre la exclusión en la Europa de la primera mitad del siglo XX.


Traducción del alemán de Berta Vias Mahou

Otros libros de este autor reseñados en este blog: "Veinticuatro horas en la vida de una mujer" (enlace aquí); "Novela de ajedrez" (enlace aquí); "Carta a una desconocida" y "Leporella" (enlace aquí)


lunes, 13 de mayo de 2013

MIL SOLES ESPLÉNDIDOS de Khaled Hosseini


Un recorrido por los últimos treinta años de la historia de Afganistán, un país que desde la antigüedad ha sufrido invasiones desde los Macedonios, Sasánidas, Árabes, Mongoles, Soviéticos. Hasta que las áreas tribales, con antiguas leyes, se sublevaron contra los comunistas y su decretos orientados a liberar a las mujeres. Y llegaron los talibanes con sus propias leyes, muy diferentes, restrictivas y prohibitivas, en la edición que he leído están en la página 256, tremendas. Con el paso del tiempo diversos presidentes ascendieron al poder y fueron asesinados. Terminaron viejas guerras y otras comenzaron. Como consecuencia hubo matanzas, palizas, hambre, que marcaron la vida de los afganos con un sufrimiento inimaginable. Y obligó a muchos a huir del país, llegó a haber ocho millones de refugiados fuera de Afganistán. A pesar de ser un imperio derrotado, la fortaleza de este pueblo les ha hecho encontrar el modo de sobrevivir y seguir hacia delante. Y será con la historia de Mariam y Laila con quienes sentiremos el desconsuelo, la decepción, el miedo, la derrota, pero también la esperanza, los sueños y los pequeños detalles que les dan la fuerza para seguir viviendo.
A Mariam la conoceremos en 1974, cuando tenía 15 años, hija ilegítima de Yalil, un acaudalado hombre de negocios. Mariam vive en Herat con su madre, Nana, una mujer que siempre ha sido desdichada e infeliz, emociones que le ha transmitido a su hija junto a pensamientos negativos sobre que sin ella no sería nada, haciéndola sentir que querer vivir con su padre sería un error porque aquel no era su lugar. Como consecuencia de las situaciones que se producen de forma precipitada acepta casarse con un hombre llamado Rashid treinta años mayor que ella. En un instante su vida cambió, se fue a Kabul, a otra casa, donde todo le era extraño, y le llegó la nostalgia de su madre, del ulema Faizulá, de su antigua vida.
A Laila la conoceremos en 1987, cuando tenía 9 años. También tiene una madre que le marca bastante, Mammy es triste y depresiva, sólo tiene en su mente a sus hijos que están luchando, e ignora a su hija. Por suerte Laila tiene el apoyo de su padre, Babi, y la amistad de Tariq. Pero a los 15 años su vida sufre un importante revés. Y siente la falta de esas personas que habían sido mucho para ella: sus hermanos Ahmad y Nur, su amigas Hasina y Giti, sus padres y, por supuesto, Tariq.
Y es en este momento cuando la historia de estas dos mujeres, Mariam y Laila, se entrelaza. Dos desconocidas que por circunstancias tienen que compartir mucho en el día a día, primero tienen un sentimiento de intromisión, de duda, de miedo, hasta que con una mirada supieron que ya no serían enemigas. Su relación se estrecha como la de hermanas o, por la diferencia de edad, como madre e hija, haciéndose todavía más fuerte cuando nace Aziza. Esta pequeña les da la vida. Para Mariam tanto tiempo de sufrimiento en su vida se desvanece gracias a Laila y Aziza, a quienes considera prolongación de su propio ser. Mientras Laila, que también lleva sobre sus espaldas mucho dolor, siente que Mariam le da fuerza y por ello siempre la llevará en su corazón, donde brilla con el esplendor de mil soles.
Me ha llamado la atención la descripción sobre el uso del burka: “Era como una ventana solo para ella. Desde su interior, podía observarlo todo, protegida de las miradas curiosas de los desconocidos.”
Una novela impactante, tremenda y terrible por lo que relata basado en la realidad de un país. Aunque sentí más dureza y dolor con las descripciones de este autor en su otro libro “Cometas en el cielo” (reseña aquí), en aquel se me saltaron las lágrimas. En este, a pesar de lo espeluznante de ciertas situaciones, deja más paso a la imaginación al no detallar mucho, y siempre está presente la esperanza.

Algunas frases del libro:

“El vuelco que había dado su vida, dejándola desarraigada, desplazada, como una intrusa en la existencia de otra persona.”

“Nunca dejaría una huella indeleble, como habían hecho sus hermanos, porque el corazón de su madre era como una playa donde las huellas de Laila se borrarían siempre bajo las olas de su dolor, que crecían y se estrellaban contra la arena, una y otra vez.”

“Pero hay cosas que, bueno, hay que verlas y sentirlas.”

“Se sentía perdida entonces, como si fuera la única superviviente de un naufragio y se hallara en el agua sin tierra a la vista, sola ante la inmensidad del mar.”

“Era la primera vez que decidía por sí misma el rumbo de su propia vida.”

“Eran incontables las lunas que brillaban sobre sus azoteas o los mil soles espléndidos que se ocultaban tras sus muros.” (Poema sobre Kabul de Saib-e-Tabrizi S. XVII)

Contraportada:

Hija ilegítima de un rico hombre de negocios, Mariam se cría con su madre en una modesta vivienda a las afueras de Herat. A los quince años, su vida cambia drásticamente cuando su padre la envía a Kabul a casarse con Rashid, un hosco zapatero treinta años mayor que ella. Casi dos décadas más tarde, Rashid encuentra en las calles de Kabul a Laila, una joven de quince años sin hogar. Cuando el zapatero le ofrece cobijo en su casa, que deberá compartir con Mariam, entre las dos mujeres se inicia una relación que acabará siendo tan profunda como la de dos hermanas, tan fuerte como la de madre e hija. Pese a la diferencia de edad y las distintas experiencias que la vida les ha deparado, la necesidad de afrontar las terribles circunstancias que las rodean – tanto de puertas adentro como en la calle, donde la violencia política asola el país --, hará que Mariam y Laila vayan forjando un vínculo indestructible que les otorgará la fuerza necesaria para superar el miedo y dar cabida a la esperanza.

Traducción Gema Moral Bartolomé

jueves, 2 de mayo de 2013

LA BIBLIOTECARIA DE AUSCHWITZ de Antonio G. Iturbe


Un día escuché en la radio una entrevista a Antonio G. Iturbe, llamándome la atención el título de la novela que presentaba y cómo había llegado hasta esa historia basada en hechos reales. Toda su investigación empezó cuando leyó en el libro “La biblioteca de noche” de Alberto Manguel la mención a la existencia de una pequeñísima biblioteca en un campo de concentración. Este hecho todavía me hizo prestar más atención a sus palabras, yo tengo ese libro en casa, lo leí hace tiempo, pero no tuve la capacidad de este señor de indagar, de averiguar más sobre algo tan inesperado. Tal vez por ello sentí necesidad de leer “La bibliotecaria de Auschwitz” y descubrir qué más podía esconderse en ese hecho tan inusual, una biblioteca en un lugar donde los libros estaban prohibidos. Junto con el acontecimiento de que aquella bibliotecaria todavía vive. Su nombre real es Dita Polachova y actualmente tiene más de 80 años, en 1944 era una chiquilla de 14.
Es casi imposible no conocer que fueron los llamados campos de concentración que en realidad eran de exterminio. Allí llevaban a personas a las que les habían quitado todo: su trabajo, su casa, su dignidad. Y eran hacinadas, tratadas como animales, los marcaban y sacrificaban en esas fábricas de la muerte, lugares donde cada día se apagaban para siempre cientos, a veces miles, de voces.
Pero en Auschwitz-Birkenau había un campo familiar, un intento por parte de los nazis de ocultar la verdad ante el resto del mundo, esta zona donde había niños iba a ser la imagen de normalidad ante los observadores de la Cruz Roja. Aún así pretendían que tan solo fuese un almacén de niños, donde por supuesto estaba prohibido cualquier tipo de enseñanza. Sin embargo gracias, sobre todo, a Fredy Hirsch se abrió una escuela clandestina, en un intento de que los niños en lugar de reses en un establo pudieran sentirse personas, tarea complicada pero efectiva gracias a que los pequeños tienen la capacidad de sentir la felicidad con cualquier detalle.
Y esta escuela tenía una minúscula biblioteca de 8 libros y media docena de libros vivientes, estos últimos son las personas que se sabían historias casi de memoria y las contaban.
Así, a pesar de que se les estaba arrebatando su infancia, gracias a las clases y los libros la vida de más de 500 niños pudo parecer algo más normal.
Dita que tan sólo tenía 14 años y era una chiquilla, se convirtió en la guardiana de esa pequeña biblioteca, que defendió ante los nazis a pesar de que eran el aparato militar de destrucción más poderoso de la historia.
Estos son los dos temas principales de esta novela, por un lado la descripción del horror en un campo de prisioneros que se ha convertido en un campo de derrotados. La injusticia, la barbarie, el día a día en la lucha por sobrevivir, donde una miga es un tesoro, las risas más escasas que el pan, y reír se convierte en un acto de rebeldía en un lugar diseñado para llorar. Y reír y llorar les recuerda que son personas. Viven el presente, minuto a minuto, porque les es imposible soñar con un futuro, aunque por lo menos les queda el pasado, y cada día que sobreviven es una batalla ganada. Ya sólo conocen el miedo, acentuado cuando notan la presencia de Mengele, definido como examinador de seres humanos, dueño de la vida y la muerte. En sus ojos no hay nada, ninguna emoción, su mirada es vacía y neutra, les produce escalofríos. Y si todo lo anterior son las sensaciones que produce el campo de Auschwitz, las que se recogen del de Bergen-Belsen son todavía más terroríficas, así como el estado de sufrimiento al que les someten: “Ya no están delgadas o famélicas: simplemente son marionetas de madera con los brazos y las piernas de palo.” Creo que no hace falta más descripción.
Por otro lado está el tema de la escuela clandestina, con la que pretenden transmitir que la vida sigue, lo mismo que con los libros, aunque oficialmente no existen en Auschwitz. Pero para Dita son el refugio para escapar de una realidad que le produce asco y rabia, y sólo con la lectura consigue hacer volar su imaginación y evadirse, trasladarse a otro mundo. Por muchas trabas que le pusiesen los Reichs del mundo, si abría un libro podría botárselas todas. Son su fuerza. Un motivo para sobrevivir cada día, una ocupación que le mantiene la mente activa, una ráfaga de aire puro. Ocho libros que cuidó a la vez que ellos la cuidaban.
No es una novela más sobre el nazismo, la diferencia está en que trata unos hechos muy concretos, una parte poco conocida, con el añadido de estar basada en sucesos reales, contados en parte por la propia protagonista. Aún así el autor ha querido modificar el nombre de algunos personajes, como cuenta en el epílogo. Así como hace un resumen de lo que fue su investigación. Cuestión que me ha parecido muy interesante, llamándome la atención la información sobre una novela de Ota B. Kraus titulada “The Painted Wall” ambientada en el campo familiar.
También dentro de la propia historia hace una referencia a Ana Frank, quién dejó su testimonio en su “Diario”.
Y después de leer una novela que transmite tanto sufrimiento y tanto horror, me quedo con los libros-persona, me ha encantado su ocupación. Y con la heroicidad cultural de aquel grupo de personas que consiguieron sacar adelante una escuela y una biblioteca en el bloque 31 del campo familiar BIIb en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, en medio de la más absoluta barbarie que se ha cometido contra la humanidad.

Algunas frases del libro:

“En Auschwitz la vida humana vale menos que nada.”

“No importa cuántos colegios cierren los nazis, les contestaba. Cada vez que alguien se detenga en una esquina a contar algo y unos niños se sienten a su alrededor a escuchar, allí se habrá fundado una escuela.”

“Siempre han perseguido con saña los libros. Son muy peligrosos, hacen pensar.”

“La libertad tiene olor de bosque mojado.”

“Las novelas le añaden a la vida lo que le falta.”

“En verdad existe la máquina del tiempo: son los libros.”

“Los cuentos no han de cesar para que la imaginación no pare y los niños sigan soñando.”

“En ese lugar, la muerte pierde cualquier dignidad y reduce a las personas a la categoría de despojos.”

Contraportada:
Sobre el fango negro de Auschwitz que todo lo engulle, Fredy Hirsch ha levantado en secreto una escuela. En un lugar donde los libros están prohibidos, la joven Dita esconde bajo su vestido los frágiles volúmenes de la biblioteca pública más pequeña, recóndita y clandestina que haya existido nunca.
En medio del horror, Dita nos da una maravillosa lección de coraje: no se rinde y nunca pierde las ganas de vivir ni de leer porque, incluso en ese terrible campo de exterminio, "abrir un libro es como subirte a un tren que te lleva de vacaciones"

Gracias a la editorial Planeta por el envío de este libro