Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano

viernes, 8 de marzo de 2013

ABUELAS de la A a la Z de Raquel Díaz Reguera


Este álbum ilustrado, con ilustraciones de la propia autora, es un homenaje a todas las abuelas del mundo, empezando por las de ella misma,  a quienes dedica unas palabras tiernas y afectivas.
Abuelas clasificadas en veintinueve tipos diferentes, de la A a la Z, desde la Abuela Arreglacosas hasta la Abuela Viajera, es difícil distinguir en una sola a mis propias abuelas o a otras cercanas, porque he reconocido rasgos o características en varias de las que nos encontramos en este libro.
Pero tal vez las más parecidas a mi abuela paterna son la Abuela Musical, la Abuela De negro y la Abuela Viajera. Y he encontrado rasgos similares a mi abuela materna en la Abuela Que no abandona un sueño, en la Abuela Sabelotodo y en la Abuela Jardinera.
Leer estas páginas me ha traído buenos recuerdos, me ha hecho recuperar momentos entrañables, sentir de nuevo algunos aromas, sabores, besos (como el “Beso a caballito: Al paso, al trote, a ¡¡galope, galope, galope!!!”), abrazos, caricias... Sensaciones guardadas en el corazón. Ha sido estupendo abrir la caja de la memoria antes de que pueda llegar a ser una Abuela Desmemoriada. Aunque pensándolo bien me encantaría aspirar a ser Abuela Tejedora de cuentos, no obstante reconozco llevar el camino de convertirme en Abuela Tiquismiquis, por suerte aún estoy a tiempo de remediarlo.
Esta joya me la han regalado mis hijas, ellas no conocieron a sus abuelas, aunque si a una bisabuela, pero por suerte han tenido abuelas postizas como sus queridas Abuela Costurera y Abuela Consiguelotodo. Ya veis hay abuelas para todos los gustos.
Un libro lleno de pequeños detalles, tanto en el texto como en las ilustraciones, que sin remediarlo me han sacado una sonrisa con las descripciones, a veces, algo disparatadas o exageradas pero que reflejan claramente cada clase de abuela. Que me han emocionado y rememorado el sabor dulce de aquel flan o aquel arroz con leche de las tardes de invierno jugando a las cartas y las de verano saltando a la comba. Que me han traído el recuerdo de las sobremesas familiares tras una paella cocinada con el cariño de estar todos juntos. Una lectura y unas imágenes que me han transmitido alegría y melancolía, porque ha sido bonito recordar y triste que ya no estén aquí.
Por cierto, creo que a partir de esta lectura voy a ver con otros ojos a algunas abuelas conocidas.

Algunas frases del libro:

“En el corazón, justo a la izquierda del lugar donde se almacenan los sentimientos, las abuelas guardan algo muy importante: los recuerdos.”

“La abuela Melancólica es el ejemplo más claro de un corazón desbordado por los recuerdos. Estos salen de su pecho convertidos en suspiros.”

“Beso de dormir: indispensable en la casa de una abuela que pase todas las pruebas que la hagan digna del título de 'buena abuela'. Tiene muchas propiedades, todas favorables. Atrae el sueño, despeja el cielo de esas nubes que dan miedo, obliga a los monstruos a salir de debajo de la cama y a irse a dormir a otro lugar...”

Contraportada:


Hay abuelas en todos los confines de la Tierra. Todos hemos conocido a una o a muchas, a las nuestras o a las de los demás. Los más afortunados trotamos algunas tardes sobre las rodillas de una abuela Consiguelotodo o nos chupamos los dedos después de paladear un abrazo de chocolate de una abuela Repostera. Muchos sabemos que hay pocas sensaciones comparables a la de quedarse dormidos en el regazo de una abuela Tejedora de cuentos o podemos presumir de haber visitado otros planetas a bordo de la mirada perdida de una abuela Lunática.