Libros para leer junto al fuego en invierno y a la sombra de un árbol en verano

martes, 19 de junio de 2012

EL TIEMPO QUE QUERRÍA de Fabio Volo


En una secuencia de capítulos cortos donde se intercala el presente y el pasado, Lorenzo de 37 años nos habla en primera persona del momento actual de su vida y de su niñez.
Nada más empezar la lectura de esta novela nos encontramos con una introducción que ya da lugar para la reflexión, a partir de aquí seguiremos hallando frases para pensar. Durante todo el libro se transmiten sentimientos reconocibles y cercanos, en los que en algunos será fácil acabar identificándonos y reconociéndonos.
El autor nos dirige a dos situaciones clave en la vida del protagonista, la relación con su padre y la relación con una mujer, que durante toda la novela será “ella”. Le acompañaremos en estas dos historias paralelas que tanto le han marcado en su vida. Cuando era pequeño su padre no fue esa imagen donde sentirse protegido, echaba de menos al padre que podría haber sido sin todos sus problemas. Ahora los dos años sin ella le hacen volver hacia atrás, no le encuentra sentido el no tenerla a su lado. También el silencio de su padre es una de las experiencias más dolorosas que ha vivido. Y los silencios con ella eran “hermosos, rotundos, suaves y acogedores, mientras que ahora son incómodos, ásperos y largos”. Combinando ambas historias conoceremos sus sentimientos, sus sensaciones, sus angustias, sus descontentos, no entiende por qué el mundo le trata así, necesita saber por qué todo cuanto hace en la vida nunca es bastante. Está cansado de esta vida en la que renunció a la felicidad, siente un futuro vacío y desea una segunda oportunidad para recuperar el tiempo perdido junto a dos de las personas más importantes de su vida.
Del conjunto de esta novela me quedo con las frases reflexivas que nos encontramos, con la relación padre e hijo, en la niñez cuando sentía la distancia entre los dos, esta frase me parece bellísima: “desde entonces mi padre y yo estuvimos separados por un muro de lluvia, hecho de gotas de ausencia”, y la evolución de esa relación hasta la actualidad, y, sobre todo, me han encantado las páginas dedicadas a los libros y la lectura, donde expresa multitud de sentimientos hacia ellos y todo lo que le han proporcionado, con frases hermosas sobre la literatura.
Un libro de temática actual que se lee fácilmente y que puede resultarte cercano.

Algunas frases del libro:

“Así es mi padre: hasta en los momentos más difíciles la honradez y el respeto se anteponen a todo. Yo era un chiquillo y me costaba entender ciertas cosas. Él me enseñaba esos valores y tenía un montón de problemas, mientras que las personas arrogantes y maleducadas que me trataban sin respeto se salían siempre con la suya y eran admiradas por todo el mundo. Me parecía una injusticia. No comprendía, estaba confundido.”
“La pobreza es un estado por cuya causa a veces te rechazan como si fueras transmisor de una enfermedad contagiosa.”

“Hay personas que, aun sin conocerlas, enseguida te transmiten un halo de interés y cercanía.”

“La del tiempo es una excusa que todos ponemos siempre.”

“No era un sabelotodo presuntuoso cuando hablaba de libros, sino alguien que los amaba y me hacía sentirlo a mi alcance.”

“Leer pone en movimiento todo tu interior: la fantasía, las emociones, los sentimientos. Es una apertura de los sentidos hacia el mundo, es un ver y reconocer cosas que te pertenecen y que si no lees, corres el riesgo de perderte. Nos ayuda a redescubrir el alma de las cosas.”
“Leer es simplemente hermoso.”

“El amor es como la muerte: no se sabe cuándo nos llegará. La muerte no puede evitarse, pero podemos ejercer cierto control sobre ella: por ejemplo, podemos decidir el momento. El amor no, no es posible planificarlo, no puede decidirse amar. Vivimos sin poder saber cuándo la mujer o el hombre que nos turbará va a entrar en nuestra vida.”

“Tener mucha imaginación me ha ayudado muchas veces en la vida, pero en ocasiones te trastorna.”

Contraportada:

Lorenzo no sabe amar, o simplemente jamás ha sabido demostrarlo. Ahora, a los treinta y siete años, tiene ante sí dos amores difíciles de su pasado, que debe reconquistar, que debe reconstruir.

Dos llamadas de teléfono, dos noticias inesperadas le obligan a emprender un viaje a los recuerdos, a su trayectoria personal y a esos sentimientos, los más auténticos, que siempre ha guardado en lo más hondo.

Una historia sobre esos instantes que definen nuestra vida, y esas pequeñas lecciones que no deberíamos dejar escapar. Porque siempre se está a tiempo de comprender, perdonar, luchar, sentir, agradecer y amar.

Gracias a la editorial Plaza y Janés por el envío de este libro.

Traducción de César Palma

viernes, 8 de junio de 2012

MI PLANTA DE NARANJA LIMA de José Mauro de Vasconcelos


La primera página del libro junto a este título tan bonito tiene un subtítulo: “Historia de un niño que un día descubrió el dolor...”, estas diez palabras lo dicen todo. A partir de este punto nos sumergimos en un relato donde su autor nos acerca sus recuerdos en el barrio carioca de Bangú, unos hechos bastante autobiográficos que todavía harán más creíble, conmovedor y cercano este libro.
Zezé tan sólo tiene 5 años, aunque a veces llegas a olvidar su edad por cómo entiende y sufre con los problemas de los mayores. Tiene mucha sensibilidad, lógica y salidas para todo, es precoz, curioso e inteligente. Por su corta edad es a la vez travieso y dulce, su familia opina lo primero y su maestra, entre otras personas, lo segundo. Él está convencido de que es el diablo, o por lo menos así se lo han hecho creer. Se siente culpable de muchos hechos y sufre, mira la vida con tristeza, y en su interior se mezclan el odio y la rabia con la ternura y un corazón de oro. No entiende tanta maldad sin motivo lo que le hace no creer en la bondad de las personas, y se ve como un animalito golpeado sin piedad. Experimenta un dolor mucho mayor que hambre alguna. Y de esto último sabe, por la pobreza tan inmensa que hay en su casa. Un hogar donde los niños a muy corta edad tienen responsabilidades, cada uno de los hermanos mayores cría a uno menor, así Zezé se ocupa de Luis, por quien siente adoración, y hace todo lo que puede para que sea feliz. Por encima de él está Totoca, de quién también es difícil entender su edad por lo adulto que parece, pero sólo tiene 9 años. Y las hermanas mayores, de las cuales Glória es su protectora. Su padre está en el paro, su madre trabaja en una fábrica, y Zezé se busca la vida para ganar algo de dinero, sobre todo, de limpiabotas.
Contrapuesta a esta imagen tan triste y desoladora, contada por el propio niño en primera persona, está la ilusión, la alegría, la imaginación y la inocencia de un pequeño de 5 años que se muestra natural y curioso con todo lo que le rodea, empieza a ir a la escuela y descubre un mundo nuevo. Compartiendo estas inquietudes con diversos adultos que resultan ser de gran apoyo como su tío Edmundo y Ariovaldo, pero sobre todo con el Portugués, a quien considera su mejor amigo, que se convierte en la persona que más quiere del mundo y por quien siente "un sol de felicidad dentro de su corazón". A cambio para ellos Zezé les llena de alegría sus corazones y sienten orgullo de él.
Estas dos visiones de su vida tan distintas las comparte con Minguinho, también llamado cariñosamente Xururuca, un arbolito de naranja lima que hay en su casa, es su refugio, donde acude continuamente a contemplar la vida y a contarle sus penas y sus alegrías, mientras desde lo alto de sus ramas se siente mayor que el mundo.
Es un libro imprescindible que transmite muchos sentimientos y emociones, que consigue sacar lágrimas y sonrisas, que encoge el corazón pero también lo llena de ternura, que nos muestra una realidad social claramente y sin tapujos, que nos aproxima a la pobreza en el barrio carioca de Bangú en la primera mitad del siglo XX, y que sin embargo me ha dejado la sensación de ser una vivencia atemporal, que todavía me ha llegado más profundamente cuando he sabido que José Mauro de Vasconcelos se basó en su propia infancia y que él y Zezé o Zezé y él crecieron de golpe a los 5 años y sobrevivieron gracias a la ternura.

Algunas frases del libro:

“El sueño hace que todo se olvide.”

“El pensamiento crece, crece y se hace cargo de toda nuestra cabeza y nuestro corazón. Vive en nuestros ojos y en todo lo que forma parte de nuestra vida.”

“Mi mamá me ha enseñado que debemos compartir nuestra pobreza con quien es aún más pobre.”

“El corazón de las personas debe ser muy grande para que quepan todos aquellos a los que quiere.”

“Ahora que había descubierto lo que era la ternura, la ponía en todo lo que me gustaba.”

Contraportada:
De mayor Zezé quiere ser poeta y llevar corbata de lazo, pero de momento es un niño brasileño de cinco años que se abre a la vida. En su casa es un trasto que va de travesura en travesura y no recibe más que reprimendas y tundas; en el colegio es un ángel con el corazón de oro y una imaginación desbordante que tiene encandilada a su maestra. Pero para un niño como él, inteligente y sensible, crecer en una familia pobre no siempre es fácil; cuando está triste, Zezé se refugia en su amigo Minguinho, un arbolito de naranja lima, con quien comparte todos sus secretos, y en el Portugués, dueño del coche más bonito del barrio.

Traducción de Carlos Manzano

martes, 5 de junio de 2012

EL ÁRBOL DE LOS HAIKUS


Hace unos días una de mis sobrinas me dijo: “tata, tengo una cosa para ti.” Y me prestó este libro de haikus porque había leído en mi blog que me apetece conocer mejor la literatura japonesa. ¡Qué contenta me puse! Y es que estos pequeños grandes momentos de la vida son los que recuerdas siempre. Gracias.
En este libro, Albert Liebermann, ha seleccionado los 100 haikus más bellos de Oriente y Occidente, escritos en su mayoría por Basho Matsuo, Buson Yosa e Issa Kobayashi, y otros clásicos orientales. Además, en esta edición encontramos los haikus orientales en castellano y japonés.
Dejando un pequeño espacio a las voces de occidente: Borges, Benedetti, Machado, Octavio Paz, Miquel Martí i Pol, Jack Kerouac, José Juan Tablada, entre otros.

Una antología para saborear despacio, sin orden, abriendo al azar y sintiendo con atención y serenidad los versos breves que retratan un instante.

Algunos haikus del libro:

“Como recuerdo,
a una amapola
deja sus alas la mariposa.”

“shirageshi ni
hane mogu choo no
katami kana”

Basho

“Pasó el ayer,
pasó también el hoy:
se va la primavera.”

“kino kure
keu mata kurete
yuku haru ya”

Buson

“De no estar tú,
el bosque sería
demasiado grande.”

“kimi nakute
makoto ni tadai no
kodachi kana”

Issa

“¿Estoy viendo flores caídas
que retornan a la rama?
¡Es una mariposa!”

“rakka eda ni
kaeru to mireba
kochoo kana”

Moritake

“¡De amarillo calabaza,

en el azul, cómo sube
la luna sobre la plaza!

Tras el vivir y el soñar
Está lo que más importa:
despertar.”

Antonio Machado

Contraportada:

Una terapia zen para el alma.
Compuesto de tres versos breves no rimados, el haiku es una forma poética que retrata la belleza del instante como una pintura inspiradora.
Esta antología única –con ilustraciones originales—recoge los más bellos haikus, escuela de la simplicidad y del momento presente, además de los más célebres koans: una puerta abierta a la iluminación.
“Haiku es lo que está sucediendo
en este lugar
y en este momento.”